Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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viernes, 24 de agosto de 2012

SU VENGANZA CAP 16







Despertó sola, aquella mañana.

El recuerdo de la noche anterior parecía extremadamente lejano en aquel momento, hubiese deseado con todas las ganas que Edward estubiese ahí con ella al despertar. Pero no. Él no era así, no le había dado ninguna muestra de amor.

Se sentía como una tonta, le había entregado su cuerpo, su alma y todo su corazón, y él jamás le dijo una palabra de amor, solo había sido sexo, liso y llanamente.

Se odio por ser tan ingenua y creer que entregándose a su marido él la amaria tanto como ella a él, estaba dolida en el fondo de su ser, se sintió usada y sucia. Rápidamente se dirigió al cuarto de baño y sin esperar a que Angella prepara su baño, se sumergió en la ducha y lloró como una niña. Cuando no tuvo mas lagrimas salió de allí y se vistió.

Estraba convencida que Edward, algo había sentido además del plaser que la intensa noche les habia proporcionado a ambos y, bajó desidida a conquistar su corazón.

Pero cuando lo encontró en el comedor se puso roja hasta la raíz del cabello, y Edward comprendiéndola, fue hacia ella y le besó la frente.

Estaba disgustado consigo mismo, la amaba con toda el alma pero sus dudas eran mayores, no había querido intimidarla cuando despertó, por tal motivo se había levantado temprano.

Sabía que su entrega habia sido total, la disfruto más de lo que se imagino, ella era simplemente magnifica. Pero él aún tenía dudas, Bella era su esposa ahora no había dudas de eso, solo temia que lo pasado la noche anterior sea una artimaña para usarlo en alguno de sus maravillosos planes de niña rica, para darle celos al idiota de Black, ella nunca le habia dicho que lo amaba y eso lo perturbaba; sacudió aquellos malos pensamientos e intentó ser más amable con ella.

- Te esperaba para desayunar, ¿quieres venir conmigo a la fábrica? Al regreso tomaremos juntos el aperitivo en el club. Allí se reunen todos tus amigos.

- No quiero hacer alarde de mi felicidad - repusó dura - prefiero saborearla sola -dijo un tanto divertida aunque aun sentia un fuerte dolor en el pecho.

- ¿Existe?

Lo mire breve. Sentía rencor. ¿Es que acaso no merecía mi cariño? ¿Por qué? Era tan duro Edward con ella. ¿Qué le había dado? ¡Bah!

- No lo sé, Edward. No te comprendo.

Sus padres llegaron , y ambos se separaron. Charlie Swan ya no los comprendía. Estaba preocupado. Edward, que al principio lo buscó como confidente, ahora eludía el tema con suavidad, pero lo eludía ¿Por qué?

Desayunaron, hablaron de vez en cuando comentando los incidentes de la noche anterior. Edward se mostró hermético, más que nunca; Bella nerviosa, pálida y callada por supuesto.

El primero en ponerse de pie fue Edward. Bella le imitó.

- ¿Vienes?

- No - repuso con sequedad.

Pero Edward se mantuvo quieto en espera quizá que ella traspasara el umbral. La siguió hasta el saloncito y allí la enredó con sus brazos sin explicasion alguna. La besó largamente y jugó divertido con las lagrimas que se escapaban por el bello rostro.

- Eres tonta, tonta, cariño. ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás enfadada conmigo? ¿Te has arrepentido?

- Te he dicho que no.

- ¿Por qué lloras entonces?

- Porque... Déjame, Edward, te lo suplico.

Escapó de sus brazos y se encerró en su alcoba. Necesitaba pensar, mucho, intensamente. Era absurdo, fuera de lugar, lo que estaba sucediendo... ¿Tendría ella la culpa? ¿La tendría Edward?

No fue a tomar el vermut, desde luego. Ni salió de casa. Más que nunca estaba intraquila y nerviosa. Amaba a Edward, lo amaba cada vez más y se lo había demostrado ¿Qué esperaba Edward de ella?

Entró su madre en la alcoba y la contempló suspensa.

- Bella, Edward se fue disgustado. ¿Qué le has hecho?

Corrió hacia ella y se apretó en sus brazos. Se lo contó todo. Como siempre, su impetuosidad tenía que desahogarse en alguien. ¿Y quién mejor que su propia madre?, Renée se echó a reir divertida, muy contenta.

- No tiene ninguna importancia, querida mía - susurró acariciando la cabeza de brillantes cabellos marrones - En todos los matrimonios existen problemas sentimentales. Tú siempre has sido ingenua un poco impetuosa. Esto que os ha sucedido, ya debiera haber sucedido hace tiempo. El matrimonio no es un juego, bella, y tú has tratado de jugar con él. De todos modos, espero que ahora seas comprensiva y tolerante con tu esposo. Los hombres, Bella, no son como las mujeres, ¿sabés? Son más insencibles y... no siempre se les comprende bien.

- Pero, mamá - gimió las joven desfallecidda-, Edward no me ama ¿sabés? Estoy segura de ello.

- Te ama, querida. Pero recuerda en las condiciones que te casate, ¿No acaba de decirme que no os casasteis por amor? Hubo un acuerdo. Lógico es que Edward te crea aún sujeta al recuerdo de Jacob. Tú procura vivir la vida tal como se presenta, Bella. Es un consejo de mujer a mujer experimentada. Espera y sé sumisa y dócil para Edward.

La muchacha se revolvió intanquila.

- ¿Es que todo lo tengo que poner yo? ¿Por qué Edward no pone nada de su parte? - exclamó revelde.

La dama sonrió dulcemnete.

- Bella, repito que los hombres son más fuerte. Son los dueños, ¿no es cierto? La felicidad del matrimonio depende de la mujer, ¿sabés? Toda, absolutamente toda, depende de la comprensión, y tolerancia de la esposa. El hombre se limita a vivir, a gozar y a olvidar si es que la mujer no merece su consideración. Las mujeres nos sacrificamos, los hombres no. La mujer perdona todo, incluso las infidelidades de los hombres, pero los hombres no perdonan las infidelidades de las mujeres. Hay que reconcer que no tenemos grandes ventajas, pero ni tú ni yo podemos cambiar una cosa que es tan vieja como el mundo. Si Edward no te confesó su cariño, ¿Por qué vas a exigir que te lo confiese a la fuerza?

- Oh, mamá no estoy de acuerdo contigo. No soportaré a Edward mientras ...

- Bella - observó la dama -, tu obligación de mujer es no exigir, es tolerar, ¿comprendes? Si deseas ganar el amor de Edward debes ser sumisa, dulce, tolerante y buena.

- ¿Y todo depende de mi? ¿qué me da él a cambio?

- Nunca debemos hacer nada esperando la compensación. No existe mayor satisfacción espiritual que dar sin esperar nada a cambio. Aparte de que eres cristiana y tu obligación es ser humilde. No todo son satisfacciones en el matrimonio, Bella. Existen muchas espinas y es la mujer quien ha de arrancarlas sin dudar, procurando dejar la menor huella posible.

- No entiendo la vida como tú, mamá.

- Eres una niña, Bella. Pero esa misma vida que no comprendes te demostrará muchas cosas que ahora no admites. Las mujeres cuando nos casamos nos sometemos, nos subyugamos a una fuerza superior a la nuestra. Toda mujer cristiana tiene deberes y los debe cumplir sin rebelarse.

- ¿Sólo porque el hombre lo desee?

- Sólo porque es nuestro deber.

- ¿Y siempre es así?

- Hasta la muerte ,querida.

- ¡Dios mío! - se lamentó ingenuamente - Te aseguró que si sé esto no me caso nunca.

- Pero ahora estas casada y eres una niña. Creo, Bella, que no te educamos bien para el papel que ahora estás representado. Eres demaciado ingenua, querida mía.

La besó en la frente, la tranquilizó con una mirada y se alejó.

Bella quedó sumida en un mar de confusiones.


CONTINUARA.......

JAJAJAJA QUE TAL RENÉE, QUE CONSEJITOS HE? DEBO ACLARERLES QUE SU FAMILIA ES MUY CREYENTE, DE AHI TODO EL LÍO.

ESPERO QUE OS DISFRUTAIS!!! GRACIAS Y CARIÑOS

*Rina*

miércoles, 13 de junio de 2012

Corazon de tempano

Edward pov chicas,espero que os guste.


Capitulo 11



Edward pov



Deje escapar otro suspiro,me encontraba realmente inquieto,me aterrorizaba ir a mi propia casa.

Yo,Edward Cullen temeroso de enfrentarme cara a cara con mi esposa,Bella Swan.

El acuerdo al que llegue con ella fue una locura,pero en ese momento me pareció una idea estupenda,ella necesitaba ayuda económica para su padre,yo necesitaba una esposa.

No lo pensé demasiado y se lo propuse,prácticamente la force a aceptar el trato,aunque dudaba que le repugnara gastar mi dinero.

Las mujeres eran todas unas interesadas,cuanto mas dinero y estatus social haya de por medio mas locas se vuelven por ti.

Me recline hacia atrás en la silla,no entendía que me estaba ocurriendo.

Esta semana atrás Bella había estado tan triste,no comía,no cenaba...nada de nada,incluso se había mudado de cuarto,como si yo tuviese la peste.

Sabia que disfrutaba conmigo en la cama,sus gemidos y la distorsión de su voz por el placer cuando decía mi nombre me lo confirmaba.

¿Por que demonios entonces se había marchado de mi cama?

No conseguía entenderla,había veces en las que me gustaría poder escucharle el pensamiento,ojala eso fuera posible.

Pero Bella era todo un misterio para mi,normalmente sabia lo que las mujeres querían de mi,casarse conmigo para poder gastar mi dinero e ir a fiestas sociales en las que yo,personalmente,me aburría demasiado.

Solo asistía por motivos de trabajo,y cuando era estrictamente necesario.

En estos últimos años me había refugiado del mundo en mi trabajo,no creía en el amor,simplemente,no estaba echo para mi.

Pero lo cierto es que algo me ocurría,no conseguía sacar a Bella de mi cabeza,se había adentrado en ella y se negaba a abandonarla.

Me dolía verla triste,hasta tal punto que lleve a Charlie,su padre,a casa a vivir con nosotros durante un tiempo.

Pensé que ella se sentiría feliz con su padre cerca,mas ahora que habían limado asperezas del pasado.

Pero yo seguía desesperado,ella apenas hablaba conmigo.

Y aunque con el resto del mundo era cariñosa y amable,a mi no me dirigía ni una sola de sus sonrisas.

Me sentía frustrado por no ser capaz de llamar su atención,y lo peor de todo era,que ni yo mismo sabia si quería probar su cuerpo una vez mas o quería su atención porque la necesitaba a ella.

Mis reglas en un principio fueron muy claras,nada de amor.

Pero esto se me estaba yendo de las manos.

¿Acaso me estaba enamorando sin darme cuenta?

No,no,no. No podía ser así,no.

Debía de haber una explicación,la tenia constantemente en mi cabeza por algún otro motivo,pero no la amaba,eso era ridículo.

De repente me vino un pensamiento a la cabeza,la deseaba,y mucho. Ella me atraía físicamente,yo era humano no un hombre de piedra,cualquiera que se fijara en ella vería lo mismo que yo,una mujer sexy,hermosa,capaz de volver loco a un hombre con cada una de sus curvas.

Tenia una belleza distinta al resto de mujeres con las que estaba acostumbrado a tratar,pero aun así era hermosa,eso saltaba a la vista con solo verla.

Tal vez si lograba que ella volviese a acostarse conmigo podría saciarme de ella,y al fin podría sacarla de mi cabeza.

Si eso haría,y si eso no funcionaba,había miles de mujeres dispuestas a hacerme olvidar hasta mi propio nombre.

Sintiéndome mas seguro de mi mismo,me levante y recogí mis cosas,salí de la empresa y fui hacia mi coche.

En veinte minutos estaba estacionando en el garaje de mi casa,cuando entre,un sonido realmente maravilloso llego a mis oídos,era una risa,una alegre carcajada.

Como hipnotizado por aquel sonido me deje guiar por mis oídos,que buscaban la fuente de aquellas risas.

En la sala,bastante animados,se encontraban Bella y su padre jugando a lo que parecía un tablero de ajedrez.

Me quede quieto en la puerta,observando.

-Te gane papa,esta vez te gane.-Decía Bella riendo.

-Es la primera vez que me ganas hija,debe ser que estoy cansado.-

Respondió Charlie.

-De eso nada,te gane porque esta vez fui mas hábil e inteligente que tu.-

Bella tenia la sonrisa mas dulce que había visto nunca,estaba como hipnotizado con ella.

-Esta bien tu ganas,merecías ganar esta partida.-

Bella se levanto de su silla y abrazo a Charlie,su padre le correspondió el abrazo,se les veía tan felices juntos.

Me recordó que tiempo atrás,cuando yo era niño,también solía jugar con mi padre.

Fue un buen padre,sin duda. Y aunque siempre tenia trabajo por hacer,cada día sacaba tiempo de donde fuera para estar con su mujer y sus hijos.

Sonreí con nostalgia ante los recuerdos,que tiempos tan felices.

-Por cierto hija.-La voz de Charlie me saco de mis pensamientos.

-¿No debería haber de llegado ya tu esposo?Son las nueve.

¿Es que nunca come ni cena contigo?-

Pregunto claramente preocupado por que el marido de su hija,no estuviera haciéndola feliz.

El rostro de Bella denoto tristeza,al ver que su padre la miraba se recompuso.

-Claro que comemos juntos papa,es solo que estos días ha tenido un poco mas trabajo del habitual,pero veras que ya no debe de tardar.-

Decidí hacer aparición en ese momento.-

-Hola cariño,ya estoy en casa.-Dije acercándome a mi esposa,y besándola en los labios.

Su cuerpo se tenso ante el inesperado beso,pero solo fueron necesarios unos segundos para que ella entreabriera la boca y me correspondiera el beso.

Sus brazos rodearon mi cuello,y nuestras lenguas danzaron la una al compás de la otra.

Me encantaba la sensación,jamas había probado algo igual.

A Bella se le hizo complicado el seguir respirando,lentamente,me separe de ella y deje que cogiera aire.

La mire a los ojos,los de ella brillaban de deseo.

-Te he echado de menos amor.-Le susurre sonriendo.

Ella,sorprendida,parecía encandilada con mi sonrisa.

En ese momento alguien carraspeo,devolví mi vista a Charlie,que nos miraba claramente divertido por la situación.

Me había olvidado por completo que mi suegro se encontraba allí.

-Hola Charlie,parece que hoy te ves mejor.-

Bella se sonrojo de inmediato,quiso separarse pero no se lo permití,la tenia agarrada por la cintura con ambos brazos y allí seguiría,me gustaba sentirla cerca.

-Si,la verdad es que hoy me levante sintiéndome bastante mejor.-

Sonreí sinceramente,de verdad me alegraba su pronta recuperación,no era un ogro por dios,no le deseaba mal a nadie.

-Me alegro mucho Charlie,de verdad que me alegro.-

-Gracias Edward,por todo.-

-No tienes nada que agradecerme,me basta con sigas haciendo reír a mi esposa.-Le dije de corazón.

Si yo la hacia desdichada,al menos tenia la tranquilidad de que tenia a alguien a su lado que la hacia feliz.

-Eso dalo por echo yerno.-Me dijo sonriendo.

Reí ante la palabra yerno,pero no me desagrado en absoluto.

-¿Habéis cenado ya?-Pregunte.

-No amor.-Respondió Bella todavía sonrojada.

-Te estábamos esperando.-

-En ese caso a la mesa,muero de hambre,y aunque quisiera comerte a ti no creo que tu padre lo viera con buenos ojos.-

Charlie estallo en sonoras carcajadas y Bella se escondió en mi pecho completamente avergonzada.

Su abrazo me cogió desprevenido,pero no la aparte.

Como ya la tenia entre mis brazos la estreche mas contra mi,maravillado con la sensación de sentirla miá.

¿Que estaba pasándome?


jueves, 7 de junio de 2012

Corazon de tempano


Capitulo 10



Bella pov



La operación salio realmente bien,mi padre fue trasladado a la habitación y nos dispusimos a esperar los dos días estipulados por la doctora para que pudiera ser observado en su recuperación.

Estaba hablando con mi padre,Edward había venido conmigo a visitarlo,de improvisto decidió que debía acompañarme.

-Estoy deseando estar en casa,aunque me sentiré un poco solo sin ti,me apena dejarte ahora que te he recuperado.-Dijo papa apenado.

Se me encogió el corazón al oír aquellas palabras,no había nada que deseara mas que poder ir con el y cuidarlo,pero si me marchaba de la mansión,seguramente Edward se enfurecería,no quería hacer nada que le enfadara y por consiguiente le retirara el apoyo medico a mi padre.

Menos ahora que lo había recuperado.

Edward carraspeo y se dirigió a mi padre.

-Charlie,fue un error mio por no comentarte,pero supuse que lo darías por echo.-

Mi padre le miro sin comprender,yo compuse una mascara de entendimiento aunque no tenia ni idea de lo que estaba hablando.

-Charlie es obvio que no puedes volver a tu casa y quedarte allí solo,necesitaras ayuda para moverte durante los primeros días,y después seguirás necesitando vigilancia medica y medicamentos.

Vendrás a casa con nosotros.-

El rostro de Charlie se ilumino ante la noticia,yo quede muy sorprendida,pero debía controlarme delante de Charlie,era evidente que yo debía de estar al tanto de las decisiones de mi marido.

-Muchas gracias Edward.-Dijo mi padre.

-Prometo que no os daré la lata mucho tiempo,solo hasta que me recupere,no deseo ser una molestia.-

-Tonterías papa,estaremos encantados de tenerte con nosotros.-

-Bella hija,saber que podre estar contigo un tiempo me hace muy feliz. Pero estáis recién casados,necesitan su intimidad y no un viejo al que cuidar,siempre dije que no seria una carga para nadie.-

-Papa,te digo que no molestas,estaré encantada de cuidarte.-

Lo abrace al borde de las lagrimas,ya no me sentiría tan sola en aquella enorme casa. Tendría a mi padre para hacerme compañía,podríamos charlar,pasar tiempo juntos,hacer las cosas que nunca tuve la oportunidad de hacer con el en mucho tiempo.

Y eso me llenaba de felicidad.

Sobre las ocho de la tarde nos retiramos para dejarle descansar,quise quedarme,pero mi padre insistió en que no hacia falta.

-Estoy en buenas manos Bella,la doctora cuidara de mi,ella es muy amable,ademas de guapa.-Dijo sonriendo.

Cuando sonreía parecía mucho mas joven,me gustaba verlo así.

-De acuerdo papa,tu ganas. Ahora se a quien he salido de testadura.-

-Y que lo digas murmuro Edward.-

Lo fulmine con la mirada.

-¿Insinuás algo Edward Cullen?-

-No insinuó,afirmo que eres una terca y testadura.-

Iba a rebatirle,pero el sonrió y yo quede sin palabras,su sonría me mantenía quieta en mi sitio,observando su maravillosa sonrisa.

Si lo hiciera mas a menudo,si fuese yo la causante de sus sonrisas...

Moví la cabeza de un lado a otro sacudiendo esos pensamientos de mi cabeza,iba a conseguir que Edward sospechara,y por nada en el mundo quería eso.

Me mandaría a paseo,mi padre quedaría sin recursos médicos y aunque me doliera admitirlo,mi corazón quedaría destrozado.

Si pensaba así ahora,no quería imaginar el día que nuestro contrato matrimonial llegara a su fin.

¿Seria capaz de vivir una vida lejos de Edward?

Me odie a mi misma por amarlo cuando el era así conmigo,parecía que le había cogido cariño al sufrimiento.

Estúpida de mi.”Me dije a mi misma.

Mi padre nos despidió con una sonrisa comentando algo de una reconciliación.

Si el supiera.

En el coche reinaba el silencio,yo me limite a mirar la carretera hasta que el rompió el silencio.

-¿Eres consciente de que deberás dormir conmigo?

Tu padre no puede sospechar.-

Lo mire comprendiendo que nadie podía sospechar nada o su trabajo estaría acabado.

Suspire profundo y asumí que no me quedaba de otra.

-Esta bien.-Le dije.

El asintió y siguió concentrado en la conducción,pasados unos minutos le dije.

-Gracias.-

El me miro un momento sin comprender para luego volver su vista hacia la carretera.

-Por permitir que mi padre se quede en tu casa,se que no debe de agradarte y que lo habrás echo por motivos que te convienen.

Pero aun así,gracias.-

El lo medito durante un instante.

-¿Eso piensas,que lo hice porque me convenía?-

-¿Insinuás que lo has echo por mi?-Le dije irónica.

-Aunque no lo creas en cierto modo si.-Me contesto.

Yo quede con la boca abierta por la impresión,intentando recordar como es que se cerraba.

-Bella últimamente has estado triste,apenas has comido y eso me preocupa. Que dirá la gente si te enfermas o si vamos a un evento social y tu tienes cara de velatorio todo el tiempo.

Pensé que con tu padre cerca te sentirías mejor.-

-No se si agradecerte por el gesto o abofetearte por pensar siempre en las apariencias de nuestro matrimonio.

Pero optare por agradecerte,sinceramente ya me da igual todo,cuanto antes me acostumbre a tu fría indiferencia mejor me irán las cosas.-Esto ultimo lo dije mas para mi misma,pero el me escucho.

-Así que gracias Edward,te agradezco lo de mi padre.

Te prometo que apenas sentirás que ambos vivimos bajo tu techo.-

-Excepto cuando estés en mi cama.-Repuso el.

-Excepto en ese caso,y aun así procurare dormir lo mas lejos posible de ti.-

Si el estaba pensando algo acerca de mis palabras,no lo hizo notable. Su expresión siguió siendo tan fría e inexpresiva como siempre. Y mi corazón se encogió,ahora que lo había visto sonreír,echaba en falta esa sonrisa,la necesitaba.

Suspire frustrada por la situación,no tenia ni idea de como haría para que mi corazón no sufriera,pero debía sacar a Edward Cullen de mi corazón o estaría perdida para siempre.


domingo, 1 de abril de 2012

Corazon de tempano

Disculpar la tardanza chicas,mi inspiracion se habia evaporado.
Espero poder publicar mas a menudo,besos las quiero.



Capitulo 9

Edward me besaba y acariciaba logrando que mi cuerpo temblara,me sentía extasiada de placer y encantada de estar entre sus brazos. Nuestras lenguas danzaban al compás mientras hacíamos el amor,el placer se desato y subí al cielo,nos miramos a los ojos,pude verme reflejada en aquellos maravillosos orbes verdes. Entonces escuche las palabras mas hermosas del mundo.
-Te amo mi Bella,con todo mi corazón.-

El sonido del teléfono me despertó,me senté en la cama maldiciendo a quien fuera que llamase.
Cogí el móvil de la mesilla torpemente.
-¿Diga?-Conteste aun soñolienta.
-Bella...-Hubo un silencio.
-¿Papa?-
-Si soy yo,quería saber si podrías pasarte,necesito verte antes de entrar a quirofano.-
Mire el reloj de mi muñeca,faltaban apenas dos horas para la operación.
Claro que pensaba ir,era a mi padre al que operaban,pero no esperaba su llamada,y menos aun que me pidiese ir.
Me había dejado muy claro que no quería verme mas por allí,y lo le había complacido,llevaba exactamente cuatro días si ver ni hablar con mi padre.
Me limitaba a comer lo justo y necesario y a pasear por el jardín de la mansión Cullen,hubo un momento en el que Edward me reclamo lo poco que me alimentaba en esos días.
-¿Que pasa? ¿Te preocupa mi salud?-Le dije esperanzada.
-Por supuesto Bella,no olvides que tienes que durarme hasta que termine este proyecto.-
Yo me gire y me marche llena de rabia por sus palabras,ya sabia que no le importaba en absoluto,pero oírlo de sus labios fue doloroso,muy doloroso.
Desde ese día lo esquivaba,comía en mi habitación cuando Doris se empeñaba en que comiera algo,cuando el no estaba,paseaba por el jardín o leía en la gran biblioteca de la casa.
En las noches tampoco lo veía,me mude a una habitación de invitados y le deje la de matrimonio,cuando el llegaba para cenar,yo ya estaba acostada.
Llego a subir a mi habitación,pero yo me hice la dormida y el se marcho sin pronunciar palabra.
-Bella,Bella.¿Estas hay hija?-
-Eh...si papa perdona,me sorprendió tu llamada eso es todo.-
-Me imagino,pero yo...necesito hablar contigo.-
-De acuerdo papa,dame media hora.-
-Si,claro.-
Colgué sin decir mas,me levante de la cama y me dirigí hacia la ducha.
Mientras el agua caía por mi cuerpo,volví a repasar estos últimos días,el porque esquivaba a Edward,porque no deseaba verlo ni dormir junto a el.
La gran revelación que me negaba a admitir.
Estaba incondicional,e irrevocablemente enamorada de el.
Admitirlo fue aun mas doloroso,no podía llegar y confesarle mi amor,el no me amaba,no le importaba,y como el tantas veces había dicho,lo nuestro,era solo un contrato.
Así que me guardaba este sentimiento muy dentro de mi,sabia que tarde o temprano debería enfrentarme a el,su trabajo iba avanzando y por lo tanto,tendría que asistir a eventos de empresa,cenas y cosas así.
Y por supuesto,yo tendría que asistir.
Solo que todo había cambiado radicalmente.
Antes debía fingir ante el mundo que era una esposa enamorada y fiel que adoraba a su marido por encima de todo,ahora debía fingir ante Edward que el no me hacia sentir nada en absoluto.

Llegue al hospital me dirigí directamente al cuarto de mi padre,la doctora estaba junto a el.
-Ah Bella,pasa,estaba comprobando que todo esta perfecto antes de pasar a tu padre a quirofano.-
-Gracias doctora,le agradezco de verdad todo el esfuerzo que esta haciendo por mi padre.-
-Tuteame,y llamame Rosalie.
No tienes nada que agradecerme,es mi deber como doctora y tu padre es un paciente muy obediente. Verdad Charlie.-
Le dijo mostrandole una radiante sonrisa a mi padre.
-Seguiré sus instrucciones al pie de la letra cuando me de el alta,prometido.-Le respondió el.
-Así me gusta,por algo eres mi paciente preferido.
Bella.-Se dirigió ahora a mi.
-¿Podría hablar un momento contigo?-
-Si,claro.-
Me indico que saliera fuera del cuarto y la seguí.
-Bella quería decirte que estoy muy convencida de que todo saldrá bien,cuando salga de la operación,quedara un par de días en observación,es mas por asegurarnos.
Después podrás llevártelo a casa.-
-Te lo agradezco,de verdad.-
-No me lo agradezcas a mi,al fin y al cabo es mi deber como medica. Mas bien agradecele a Edward.-
-¿A Edward?-Pregunte confusa.
-Si,el vino en busca de mi ayuda y me pidió que tratase a tu padre.-
-Si bueno,el tiene sus propios motivos para hacerlo.-
Respondí dolida.
-No dudo que así fuera,al principio.-
Levante la mirada del suelo y la mire sin comprender.
-¿Que quieres decir?-
-Solo diré que conozco a Edward del instituto,se como a sido su vida y conozco como es el,nunca se había tomado tantas molestias por nadie,nunca desde...-Su voz se fue apagando poco a poco.
-Desde que.-
-No tiene importancia,solo digo que tu le importas.-
-Dices que lo conoces bien,¿Mantuvieron una relación en el instituto?-
Ella quedo en silencio un par de minutos,luego me respondió.
-En el instituto todos los chicos me adoraban,pero ninguna lo hacia por sentimientos o porque les gustase mi personalidad.
Todos querían salir conmigo por mi físico.
Edward fue el único que no se fijo en mi,el vio mas allá de mi belleza,una vez el chico con el que salia quiso propasarse en una fiesta,el apareció de la nada y me defendió.
Fuimos amigos desde entonces,y aunque yo si tuve sentimientos hacia el,el jamas los correspondió. Pero no por eso dejo de estar a mi lado,ofreciéndome siempre su cariño y amistad sincera.
Con esto solo quiero decirte que tiene un buen corazón.-
Yo quede congelada en mi lugar,no conseguía asociar al Edward que yo conocía con el que Rosalie me describía.
-Bueno yo tengo que seguir,te veo luego.-
Y sin mas se alejo por el pasillo.

Cuando conseguí salir un poco del asombro sobre la conversación mantenida con Rosalie,entre en el cuarto de mi padre.
El me miro desde la cama,me dedico una leve sonrisa e hizo ademan de que me acercara.
-¿Querías hablar conmigo?-Le dije yendo junto a el y sentándome al lado de su cama.
-Si,pero...no se por donde empezar.-
-Que tal si empiezas por el principio.-
El asintió.
-Hija,todos estos años no he sabido ser un buen padre para ti.
Te aleje de mi y eso he echo durante todo este tiempo,pensando que serias mas feliz sin mi,sin mi amargura.
Reconozco que nunca supere que tu madre se fuera,y la verdad es en todo este tiempo no he sido feliz.
Me he dedicado a trabajar y a comer como un autómata,sin ninguna meta ni sueño en la vida.
Me he comportado como un...-
-Papa ni lo digas.-Le interrumpí con lagrimas en los ojos.
-Lo comprendo papa,yo...te recordaba a ella.-
-Bella querida hija miá,me recordabas a ella si,pero lo que trataba de evitar era el día en que tu también te marcharas.
Ahora comprendo las cosas y se que cometí un grande error,me perdí todos estos años de tu vida,pero juro que pensaba que eras feliz junto a tu madre.
Se que no tengo perdón hija,pero si me lo permites,me gustaría estar lo que me quede de vida junto a ti.
No por ti,se que ya no me necesitas,aprendiste a sobrevivir tu sola y lo has echo muy bien,estoy muy orgulloso de ti.
Pero soy yo el que te necesita.
¿Podrás perdonarme hija?
No puedo dejar que me operen pensando que me odias.-
Abrace a mi padre y lloramos juntos durante un largo rato,cuando pudimos calmarnos lo mire a los ojos y le dije.
-Eres mi padre,te amo por sobre todas las cosas y jamas podría odiarte,claro que quiero estar junto a ti papa.
Lo que no entiendo es...¿Como sabes lo que pase con mama?-
El carraspeo para aclararse la garganta y me miro avergonzado.
-Tu marido ha estado aquí,y me dio una buena lección de la vida.-
-¿Que hizo que?-Grite sorprendida,entonces rápidamente baje la voz,estábamos en un hospital.
-Me hablo con la verdad Bella,me dijo lo que pensaba y no tuvo reparos en hacerme ver que me equivocaba y que te dañaba sin yo quererlo,y me contó todo.
Te quiere Bella,el te ama.-
Baje la cabeza con pesar,si mi padre supiera como había llegado a estar casada con el no lo aprobaría,menos al saber que era por su causa,se negaría a operarse para que yo pudiera separarme de el.
No,no podía contarle nada.
Levante mi rostro,sonreí y lo abrace con los ojos llorosos.
Tenia a mi amado padre de vuelta y en pocos día podría llevármelo a casa,disfrutar de su compañía.
Solo debía de cumplir con el resto de tiempo que quedaba para cumplir el año estipulado de matrimonio,luego podría marcharme con mi padre,trabajaría y cuidaría de el.
Debía centrarme en eso,y al diablo mi maldito corazón traicionero y el amor que sentía por Edward.


viernes, 30 de marzo de 2012

Su Venganza Cap 15


Fue a misa y todos la miraron con curiosidad. La ciudad de Forks era pequeña y nadie desconocía a la heredera de 

los Swan. Asimismo se sospechaba algo de aquella boda precipitada y se comentaba el hecho sorprendente de que jamás se vieran juntos en público el matrimonio.

Y aquella mañana, en que todos pensaban ver a la pareja en la misa de barrio, apareció Bella sola, humilde y hermosa como ninguna otra mujer.
A la salida, Jacob, descarado y fanfarrón, se aproximó a la joven. Le tocó el brazo sin ningún miramiento y ella lo contempló interrogante.

- ¿Cómo tan sola, cariño? ¿Es qué tu marido se avergüenza de ti o tu de él?

- ¿Parece que el despecho te pone nervioso, ¿eh, Jacob?, hazme el favor de soltarme.

- ¿Despecho? Sabes muy bien que, si qusiera, serías mía. Después de todo, nadie ignora que te rechazé por mi gusto.

- En efecto, rechazaste a la niña; pero de buen grado te hubieras quedado con la mujer y sus... millones, ¿verdad, Jake?
- Pues sí - repuso grosero -. Hubiese sido muy interesante y muy beneficioso para mi tu dinero, pero tú no me has gustado nunca; eres un maldita perra frígida que de seguro no calientas ni a tu marido.

Bella le soltó un cache tazó que hizo de que la mejilla de Jacob ardiera al instante.
- Gracias, Jacob, acabo de comprobar que eres más despreciable de lo que realmete recordaba.
Y se separó, dejando a Jacob solo con su despecho. Este solo juró cobrárselas una a una las que esa maldita familia les había hecho, no sabía como pero lo haría.

Ahora, muchas horas después, recordaba la conversación y se preguntaba, una vez más, como era posible que ella pudiera algún día haber querido a ese estúpido.

- ¿En qué piensas, querida?

- En Jacob. Me lo encontré esta mañana. Fue muy grosero y lo golpee.

- ¡Bella!. Dime que ocurrió. ¿Estás bien, hija?

- Si mamá, el despecho lo está matando, soy feliz al saber que no cometí un error al casarme con Edward.

- No debieras salir sola, Bella. Se lo diré a Edward.

- No. No es preciso, mamá; no creo que quiera sumar un disgusto más en la cabeza de mi marido. Edward y yo hablamos de ello esta mañana.

- ¿Y qué había acordado?

Se puso roja como un tomate y después le dio la espalda a su madre.

- En concreto no sé muy bien lo que acordamos - dijo muy despacio - Sé tan solo que Jacob ya no tendrá ocasión de importunarme.

- Siempre dije que esos Black no sabían perder. ¿Sabes, Bella? - rió la dama divertida - yo era novia de Billy su padre, cuando apareció Charlie en mi vida. Y Charlie era novio de Sue, la hermana de Billy.

Como puedes comprender, hijita, siempre nos odiaron. Además, mientras ellos descendieron nosotros ascendimos. Porque siempre fuimos millonarios.

- ¡Qué divertido! - exclamó la joven sin interesarse en absoluto en lo que su madre decia, pues pensaba continuamente en Edward y en lo que le había dicho aquella mañana antes de marchar.

- Para nosotros lo fue, para ellos, no.

Estuvo durante el resto de la tarde sola en el gabinete. Sus padres habían ido al teatro y cenarían fuera con seguridad, pues l hacían muchas veces. Ella esperaba a Edward. ¡A Edward, que aquella mañana se mostró sorprendente mente indiferente ante aquel expectacular atuando, causando su extrañasa y nerviosismo!

Transcurrieron la horas lentas, monótonas. Ella comió sola, a las diez en punto; luego fue a su alcoba se cambió de ropa, esta vez eligió un modelo de lencería francesa era negro de encaje y daba vergüenza nada más verlo, incluso sin llevarlo puesto, pero esta vez se puso la bata de razo negra a juego y se tendió en la cama mientras fumaba un cigarrillo. Despertó sobresaltada creyendo que había pasado un día entero, pero miró el reloj y comprobó tan sólo habían transcurrido dos horas. Tirándose al suelo, bajó precipitadamente las escaleras, produciendo un ruido uniforme con la larga bata, que se enredaba en sus piernas.

Solo Angella andaba dando vueltas por el vestíbulo con un sueño terrible. Miró el reloj: eran la doces en punto.

- ¿Se ha retirado la servidumbre, Angella?

- Toda, señorita Bella. Quedo yo sola para servirle la cena al señor.

- Retírate también, por favor. Estas muerta de sueño. Serviré yo misma la cena a mi marido.

Angella, agradecida, se fue a su cuarto y Bella se hundió en el diván del gabinete, con las piernas encogidas. Y fue en aquel momento cuando sonó el timbre de la puerta principal. Era Edward, sus padres siempre llevaban llaves.

Abrió la puerta y Edward entró sacudiendo el agua de su chaqueta.

- ¿Llueve? - preguntó ella nerviosa.

- Un poco - la miró pensativo - ¿Es que no te has acostado?

- Ya lo ves. Tienes preguntas geniales, Edward.

Él se echó a reír y la enlazó por la cintura.

- Te esperaba para cenar.

- Ya comí algo en el camino. Vengo sencillamente rendido. Que si aquí, que sí allá... ¡Dios santo, que barullo! Tu padre supo bien lo que hacía, al encomendarme este trabajito.

- No quiero que me dejes sola otro domingo, Edward.

- ¿Te has aburrido?

- Muchísimo.

- Pobre pequeña mía. Ven, te daré un beso de compensación.

Estaban en el medio de la escalera y Edward se detuvo para tomar el rostro juvenil.

La besó en la boca con suavidad primero, con fuerza después.

- Ya esta bien - susurró ella.

La tomó en sus brazos y juntos traspasaron la puerta de la alcoba de Bella. No había ficción ni preámbulo alguno. Se comportaron ambos con la mayor naturalidad, como si aquello sucediera todos los días.

Edward cerró la puerta.

Bella estaba nerviosa cuando él le quitó la bata deslizándola suavemente por su espalda, sintió satisfacción al ver como sus ojos se ponían como platos al ver el camisón.

La tomó de la mano y la llevó lentamente hacia la gran cama que cubría el dormitorio.

Empezaron con besos suaves, ingenuos y poco a poco fueron subiendo la intensidad de los mismos, sus manos torpes se encontraron con las de su marido y este la depositó suavemente en la cama.

Edward le besó en cada una de las terminaciones nerviosas de aquel hermoso cuerpo, acarició sus piernas y las lamió con deleite, sus manos se apoderaron de sus pechos y Bella creyó desfallecer ante tales caricias y oleadas de placer, pero no fue asi el se acercó lentamente y mordió sus pezones endurecidos haciéndola gritar de placer, su vientre se contraia y podía sentir la humedad acresentar entre sus piernas.

Su marido abandonó sus pechos y nuevamente se sumergió en sus labios, mordiendolos, lamiendolos con pasión contenida, bajo sus manos hasta su intimidad y poco a poco fue acariciando su bello sexo hasta que sus dedos maestros encontraron su cliítoris y supo que ese sería su fin, se retorció de placer bajo el cuerpo de su esposo y cuando no pudo más grito:

- ¡¡Edward, por favor!!
- Tus deseos son ordenes, querida.

Y la penetro de un tirón, la entrada fue estrepitosa, ¡ella era virgen!... y él lo supo en ese instante. Se odió por eso, sabia que cabía esta posibilidad pero nuca creyó realmente que así fuera; debía retirarse aún podía, él no quería atarla para siempre a su lado por obligacion. Sabía que su corazón no lo resistiría, pero Bella vió la duda en sus ojos y le apretó aún más a su cuerpo, fue lo único que necesito para fundirse en el cuerpo de su amada.

Pequeñas lagrimas se derramaron por sus mejillas,él las besó y continuo con la danza más erotica que el mundo haya creado. Bella llegó justo cuando él creyó no poder soportar más y ambos gritaron extasiados de tanto amor.
Edward le dijo muchas cosas. Bella nunca sabría enumerar todas de nuevo. Se quisieron a su modo y Bella, emocionada, procuró imitar a Edward sin hacer mención de aquel amos que la consumía.

- Gracias - dijo él, al caer rendido en la cama.

- Lo deseaba tanto como tú, Edward, gracias a ti - dijo con una sonrisa perversa en sus labios.

- Mmm, creo que tienes en mente otra forma de agradecimiento, ¿Oh me equivoco, querida mía? - mientras una carcajada salía de su hermosa boca.

- Estas en lo correcto, querido - contestó mientras se abalanzaba sobre el cuerpo de su marido.

Su naturaleza libidinosa se despertó deprisa, en cuanto percibió las musculosas proporciones de los miembros de Edward, este se se inflamó de deseo y mientras ella lo contemplaba con la respiración acelerada y las mejillas ardientes, él sintió que los encantos de tan selecto y delicioso bocado,inspeccionándolo con tal desfachatez, avivaban su apetito carnal hasta un punto casi irresistible. Así, las facultades mentales transmitieron rápidamente sus impresiones a la carne, provocando que desplegara su virilidad de una manera muy simple e inconfundible.

-Eres un hombre maravilloso y muy bien dotado querido esposo.
El sexo de Edward estaba más erecto que nunca.Bella se mostró encantada con la exposición, y dada su ignorancia de las proporciones , fijó su mirada con asombro y deleite en el miembro de su marido.

Edward se estaba volviendo loco de ardor,pero le gustaba ver como ella observaba todo su cuerpo mientras lo acariciaba con sus manos torpes.

Por fin ella, dejando de lado cualquier consideración pudorosa, le hizo señas de que se aproximara más, y con gran excitación -mientras sus bellos pechos se movían con la irregularidad de su respiración y sus ojos delataban la pasión que la consumía- rodeó con su pequeña y fina mano el miembro, haciendo hormiguear la carne de él e hinchando sus partes, que se enardecieron más que nunca ante el excitante contacto de esos dedos.

Bella estaba enloquecida al ver como Edward se refregaba contra su cuerpo loco de pasión, totalmente poseída se subio a su cuerpo cogió literalmente el toro por los cuernos. Percibió el efecto de su acto voluptuoso en su marido, lo que sirvió para encender su sangre y transportar sus sentidos más allá del freno de la razón. Con los labios jadeantes musitó, al tiempo que sus caricias se volvían más y más pronunciadas:

- Ahora eres mío ... solo mío querido - decía ella con la voz entrecortada mientras aceleraba su ritmo encima de él.

Como buen lector de mentes Edward abandonó su pasividad. Durante las ardientes palabras de su esposa, sintió el excesivo ardor a que lo estaba sometiendo; y mientras cada oración se hundía en su corazón y al mismo tiempo encendía su obscena imaginación, la fue rodeando con sus brazos y sus manos recorrieron el cuerpo de ella descubriendo el camino hacia los tesoros que tantas veces había ansiado explorar.

Cubrió el suave cuerpo con besos desde la cabeza a los pies, ella consintió sus caricias mientras las manos de él erraban sobre sus encantos, e incluso sus partes más íntimas estaban a su merced. Bella nunca le negó nada, sino que le entregó su cuerpo voluptuoso sin reservas. Edward prosiguió atrevida mente con sus toqueteos y sus besos, hasta que ella, ardiente por sus abrazos, mostró tanto abandono como él.

Entonces Edward buscó la satisfacción de su fogosidad y la saciedad de su desenfreno en la persona que ama.

Se incorporó y, tras separarle sus dóciles piernas, montó sobre ella. Así quedaron unidas sus carnes, así se mezclaron el aliento ardoroso y los suspiros de ambos, conjugados en un mismo deseo, encendidos de ardiente impaciencia.

Una y otra vez se sumergió en el estrecho sendero de los deleites prometidos, y se dio cuenta de que las delicadas formas de la Bella estaban destinadas al placer de un hombre tan bien dotado como él.

Pero pronto él se disparó por razones de fuerza mayor, encontrándose en una especie de cielo paroxismo, las sensaciones experimentadas lo aguijonearon, el movimiento se convirtió en una necesidad y comenzó a dar empellones con sus caderas con tanta fuerza y energía que la Bella gritó de deleite.El empujaba,y no bien percibió el estado de su pareja y notó que ella compartía sus placeres, redobló los movimientos y, mezclando los gemidos de éxtasis, sus cuerpos se elevaban y hundían en la consecución del acto.

Creyó que sus sentidos lo abandonaban mientras llegaban juntos a un coito frenético y, con rugidos de satisfacción tan roncos como los de un semental con una yegua, inyectó en el cuerpo de su mujer una asombrosa cantidad de semen. La embriaguez de su descarga provocó que él emitiera gritos de regodeo, mientras la damita, abrumada por el éxtasis que él le ocasionaba, permaneció casi desmayada mientras recibía la inundación.

Cayeron juntos abrazados en la cama, hechizados por tal acto de desenfreno y pasión que habían vivido.

Edward besó la frente de su esposa y se durmió con una sonrisa en los labios. Ella abrumada por tanto amor, solo se dejó caer en el sueño mas maravilloso que haya existido.

CONTINUARA......

HUYYYYYYYY QUE LOCURA POR DIOS JAJAJJA ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO DISCULPEN LA DEMORA.

GRACIASS CARIÑOS


miércoles, 22 de febrero de 2012

Traición al ♥ cap 32


*Jacob*

- Podría ir mas de prisa por favor - era la segunda vez que le decía lo mismo a este inútil taxista que no hacia otra cosas mas que respetar las normas de tránsito - mi vuelo no lo esperará a usted - recriminé nuevamente

El tipo me miro con mala cara y siguió su camino como si nada hubiera pasado allí.

Hice uso de la poca paciencia que me quedaba y mire por enésima vez mi reloj pulsera, estaba casi en hora, mi vuelo a New York saldría en menos de diez minutos y si este imbécil no se apuraba...

¡No!

¡Cálmate!

Llegaras. Llegaras. Me repetía una y otra vez a mi mismo convenciéndome de que esto era solo un infortunio mas en mi vida un lapsus que pasaría en poco tiempo.

Froté mis sienes insistentemente rememorando como mi vida habia cambiado en un abrir y cerrar de ojos pensando que si tan solo hubiese hecho lo correcto el día en que ella me lo pidió esto no estaría ocurriendo.

- Respondeme por favor, ¿la dejaras si o no? - ella me miro fijamente a los ojos absorbiendo la poca cordura que ya le quedaba después de tomar varias copas de champaña

- No creo que sea momento para decir nada y menos en este estado calamitoso en el que te encuentras Heidi - susurre arrastrándola hacia la cama.

- Jacob Black es la ultima vez que te lo digo si no dejas a la frígida de tu mujer no volverás a saber de mi y si lo haces será por los cuernos que te pondré.

- Hey hey nena párale ya pues, mira esta noche has tomado mucho vale, sabes que mi vida no es tan sencilla como tu la pintas ni nada de eso al contrario estoy pasando por una situación difícil tu tendrías que comprenderme

- ¿Que te comprenda? estas loco no puedo hacerlo ya, llevo por mas de tres años en el plan de amante, de mujerzuela de una sola noche y tu me pidas que te comprenda, que te entienda que te espere

- Heidi cariño lo lamento de verdad pero no puedo dejar a mi mujer así como así lo sabes, no es fácil no cuando estoy casado

- Jake sabes que si quisieras la dejarías ahora mismo solo es que no estas dispuesto a dejar tu vida color rosa de al lado de esa niña mimada

- Di lo que quieras es muy tarde y tengo que regresar a casa

- Si... ella te espera ¿no es verdad?. Ve tranquilo yo no creo que lo haga mañana cuando regreses...

- No digas eso estas algo cansada y borracha amor debes reposar y veras como todo esta mas que bien solo espera un poquito, vale te prometo que voy a solucionar todo para cuando menos lo pienses

- Cuando eso suceda será demasiado tarde para nosotros si es que aún existe el nosotros...

Podía percibir como aquellas palabras en este instante cobraban vida propia era como si un mal presagio se estuviese llevando a cabo a mi alrededor y hasta este instante no me había dado cuenta de ello.

Descargué yo mismo mi maleta y subí rápidamente a mi vuelo que estaba a punto de despegar, miré el reloj en verdad era tarde. Uff. En un par de horas estaría en New York con ella. Tendría que convencerla que regresara. Solucionar todo lo más pronto posible y al volver ponerle punto final a mi matrimonio con Isabella.

Isabella.

Suspiré al recordar a mi mujer.

No.

Error.

Mi esposa. Ella hacía mucho tiempo dejó de ser mi mujer. Pero.. ¿en realidad alguna vez lo fue? me pregunté a mi mismo y exasperado por mis propias divagaciones. Claro que lo fue. Ella era mía. Siempre lo fue. Un sudor frío me recorrió por la espalda. Isabella siempre fue la niña de mis ojos. La única con la cual en mi cabeza me veía formando una familia.

Esa familia que siempre desee tener y que por la ambición desenfrenada de mi padre nunca logramos tener.

Billy Black.

Siempre inmerso en su trabajo, un hombre duro, frío calculador y lleno de resentimiento ante cualquiera de sus rivales en los negocios. Tan solo de recordarlo se me ponía la piel de gallina. De no ser por la fortuna de mi madre jamás podría ser la persona que era hoy en día. No podía olvidarme que el casamiento con Isabella fue de mucha utilidad en ese entonces para escalar varios puestos en el área empresarial pero en lo demás, todo era mérito mío.

En este último año había amasado una fortuna digna de nombrar. Nunca comparado con la de mi mujer. Pero eso no me pertenecía, era algo que tenía más que claro, por más que Heidi insistía en que metiera mano allí nunca había accedido a esa locura. Podía ser el canalla más perverso de todos al engañarla de la forma en que lo hacía pero convertirme en un vulgar ladrón . Jamás.

Recosté la cabeza en el asiento y cerré mis ojos pesados por el cansancio del día.

El rostro de Isabella volvió a mi.

¿Cómo dejarla?

¿Qué decirle?

Uff.

¡Joder!

¿Por qué todo era tan complicado con las mujeres?

¿Por qué Heidi no podía quedarse como mi amante y ya?

Traté de dormitar me durante el viaje pero no logré mi cometido. Era inútil. Me veía envuelto en una encrucijada. Dos mujeres. Por un lado la pasión, la entrega, la lujuria y hasta podría decirse el amor de mi vida. Por el otro la posición social, la ternura, la fragilidad, la femineidad y mi mayor sueño.

Desembarqué rápidamente y ya en plena noche Neoyorquina tomé el primer taxi que encontré dándole la dirección correcta. Intenté calmar los nervios que me llenaban el estómago y fue imposible hacerlo. De esto dependía mi futuro. Mi felicidad.

Deje que la calma habitara mi cuerpo y sonreí al lograrlo. Pague con un billete de cincuenta dolares y no acepté el cambio, el hombre hasta me abrió la puerta y la cajuela ante mi generosidad.

Respire intensamente por ultima vez e ingrese en el edificio del hotel en el cual debería encontrarse ella. Esto no sería nada fácil. Lo sabia. Heidi era muy difícil de convencer. Me costaría un ojo de la cara pero... valía la pena. Un par de diamantes y alguna que otra cuenta bancaria en donde depositaria algunos miles y asunto arreglado. Por algo era lo que era.

Tan solo tenía que jugar bien mis cartas. Estaba seguro de su amor por mi. Usaría ello a mi favor. Y al fin ella se daría cuenta que seguir siendo mi amante era lo único que podía ofrecerle y lo cual siempre le convendría.

Isabella era mi esposa. Y seguiría siéndolo por siempre. La mujer con la cual me había casado y era respetado frente a todos, porque por mal que me pese el apellido Swan pesaba demasiado a la hora de firmar contratos. Mis hijos serían fruto de esa unión. Lo demás seguiría siendo como siempre lo fue. No había opciones ni ahora ni nunca.

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Después de tanto tiempo me decidí a publicar no sin advertirles que me costo mucho hacerlo. Siento enormemente la demora he de decirles que el próximo aún no tiene fecha de emisión así que disfruten de la locura de nuestro Jacob porque la historia recién comienza, eso sii es una adelanto jijiji. Muak se las quiere a todas!!!

lunes, 6 de febrero de 2012

Hielo Vs. Fuego



Sinopsis


Dos hombres, dos vidas, dos personalidades totalmente diferentes.
Uno calculador, estricto, impasible,  rencoroso, demasiado frío e insensible con gustos extraños y extravagantes.
El otro demasiado inmaduro entusiasta, divertido, desinteresado, afectuoso y efusiva mente cariñoso sin ningún patrón ni proyecto de vida.
Ambos  se verán envueltos en una encrucijada por una misma mujer capaz de trastornar sus vidas haciendo de ellas añicos.
¿Podrá ella una ves que entre en sus vidas rechazar el hielo para sucumbir en el fuego?




CAPITULO 1
EPOV


Era la décima tercer vez que me giraba en la cama la almohada ya no cumplía la función real por la cual la habían creado, desde hacia aproximadamente 5 hs 43 minutos y 37 segundos que estaba apretándose en mi cabeza haciendo presión en ella tratando de huir de los malditos golpes que se sentían a través de las desgraciadas paredes de mi cuarto.


¿En qué momento en mi sano juicio permití semejante barbaridad?


¡¡Aww!! odiaba haber acedido a la locura de Alice y ahora aquí estaba yo con los ojos apretados, la cabeza dolorida de tanto martilleo y sin poder pegar un ojo en toda la maldita noche.


¡Genial!


Edward Cullen el abogado mas tenaz e in negociable de todo New York vencido por su hermana de no mas de un metro y cincuenta centímetros.


Me di una rápida ducha; lo único que quería era salir de allí en busca de algo de paz.


No le pedía nada mas a la vida solo ¡Paz!


Me vestí con apremio sacando un  traje Armani negro estaba esperando por mi, una camisa blanca y la corbata negra de seda negra. Los zapatos negros perfectamente lustrados. Peine mi cabello dejándolo perfectamente alineado hacia atrás y salí en busca de un poco de proteínas.


La casa parecía un campo de batalla o mas bien el pasillo por el cual debía deslizarme para salir de allí.
Estaba completamente inundado de albañiles, carpinteros decoradores, diseñadores y no se cuanta gente mas. Fui directamente al estudio y le pedí a Carmen el ama de llaves que me llevara el desayuno allí no podría aguantar ver entrar y salir a todo el séquito de hombres que me habían fastidiado toda la jodida noche.
Dos golpes fuertes en la puerta me hicieron notar que mi paz definitivamente no llegaría aun.


¡Es que mi tortura no acabaría!


- Deja de lamentarte, no es tan malo - esa estúpida vos socarrona disfrutaba de mi malestar.


- Eso es por que a ti no te toca soportar los ruidos contantes durante la noche - exclame bufando mientras engullía una tostada repleta de queso crema y tomaba una sorbo de café.


- Pero hermanito eso es por que tu no dejaste que instalaran su cuarto en mi piso - decía mientras se robaba una de mis tostadas


- Jacob... - apreté el puente de mi nariz pocas cosas en la mañana me fastidiaban y esta era una de esas amaba la tranquilidad por las mañanas la paz era absolutamente necesaria al menos para mi al comenzar mi día y saber que él vendría con sus bromas estúpidas y sus insinuaciones burdas me sacaba de quicio - sabes perfectamente que allí esta el cuarto de Alice, la sala de música ademas de tu maldito cuarto...
¿Donde carajo pensabas que la podríamos poner? - pregunte furioso mirando mi reloj pulsera era temprano pero ya quería salir de aquí.


- Podría haberle cedido un lugar en el mio...


Me levante de mi asiento tragando el ultimo sorbo de mi café.


- Me voy no estoy para estupideces 


- Edward no te hagas el mojigato quieres, nuestra prima ya no es la niña que conocimos al menos Alice confirmo mis dudas... ya es toda una mujer de 21 años... encima se podría decir que es una prima lejana...


Azote la puerta solo para que se diese cuenta que ese no era un tema del cual quería hablar. Suficiente tenia yo con este dolor de cabeza infernal.


- Señor el auto esta listo - comento Peter mi chófer cuando salí por la puerta principal.




Al llegar Claire mi secretaria de siempre estaba esperándome con mi expresso y un par de donas las cuales agradecí la falta de sueño me debilitaba.


- Señor Cullen aquí estan los contratos de los irlandeses


- Déjalos en mi escritorio - conteste mientras me sacaba el saco y lo dejaba perfectamente doblado sobre el sofá que estaba en mi oficina.


- Desea alguna cosa mas - repuso acercándome mi expresso humeante frente a mi narices


- Informe le al señor Witlock que deseo verlo antes de irme por favor y a mi hermano cuando llegue que también venga...


- De acuerdo señor, por cierto la señorita Cullen llamo temprano y dijo que vendría alrededor de las once


Rodé los ojos.


¿Es que ni en mi trabajo me dejaría en paz?


- Ok puedes retirarte - pedí y la puerta se cerro al fin.


Lleve mis manos a mis ojos e intente reposar la cabeza en el sillón. Masajee mis ojos adoloridos e inflamados por la falta de sueño.


¡Tres noches!


Tres malditas y largas noches en las que apenas si pegaba un ojo y todo era por culpa de la famosa llegada de mi prima a casa.


¡Maldita sea!


Si tan solo la hubiese instalado en algún departamento esto no tendría porque pasarme.
Pero... no la familia es la familia... decia mi padre desde Brasil en donde se encontraba con mamá en su segunda luna de miel. Y encima mis hermanos que estaban mas excitados que nunca con su llegada. Ni que fuese la princesa de Inglaterra. Bastardos. Ellos no tenían que estar como un zombi durante el día y por las noches escuchar como taladraban las paredes clavaban dios sabe que y cuchicheaban sobre que color seria mejor ponerle al cielo-razo.


¿Quien demonios era esta chica tan quisquillosa que pedía cuanta mierda había y yo claro le daba el gusto? Me pregunte. Error a ella no sino a mi hermana y a mi madre que había pedido con exclusividad que tratáramos bien a su pariente, porque encima ni prima verdadera era de nosotros sino de mi madre.


Como si fuese obra del mismísimo demonio la pequeña sanguijuela se colo en mi oficina muy sonriente.
No pude evitar susurrar un par de improperios pero... ¿acaso no venia a las once?. Mire mi reloj pulsera y vi que eran casi las once.


¿Cuanto tiempo me había pasado lamentándome por mis noches en vela?


- ¡Edward! - chillo Alice y solo fingí una sonrisa - uff adoro tu efusividad al menos lo tengo a Jake para que me de esos abrazos que tanto me gustan


- Al grano Alice que necesitas - dije sacando mi chequera del cajón podía sentir su mirada traspasarme pero yo estaba dolido por sus palabras.


- Pues nada solo venia a informarte que la habitación esta casi lista solo faltan elegir los colores de la ropa de cama y ya - decía sacando de su bolso una parva de revistas de diseños


- ¿Que mierda Alice? - pregunte realmente ofuscado no solo por su intromisión en mi oficina sino también por el golpe bajo de reemplazar mis abrazos por los de Jacob. 
Él era nuestro medio hermano por parte de padre con una mujer a la cual conoció en un burdel meses antes de saber que mamá estaba embaraza de mi y luego de nacido se lo entrego renunciando a todos los derechos de maternidad. Pero ella era mi hermana de sangre del matrimonio de mi padre con mi madre. Y saber que ella prefería Jacob me dolía demasiado. No podía juzgarla nunca mas lo haría yo había cambiado demasiado en estos años en Londres  me convertí en este tipo frío insencible incapaz de conmoverse con una sola lagrima y eso gracias a mi única y amada novia Charlotte. 


- ¿Y que dices cual le gustara a mas a Isabella? - pregunto mi hermana extendiéndome dos revistas de diseños una era de todo color lila muy cursi y la otra tenia un aspecto mas varonil aunque no dejaba de ser apto para una mujer en tonos azules y turquesas y blancos.


- Esta - respondí estendiendole la de los tonos azules


- Lo sabia eres el único que conoces los gustos de Isabella - respondió dejandome estático


- ¡Por favor!


- Edward se que ahora no te interesa todo esto pero cuando tenias 9 años andabas como perrito faldero detrás de ella y Jacob también lo hacia solo que tu siempre supiste lo que le gustaba




- ¿Como puedes decir semejantes estupides Alice? - refute contrariado por la insinuación de mi hermana


- Yo también estaba ahí Edward no recuerdas aquel viaje a Italia tenia solo 4 años, sí lo reconozco...


- No la verdad es que no recuerdo nada de eso ahora si me permites tengo que trabajar - señale la pila de carpetas esperando por mi sobre mi escritorio


- Claro hermanito pasare a saludar a Jasper, nos vemos - decía cerrando la puerta detrás.


¡Maldita duende!


¿Que yo conocía los gustos de mi prima Isabella?


A penas si la recordaba solo era una visión borrosa en mi memoria. Habían pasado mas de 18 años de todo ello era un chiquillo por aquel entonces y ella tendría que... ¿5 años?. Como para recuerdos estaba yo. Me reí de las ideas locas de mi hermana.


El tiempo todo lo borra bien sabia yo de esas cosas. Ahora lo mas importante en mi vida era el éxito, en todos sus ámbitos obviamente de la mano del placer. Mis gustos para con las mujeres eran estrictos. No me gustaba rodearme de zorras. No eran mi tipo. Ademas mis preferencias sexuales dictaban mucho de ser convencionales.
Era muy exigente en todos los aspectos.


Me gustaba el sexo rudo, específicamente hacer uso del BDSM (Bondage, Disciplina, Sumisión y sadoMasoquismo). Nadie jamas podría imaginarse tal cosa de mi eso era cierto, muchas veces Jacob insinuaba algo sobre mi frialdad con las mujeres y dejaba entrever que de seguro seria un depravado en la cama y no estaba lejos en ese aspecto, este tipo de practicas las descubrí con Charlotte y aunque cada ves que conseguía alguna buena sumisa me gustaba practicarla con ella seguia doliéndome su engaño. 


¡Maldita perra puta!


Golpee mis puños contra la madera dura de mi escritorio y solo así reaccione.


¿Como carajos llegue a pensar en toda esta mierda?


Recordé la charla de mi hermana, pero... nada de todo eso tenia que ver con mis locuras en la cama.


Ansiaba que el maldito día terminara y así poder largarme a mi casa y poder dormir como dios mandaba.
Si mis cálculos no me fallaban mi prima Isabella llegaría mañana trate de recordar algo de ella pero solo el color de sus ojos cafés aparecía en mi mente es como si lo demás hubiese sido borrado de mi memoria.


- Solo espero que no seas una chiquilla malcriada querida Isabella... - no me gustaría tener que azotarte pensé riendo de mi mismo y concentrándome en la firma del nuevo contrato con los irlandeses.