Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

Seguidores

domingo, 31 de julio de 2011

CAPITULO 16

EPOV

Descubrimiento



 No hermosa, gracias a ti por aparecer en vida - contesté con sinceridad esa era mi verdad.

Sin poder creermelo aun subi a mi auto y sali anonadado. Estaba en la luna. Podía sentir su aroma impregnado en mi nariz, en mi ropa en mis manos, dios era exquisita. Sonrei ante mi actuar. La habia dejado escapar teniendola alli encima de mi algo me dijo que no era lo correcto; Bella se merecia otra clase de trato y yo en este momento estaba dispuesto a darselo. 




Ella tan hermosa, sencible, tan... aww me traia como loco. Nunca crei sentir todas estas emociones por una mujer y estaba feliz de que fuese ella la que me provocara estos sentimientos.


 ¿ Sentimientos? 


Aun quedadba un largo camino para descubrirlo pero ibamos a ir despacio. Ella en su intento de controlar la exicitacion del momento me lo habia pedido y por primera vez en mi vida accedí ante tal petición. Valia la pena hacer este sacrifcio por tan bella criatura. Sabia que la recompensa seria mucho mayor.

Llegué a casa y me deje caer frente al gran plama. Puse una pelicula de no se que mierda se trataba y plante mis ojos en las imagenes que transcurrian mientras dejaba volar mi mente.


Ella estaba tan o mas deseosa de mi y eso era lo que yo tanto deseaba, su cuerpo me lo habia dejado en claro cuando la tuve encima de mi.. 
Podía escuchar su voz ronca excitadisima decirme:


-Vamos despacio, ¿quieres? - con ese precioso sonrojo que me llevaba el alma con el.


Logre reírme a carcajadas de mi mismo. Cualquiera diría que estaba loco pero es que ni yo mismo podía crermelo todavía. Se sentía tan bien. Tan real. Un escozor en mi pecho provocado por un calorcito extraño me tomo por sorpresa. Seria esto lo que yo pensaba...


¡No!


 ¡No puede ser a mi no!


¡No ahora!


¡No cuando estoy tan cerca de lograr mis sueños!


¿Pero acaso seria tan grave involucrarme por primera vez con alguien?


¿Tan malo seria dejarme llevar por esta sensación para nada desagradable que me recorría el cuerpo?


Ufff. 


Tome mis cabellos entre mis manos, tirando fuertemente de ellos tal y como ella lo había hecho hace unas horas. 


Esto se me estaba yendo de las manos. Podía percibir como mi escondido e insensible corazón se aceleraba con solo recordar lo cerca que habíamos estado, mi piel se erizaba con sus besos, sus caricias fueron el regalo mas grande para mi corazón y sus labios ¡Dios! amaba esos labios carnosos, dulces, suaves, tiernos, delicados aww... ¿amaba?


Sacudi mi cabeza varias veces, esto era una completa locura pero... ¿acaso yo mismo no era mas que un loco? me pregunté a mi mismo.


Mis dedos tamborrillaban en el cuero negro del gran sofá , me sentía nervioso descubrir estas cosas me dejaban fuera de juego, y yo no estaba acostumbrado. Nunca pensé pasar por esto. 


¡Santa Madre! 


Y ahora ¿que? ¿que era lo correcto en estos casos? 


El sexo no era una buena opción hacia semanas que ya no conseguía un puto orgasmo sin pensar en ella. Bufe. Y... ¿si fuese a su casa ahora? bueno a mi casa después de todo. Las dudas me envargaban. ¿Qué le diría?


 ¡¡Hayyy!! 


Necesitaba distracción encima Jas ni siquiera había llegado...




La puerta se abrió de pronto y mi amigo entro dejándome casi ciego al ver de la sonrisa que traía consigo.


¡Maldito suertudo!




- ¡Edward! - grito de pronto - ¡Estoy enamorado amigo! ¡Puedes creértelo!


Recordé que su cita era mi hermana y mi cara no pudo demostrar mayor entusiasmo.


- ¡Le pedí que fuese mi novia y acepto! - decía mientras se quitaba la chaqueta, la doblaba perfectamente y la dejaba encima de una silla.


- Me parece grandioso Jas... - repuse usando mi todo mi auto control con él




- ¿Grandioso? ¡No! ¡Es lo mejor que me pudo pasar amigo ella es... fantástica, es hermosa, es...




- No quiero saber nada que no sepa Jas, ante todo Alice es mi hermana ¿lo olvidas? - pregunte con un atisbo de burla en mi vos, la cara de mi amigo se descompuso de tal forma que una carcajada salio por mis labios disparada.


- Edward yo.. yo - tartamudeaba


- Sabes una cosa creo que a pesar de todo no es tan malo, veras... te he visto suspirar por ella durante todo este tiempo y... hasta pareces otro después de todo creo que... realmente estas enamorado de mi hermana - le solté dándole un abraso, Jasper aun estaba estático en su lugar pero al sentir mis brazos se relajo.


- ¡Rayos! La verdad que no lo sabia, pero... tu sabes que la amo y que nunca le haría daño.


- Lo se, lo se pero... Emmett aun no lo sabe creo que tendrías que hablar con el ni bien puedas - comente sin evitar reírme al ver su semblante cambiar rápidamente.


- Creo que... debo sentarme - dejo caer su cuerpo en el sofá frente al cual estaba yo sentado. - ¿como lo sabias? - pregunto


- Alice también tenia una cita por eso no pudo asistir y escuche cuando Rose comento algo de una fiesta, solo ate cabos ya sabes - dije divertido Jasper era super melodramático era genial verlo así.


- Después de todo conocí al pequeño diablillo de la familia ¿no? - sonrió conmigo


- ¡Que joyita! - reí




- ¿Y a ti como te fue con su amiga? Me imagino que la pusiste en su lugar - dijo mirándome fijo


Suspire largamente al recordarla nuevamente. Jas sabia todo de nada servia decirle babosadas.


- Ella es...- esto era denigrante pero... -  la chica de la fiesta amigo, mi alumna Isabella Swan, o "Bella" como quieras decirle - conteste sonrojado


- ¿¡Que!? ¡es una broma no!


- No al parecer ambas fueron ese día y zas... - golpee mi mano en el cuero del sofá


- Estamos perdidos Edward - respondió Jasper y tan solo asentí con la cabeza. Sabia que era verdad lo que decia, desde el primer dia en que la vi lo supe solo que me negué a verlo.






Esa noche caí rendido en la cama después de soñar con Bella una y otra vez desperté muy animado.


Hoy la vería. Mi primera clase era la de ella. Me di una ducha rápida y me vestí, solo con unos jeans negros, una remera obscura, apenas si peine mis cabellos cuando salia de mi habitación.


- Veo que estas muy animado... cuñado - dijo Jasper y lo mire raro


- Hoy la voy a ver y tal vez la invite a salir mas tarde - repuse con tono osco no me gustaba que me dijera cuñado.


- Pues.. suerte con eso solo recuerda que nadie mas puede saberlo ¿sabes lo que pasaría si alguien descubriera que sales con una alumna? - dijo


- Lo mismo que te pasaría a ti si supieran que estas saliendo con Alice - conteste animadamente - ademas yo no estoy saliendo con Bella, aun...




Llegue al instituto y me entretuve en la sala de profesores, al parecer el centro estudiantil estaba funcionando de maravillas y unos tantos proyectos se estaban tejiendo allí.


- Profesor Cullen ¿esta usted de acuerdo en dirigir los proyectos del alumnado de primer año? - pregunto


- Claro que si, señorita Cope estaría encantado de poder acompañarlos.


- Hay querido, siempre tan amable - respondió sonrojandose y salí de allí apenas sentí en timbre de mi hora


¿Que pasaría ahora?


¿Que le diría?


Esperaba que Bella no se haya arrepentido de querer algo mas conmigo porque estaría muerto. 
No me dije. Ella me desea al igual que yo.
Camine apresuradamente había el aula donde estaban los de Economía.


Me quedé estático cuando observe a la parejita feliz abrasarse, ¡No! ¡Ella lo abrazaba! El parecía emocionado como si no se lo pudiera creer. Así sin mas, descaramente ¡delante de mi!


Apreté mi mandíbula lo mas que pude, al ver que Black la tomaba por la espalda... ¡Mi espalda!
Mis puños estaba dispuestos a golpear hasta la muerte  a este chiquillo desgraciado. la furia me recorría el cuerpo como fuego, mis ojos estaban nublados, veía todo rojo, quería saltar sobre él y desgarrarlo allí mismo, desarmarlo a patadas por atreverse a tocar lo que es mio.


Al cabo de unos interminables minutos Bella lo soltó y note que su espalda se tensaba de pronto, tal vez se había percatado de mi presencia allí. Mejor.


El chucho le sonreía como bobo y dijo algo cerca de su rostro y eso me saco. No iba a permitir que la besara delante de mi ¡Eso no!




- Si pretenden hacer novio en el pasillo será mejor que se vayan este no es lugar para eso - respondí con todo el odio que mi corazón podia albergar - Señorita Swan creo que me ha escuchado ¿no es asi? - la mire fijamente queriendo devorarla con mi mirada decirle que era mía solo mía y nadie nunca la tendría. El mocoso se envaro y eso me causo gracia quería ver que tan machito era conmigo.

- Disculpe profesor - dijo roja como un tomate sabia que estaba en falta y eso me alegró, salio disparada hacia su asiento y el perro la siguió detrás


Las manos me temblaban continuamente, quería arrancarle la cabeza a ese estúpido, pero no era el momento ya me las cobraría. Reí ante esto y me dedique a dar mi clase, trate de no mirarla sabia que esos ojos eran mi perdición, si la mirase tan solo una ves no habría retorno. ¿Es que acaso lo hay? pregunto una vos en mi mente.


Fui exigente, tenia que desquitarme la rabia y me concentre en dar lo mejor de mi. Cada minuto que pasaba tenia que debatirme en si mirarla o no. Pero mi orgullo fue mayor y no la mire.


 No se merecía ni siquiera eso.


 Era una ingrata. 


Maldita sea la hora en que apareció en mi vida para descontrolarla. 


¡Maldito sea el día en que mis ojos se posaron en los suyos! 


¡Rayos!


 Me estaba crispando otra vez.


 La clase dio su fin con el sonido del timbre y todos comenzaron a salir.
Apenas si levante la vista y vi que el chucho se me escapaba ya me las cobraría todas Black me dije y ahí fue cuando la vi. Salia apresuradamente camino a la puerta, estaba hermosa, apenas si había reparado en su vestimenta, el jeans le ceñía las caderas marcando su generoso trasero con el,. Mmm mi erección se endureció al instante y me delato.


Tome su brazo y la gire hacia mi. No se me escaparía esta vez. Sus ojos me golpearon haciéndome temblar de excitación, ¡Santo cielo! estaba mas que loco por ella.


- Veo que no pierdes el tiempo, querida Bella - dije usando mi lengua afilada

- ¿Que? - pregunto escéptica haciendose la inocente y eso me saco aun mas

- ¡Vamos! te vi abrazada con ese chucho y ahora te quieres hacer la inocente conmigo por favor... - quise dañarla con mi comentario tal y como ella me lo había hecho a mi.

- Tu.. tu ¿me reclamas a mi? con que autoridad por favor, Jake es mi amigo y le estaba agradeciendo por darme un trabajo. - decía -
 ¡Por dios! ¡como puedes imaginar que él me gusta si tu sabes que yo te quiero a ti! - gritó de pronto dejando su verdad al descubierto, mi corazón dio un salto de alegría y me deje llevar. Busque sus labios desesperadamente, me fundí en ellos, mi lengua se deslizaba con fiereza, con urgencia. 


¡Mierda! Como la había extrañado. Era adicto a sus labios, a su sabor, a su cuerpo. Ella enredó sus manos en mi pelo provocandome un gruñido en mi garganta. Llegué a su cintura y la apreté aun mas hacia mi. Mi monumental erección agradecio la fricción de nuestros cuerpos. La abrase con locura quería fundirla en mi cuerpo, estrecharla y no dejarla ir nunca de mi lado. Bella gimió y la quise mas todavía.


- Eres mía Bella, solo mía... - dije buscando mas contacto con su piel  levante su polera suavemente 

- No. No. ¡Edward estas loco! - chilló separándose de mi. La distancia me dolió mas que cualquier otra cosa.

- ¿Qué sucede? - pregunté

- ¿Qué que sucede? acaso no te das cuenta lo que estas haciendo. Estamos en el aula. ¡Por Dios!. Además déjame decirte que yo no tengo dueño.- dijo y la angustia desapareció de mi pecho. Ella tenia razón otra ves estaba metiendo la pata y hasta el fondo.


¡Maldito inconsciente! me grité.

Mi mano apretó el puente de mi nariz instintivamente estaba cabreado, recordaba sus ultimas palabras eso me sacaba de quicio, pero... ahora no me dije.

- Eso lo discuteremos luego, estoy llegando tarde a mi proxima clase - respondí juntando todas mis cosas del escritorio.
Bella me observaba como ida y supe que mis palabras le pesaron también.

- Nos vemos luego querida, y recuerda... eres mía a mal que te pese. - dije acercándome para dejarle un casto beso en los labios.

Salí de ali dejándola sumida en un mar de confusión. 


Era lo justo ella también me tenia así como loco.


Al llegar a mi próxima clase todavía no había nadie así que aproveche para pensar en lo ocurrido.


Si me quedaban dudas esta mañana después de esto estaba mas que claro.


Estaba putamente celoso de ese chucho y de cualquier otro que se atreviera a tocarla.


 ¡Celoso!


¡Mierda! 


Patee el cesto de basura situado al costado de la puerta y lo levante al instante.


La había cagado.


Todo por mis impulsos.


Me sentía como el idiota mas grande del mundo.


Bella se reiría de mi seguramente. Pero eso no era lo importante. Lo mas grave de todo esto es que sin saber como ni porque estaba estúpidamente enamorado de ese chiquilla insolente que se atrevía a decirme que ella no tenia dueño.


Una carcajada salio precipitadamente de mi garganta. 


- Hay Bella ... no sabes lo que haz hecho con mi corazón - suspire lentamente dejando escapar todo el aire de mis pulmones quedándome toalmente vació de oxigeno buscando tal vez hacer desaparecer todo esto de mi pecho.
Cundo no pude mas inspire y mi corazón latió enfurecido con mas fuera que antes.


¡Rayos! Me dije definitivamente. Edward Cullen.




¡Estas acabado!




sábado, 30 de julio de 2011

TRAICION AL ♥ cap 5



*Edward*


Entre miles de cavilaciones esa noche logré dormirme bien entrada la madrugada. Tal vez serían los nervios por mi nuevo comiezo en mi trabajo pero no. Definitivamente no era eso. Estaba ansioso por conocer al tipo con el que estaba casado Bella. Su nombre era tan perfecto como ella. Quemaba en mis labios de solo nombrarlo. Recordar su figura no me dejaría concentrarme en el sueño que a estas horas era ausente. Apreté mis sienes con fuerza y luego de unos minutos comense a masajearlas la tranquilidad costó en llegar pero poco a poco me fui sumergiendo en el sueño. Al fin el cansancio pudo y más y terminé rendido en mi cama.


Esa mañana no quise ponerme traje. En un acto de reveldía busque una pantalon comodo de mezclilla y mi camisa azul amaba este color tanto como el... rojo bueno eso lo habia descubierto en estos días.


En ella quedaba perfecto, pero... cualquier cosa la haria parecer una diosa. Aun desnuda sería... aww ¡basta! Por dios estaba fantaseando con la mujer de mi jefe. Apenas si la habia visto a metros de distancia esa noche y su recuerdo me habia marcado a fuego.
Estaba claro que necesitaba buscarme una mujer para calmar mis fántasias pero ... no conocía a nadie aquí en Seattle hacía tres años que estube afuera y ahora nadie que recordara estaba en condiciones de acceder a mis própositos sin una segunda vez.


Salí sonriente en mi nuevo auto. Mi flamante Volvo plateado, una belleza el motor apenas si disparaba un ronroneo cuando apretaba el acelerador eso me gustaba.


Al entrar en mi oficina el jefe de personal estaba esperandome. Inconcientemente mire mi reloj pulsera, aun era temprano ¿qué sería lo que estaba buscando?


- Buenos días Cullen., disculpe mi intromición es que el señor Black esta esperandolo para resibirlo - dijo


- Buenos días, de acuerdo en un minuto estaré ahí. Ahora si me disculpa desearía organizar un poco mis cosas personales - contesté demostrando mi caracter como abogado no por algo era el mejor.


Su rostro se descompuso pero salio sin hacer ningun comentario. Odiaba a los peleles como este tal Paul. 
Los colores que predomonaban mi oficina era caoba, cuero y libros, mas de lo mismo que cualquier otra oficina de cualquier abogado. Pero mientras otros colegas colocaban fotos de sus hijos yo ponía un simple reloj de arena.


Llegué al piso numero 22 y una mujer de unos ¿veintetres? tal vez menos me recibió estaba dandose un retoque de lbial en los labios pero cuando levantó la mirada, sus ojos viajaron por todo mi cuerpo y senti la necesidad de darle un bofetada por descarada. Era bonita si, una belleza inusual su cabello era negro y su piel cobriza, exotica pero nada comparado con... ¡Concentrate!


- Usted.. es el nuevo abogado ¿verdad? - pregunto babeandose


- Si, el señor Black me esta esperando puede anunciarme.


- En un minuto - camino baleanceandose como la fulana que era y cerró la puerta tras si. No vi el motivo de esto podía hacerlo tranquilamente desde el intercomunicador que se encontraba en su escritorio.


Al cabo de unos interminables minutos volvió muy oronda su boca ya no estaba tan pintada como antes pude notarlo. ¡pequeño detalle! dije y camine hacía el encuentro con mi nuevo jefe con una pista que sin querer me demostraba lo desgraciado que era. Emmett no había fallado al describirlo. Y agradecía ser tan observador. No había fallado en mi carrera.
Personalmente era más detestable aún.
Un brillo aun pendia de sus labios gruesos ¡El muy infeliz ni siquiera se limpia para disimular! era un canalla me retorcia al saber que Bella su mujer estaba en garras de este hombre tan detestable.


Mi instito de protección fue superior y mi cara no denoto emocion alguna al estrechar la mano de aquel hombre a la mia.


- Un gusto Cullen, dejame decirte que estoy muy contento de tenerte en mi empresa.


- El gusto es mio señor Black - dije remarcandolo. - espero serle de mucha utilidad 


- Lo serás de eso no te quepa la menor duda, por lo que se ya te instalaste asi que quiero que lleves adelante el caso de las negociaciones con los Irlandeses, es de suma urgencia firmar los contratos antes que termine este mes. 


- De acuerdo si me permite, ire a interiorizarme en mi caso - dije no aguantaba más estar allí, el muy cinico se reía muy fresco, imbesil 


- Claro cualquier cosa que necesites solo hazmelo saber. 


¡Partirte la cara chucho! ¿Cuenta?


Salí de allí con la boca seca de tanta rabia. 


¿Como podía ser una persona tan miserable de engañar a una mujer como esa?


Simplemente un idiota Edward me dije caminando hacia mi oficina.


El caso era pan comido más de lo mismo a lo que estsaba acostumbrado a llevar en Londres.


Me deje caer en mi sillón, acariciando mis ojos. Apenas si comenzaba la mañana y estaba más que aburrido. 
Revisé el contrato de los Irlandeses y tache un par de clausulas que me parecieron inconvenientes para nuestra parte. Una vez organizado esto decidí que sería mejor salir a dar una vuelta, no tenía horarios mi trabajo estaba más que adelantado y estas cuatro paredes me estaban asficciando. 
De igual forma informale al jefe de personal no queria problemas en mi primer día de trabajo. 


Su oficina estaba en el mismo piso que en la del jefe.


Una sonrisa salió de mis labios. Menudo farsante habia resultado ser el tal Black.
Paul se sorprendio ante mi trabajo y no tubo problemas en retenerme allí, cualquier cosa me contactaría en mi celular.


Ya en el pasillo volvió a notar la falta de la secretaria de su jefe en su puesto de trabajo. Mis puños se contrajeron de pura rabia. ¿Cómo era posible que aquel tarado hiciese semenjante bajesa? 
No le encontraba explicación alguna.


A mis 28 años estaba cansado de mantener cortas pero memorables aventuras con una ristra de mujeres, pero nunca al punto de casarme. Sabia perfectamente que cuando lo hiciera sería por amor. Era curioso replantearse estas cosas nunca le habia prestado demaciada atención, mi trabajo me absorvia más de lo necesario y el tiempo que me quedaba era el justo para echarme un polvo que otro con alguna damisela de la bella Londres. La única que quizo más fue Irina y ahí no más la cortó. Esa clase de mujer era todo y cuanto odiaba.


El ascensor llegó y apreté el botón hacia planta baja mi auto estaba en la cochera de la empresa. Miré mi reloj y eran más de las once de la mañana, tal vez me pasaría a visitar a mi madre.


La puerta se cerraba y una vos me despavilo.


Por favor espere - gritó corriendo hacia el ascensor.

Trabe con mi mano la puerta y levanté la vista perezosamente.

Los ojos más hermosos que en mi vida vi estaba delante de mí a solo unos pocos pasos... Dios ante sus ojos lo habían engañado: vista de cerca era aún más hermosa. Un chocolate intenso brillaba dejandome sin habla.


Estaba turbado porque pudiera desear a una mujer tan súbitamente. Sus piernas era más pálidas y largas de lo que recordaba, el azul de su vestido no sólo le quedaba maravilloso sino que resaltaba la blancura de piel, sus pechos eran generosos y asomaban en el delicado escote que la envolvia. La tela se adheria a su cuerpo provocando que sus perfectas curvas quedaran expuestas a mis ojos. Su cabello era fantastico caia como una casacada en su espalda me provocaba enredar mis dedos en él. 


Pero eso no fue todo para mi sorpresa ella me miraba. Por primera vez ella había puesto los ojos en mí. Me sentí extraño ante su observación nervioso como si quisiera aprovar un examen.
Bella avanzó y si situó a mi lado. Su aroma me golpeo como una bola en demolicion haciendo que mis sentidos salieran disparados. Fresas. Exquisito como ella. Dulce. Tan deliciosamente dulce que no dudaría en perderme en esos labios tan llenos que temblaban ante el minimo moviento, debia de ser una chica extremadamente sencible me dije.


- Un gusto señorita - dije de pronto - Mi nombre es Edward Cullen - sonreí de pura emoción.


Me sorprendí que fuese capaz de mantener una conversacion, ella lograba hacer de mi un titere sin remedio.


- Ho.. Hola mi nombre es Bella Swan de Black un gusto señor Cullen - respondió luego de unos segundos, la simple mension de su apellido de casada me recordó el pequeño incidente de allí arriba. El muy suertudo tenia muchas amantes pero eso no era para nada envidiable pero tambien la tenia a ella...


- Disculpe pero es que siendo tan joven y hermosa nunca pensé que estuviese casada - repusé no podia frenar mi instinto de seducción. 

¿Por qué no? Me dije ella tal vez ...


- Disculpas aceptadas Cullen - contestó sonriendo y ahí crei desfallecer.


Ella se perdió tras un exuberante Bentley. La seguí con mis ojos hasta que abandonó el garaje. Me quedé estatico dentro de mi auto.


¡La había visto! ¡No era una ilucion! 


¡Rayos!


Definitivamente estaba en problemas. Graves problemas.


Mi celular sonó y coloqué el manos libres. Era mi madre. ¡Loteria!


- ¿Mamá que sucede? Estoy llendo para alla.


- Hola Edward, hijo que maravilla esta bien te espero necesito pedirte un gran favor - contesto


- Lo que quieras mamá - repusé preguntandome internamente que sería eso que tanto deseaba.


Ya en su casa me recibio con una gran sonrisa.


- Pasa Edward, sientaté ¿quieres tomar algo querido?


- Al grano madre, vine a comer asi que dime que deseas tan urgentemente.


- Ok. Veo que tu no eres de los que dan rodeos. Pues como sabes tu padre y yo llevamos adelante la Fundación Cullen desde hace varios años.


- Si lo sé, me extraña que me lo digas sabes que más de una vez he colaborado con ello ¿necesitas de mi ayuda? - dije sacando del maletín la chequera. Era una causa noble admiraba a mis padres por ponerle tanto amor en los niños.


- ¡No! ¡No! Por favor Edward no es necesario sabes que el dinero no es problema ademas recibimos donaciones constantemente. Es otra cosa hijo...


- Te escucho entonces.


- Necesito que asesores a alguien legalmente en lo referente a las adopciones y demas tramites. Se que estas muy ocupado y que apenas si te queda tiempo para ti hijo pero es por una buena causa.


¡Genial!


- Creo que sabes que el derecho de familia no es mi especialidad madre tal vez si te envio algun amigo mío creo que se de uno muy bueno...


- ¡No!¡No! hijo, si lo quisiera de eso modo no te molestaria sólo preguntaba porque Bella comenzará a trabajar con nosotros a partir de mañana y Alice pensó en ti para dicha tarea pero no te sientas mal Edward, sé que estas muy atareado en la empresa mi vida.


¿Bella? ¿Trabajar en la Fundación?


Eso si que era un macetazo que no esperaba. Vi mi oportunidad y no la deje escapar. El destino nos cruzaba nuevamente en el camino y solo un ciego no podría ver tales señales.


- Acepto. Madre. Ayudaré a esta jovén - dije quitandole importacia.


- ¡Oh! Hijo que gran alegría, ya veras que la adoraras, Bella es una chica tan buena y sencible que cuando se lo propusé hoy lloró de emoción ¡Puedes creerlo!


- Claro,- que lo creí todo en ella era fascinante - pero... ¿ella sabe que yo trabajaré codo a codo a su lado por lo menos hasta que se defienda sola? - pregunté, sabía que una vez que estubierse a su lado no la dejaria ni a sol ni a sombra.


- No. No. Edward ella solo aceptó y luego tu hermana consideró que tu podrías ayudarla. Alice junto con Rose estan trabajando en todo lo referente a la remodelación del nuevo centro dentro de poco nos mudaremos la Fundación estaba quedando pequeña para tantos niños. Bueno mañana lo descubriras tu mismo.


- Mmm pero te aclaro que los únicos horarios que dispongo son por la tarde madre - dije odiandome por no tener todo el dia para ella. Hice nota mental de agradecer a mi hermanita.


- Cualquier tiempo es adecuado, Bella deberá encargarse de elegir quienes son las personas más aptas para adoptar y ahí esta tu labor.


- Tendré que ponerme en campaña entonces hace siglos que no leo nada referente a esto, pero no te preocupes yo sabré como ayudar a Bella, madre.


- Gracias mi amor, no sabes lo feliz que soy al saber que tú tambien formaras parte de esto.


- Quien te debe las gracias soy yo, mamá. - contesté sonriendo por mi buena suerte.




CONTINUARA......


BUENO MIS FANATICAS, LE PUSE MI MEJOR EMPEÑO PERO ANDO MEDIA MEDIA MUCHAS COSAS AGOBIAN MI LOCA CABESITA Y, ME FALTA INSPIRACIÓN 


GRACIAS!!!! SE LAS QUIERE!!!



*Rina*

viernes, 29 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 14


*Edward*


Llegué a mi apartamento con los puños aun cerrados. Estaba sacado fuera de si. Rompi un hermoso jarrón que Alice me había regalado de su viaje a Marruecos. Me serví un vaso lleno de whisky y lo tomé de un seco.


¡Desacarada! ¡Sinica! ¡Sinverguenza! Miles de calificativos llegaban a mi boca y salían disparados. 


Es que si que era el tonto más grande del mundo al creer que ella dejaría de ser la fulana que es por mi. 


¿Pero es que acaso yo le ofrecí algo? ¿acaso me anime a decirle lo que me estaba pasando?


No. Nunca lo haría ella se burlaría una y mil veces de mí. Como hasta a ahora o más. 


Tiré de mi pelo y me deje caer en el gran sofa. 


Recordé la forma en que ese tipejo de Black la abrazaba. ¿La estaría consolando por algo?
No. Definitivamnete Isabella no era ninguna criatura frágil e indefensa. Era una leona sin sentimientos. Una mujer fría como un témpano de hielo. Me preguntaba el por qué de su actuar.


¿Ella habría sido asi toda la vida?. Pero había algo que no encajaba.


¿Como que Alice estaba junto a ella? ¿Como es posible que mi hermana aguantara tanta desconsideracion por parte de ella hacia los otros? Sin duda alguna habia una parte obscura en toda esta historia. Un secreto tal vez. Suspiré defraudado. Mis cavilaciones nunca tendrián una respuesta. Ella estaba cada vez mas lejos de mí. Y yo no era un hombre al cual podían engañar a su antojo. Suficiente había tenido con Tanya.


Ella parecia un bebe de pecho al lado de mi Isabella. ¿Mi Isabella? ¡qué rayos le pasaba a mi estúpida razón!. Es que acaso no la ví hace menos de qué ¿cuatro horas muy enamorada en ese restaurante?


¡Cielos! esto se me escapaba de las manos. Maldecí a mi estupido corazón por amarla como lo hacía. Si. Porque si que amaba a esta mujer. Contra todo pronóstico ella era mi luz apesar de lo divertido que sonase. Ella era mi puerto, no seguro, pero mi puerto al fin.


Quisé desacerme de tantas pavadas y bebí de la botella hasta dejarla por la mitad de un solo sorvo. Una nausea compulsiva vino a mi garganta y tuve que caer arrodillado al retrete donde vomite todo. Me quedé allí tirado con la cara pegada al frío mosaico por no se cuanto tiempo. La borrachera nose me habia ido cuando el celular sonó. Era Alice. 


- ¿Que quieres? - contesté molesto con ella.


- ¿Te sucede algo?


- No, solo tome unos que otros traguitos de mas, contesté burlonamente.


- Hay Edward no debes entregarte a la bebida por la estupida esa de Tanya sabes que no se merece ni siquiera que pienses en ella - contesto


- ¿Tanya? y quien te ha dicho a ti que yo bebi por ella, ¡Por Dios! Alice ya ni me acuerdo de esa zorra; respondi - aunque hay otras que estan muy presentes.


- ¿Que dices Edward?


- Nada, nada. ¿Que quieres?


- Es que tal vez esta noche valla a la discoteca y queria saber si me vas a presentar a la persona que organizo todo alli, es que me gustaria hablar sobre un proyecto que tengo en mente y creo que me puede ayudar; como la otra noche no te ví deseaba que le avisaras por las dudas.


- ¿Vas sola?


- ¿Por que lo dices Edward?


- Bueno crei que irias con tu amiga


- Pues no. No se nada de ella desde ayer y no creo que valla por lo que tengo entendido tiene mucho trabajo atrasado.


- ¡Claro seguro!- conteste sarcasticamente - pues bien llamaré a Jasper y le dire que se reuna contigo en el vip ¿quieres?


- Ok. Ahi lo esperaré. Gracias hermanito. Y deja de tomar si quieres ligar algo esta noche - susurró antes de cortar.


Y me dejó otra vez envulto en un mar de dudas ¿quien le habia dicho a ella que yo queria ligar algo? 


¿O se referiria a su amiga? No ella habia dicho que de seguro no iria porque debia adelantar trabajo con Black en la cama. Los celos me enloquecieron y abrí el agua fria de la ducha. Despues de una intensa y congelada sesion tranquilizante de agua fria, Me vestí de manera informal. Busque unos jeans gastados de Valentino y una remera azul noche y mis zapatillas adidas ranja azul. Cepille mis cabellos con los dedos y salí de allí. Tenía sin duda la pinta de un chico malo, muy malo y lo sería esta noche.


En el camino a la club llame a Jasper y le informe acerca de la peticion de mi querida hermana, a la cual no se negó. El tambien deseaba conocer al pequeño demonio de la familia.


La noche llegó y con ella la fiesta. El club no tardó en llenarse. El alcohol aun rondaba en mi sangre por lo que me decidi sacar a bailar a una bella morena llamada Leah era muy divertida y me hacia reir. Tenía un buen cuerpo pero nada comparado con... sería mejor no nombrarla de seguro estaría revolcandose con ese perro.


Ella se movía sensualmente apoyando su trasero en mi cuerpo pero allí no había nada, mi ereccion habia desaparecido. ¿Era eso posible? ¿Estaría enfermo? Esa mujer era bonita me provocaba hacerle mil cosas en la mente pero mi cuerpo se negaba a reaccionar. La giré suavemente. Evitando su contacto. De nada serviría. Hoy mi querido compañero estaba muerto.


Una figura muy peculiar se me cruzó delante, la musica dejo de sonar al menos para mi, el mundo se detuvo en ese momento y pude apreciarla sin creer aun que era ella. Isabella. Había venido y estaba a dos pasos de mi moviendose deliciosamente, provocativa, seductora; mi cuerpo convulsionó con solo verla y mi ereccion revivio sin ningun roblema.

¡Maldito! reclamaba a su dueña. Ella se movía desvergonzadamente, su pelo volaba en todas las direcciones haciendola ver más arrebatoadoramente sexi. Su cuerpo era increible y sabía usarlo a su antojo. Comenzó a descender descaradamente subiendo su mini vestido a traves de sus muslos tan blancos como la crema y ya no pude aguantar. Mis manos tomaron vida propia posicionando allí, el deseo era embriagador las manos me ardían pero mucho más fueron los celos al saber que cientos de ojos miraban lo que por ley era mio. Solo mio. Baje su vestido con la mayor rápidez que pude. Me pegué a ella justo cuando se dió la vuelta. Sus maravillosos orbes marrones se enfrentaron a mí.

Obligué a mi boca a pronunciar siquiera alguna palabra coherente junto a ella no lograba hilvanar una frase desente.

- Viniste - fue lo único que logre decir, ardia de deseo.

Su boca chocó con la mía apoderandose de mis labios, jugaba con ellos. Sus manos bajaron lentamente hasta mi pecho y pude percibir un leve suspiro. Apoyo su cuerpo junto al mío y mi maravillosa erección sonreía para ella. Estaba listo siempre lo estaría para esta magnifica mujer.

Agarró mi rostro en sus manitas tan blancas y pequeñas acercando su boca a mi oído.


- ¿Nos vamos de aqui? - preguntó.


Esas fueron sus palabras magicas. Pegué su cuerpo al mio y la saque de allí sin prestar atención en la velocidad que empleaba en el hecho. Salimos por la puerta lateral y ella me pidió ir en su coche esta vez y a su casa reclacó. No puse objeción alguna. La necesitaba. Urgente. La deseaba con locura. Un coche se nos pegó detras pero vi que eran los mismos tipos que en la mañana. Sus guardaespaldas.


Llegamos a una casa quinta un tanto apartada de la ciudad. Un lugar maravilloso. Amplio y bello. Sin dudas esta debería ser su casa permanente. Me arrastró hacia la que debería ser su habitación y cerró ala puerta con llave. No me dejaría escapar. Una sonrisa salió de mis labios.


- Te deseo Isabella - dije con la voz ronca de pasión. - ha sido una semana muy larga - no dudé en hacerselo notar. Yo sí le había sido fiel. Aunque ella no me lo había pedidoy tampoco lo era.


- Lo ha sido para ambos, Edward y sabes algo - dijo recostandome en la cama mientras la comía con la mirada - Yo tambien te deseo 


No necesité más me avalance sobre su cuerpo. Deseché su hermoso vestido color azul; maravilloso le quedaba perfecto pero yo la queria desnuda para mi. Quité mi ropa en un santíamen.
Y la miré. Sin creer que semejante mujer fuese mía, solo mía; pero también buscando huellas de otro hombre. Lo que me hizo recordar la escena de esta tarde. Mi sangre hervía y la furía se apoderó de mi nuevamente.

- Esta vez no seré suave, te follaré fuerte y duro ¿es eso lo que quieres? - pregunté besando su cuello palido enloquecidamente.- déjate los tacos por favor - exigí me excitaba verla con ellos. Mi mente estaba dañada. Nunca supe cuando me convertí en un retorcido enfermo. Pero de seguro Isabella tenía que ver con mi patología.


- Sí - contestó apenas audible y eso fue todo. 


Mordí sus rosados pezones erectos para mi, saqué su sostén sin ningun tipo de delicadeza, yo se lo había advertido. Arranqué su braguita y su aroma me enloqueció. Miles de imagenes habían recorrido mi mente durante toda la tarde, miles de posiciones diferentes en las que seguro ese chucho la había poseido. Pero ninguna se asemejaba a lo que yo le haría ahora. Levante la vista sus mejillas estaban rojas y un brillo perverso en sus ojos la acompañaba. El mismo que tanto recordaba la vez que...

¡Dios ella quería tenerme ahí en sus labios nuevamente! la simple idea me dejó fuera de juego.


Ella se posicionó abriendo su boca exageradamente y solo deje entrar mi polla en ella. Su lengua lamía y apretaba mi pene sin piedad, yo entraba y salía de ella sin consideración. Estaba caliente, listo pero en mi intento de safarme ella presionó aun mas sus labios alrededor de mi pene y no pude mas. Mi mundo se paralizo, estallé en ella una y otra vez jadeando como un poseso. Ella lamio sus labios y absorvió mi elixir saboreandolo suavemente para luego tragarlo completamente. En sus ojos había fascinación. Pero aún nada habia acabado. Mi ereccion volvió con solo ver su cuerpo desnudo junto al mio.

La levante por las caderas y la penetré sin preambulos. Me sumergí una y otra vez en ella. Quería marcarla. Dejarle bien en claro a quien pertenecía. Ella grito más de una vez a lo largo de esa noche. Mi cuerpo reaccionaba sin siquiera el mas minimo leve contacto y un deseo enloquecedor me desvordaba la razón.

Las luces del amanecer nos encontraron unidos y transpirados jadeando de placer. Su cuerpo parecía llevarme el ritmo. Encajabamos perfectamente. 

La bese con ternura con amor. Sujeté entre mis brazos desnudos a mi cuerpo y ambos caimos dormidos dichosos el uno con el otro. Esta vex no la dejaría escapar.



CONTINUARA.......


DIOS!!! ESTA VEZ LE TOCA A EDWARD RELATAR COMO VIVIO TODO JAJAJA CADA VEZ SE PONE MEJOR!!

GRACIAS Y CARIÑOS LAS ADORO!!! ♥♥♥

*Rina*