Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 10 de julio de 2011

CAPITULO 13

BPOV


Encuentro

Salí del aula a toda prisa pero muy contenta conmigo misma. 

El muy engreído no podía creer que me fuese sin su permiso; agradecí el haber pasado por secretaría a 
solicitarlo.

Pobre Jake Edward, fue muy duro con él, si bien su trabajo estaba incompleto no fue justo avergonzarlo delante de todos, bueno ese era Edward Cullen.


¡Maldición! Estaba hasta lo tuétanos enamorada de ese idiota.


Decidí dar una visita al baño, los nervios activaban mis riñones, algo que había descubierto desde que Edward apareció en mi vida.


Lavé mi cara con agua fría, la mejillas me ardían. Miré mi rostro y lo estudie con detenimiento. Mis ojos brillaban de pura emoción, las pupilas estaban dilatadas eso preveía que estaba proxíma a un estado de shock, mis labios estaban tan rojos de tanto morderlos y mis rostro tomaba nuevamente a coloración normal. 


¡Que alegría fue verlo! apenas si pude contenerme. 


Pude percibir un clima extraño cuando ingrese al aula y me  vio. En sus ojos vi un deje de ¿alegría? puede ser, no es bueno alimentar el alma con falsas ilusiones me dije y caminé hacia la salida con los ojos puestos en el piso. Bufé de pura rabia. 


Hoy era la estúpida reunión del Consejo ¡justo hoy!; quise abstenerme a ir pero me era imposible, ansiaba estar en el aula con él, en su clase. Mirarlo era un bálsamo para mí ojos. 


Un golpe seco me tumbo y con ello una persona cayó encima de mí. Mi cuerpo no reaccionó de la forma habitual ante el contacto. Levanté mis ojos y vis esas orbes hermosas delante de mi a centímetros de mi rostro. Tentándome. Edward. Mi cuerpo lo reconocía y lo reclamaba como su dueño. ¡Dios que decía!


 - Discúlpame no te vi - dijo él y parecía sorprendido con mi presencia


- Esta vez fue mi culpa, Edward fui yo la que no miraba al frente - mascullé con una vos zalamera que no me reconocí.

Me tendió su mano y me ayudo a levantarme y esta vez no lo rechacé. Quería sentir su piel sobre la mía, una calidez desbordante se apodero de mí en aquel momento. Edward bajo su rostro para dejarlo a centímetros del mío, inconscientemente entreabrí mis labios invitandolo a que me besara, estaba poseida por algun extraño demonio, él se acercó aun más acortando la poca distancia que nos separaba. Quería que me besara ¡diblos! ansiaba probar la miel de sus labios, dejarme embriagar por la dulzura que estos parecían tener. 


Su aroma se arremolinaba a mi alrededor haciéndome perder la poca razón que ya tenia. Pero no. No debía dejarme llevar por mis impulsos. Coloqué mis dos manos en su pecho y la electricidad fue mayor. Lo sentí duro, firme y a la vez tan tibio y caliente bajo las palmas de mi mano.


- Por favor - pedí con el ultimo ápice de voluntad que me quedaba.

- Yo debería decir que lo siento pero ... me gustas - dijo y me quedé helada 


¡Edward Cullen gustaba de mi! ¡Woow! este día estaba lleno de sorpresas.

- Edward... nos vemos luego ¿vale? - dije tratando de parecer desinteresada ante semejante declaración.

Dí media vuelta e intente alejarme de allí, pero Edward  tomó mi brazo haciéndome girar para quedar a centímetros de su rostro. El pulso se me escapo, mi cuerpo entero se agitaba y podía percibir que él se dio cuenta de ello.

- No te dejaré escapar esta vez Isabella, lo juro- dijo soltándome mientras se alejaba y yo me quedé como una estatua allí parada y el rubor quemando mis mejillas.

¡Rayos!



Esto estaba mal. Muy mal. Pero... él dijo que no me dejaría escapar, esto se me escapaba de las manos. 


¿Cómo demonios le vería ahora la cara en casa de su hermano? Bufe. Debía de ser fuerte. Me lo repetí una y otra vez.


Estaba nerviosa.  Ya no me parecía tan buena idea ir a almorzar a lo de Rosalie lo bueno era que mi amiga Alice estaría conmigo para apoyarme no sabía como reaccionaria Edward a mi presencia en lo de su hermano él definitivamente esperaba encontrarse con la amiga de su hermana y acaso no era yo esa persona.


 ¡Dios estaba pronta a un panic attack respiré varias veces y luego fui en busca de mi amiga. Aún estaba en clase por lo que le mande un msj de texto al que contesto diciendo:


- discúlpame amiga creo que tengo para media hora más será mejor que vallas llévate mi auto yo me tomaré un taxi-


Oh no! Justo hoy... caminé directamente hacía la sala de reuniones y zas me topé con un enorme cartel que decía " la reunión se pasará para el lunes próximo"; pateé el piso y salí disparada en busca del coche de Alice.


 Apenas llegué a la avenida principal llamé a Rosalie para que me diera las indicaciones de como llegar.


El lugar era muy bonito estaba situado en el corazón de Seattle. Grandes rascacielos se imponían y la vista desde allí era maravillosa.


Rosalie abrió la puerta apenas llamé al timbre estaba sola Emmett y Edward habían salido en busca de helado para el postre.

- ¿Estas bien bella? - preguntó mi nueva amiga


- Mi cerebro está procesando esto con la mayor rapidez Rosalie sabes que Edward es muy importante para mi y sólo espero no equivocarme; ¡si tan solo supieras! - dije seguidamente le conté todo lo que había pasado en la Universidad.

Rosalie saltaba de la emoción, decía que ese era un buen signo. Íbamos por buen camino. Yo aún dudaba de eso.

La acompañé a la cocina y me sorprendió ver muchas cajas de envío de comida.

- ¿Y esto? - pregunté divertida

- Es que no me gusta cocinar - contesto bajando la vista avergonzada.

- Pues creo que puedo ayudarte a mi me encanta y desde que estamos aquí apenas si he usado la cocina de casa de Alice.

Los platos eran todos de comida italiana y me gusto mucho la elección. Amaba esta comida. 
Preparé unos panecillos de ajo que quedaban muy bien y Rosalie festejaba por mi destreza.


Unas voces se sintieron desde la entrada y el pulso se me aceleró. 
El teléfono sonó y Rose fue a la sala a atenderlo dejándome sola en la cocina.

Mentalmente recordé las técnicas de respiración que Emily muchas veces me enseño.

Cerré los ojos y tome una respiración larga pero en forma lenta a través de mi nariz, primero llene la parte baja de mis pulmones, luego la parte alta. Retuve la misma el mayor tiempo que pude y exhalé lentamente por la boca, mientras dejaba que mis músculos de la cara, mandíbula hombros y estomago se relajaran. Lo repetí varias veces. Hasta que logre calmarme, solo un poco.

- Me temo que Alice no vendrá - dijo Rose entrando a la cocina con un bote de crema de helado de fresas. Mi preferido. 

- ¿Como que no vendrá? - pregunté algo tensa nuevamente.

- Si al parecer se encontró con el joven que conoció en la fiesta y el la invito a comer y ya - decía Rose tomando unos platos de la encimera - ¿me ayudas con esto?

- Claro - contesté y la seguí. Estaba feliz por mi amiga al fin había encontrado a su príncipe azul.

- Tranquila Bella, todo va a estar bien debes cálmate.

- Lo sé Rose solo que no puedo estar tranquila sabiendo que el amor de mi vida esta aquí tan cerca - dije son la voz muy baja.

 Colocamos los platos, los cubiertos y la mesa quedó espléndida.

- ¿Lista? - preguntó Rosalie

- Lista - dije mientras la acompañaba a la sala en busca de mi amor.

Edward estaba sentado en el piso junto al que debía ser Emmett jugando a PS3 se reía como un niño burlándose de su hermano.

- ¡Ves que te digo no puedes conmigo, soy el mejor! - decía orgulloso por su triunfo lo que me causo gracia.

- Solo lo dices porque no esta Jasper, sino no festejarías tanto - contestó el grandote.

- Chicos ya esta la comida - dijo Rosalie y mi cuerpo se tensó - Pero antes quiero presentarle a Bella, mi nueva mejor amiga y amiga también de Alice.

Ambos se dieron vuelta y sentí como los ojos de Edward me perforaban, su rostro se empalideció por unos segundos pero luego la maldita sonrisa de suficiencia le llenó la cara.

- Bienvenida Bella - dijo Emmett alzándome en sus brazos provocando que mi cuerpo se endureciera y el corazón se detuviera.

- ¡ Bájala ya Emmett Cullen! - gritó Rose y supe que lo hacía para salvarme de mi propia humillación. De mi miedo.

- ¡Hay amor siempre tan celosa! - decía este dándole un beso demasiado cariñoso en los labios a su novia.

Edward que hasta ahora ni siquiera había hablado, se me acercó lentamente y depositó un casto beso en mi mejilla.

- Un gusto Bella, es un placer conocerte al fin - dijo recalcando mi nombre. En sus ojos había un extraño brillo que no sabía identificar.

- Lo mismo digo Edward, ¿que pequeño es el mundo? ¿no te parece? - pregunté suspicaz

- Llevas toda la razón - contestó

- Bueno chicos acabada las presentaciones creo que es hora de comer ¿tienes hambre Bella? - preguntó Emmett sonriente sobándose la panza.. Me caía bien era una buena persona.

- Umm si - contesté 

- Pues entonces vamos a comer - dijo alzando a Rose en sus brazos mientras corría hacia el comedor.

- Yo también estoy hambriento - repuso Edward dejándome helada cuando tomo mi mano entre la suya y tironeando de mi me arrastro hacia el comedor. Al llegar me soltó y eso me dolió mucho. Claro no quería que nadie lo viera.

Comieron hasta saciarse, pues yo apenas si probé bocado tenía un nudo en la garganta que no me dejaba en paz.

- Es extraño que Alice y Jasper tuviesen una cita este día y en el mismo momento - dijo Edward rompiendo el silencio.

- ¡ Explícate! - gruño Emmett

- Pues veras, hermano. Jas me dijo que había encontrado a la chica de sus sueños y Alice se excuso diciendo que un joven la invito a comer ¿que crees que estoy insinuando?

- Solo espero que no sea lo que estoy pensando, de lo contrario castraré a Jasper antes que se atreva a nada con mi hermanita - decía furioso Emmett

- ¡Tu te callas, Emmett Cullen! deja a tu hermana vivir en paz es toda una mujer y se merece ser feliz ¿me escuchaste? - le gritó Rosalie y Emmett bajo la mirada avergonzado. Me causó gracia ver el poder que tenía Rose sobre él, parecía un niño en sus manos.

- Si osita, no te enojes conmigo por favor - pedía Emmett y todos carcajeamos ante su actitud.

Estábamos en la sala cuando Rose llamó a su novio y nos dejó a solas a Edward y a mí.

- Entonces ... ¿tu eres la intrusa? - preguntó mirándome directo a los ojos.

- ¿Intrusa? - pregunté haciéndome la tonta.

- Sabias que por tu culpa yo tuve que irme de mi departamento.

- Lo supe después de llegar y estar instalada. Debo disculparme contigo. Pero pienso conseguir otro lugar a donde ir. Así que pronto te lo devolveremos. - contesté nerviosa. haba estado pensando en trabajar y Jacob me había ofrecido ayudarlo a él en su empresa.

- No. No quiero que te vallas. Quédate en él cuanto tiempo lo desees. Yo estoy bien en lo un amigo. - contestó y me sorprendió ver que decía la verdad. No estaba molesto.

- Edward ... por lo de hoy - dije con un hilo de voz 

- Hablaba en serio Bella, me gustas y haré todo lo necesario para estar contigo.

¡Y ahí estaba yo enloquecida ante sus palabras!, ¿que decirle?


¡No déjame eres un mujeriego! ¡Vete y nunca as vuelvas!  No eso ¡Jamas!


Mi pasado me atormentaba, el simple roce de un hombre en mi piel me producía repugnancia en cambio con el era todo mas que fácil.


Su mano acarició suavemente mi mejilla, el calor que esta desprendía era exquisito, abrumador.

Su rostro avanzó hacia el mio y  cerré los ojos en señal de rendición.

Yo lo amaba y eso era lo único que importaba. ¡Al infierno con mis temores! Si salia lastimada después de esto seria por mi propia decisión.

Sus labios se encontraron con los míos y la miel mas dulce que haya probado se derritió en mi boca en ese momento. Edward me besaba con ternura. Su lengua me sorprendió pero mi boca estaba dispuesta al igual que todo mi cuerpo. Reconocí un hormigueo en mi interior y me asuste del poder que tenia este hombre sobre mi cuerpo. Lamió mi boca, dibujando miles de formas dentro de ella, entrelazando mi lengua con la suya, una danza que no tenia fin. Ninguno se atrevía separarse. Ninguno quería hacerlo. Pero mis pulmones me ardían. Necesitaba algo de oxigeno. Debía soltarlo pero no quería hacerlo. Mis manos tomaron vida propia y las coloque en su cuello atrayendo lo mas hacia mi. Mi boca jadeaba en la suya y sentí como su cuerpo se estremecía ante aquel contacto tan intimo. Jalé de su suave y adorable pelo, y el gruño de satisfacción. Sabia que en cualquier momento perdería la razón la falta de oxigeno provocaría un desmayo en mi pero me negué a soltarlo. Su aroma  me enloquecía a lilas, a sol y miel.


 Miles de sensaciones llenaban mi cuerpo y hasta las ultimas de mis terminaciones nerviosas cobraron vida propia. Edward apretaba mi cuerpo hacia el suyo.Ambos estábamos sentados en el sillon de sala. Pero el deseo que sentiamos era arrebatador. Coloco sus brazos estrechando fuertemente mi cintura y me levanto en el aire con total facilidad, colocándome a horcajadas en su regazo. Mi cuerpo se arqueo ante tanta intimidad sintiendo la presion de su miembro bajo mis jeasn. Suerte que me puse pantalones me dije. Acaricie su rostro,  su pecho sus hombros tan duros y firmes. Edward manoseaba mi cuerpo con locura con desesperacion posando sus manos en mi trasero haciéndome gritar de alegría. Era la primera vez que mi cuerpo se atrevía a tanto con un hombre y supe que el amor lo podía todo.

Bajo su boca depositando la en mi garganta y la beso con pasión. Este hombre me traía loca. Debía pararlo. pero... ¿como? Mi piel ansiaba sus caricias tanto como mi corazón lo amaba a él.

- Edward... -dije pero mi voz salio totalmente ronca excitada.

- También lo quieres lo se ...- contesto él apretando más mi cuerpo hacia su erección.

- Esto no esta bien, por favor ... para - decía apenas si reconocía mi voz - Rosalie Emmett podrían volver en cualquier momento

Pareció darse cuenta de este pequeño detalle y no sin antes besarme apasionadamente en los labios me soltó.


- Creo que tienes razón, discúlpame pero... no se lo que me pasa Bella - decía avergonzado respirando tan agitada-mente como yo.


- Vamos despacio, ¿quieres? - pregunté y vi  que su rostro se ilumino.


- No se si podé Bella, pero lo intentaré - dijo algo confuso.- te deseo más que a nada.


- También me gustas y te deseo pero... creo que es correcto hacerlo de este modo.


- Esta bien, pero como ya te dije no te dejare escapar de mi.


- Yo tampoco te lo permitiré - dije y el rubor me tomo por sorpresa.


-Hey ustedes veo que se llevan bien después de todo - decía Emmett mientras traía consigo unos potes de helado para cada uno.


- Tienes razón Emm Bella y yo nos entendemos a la perfección ¿no es así Bella? - preguntaba Edward haciendo que mi rostro pareciese un fósforo.


- ¿Amiga estas bien? - pregunto Rose divertida apostaría que había visto mas de lo que yo pensaba.


 ¡que vergüenza!


- Si de maravilla - contesté zampan dome un cucharada de helado en la boca.


Terminado todo me levanté de mi lugar mientras buscaba las llaves del auto de Alice.


- ¿Quieres que te lleve? Estoy saliendo también -decía Edward y lo mire emocionada.


- Traje el auto de Alice, gracias igual - contesté.


Rosalie me abrazó y me dijo al oído - me cuentas todo con detalles.


¿Que pensaba ella que yo iba a hacer?


- Gracias amiga y un gusto Emmett.


Esta vez el no me abrazo solo sonrió como un niño.- Esta es tu casa si, de ahora en mas seras mi hermanita también -


Mis ojos se llenaron de lagrimas ante tanta demostración de amor y baje el rostro para que no me vieran así.


- Gracias yo también los quiero - dije saliendo de allí con el corazón latiendo a toda prisa.


- ¡Bella! Espera - grito Edward mientras corría a mi lado.


- ¿Si?


- Es que se me olvidaba darte algo... - dijo comiéndome la boca de un beso. Me soltó deprisa esta vez y me sonrió  - Creo que si me quedó cerca de ti no podré contenerme hermosa nos vemos luego - dijo acariciando mi mejilla con ternura.


- Gracias - contesté y él salio caminado despacio con las manos en los bolsillos de su pantalones hacia su auto.


- No hermosa, gracias a ti por aparecer en vida - contesto dejándome con la boca abierta nuevamente






3 comentarios:

Rina dijo...

chicas *UNA LECCION AL CORAZON* se publicara todos los domingos por la tarde!!

*CORAZON DE HIELO* de lunes a viernes.

cariños!! ♥♥♥ y gracias a todas

cullen dijo...

no puede ser que me dejes asi hasta el domingo!
pero porfin empiezan a aceptar sus sentimientos estos dos,sera que edward ya la ama?
o solo quiere llevarsela a la cama?
hay amiga,que impaciencia por leer el siguiente

Maria José dijo...

EL PROXIMO PLIIIS