Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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viernes, 8 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 4




*Bella*


Agarró mis manos entre las suyas y de un tirón me saco de allí. Mi mente volaba.


¡Maldita la hora en que decidí emborrarme hasta al olvido!


Me aferró entre sus brazos y no sé ni cómo llegué al interior del auto. Recosté mi cabeza en el asiento y le supliqué a Dios no dormirme con semejante hombre al lado.


Su delicioso aroma me abrumó y supe que ya no había vuelta atrás. Lo deseaba como nunca antes habiá deseado a ningún otro hombre. Mi piel se erizaba frente al mínimo contacto con la suya.


El tiempo se detuvo a mi alrededor; llegamos a un depatamento por lo poco que note era hermoso, amplio y bueno más no vi porque el solo se limitó a cargarme hacía el cuarto.


La puerta se cerró detrás. Él me abrazo durante un instante largo y lento; después se separó y me besó con una ternura que en mi vida llegue a creer posible.


- Dios mío - murmuró él - tu perfume es maravilloso.


Me sentó en el borde de la cama y me atrajó hacía él. Yo era solo un títere en sus manos.


Rodeó mi cintura con sus brazos y hundió la cabeza en mi pecho. Apoye mis manos en su cabeza y titoneé de ese hermoso cabello. No hablamos.


Lentamente él acarició mi espalda. Dejó caer sus manos. Las deslizó por mis piernas. Después, debajo del vestido de satén, sentí el contacto tibio de sus manos en mi ropa interior.


Ahogué un gemido suave cuando él intodujo dos dedos en mi interior. Estaba húmeda y lista.


Me empujó con delicadeza sobre la cama. Deje que mis sentimientos más profundos fluyeran. Se entregó a las caricias y luego fue ella quien se las proporcionó. Era conciente de que aquel hermoso hombre se quitaba la camisa, su pecho era firme y bien proporcionado. Deslizo sus dedos por sus abdominales y él sólo emitió un suspiro.


Le quitó el vestido por la cabeza. Acarició suavemente la parte superior de sus senos. Deslizó sus manos hacía mi espalda y desabrochó el gancho de mi sostén, después de quitarlo los contempló. Fui incapaz de moverme él me observaba con sus ojos color esmeralda llenos de deseo, de pasión ...


Bajó su boca y suave, húmeda, dulce y lentamente rodeó mis pezones con su lengua.


Introdujo las manos en mis medias y me las quitó despacio sin prisas. Creí enloquecer allí mismo.


Una sensación de extasis me embargó y acaricié su espalda sentí sus músculos firmes. Lo atraje hacia mí. Su erección explotaba en sus pantalones que luego sinché desesperada. El instinto me guió al verlo.


Estaba obsesionada con él. Aferré su pene con mis manos y ví en sus ojos cierta duda ante mi reacción. No pude pensar ni siquiera me detuve hacerlo. Me deliéa suavemente hasta posicionar mis labios alrededor de semejante moustrosidad ¡era enorme! sonreí al ver su rostro lleno de placer y envolví mis labios chupandolo, abosorviendolo , enrollando mi lengua en su pene. Él solo se retorcía de pasión.

Un chispaso de cordura volvió a mí y me dije ¿que estoy haciendo por dios?. Nunca lo había hecho con nadie pero con este hombre no pude evitar mis mas lascivos pensamientos me deje llevar por su placer y el mío. Aferró sus manos en mis caderas y de un tirón me quitó de mi paraiso. Sus ojos brillaban intensamente y en sus labios una sonrisa torcida se dibujaba.



Haciendo uso de la fuerza me volteó hacia la cama quedando él encima de mi nuevamente. Lamió cada centimentro de mi cuerpo, lo chupó lo exprimió. Bajó lentamente hacia mi valle y el calor de su aliento me hizo estremecer. Me besó lentamente allí abajo, mordió mis labios vaginales una y otra vez disfrutando ante cada grito que salía por mi boca. Su lengua se deleitó con mis jugos y aranié su hermosa y palida espalda cuando no pude más, remplazó su boca por sus dedos. El orgasmo estalló en extasis. Él me acarició el rostro, besó mi cabello hasta que mis gemidos cesaron y deje de temblar. Y después me penetró.


Fue como si mi cuerpo estubiese para él, eran las piezas de un mismo objeto. Me llenó con su enorme polla mientras besaba mis labios. Las puntas de las lenguas se tocaron una dos tres veces. Besos apasionados. Desesperados.


Nuestros cuerpos se movieron de forma frenética y acompasada. El se endureció de golpe. Pude ver en su rostro como se contorcionaba de deseo. Sus ojos se agrandaban, la comisura de sus labios se curvaba de placer. Sentí que la ola creciá en su interior y ambos llegamos al climax. 


Por primera vez en su vida Bella se sintió en paz, segura en aquellos brazos del desconocido.


Él permaneció un instante más sobre ella y después se colocó a su costado. Bella permaneció en silencio. Sentía en su interior como el semen empapaba su carne aun temblorosa. Con un esfuerzo sobre humano se levantó y él la ayudo a llegar al baño. Apenas sí se lavo, no deseaba hacerlo, ella tomaba pildoras pero nunca desde que sintió su cuerpo fundido en el de aquel desconocido quizo que esa sensación saliera de ella.


Ninguno dijo nada despues de lo ocurrido sobraban las palabras. Se acurrucaron en la cama y el sueño los sorprendió.



La tenué luz de la mañana hizó que mis adoloridos ojos se entreabrieran lentamente. Una nausea recorrió mi cuerpo y tuve que abandonar mi preciado lugar en este magnífico lecho.


Corrí velozmente hasta lo que mi mente reconoció como baño y me dediqué a vomitar litros enteros de alcohol. Minutos luego de enjuagarme la boca y lavar mis dientes con cepillo que encontre sin uso en el botiquín salí de allí. Ni siquiera me preocupé en mirarme al espejo sería desastroso ver la imagen que este me devolvería.

Fue recién ahí cuando me percaté que no habiá nadie en el cuarto. Solo yo. Una sensación de vacio me embargó y no supe como interpretarla.


Recogí mi ropa y me vestí apresuradamente. Aún no quería pensar en las consecuencias de tan alocada noche.


Busque en mi bolso la llave de mi auto y recordé que lo había dejado en el club.

Tendría que pedir un taxi.


Ateé mi pelo en una coleta y una voz me sorprendió.


- Veo que ya estas levantada - dijo

Lo mire embobada nuevamente el muy maldito tenía un efecto en mí que no sabía explicar. Estaba guapisimo calzaba unos jeans gastados y una remera negra que hacía que su pecho se marcara en ella, zapatillas y ese endemoniado pelo tan despeinado como anoche. Todo un sueño me dije.


- Es demaciado tarde - contesté mirando el reloj que estaba en la mesa de noche.¡ Eran las nueve de la mañana ya! - podrías llamarme un taxí - pedí


- No es necesario te llevaré a donde tu quieras musitó él secamente.


- Esta bien al club entonces deje mi coche allí ...


- ¿Deseas desayunar primero? - preguntó como por obligación


- No, gracias no acostumbro... - a deyunar con extraños iba a decir y frene a tiempo las palabras, ¡Estúpida acaso no te revolcaste con un extraño anoche! me ruborice al instante.


- Lo que digas, ¿vamos? - preguntó.


- Claro - estaba nerviosa no sabía ni como tratarlo,ni su nombre sabía.


Subimos a un gran Volvo plateado precioso, aha la clase de autos que me fascinaban pero apenas le dí importancia estaba pendiente de quien manejaba. El corazón me latia con furía, descontrolado. 


Él apenas me miró. Cuando llegamos baje del auto sin mayor prisa, era como una fuerza magnética que me tiraba a interior del mismo. Absurdo me dije.


- En cuanto a lo de anoche - dijo él con un hilo de voz


- Lo de anoche pasó y listo fue maravilloso ambos lo disfrutamos pero... creo que eso fue todo ¿no? - dije menos convencida que nunca.


- Tienes razón- contestó él al cabo de unos segundos -¿Tu nombre?- preguntó él


Me reí graciosamente ante su pregunta era tan loco que ni siquiera nos habiamos detenido a preguntarnos nuestros nombres


- Isabella y ¿tu?


- Anthony - contestó dudando 


- Ok. Anthony puedo decir que fue un placer conocerte. Adios - dí media vuelta y caminé hasta mi preciado Buggati color plata como mi vestido. Reí al darme cuenta que hasta el auto me combinaba . Precionando el acelerador salí a toda velocidad de aquel lugar con su nombre quemandome los labios.




CONTINUARA....



WOOOWWW QUE TAL CHICAS AHORA SI QUE LES PARECIO?


GRACIAS A TODAS Y CARIÑOS!!

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

al parecer edward tambien tiene miedo de enamorarse,eso complica un poco las cosas.pero seguro que ambos acaban incondicionalmente enamorados el uno del otro.
estoy deseando leer mas,publica pronto por fa!