Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

Seguidores

miércoles, 13 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 7


*Bella*

Desperté con una sensación mortecina en el cuerpo, las huellas de mi alocada desicion no tardaron en aparecer; me dolia la cabeza, los ojos, las piernas, los brazos absolutamente todo. Miré el reloj que ocupaba su lugar en la mesa de noche y el panico se apoderó de mí eran las seis de la mañna pero ¿de que día?.


Trate de incorporarme y me percaté de que no estaba sola en la cama. Inconcientemente me dí un golpe en la cabeza al ver quin era el que ocupaba ese lugar.


- Quiero que me hagas tuya - le había dicho y zas caí una posesa en sus brazos.


Que cómico podría resutar todo esto sino me sintíera como una muerta en este momento. Eso no era para nada el resutado que yo esperaba. Algo había cambiado esta vez, ya que no habiá rastro de satisfacción, mucho menos siquiera me sentía a gusto. Al contrario las nauseas venían una y otra vez a mi boca pidiendo a gritos salir. Me abstube de pensar siquiera en algo más.


Salí de aquel cuarto y me vestí lo más a prisa que pude. El frío quemaaba mi piel, pero no me importo. Recogí mi bolso y deposité una fuerte cantidad de dinero en la mesa donde aúin quedaban rastro de la droga. Puse en marcha mi auto y trate de concentrar mi cerebro en la carretera. El comunicador de la radio daba las bienvenidas en este magnifico día lunes decia y eso me bastó para acelerar más mi Mercedez.


El frío calaba mis huesos, era uno de los tantos efectos que la droda provocaba; lamentaba no haber llevado una chaqueta y tampoco quise sacar una del closet de James, no queria escucharlo, me daba asco tan solo evocar lo que pudo haberme hecho.


Fui tan tonta al acceder que tuviera sexo conmigo. ¿Qué estaría pensando cuando lo hice?. Recién ahora me daba cuenta de que nada ni nadie podría cambiar mi pasado mucho menos mi presente. 


El agua de la ducha estaba exquisita. Logró lentamente que mi cuerpo recuperara su temperatura habitual. 


De camino a tocador algo llamó mi atención y me detuve a observarla. Era la tarjeta que me habían entregado en la puerta del club nocturno aquella fatídica y inolvidable noche.


La tomé entre mis manos y vislumbre el escrito con letra pulcra que decia:

"Bienvenidos a Breaking Dawn" abajo en un rincón se leia Edward A. Cullen. 

El hermano de Alice, si que sabiá como llevar adelante semejante club. Debía decirle a Alice que lo llamara y lo felicitara de mi parte. A pesar de todo fue la noche mas increible de mi vida. Sacando lo del alcohol lo demás era como un sueño.

No dudé ni un segundo en irme con Anthony esa noche. Nunca lo hacía con nadie de esa forma. Realmente aunque pareciese chistoso, no estaba acostumbrada a dejarme llevar por los arrebatos de mis hormonas. Siempre era yo quien elegía a mi presa. Y particularmente me sercioraba de que no estubiesen casados y mucho menos metidos en ningun tipo de relacion amorosa. Detestaba la idea de ser la tercera en discordia. Pero con él fue diferente, y no podría culpar el exeso de Manhattan. Lo había hecho por que era la primera vez en mi vida que un hombre me hechizó, si tal cual, quedé prendida de esas hermosas esmeraldas y ya no pude negarme a nada. Él era todo lo que necesitaba y más. 

De ahí mi ataque de ayer. Lo sabía pero siempre fue más seguro negarme a mis propias emociones. Esta vez había revalsado la cuota anual de cobardía. Fue por eso que no le dije nada a James al irme de ahí. Era una locura disparar cada vez que algo amenazaba mi salud spiquica esta vez lo enfrentaría.


Volvería ser la Bella dura, fría calculadora que no se deja amendrentar por nadie. Pero también disfrutaría de la vida como lo venía haciendo hasta ahora, el sexo era mi aliado para esto, siempre lo fue. 

Una carcajada finjida salío de mis labios. Deberían darme el premio a la mujer más estúpida de la tierra. Si acaso podría recordar apenas lo sucedido en la casa de James mucho menos iba a recordar algo que en mi sano juicio hubiese accedido y era a acostarme con él, ¡Por Dios! que ingenua fuí al pensar que con su cuerpo podría acaso borrar el paso de Anthony por el mío. Bufé.


Amargamente comprendí que nunca nadie me había tratado así. Sino fuese por su actuar tan distante aquella mañana diría que él tambien sintío lo mismo. La suavidad de sus caricias sus besos y cada roce de sus manos en mi piel habias dejado mecha en mí. Me había entregado en cuerpo y alma y ese había sido mi error.

Mi trabajo de ahora en más sería tratar de olvidar y sostenerlo como lo que fue un bello momento hermoso sí pero solo eso un recuerdo, que ni siquiera la sucia droaga de James podrá borrar jamás de mí.


Lamentaba profundamente haber sido tan dura con él tal vez si le huiese pedido su numero telefonico... Hay Bella, me dije aún no sabes nada de él y ya quieres verlo otra vez.

¿Sería capaz de salir adelante después de otro encuentro con él?

No lo sabía.

Las respuestas no estaban a mi alcanse. La única forma era encontrarlo y comprovar que tan bien me sentaba la segunda vez. No es que la primera no haya surgido efecto de hecho había logrado sacarme de mi lugar seguro, mi carcel personal para hacerme revivor momentos tristes pero que sin duda fueron los más felices de mi vida. Era un riesgo querer volver a comprovar mi capacidad de superación ante tanto dolor pero era lo único que me sacaría de esta mierda en la cual no queria caer y era la droga. 


Sabía ciertamente que James habiá puesto algo más esta vez en mi whisky mis manos aún temblaban a causa de esto y no queria por nada del mundo que esta situacion de desesperacion volviera a pasar, no lo permitiría así tuviese que encerrarme bajo siete llaves y morir de pena no me permitiría jamás volver a su casa. 

Con esta firme decision busque en mi armario y un vestido de Gucci de lino con herrajes en metal dorado y volados en la parte delantera de un verde esmeralda llamó mi atención. No dudé ni un segundo, me quedaba tal cual pensé la vez que lo ví en la vidriera con Alice y lo compré sin siquiera provarmelo, definitivamente hoy era el día para usarlo.
Mi energía estaban volviendo a mi maltratado cuerpo y el autoestima sumaba puntos a medida que mi cerebro ganaba sus luchas conforme a mis nuevas convicciones.

Busqué unos increibles zapatos Prada por supuesto, de un negro azabache con un tacón de 13 cm, una trampa mortal pensé, riendome de mi misma. Alice era quien me habiá enseñado a andar sobre estas moustrocidades y en momentos como este se lo agradecía enormemente. Rocié mi cuerpo con perfume de Fresas mi favorito me ruborice al recordar que él lo habiá nortado esa noche. Apliqué carmin rosa en mi boca, cepillé mi cabello no más de unos segundos y caminé hacía la caja fuerte en busca de mis amadas joyas. Coloqué un ostentoso anillo de oro con diamantes y una enorme esmeralda en el centro y un delicado reloj de Cartier también de oro pero pequeñas esmeraldas inscrustadas. Esto sería suficiente. Moría por ver la cara de Rosalie al verme llevar esto a la oficina, por lo que también tomé un hermoso anillo de oro blanco de diamantes y rubies y lo guarde en mi hermoso bolso negro de Prada. Salí con las llaves del BMW negro girando en mis manos.

El edifio de Swan Corporation contaba de diesisiete pisos el mío era el último.

- Buenos días señorita Swan - saludaba Garrett el portero.

- Buenos días - repuse 


Ya en el interior varias de las miradas se volvieron a mí. Una sonrisa salío de mi boca, era verdaderamente exitante saber que causaba ese efecto en los hombres.

- Buenos día señorita, ¿desea algo para tomar? - preguntó Jessica levantandose rápidamente de su escritorio

- Buenos días Jessica, si un café bien cargado por favor y una medialuna también.

- En seguida se lo llevo.

Ya en mi oficina me tomó unos minutos ponerme al día con todos los contratos que habían en mi gran escritorio.

Era cuestión de segundos para que la incansable Rosalie Hale ingresara por esa puerta y comenzara mi locura diaria.
Y así fue Rosalie entró como un torbellino cargada de inmensas carpetas y más contratos.

Era una mujer increiblemente hermosa pero aun no encontraba a su media naranja solo decia que los hombres eran una partida de babosos y que ninguno valia la pena. De tez blanca incluso más que la mía y cabello largo ondulado, rubio; ojos verdes gatuno, cuerpo escultural y un rostro que más de uno miraba cuando ella salía, era la mujer más bonita y más eficaz que haya conocido con solo dos o tres llamadas conseguía lo que muchos no lograban en meses.

- Hasta que al fin das la cara - me dijo un tanto molesta.

- ¿Perdón? - contesté divertida adoraba hacerla enojar.

- Llevó tratando de localizarte todo el fin de semana, Isabella y nada. ¿Donde diablos te habiás metido?


- Precisamente sino mal escuche era fin de semana querida, Rose.

- ¡Rayos! lo sé pero, es que recibí una oferta por parte de Cullen Company acerca de un nuevo edificio y creo que será muy beneficiosa para nosotros. ¿Qué dices?

Suspiré. 

- Creo que será grandioso hacer negocios con ellos no es la primera vez que nos asociamos en un proyecto, la familia de Alice tiene un talento innato para los negocios. Contéstales que si. Y solicita una reunión con Carlisle cuanto antes. No podemos perder este edificio. Jacob me contó que es un lugar amplio y podremos sacarle provecho.- diablos dolía nombrarlo siquiera, tendría que resolver esto pronto.

- Jacob, se ha ido a Los Angeles. Me llamó el viernes por la noche y me pidió el contrto con los irlandeses.

Se había ido. ¡Rayos!. tendría que esperar una semana entonces para aclarar todo con él, era un exelente abogado pero también mi amigo y no quería perderlo por un deliz mío.

Rosalie anotaba todo en su Pc Tablet. Cuando huvo terminado con todo lo referido al nuevo megaproyecto lo llamaba ella no tardó en darme un sermón de cinco minutos sobre lo riesgoso que era andar por ahí con más de miles de dolares en joyas; reí hasta que las lagrimas salieron por mis ojos, ella sabiá que yo era dueña de las más importantes casas de joyería y socia en muchas también. Saqué de mi bolso la caja de terciopelo negra que en la mañana habiá guardado y se la entregué.

Su reacción basto para mí. 

- Es increible Isabella, gracias no deviste molestarte querida -. decia mientras se lo provaba sonriente.

- Tu te lo mereces por tanto esfuerzo, asi que ahora no me digas nada ya somos dos las que tenemos el lujo de llevar estas joyas hermosas en nuestro cuerpo.

Reímos a carajadas durante mucho tiempo. 
Estaba feliz definitivamente todo volvia lentamente a su cauce natural.

Llamé a mi amiga y acordé para ir a almorzar.

Le conté todo lo que sucedido, desde el viernes hasta hoy. Ella se dedicó a escucharme. Cuando huve terminado ya no quedaban más lagrimas en ninguna de las dos. Nos abrazamos y me reprochó el no haber acudido a por ella en ese momento de angustía, a lo que no supe que responder.

- Asi que Anthony ¿no? - dijo un tanto extrañada

- Sí, amiga ese hombre me flasho. Solo espero verlo una vez más tal vez acceda a tener una aventura conmigo ¿no te parece?

- Lo que yo creo amiga es que tal vez necesitas más que una aventura con él.

- Mmm no lo sé, pero antes que nada quiero que el viernes vallamos nuevamente a Breaking Dawn estoy segura que lo veré allí, y por cierto debes felicitar a tu hermano Edward de mi parte ese lugar es grandioso.

- Claro, que lo haré. Entonces ¿estas segura de lo que vas a hacer con ese tipo Isabella?.- preguntó

- Más segura que nunca amiga, no es solo diversión Alice él despierta sensaciones impensandas en mí.

- ¡Wooow!; tal vez te enamoraste - dijo divertida

Me semblante se empalidesio y no sé que cara puse pero ella solo se disculpó por su comentario.

- Alice, el amor no formará nunca parte de mi vida. No lo pemitiré. Solo quiero a ese hombre para hacer y deshacer a mi antojo. Sí decidó que sigue siendo tan bueno, tal vez lo conservé unos meses pero no más te lo aseguro.



CONTINUARA.......


AHAAAAA!!! BUENO PARECE QUE TODO VULVE A SU CAUCE DIJO BELLA ¿NO? SE QUE ESTE CAPITULO LE TOCABA A EDWARD PERO NO PODÍA DEJAR ASI LAS COSAS A MI TABIEN ME HACIA MAL VER A BELLA ASI LEs JURO.

GRACIAS Y CARIÑOS A TODAS LAS QUIERO!!!

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

menos mal que ya bella recapicito sobre las drogas,no me gustaba verla asi.
faltara mucho para que bella empiece a enamorarse?
te quedo fabuloso,ya quiero el ocho!