Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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miércoles, 20 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 11

*Bella*


La llamada de dos de mis detectives más antiguos Alistair y Eleazar me tomó por sorpresa, siempre era Siobhan el encargado de comunicarme cualquier detalle. Salí como alma que lleva el viento. 

No quisieron adelantarme nada por lo que tenía que viajar urgente hacia Londrés. Rosalie preparó mi viaje y dos horas despúes salí en mi Jets privado acompañada por Liam rumbo a Londrés. Apenas tube tiempo de cambiarme de ropa. Mi precioso vestido quedó tirado en alguna parte de mi recamara. M pusé unos jeans de Eermanno Scervinio grises una polera de punto rosa palido y un abrigo negro de lana y piel de Valentino, unas botas de punta redonda Prada color negro con plataforma de 10 cm. No tuve tiempo de cambiar mi bijutery solo cogí un bolso Prada a juego con mis botas y me fui. No llevé equipaje no lo necesitaba mi mansión en Westminster, en el Barrio de Mayfair estaría lista para mi.


El viaje se me hizo eterno no consegui dormir. 


¿Qué era aquello tan grave que había pasado?


¿Por que no quisieron comunicarmelo por telefono?


Tal vez habrían encontrado al fin a los responsable de mi desgracia. 


Miles de cavilaciones me abrumaron durante las pocas horas que duró el vuelo. Aunque sinceramente fue el más largo de mi vida. Estaba ansiosa por saber qué era lo que deseaban informarme. Siempre eran Siobhan el que enviaba informes pero esta era la primera vez que ambos me llamaban lo cual era sumamente extraño. Eleazar tenía un metodo totalmente diferente de trabajar al cual empleaba Alistair. ¿y donde estaba Siobhan?


Llegamos y Randall mi chofer me esperaba en un flamante Mercedez Guardian azul. Era magnifico pero yo nunca me acostumbraria a esta proteccion extra cada vez que salia de Seattle mi jefe de seguridad me acompañaba. 


Mas de una vez me le había escapado pero Liam era un hombre persitente. Sentía un cariño especial por él llevaba muchos años trabajando para mi y había mostrado con creses su experiencia y responsabilidad en el trabajo aunque a veces exageraba un poco. En Seattle mantenía su distancia sabía perfectamente que no le estaba permitido seguirme a no ser que yo exclusivamente lo pidiera. En cambio ni bien atravesaba la fontera se acaba el acuerdo él no sedía ni un ápise.


Fui directamente al Bufete de Swan Corporation ese sería nuestro lugar de encuentro; para mi sorpresa ambos estaban esperandome. Pero no había ni rastros de Siobhan.


Parecía ser peor de lo que pensaba. Sus rostros mortecinos indicaban que algo no estaba del todo bien. ¡Rayos!


- Alistair. Eleazar. -salude hermética.


- Disculpe nuestro atrevimiento, señorita Swan al haberla citado de esta forma tan apresurada - decia Eleazar nervioso.


- Eso es lo que deseo que me expliquen. Por favor. ¿Alguna novedad? - pregunté


- Me temo señorita que... hay más que una novedad. - dijo un tanto inquieto Alistair que hasta el momento no había abrio la boca.


- Ha habido dos asesinatos en esta ultíma semana señorita. - explicó Eleazar.


- ¿Y eso en que me afecta a mi?


- Pues Siobhan a sido uno de los dos muertos señorita - explico el hombre y solo me deje caer en mi sillon. No lo podía creer. Siobhan era la persona más allagada a mi padre, él fue quien habia acudido en mi ayuda apenas ellos murieron, quien se había hecho cargo del caso por más de seis años. Y ahora estaba muerto. Reaccioné lentamente.


- ¿Cómo es eso posible? 


- Al parecer lo abordaron cuando llegó a Vancouver iba en busca de una pista fuerte fue lo ultímo que me comunicó.


- ¿Vancouver?


- Sí. Al parecer tenía una fuerte pista después del lo ocurrido con Makenna días a atrás se decidío y salió sin esperarnos.


- ¿Makenna? Dios no me digan que ella también. - tan solo asintieron y ahogué un sollozo en mi garganta. Ella era la gerente general de todas mis joyerias. Otra vez las endomoniadas joyas estaban involucradas. El aire no conseguía llegar a mis pumones. No queria saber más nada. Pero aun así continué.


- Deseabamos preguntarle señora si usted tiene alguna idea de el ¿por qué Vancouver?, existe algo que lleve a estos delincuentes hasta allí.

Mi rostro perdió el poco color que le quedaba. Un mareo se apoderó de mí en ese momentó Liam que hasta ahora habiá estado estático corrió a traerme un vaso con agua.


Las nauseas avanzaba a mi garganta y me abstuve de vomitar alli mismo. 


Vancouver. ¿Como no lo había pensado antes? El ultimo regalo de mis padres estaba ahí.


- Allí esta... esta la joya que mi padres me regalaron aquel día. - dije con un hilo de voz.


Ambos parecieron sorprendidos pero luego agregaron.


- Estamos en precencia de un infiltrado señorita. No hace falta agregar que tendrá que cambiar el destino de la misma. ese lugar ya no es seguro.


-¡Por dios! como es posible. Han pasado seis años ya y ahora se dignan a aparecer estos malnacidos.


- Deberá reforsar su seguridad -dijeron mirando a Liam que cogía su celular y caminaba hacía la puerta hablando de prisa.


- Calmese por favor. Las pistas nos llevaran a ellos y los atraparemos. Se lo debemos a Siobhan. - exclamaron.- Por lo pronto es aconsejable que usted permanezca en algun lugar desconocido. Makenna bien pudo darles la ubicacion de su casa antes de morir. 

- No me iré de mi casa. No escaparé. Hace seis años que espero por ellos. - contesté con fuerte determinación.
El pánico se transformó en un ansia de venganza. No les temía. Era tan o más inescrutable que ellos. El odio formaba parte de mi vida. La dirigia a su antojo. El único daño ya me lo habían hecho ese día. Ahora estaba sola. Esperando ansiosamente que vinieran hacia mí.


Alice me llamó por la noche preocupada. Me disculpé con ella y le expliqué por videoconferencia todo lo que había pasado. Quedó pasmada ante la noticia de la muerte de Makenna y mucho más de Siobhan.

- ¿Regresarás? - preguntó angustiada.


- Claro que sí. Solo organizaré un par de cosas aquí amiga. La muerte de Makenna requiere muchas arreglos.


- Esta bien, solo llamamé cuando regreses ¿vale?


- Lo haré quedate tranquila.


- Cuidate - y corto.


La mansion en Mayfair estaba tal y cual la deje hace cuatro meses. Jane mi ama de llaves dispuso la cena para mi en el gran comedor.
Me sirvió roast beef" con salsa horseradishy y un steamed vegetables o verduras hervidasbrocoli, zanahoria y patatas.

Apenas si comí. No tenía apetito aun me sentía shockeada con todo lo ocurrido. Estaba abrumada, miles de imagenes se me venían a la mente. Y entre tantas apareció Edward. Ufff. En momentos como este necesitaba la caricia de un hombre como él. Un abrazo. Un beso. Algo que me ayudara a sentirme viva.

Pero no. No me podía dar el lujo de pensar siquiera en eso. 


El día pasó volando entre idas y venidas culminé con todo lo que tenía. Había pedido el traslado desde Vancouver a Seattle de mi caja fuerte. Era mejor tenerla cerca por si acaso. 


El viaje de vuelta fue mucho más corto. Dormi en gran parte pero cuando despertaba los recuerdos estaban ahí tan nitidos que aun no podía creer todo lo que había pasado.


Una comitiva de agentes de seguridad me esperaban en el aeropuerto. Bufe por aquella ridiculez. Nunca nadie había atentado contra mi vida. Siempre huvo amenazas pero Liam lidiba con ellas. Cuando no era un loco desquisiado, era algun ladronzuelo tan tonto que ni siquiera se tomaba el trabajo de ocultar de donde provenia la llamada, nada más. 


Por desición de Liam abandoné mi penthouse y me fui a mi casa quinta en las afueras de Seattle. Era hermosa Alice se había encargado de decorarla para mi. Un clima cálido la rodeaba y por primera vez en mucho tiempo me sentí como en casa.

El viernes a pesar de todas las recomendaciones de Liam de que no saliera igual fui a la oficina. Esta vez no me quejé cuando vi que dos hombres enormes me seguían de cerca.

Rosalie no paró de hacerme preguntas. Estaba en ello cuando Jacob apareció por la puerta y un dolor me punzó en el medio del pecho. Estos días parecia de gelatina.

- Rose, dejanos solos. Por favor.


- Esta bien. Llámame ni bien te desocupes deseo hablarte del mega proyecto con Cullen Company.- dijo mientras salía mirando ceñuda a Jake. Nunca lo había soportado y él tampoco a ella. No sabría decir el por qué.


- Ok


- Has vuelto - comenté.


- Si anoche llegué. Isabella lamentó lo ocurrido la otra noche, veras como bien dijiste me confundí. Eso fue todo.


- Esta bien Jake lo comprendo, se que fui dura contigo. - contesté en este momento necesitaba de un amigo.


- No. No te disculpes, ya paso. Ahora quiero saber ¿qué ocurrió en Londres?


- Ufff. Es una historia muy triste y larga ¿por qué no salimos a comer? - pregunté esperanzada.


- ¡Claro! Vamos. - repuso animado y otra vez el dolor me invadió pero yo era egoista y ahora necesitaba de él. Hoy no tenía ganas de ser fuerte.


Fuimos a un restaurante de comida italiana. Pedimos Espaguetis a la Boloñesa.
Le resumien pocas palabras lo ocurrido con Makenna y Siobhan, apenas si habló. Le conté sobre Vancouver y sobre las sospecha de que vendrián a por mi.

Él se enfureció y prometió estar cerca. Tan solo le sonreí y no dudé cuando me ofreció su abrazo cálidamente. Mis labios buscaron los suyos y un calor abrasador me cubrió la boca, los besos de Jake quemaban. Estaba tan deseosa de cariño, de afecto que no me importó que nos vieran. 

Lentamente Jacob se soltó de mi beso.

- Yo...yo lo siento Jake - dije avergonzada.

- No hace falta que te lamentes por nada sé porque lo hiciste Isabella. La soledad es terrible, aveces y tu eres tan vulnerable auqnue no quieras admitirlo. Sino supiera que me sacariás a punta de pistolas no te dajabe pasar esta. - dijo sonriendo maravillosamente y logrando animarme sin querer.


- Eres un buen amigo, Jacob lamento no poder darte lo que tu deseas. Creo que devo irme, excusame con Rosalie por favor no me siento bien para volver a la oficina ¿vale?


- Claro preciosa ¿queres que te acompañe? - se ofreció


- No va a ser necesario.- dije señalando el auto que estaba aparcado en la calle donde se veían dos tipos enormes dentro de él.

- Woow, ni siquiera me dí cuenta de que nos seguian de haberlo sabido ni loco me animo a besarte - y una carcajada se le escapó.

- Gracias, Jacob. Nos vemos. - saludé con un beso casto en la mejilla y me fui en mi Audi Coupe a mi nuevo hogar.




CONTINUARA......




OHHH!!! ESTAN APARECIENDO NUEVOS PERSONAJES ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE CAPITULO 
GRACIAS Y CARIÑOS!!!

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

wooo
parece un capitulo policiaco,,jajaja
pero me a encantado,espero que agarren a esos mal nacidos. ¿Y Edward? ¿Donde esta Edward?
lo extrañe,besos linda