Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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lunes, 25 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 13


*Bella*


Una extraña sensacion de felicidad me invadió el cuerpo.
La sonrisa de mi madre apareció frente a mis ojos y el corazón se me hincho de emoción. Ella estaba ahí hunto a mi sentada frente a la gran chimenea el dia de accion de gracias. Mi padre en la cocina horneaba el pavo y mi madre ya habiá dispuesto las verdurasjunto con judías verdes, batata dulce y puré de patata con una salsa elaborada con el jugo del pavo. Se sentía tan bien allí en familia. 
Vancouver era un lugar precioso lleno de paisajes y con un clima parecido a Forks con lluvias constantes. El lugar más bonito es sin duda el Stanley Park, mis padres me llevaron desde pequeña allí a jugar y los recuerdos bonitos perduran para siempre.
A mis doce años he conocido la mayor parte del mundo gracias a mis amados padres, son maravillosos.

- Bella, quiero que recuerdes que esta ciudad nos trae recuerdos hermosos a tu madre y a mi. Sin duda es por eso que insistimos en venir cada año para accion de gracias, hija. - decia papá.

- Lo sé papá. Aquí fue donde se casaron, me han cntado esa historia mil veces - dije riendo.

- Si hija pero lo que tu no sabes es que este lugar es mágico. Algún día encotraras el amor aquí como nosotros. - respondió sonriente.

En ese momento me desperté. ¡Rayos había sido un sueño! ¡Un sueño de los más extraño! Inconcientemente me pregunté que tenía que ver todo aquello conmigo. El amor no sería nunca parte de mi vida. Lo tenía más que claro. Pero era la primera vez que soñaba algo así.

- Vancouver - dije en voz alta recordando que allí había enviado la joya. El corazón que ambos me habían regalado, auqnue en pocos días llegaría a Seatlle. Mi corazón estaba guardado allí. En Canadá. Protegido por el hielo. Hacía seis años exactamente que no estaba allí. Seis largos años desde que fui personalmente y deposité en la caja fuerte mi más preciado tesoro. Siempre supe que ese era su lugar. Allí en medio de los recuerdos del amor de mis padres. Lejos de mí. Yo estaba vacia. Seca. El último signo de humanidad lo había perdido para siempreauqel día. 

Me incorporé de un saltó, aun aturdida por al sueño. Tenía el cabello empapado de sudor. Fuí a la ducha y me deje envolvere por la suave calidez del agua. Mi cuerpo estaba entumecido. Los recuerdos me dejaban así. Mi última inscurcion para sacarlos de mi mente no habiá sido la correcta y no volvería jamás allí. James. Sabía que estaría ansioso por verme nuevamente caer en sus garras pero yo era ma´s fuerte de lo que él pensaba.

Envolvi mi cuerpo con una toalla y fui decidida a mi nuevo closet. Era el doble más grande que el del penthouse. Alice lo habiá dispuesto así. No era necesarío comprar nada. Cada una de mis casas estaba equipada con mi preciosa indumentaria. Era una forma de ser parte de las mismas. Aunque mi precencia allí no sería definitiva era reconfortante abrir el closet y ver tu ropa allí esperando por ti.

Una idea me rondaba la cabeza. La única que había dejado en segundo plano estos días. Hasta hoy. Iria a su encuentro. Él así me lo había pedido en nuestra primera y última conversación. Pues la primera no contaba.

Necesitaba su cuerpo. Lo deseaba desde la primera vez en que lo ví. Era mi antidoto. diciendolo de otro modo era como mi marca personal de heroina. Ansiaba que él tambien lo entendiera de esa forma. Compartiríamos sexo. Nada más. Se lo dejaría bien claro esta vez. No queriá más errores en mi vida. Estaba dispuesta a tenerlo en la categoría de amante exclusivo. Debería estar a mi disposicion las veces y en el tiempo que yo lo deseara. Era un hombre formidable. En sus ojos ví el deseo la última vez en la oficina. Por Alice sabía que no le gustaba andar por ahí con otras chirusas y eso es lo que yo siempre buscaba en mis amantes. Exclusividad y disposion. No les exigía nada más. Tampoco lo necesitaba.

Unté de crema mi cuerpo y apliqué una cantidad execiva de mi locion de fresas a él le gustaba mi aroma.
Escogí un conjunto azul de encaje demaciado atrevido apenas si lograba cubrirme los pezones y ni hablar de la braguita era casi invisible. Un vestido azul noche de Gucci en saten ajustado que apenas me cubría los muslos. Los zapatos de Prada en color negro de satén con plataforma y un moño adelante, de solo 14 cm. Arreglué mi cabello y lo dispuse suelto, er una de mis armas de seduccion para esta noche. Las joyas las elegí a conciencia. Un gran collar de Tiffany en oro amarillo y platino, una mezcla poco habitual con incrustaciones de cuentas de lapislasuli que se perdian en mi maravilloso busto y un magnifico brazalete del mismo material. Maquillé mi rostro con un suave brillo en los labios, tomé mi pequeña cartera negra y salí en busca de mi nuevo medio de transporte; una copia similar al Mercedez Guardián que tenía en Londrés. Bufe por las nuevas normas de seguridad que Liam me había impuesto esta tarde al regresar.

Inicie mi camino hacía Breaking Dawn no sin antes llamar a Alice y pedirle encontrarnos allí. Estaba encantada de volver a ir.
Los dos gorilas me seguían de cerca pero apenas les presté atención. Esta noche nada empañaría mi felicidad. 

El clima dentro era magnífico la gente bailaba enloquecida. Alice me esperaba en el vip. 

En ese momento un hombre muy joven y guapo se nos acercó a saludarnos, su nombre era Jasper Witlock y pude ver en sus ojos que había quedado alucinado con mi amiga, al parecer era el socio de Edward. Mi amiga se disculpó para ir a bailar con su nuevo enamorado. Y yo me quedé observando como una leona al achecho en busca de mi proxima victima. El Bloody Mary era genial pero frené mi istinto de emborrarme. Esta noche quería ser yo quien dominara la situación.

Lo busqué con la mirada por más de media hora y nada. Hasta que lo vi. Estaba en la pista vestía unos jeans gastados y una remera obscura, estaba tan terriblente sexi pero lo que más me dolio ver es como se reía con una chica que bailaba muy pegada a su cuerpo.

¡Maldita Zorra! Ohh, no pero esto no se queda así. Ese hombre es mío y lo veras.- dije con determinación y salí pitando hacia donde estaban ellos.

Me coloqué muy cerca el no se había percatado de mi precencia. La música sonaba exiquisitamente y me deje llevar por la melodia. Mi cuerpo inicio su danza, sensual atrevida provocativa supe que sus ojos estaban puestos en mí, porque un fuego abrasador me consumía en aquel momento. Deje que mis caderas se contornearan al son de la música y me deslise sensualme hacia abajo. Mi vestido subió por mis muslos dejándolo visibles para todo aquel que estubiese cerca. Y allí fue cuando una manos frias como el hielo pero tan conocidas para mi cuerpo se posaron en ellos e hicieron su mayor esfurzo para cubrirlos. Me dí vuelta y me encontre con su cuerpo pegado al mío y una enormes esmeraldas clavadas en mi.
La boca se me seco de pura exitación, un olor a whisky llegó a mi nariz y supe que él si había tomado esta vez.

- Viniste - fue lo unco que le permiti decir.

Mi boca fue la intrusa esta vez en la suya, me apoderé de sus labios y los lamí con deleite. Solté mis manos de su nuca y con los dedos trémulos le recorrí el pecho duro, firme. Un suspiro arrancado salió de su boca y aproveché el instante para precionar mi cuerpo más al suyo. La erección estaba allí desbordante, tan dura como la recordaba. La húmedad se apoderó de mis braguitas.

Tomé su rostro en mis manos y le hablé suavemente al oido tal como él lo había hecho hacía ya una semana.

- ¿Nos vamos de aqui? - pregunté y apenas si pude terminar de decirlo cuando sus manos firmes me arrastraron hacía un apuerta lateral. A una velocidad que no era humana atravesamos el lugar. Esta vez le pedí ir en mi coche y el no objetó nada. Fuimos a mi casa seguidos de cerca de unos ceñudos guardaespaldas. Tendría que dejarles bien en claro que mi vida era mía y hacía lo que quería con ella.

Al principio parecio desorientado de donde se encontraba pero luego lo arrastré hasta mi habitación y cerramos la puerta.

-- Te deseo Isabella - dijo con la voz ronca de pasión. - ha sido una semana muy larga 

- Lo ha sido para ambos, Edward y sabes algo - dije recostandome en la cama mientras me comía con la mirada - Yo tambien te deseo 

Se avalanzó sobre mi cuerpo desesperado. El vestido voló en un instante lo mismo que sus pantalones y su remera.

Recorrió mi cuerpo con la mirada buscando ¿quien sabe qué? y solo dijo:

- Esta vez no seré suave, te follaré fuerte y duro ¿es eso lo que quieres? - preguntó besando mi cuello enloquecidamente.- déjate los tacos por favor - pidio con el ultimo sigilo de voz.

- Sí - contesté y eso fue todo.

Mordió mis pezones sin sacar el sosten, una y otra ves. Luego lo quitó bruscamente y puso son manos bajo mis muslos. Un chasquido me tomó por sorpresa. Eran mis braguitas las había arrancado sin piedad. Mi cuerpo parecía gelatina en sus manos. 
Fijé mis ojos en su enorme polla el boxer habia desaparecido sin que yo lo notara con la boca abierta, el aliento caliente, la respiración dificultosa, y mis mejillas ruborizadas de deseo decidí que era mi momento.

Abriendo mis labios acariciantes exigí su fruto prohibido y lo dejé entrar: él hizo en mi boca los mismos movimientos con que la ultima vez. El deseo superó cualquier otra sensación en mí; yo ansiaba gozar y era consciente de lo que ese hombre me ofrecía. Lo estimulé, sustentando la firme columna por su base. De vez en cuando le interrumpía...
y yo sabía muy bien por qué. El quería penetrarme pero aun asi no lo deje. Sus movimientos me excitaban y, aunque el tamaño de su pene me incomodaba, me deleité en el sabor de sus partes. La intrusa estaba cada vez más caliente, más dura... y me abandoné a mi fogosidad. Edward trató de salirse y yo lo hice entrar más. Entonces ocurrió y no puede decirse que la culpa fuera suya; lo sentí ceñirse a mí y súbitamente mi boca estuvo llena, lo oí jadear, parecía caer de él un diluvio, espeso y pegajoso, que me pareció un manjar, y lo dejé alcanzar el paroxismo en que estaba.

A partir de ese momento fui una devota de su pasión. Su placer era el mío tambien pero apenas si pudo reponerse me tomó firme por las caderas y me penetro sin piedad, rudo tal y como lo habiá dicho. 
Sus ojos ardían de deseo y me perforaban la piel. Se movío como un poseso me llevó a la cima más alta del extasis y solo me dejó al amanecer despues de poseerme cuatro veces seguidas.Era insaciable y yo tambien. Nunca podría cansarme de aquel hermoso cuerpo.

Me besó tiernamente para luego depositarme en sus brazos y caer dormidos y satisfechos de tanto placer  con las luces de un nuevo día asomando por el ventanal.



CONTINUARA.....

MY GOD!!! ACEPTARA EDWARD LO QUE BELLA QUIERE PROPONERLE!!! VEREMOS QUE PASA!!!


*Rina*



1 comentario:

cullen dijo...

woooooooo
fue de lo mas ardiente!
no puede ser que acabe de terminar de leerlo y ya quiera mas.
me haces adicta a cada una de tus historias,eres una gran escritora,nunca lo dudes.