Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 17 de julio de 2011

CAPITULO 14



EPOV


Encuentro Inesperado


La casa de mi hermano  estaba desierta sin contarlos a ellos dos tortolitos enamorados besándose en cualquier rincón ¡puaj! me hacían revolver el estómago. 

- Chicos necesito que busquen el helado olvidé comprarlo- comentó Rosalie

- Está bien osita dime de que gusto traigo- repuso Emmett sin siquiera retrucarle eso era cosas de mujeres.

- Pues a bella le gusta de fresa así que trae ese.

Claro todo era para agazajar a la chiquilla está al menos teníamos algo en común ese era mi gusto favorito.

Sin saber porque recordé lo cerca que había estado de besar a Isabella tan sólo unos milímetros más y... pero ella me freno y no se porqué me detuve aún no lo comprendía hacía semanas que me perturbaba y no sólo en mis sueños esto ya era cosa de todo momento, mi cuerpo reaccionaba ante el más minimo pensamiento.


Sin lugar a duda esta mujer me estaba transtornando. Necesitaba llevarmela a la cama antes de que sufriera una conbustion espontanea por su culpa.


Después del interminable tour en busca de un pote de helado volvimos a casa.


- ¿Qué tal tu día? - preguntó Emmett sacándome de mis pensamientos.


- La verdad que mejor de lo que esperaba hasta ahora claro...


- Lo dices por la amiga de Alice


- Si, no me olvido que por su culpa me quede sin casa- bufe


- Pues yo estoy ansioso por conocerla, Rose me contó que es una niña muy buena pero un poco tímida. Ya verá cuando le dé un abrazo de los míos se le quitará todo - no lo dudó pensé mi hermano parecía un oso pobre chica si e tocaba estar en sus brazos.


Cuando llegamos el auto de Alice estaba en el garaje. Ya llegaron. Los nervios me traicionaban. ¿Cómo debía reaccionar? ¿Qué le diría un gusto conocerte? ¡Oh! si claro, en la mínima oportunidad me desquitaría.


La sala estaba vacía como era de esperarse las mujeres estaban de cotilleo en la cocina, porque otra cosa no podían hacer. Rosalie era conocida por sus banquetes deliveris, odiaba cocinar. 


- Te apuntas en un partidito - dijo Emmett acercándose al gran plasma en donde estaba instalada la PS3.


Una sonrisa se dibujo en mis labios, esta mi oportunidad de demostrarle al grandote quien era el mejor.


- Solo si no prometes llorar como una niña cuando te gane - repuse burlándome de él.




El teléfono sonó en este momento, mi cuñada atendió.


- ¿Cómo es eso que no vendrás Alice? Habíamos quedado que... - La mención de mi hermana me des concentro haciendo que Emm me metiera un tanto. - De verdad pues... más te vale contarme cada detalle es fabuloso, ¿es guapo? ok, si ella esta aquí esta bien se lo diré, cuídate - cortó.




Entonces si ella no estaba eso significaba que su amiga si había venido igual. Mi pulso se aceleró. ¡Rayos! estaríamos los dos solos, esto si no me lo esperaba encima Jas tambien se le dió por  fallarme hoy.


Concentré toda mi atención en el juego no me quedaba otra.
Rápidamente di vuelta el resultado y me mofé de Emm quien ponía cara de perro abandonado.




- ¡Ves que te digo no puedes conmigo, soy el mejor! - le decía riendo a todo 
pulmón.

- Solo lo dices porque no esta Jasper, sino no festejarías tanto - repuso chinchudo.

Me percaté de un movimiento a mis espalda pero no me gire. En ese instante Rosalie habló.

- Chicos ya esta la comida - mis manos apretaron con fuerza el joystick - Pero antes quiero presentarle a Bella, mi nueva mejor amiga y amiga también de Alice.

Giré mi cuerpo lentamente y mis ojos se hundieron en los suyos, en lo más profundo de esa mirada color chocolate que me trastornaba cada día desde que la conocí. Trate de disimular mi sorpresa pero apenas si pude percatarme de quien era no logre componer mi rostro, sentí que la sangre me abandonaba la cara y un frió recorrio mi espina dorsal poco a poco la verdad iba llegando a mi y no pude reprimir una sonrisa de felicidad, Isabella era ella.

- Bienvenida Bella - dijo Emmett alzándola en sus brazos provocando que una llama de celos corriera alrededor de mi cuerpo. Eran celos. Los había descubierto precisamente la primera vez que la encontré con el chucho de Black y ahora mi hermano la sujetaba en el aire mientras yo.. me moría por estar en su lugar.

 El gritó de Rose me dejó estático.
- ¡Bájala ya Emmett Cullen! - no podía creer que fuese tan celosa con mi hermano.

- ¡Hay amor siempre tan celosa! - repuso Emm besando sus labios con un poco más de pasión de la que demostraban siempre en publico.

No me aguante un segundo y me acerqué a ella. Besando su mejilla enrojecida. El contacto de su piel era grandioso, la sentía tan tibia y suave bajo mis labios.

- Un gusto Bella, es un placer conocerte al fin - dije remarcando el nombre por el cual todos la llamaban.

- Lo mismo digo Edward, ¿que pequeño es el mundo? ¿no te parece? - preguntó con un toqué de malicia lo percibí pero lo deje pasar. Ella sabia quien era yo. Desde el primer día de clase ella lo supo.

- Llevas toda la razón - contesté.

- Bueno chicos acabada las presentaciones creo que es hora de comer ¿tienes hambre Bella? - preguntó Emmett sonriente sobándose la panza.. 

- Umm si - contestó mordiéndose el labio en un gesto de inconsciencia, me desesperé ante aquel acto. 

- Pues entonces vamos a comer - dijo alzando a Rose en sus brazos mientras corría hacia el comedor.

- Yo también estoy hambriento - respondí tomando su mano mientras la llevaba hacia el comedor. Al llegar la solté, no era que me causará problema alguno realmente siempre me importó tres rábanos lo que dijeran de mí pero de seguro ella se avergonzaría delante de mi  familia.

La comida estaba exquisita,  para mi asombro Bella había preparado los panes de ajo que estaban espectaculares y repetí varias veces. Ella sabia cocinar.

 Apenas si probó bocado, estaba muy nerviosa sus manos se retorcían en sus regazo lo podía percibir por su postura.

- Es extraño que Alice y Jasper tuviesen una cita este día y en el mismo momento - comenté era algo que me tenía inquieto

- ¡ Explícate! - gruño Emmett

- Pues veras, hermano. Jas me dijo que había encontrado a la chica de sus sueños y Alice se excuso diciendo que un joven la invito a comer ¿que crees que estoy insinuando? - repuse recordando la llamada de mi hermana.

- Solo espero que no sea lo que estoy pensando, de lo contrario castraré a Jasper antes que se atreva a nada con mi hermanita - decía furioso Emmett a mi tampoco me gustaba la idea pero si realmente era mi amigo, sabia de buena fuente que estaba loco por ella desde el momento en que la vio como yo con... 

- ¡Tu te callas, Emmett Cullen! deja a tu hermana vivir en paz es toda una mujer y se merece ser feliz ¿me escuchaste? - le gritó Rosalie y Emmett bajo la mirada avergonzado.

- Si osita, no te enojes conmigo por favor - pedía Emmett y todos reímos a carcajadas por su actitud. 

¡Pedía a Dios que nadie nunca me dominara así!

Pasamos a la sala y disimuladamente Rosalie llamó a solas a Emm. Mi cuñada tramaba algo ella había planeado este encuentro lo sabia. Por lo que no lo desaprovecharía.

- Entonces ... ¿tu eres la intrusa? - pregunte mirando fijamente a sus enormes orbes color chocolate

- ¿Intrusa? - preguntó bromeando

- Sabias que por tu culpa yo tuve que irme de mi departamento.- le solté aun no me olvidaba de la rabia que sentí ese día cuando mi madre con todo el amor y la ternura del mundo me pidió que me fuera de mi casa.

- Lo supe después de llegar y estar instalada. Debo disculparme contigo. Pero pienso conseguir otro lugar a donde ir. Así que pronto te lo devolveremos. - contestó y fue como una puñalada por la espalda. ¡No! no permitiría que ella se fuera a ningún otro lugar, yo podría vivir en un callejón lleno de ratas pero ella no.

- No. No quiero que te vallas. Quédate en él cuanto tiempo lo desees. Yo estoy bien en lo un amigo. - contesté con sinceridad. esta mujer me tenia como loco, podría derrumbar mi vida en un santiamén pero no me importó.

Su rostro poco a poco se fue tiñendo de rojo hasta parecer morado.

- Edward ... por lo de hoy - repuso y reaccioné.

- Hablaba en serio Bella, me gustas y haré todo lo necesario para estar contigo. - contesté era la verdad ella era mi perdición pero yo necesitaba tenerla en mis brazos, cada día se me hacia más insoportable pero esta vez no la dejaría escapar. Debía saber cual era el efecto que ella tenia sobre mi, y comprobarlo cuanto antes.

Mis ojos se perdieron en el color de sus mejillas mientras que mi mano se deslizo suavemente no quería asustarla. El calor de la misma me envolvía y acerqué mi rostro al suyo debía de acabar con lo que habíamos empezado esta mañana rogaba para que ella no me detuviera no podría soportalo más. 

Ella cerró los ojos y fue lo único que necesite para acortar la distancia sus labios chocaron con los míos provocando que mil y una sensaciones diferentes se apoderaran de mi cuerpo. El sabor de su boca era dulce, tan dulce como la miel, trate de ser suave con ella bese sus labios con deleite, con ternura. Quise arriesgarme a más y introduje mi lengua en su boca enroscando la en la suya, era una danza de placer, podía sentir como su cuerpo se estremecía y él mio palpitaba de pasión por ella. 

De repente sus manitas se enroscaron en mi cuello acercándome más al su cuerpo su deseo se hacía más evidente, su boca jadeaba de puro placer. Una corriente eléctrica me atravesó en el momento en que ella tiró de mi cabello y un gruñido salio por mi garganta. Trataba de concentrarme en su olor exquisito a fresas tan dulce y embriagador. Mis brazos la acercaron más la distancia me estaba matando, la sujeté por la cintura y la senté en mi regazo a horcajadas. La adrenalina pura recorría mi cuerpo y ella se arqueo mucho más aproximando su sexo al mio. Mi erección estaba dichosa, ella sintió mi miembro duró bajo sus malditos pantalones y se refregó aun más. Me estaba matando. 

Sus manitas tan pequeñas acariciaban mi rostro el placer me invadía el cuerpo nunca creí que una caricia tan insignificante como esa me dejara tan desarmado, bajo por mis hombros para detenerse en mi pecho lo palpaba lo acariciaba; mi cuerpo la reclamaba, apreté su trasero con mis manos y ella no pudo evitar un pequeño gritito de alegría.

El deseo me consumía mi boca abandono la suya permitiendole respirar y me apoderé de su cuello lamiendo el hueco de su garganta allí su aroma se concentraba mucho más, todos mis sentidos estaban enloquecidos, apenas si era consciente de mi cuerpo.

- Edward... -su voz ronca de tanta excitación inflamó mucho más mi virilidad.

- También lo quieres lo se ...- contesté haciéndola sentir como me dejaba..

- Esto no esta bien, por favor ... para - decía apenas con un hilo de voz - Rosalie Emmett podrían volver en cualquier momento

La realidad me sacó de mi ensueño y la solté suavemente.

- Creo que tienes razón, discúlpame pero... no se lo que me pasa Bella - contesté agitadamente la respiración estaba descontrolada

- Vamos despacio, ¿quieres? - preguntó y mi estúpido corazón se agitó ante tales palabras

- No se si podré Bella, pero lo intentaré - dije algo confuso.- te deseo más que a nada. - no sabia como llevaría adelante tal promesa nuca en mi vida me había pasado tal cosa con una mujer.

- También me gustas y te deseo pero... creo que es correcto hacerlo de este modo. - mi recompensa fue tal con aquella simples palabras que esperaría lo que fuese necesario por ella.

- Esta bien, pero como ya te dije no te dejare escapar de mi.

- Yo tampoco te lo permitiré - dijó y su rostro se cubrio de ese precico rubor que tanto me gustaba.


-Hey ustedes veo que se llevan bien después de todo - dijo Emm cargando el helado consigo.

- Tienes razón Emm, Bella y yo nos entendemos a la perfección ¿no es así Bella? - pregunté y su color se encendió aun más.

- ¿Amiga estas bien? - pregunto mi cuñada divertida. De seguro ella nos había visto. 
¡Al demonio pensé. Bella me gustaba y eso lo único que aceptaría. Hasta ahora.

- Si de maravilla - contestó de pronto cubriendo su deliciosa boca con helado. 
¡Como desearía besarla en este momento, mi boca extrañaba su contacto!


Bella y Rose recogieron todo y lo llevaron a la cocina. 
Miré su figura al salir y me perdí en sus curvas.

- ¿Qué te pareció? - preguntó Emm y tuve que desviar la vista de Bella

- Es maravillosa - contesté dejando a mi hermano con el, rostro desencajado

- ¿Quieres que te lleve? Estoy saliendo también -repuse aun sabiendo que se negaría.

- Traje el auto de Alice, gracias igual - contestó.

Mi cuñada la abrazó y cuchichió algo en su oído.


- Gracias amiga y un gusto Emmett. - su voz era tan sincera 

- Esta es tu casa si, de ahora en mas seras mi hermanita también - le soltó mi hermano estaba fascinado con ella.

Sus ojos brillaron de repente.

- Gracias yo también los quiero - dijo y luego salió de allí dejándome allí plantado.

- Ehh, nos vemos luego gracia por todo - dije saliendo disparado en su busca.

Pude sentir la risita de mi cuñada pero no le dí importancia.

- ¡Bella! Espera - grité corriendo a su alcance.

- ¿Si?

- Es que se me olvidaba darte algo... - dije y la bese con desesperación pero solo unos segundos - Creo que si me quedó cerca de ti no podré contenerme hermosa nos vemos luego - acaricie su mejilla con ternura.

- Gracias - contestó cuando me alejaba de ella poniendo mis manos en mis bolsillos debía tapar mi evidente erección a los ojos del público. Sus palabras dieron pie a las mías.

- No hermosa, gracias a ti por aparecer en vida - contesté con la sinceridad esa era mi verdad.


2 comentarios:

cullen dijo...

poco a poco edward ira cayendo en las garras de cupido,que ganas tengo de saberlo enamorado,es tan lindo.
tengo que esperar al siguiente domingo?
no es justo

fabuloso amiga,besos

yeye saldarriaga dijo...

Muy muy bueno, poco a poco estos dos van cambiando su vida, felicidades rina eres maravillosa.... me encanto el capitulo huy no es justo que nos hagas esperar tanto....