Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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viernes, 29 de julio de 2011

♥ de HIELO cap 14


*Edward*


Llegué a mi apartamento con los puños aun cerrados. Estaba sacado fuera de si. Rompi un hermoso jarrón que Alice me había regalado de su viaje a Marruecos. Me serví un vaso lleno de whisky y lo tomé de un seco.


¡Desacarada! ¡Sinica! ¡Sinverguenza! Miles de calificativos llegaban a mi boca y salían disparados. 


Es que si que era el tonto más grande del mundo al creer que ella dejaría de ser la fulana que es por mi. 


¿Pero es que acaso yo le ofrecí algo? ¿acaso me anime a decirle lo que me estaba pasando?


No. Nunca lo haría ella se burlaría una y mil veces de mí. Como hasta a ahora o más. 


Tiré de mi pelo y me deje caer en el gran sofa. 


Recordé la forma en que ese tipejo de Black la abrazaba. ¿La estaría consolando por algo?
No. Definitivamnete Isabella no era ninguna criatura frágil e indefensa. Era una leona sin sentimientos. Una mujer fría como un témpano de hielo. Me preguntaba el por qué de su actuar.


¿Ella habría sido asi toda la vida?. Pero había algo que no encajaba.


¿Como que Alice estaba junto a ella? ¿Como es posible que mi hermana aguantara tanta desconsideracion por parte de ella hacia los otros? Sin duda alguna habia una parte obscura en toda esta historia. Un secreto tal vez. Suspiré defraudado. Mis cavilaciones nunca tendrián una respuesta. Ella estaba cada vez mas lejos de mí. Y yo no era un hombre al cual podían engañar a su antojo. Suficiente había tenido con Tanya.


Ella parecia un bebe de pecho al lado de mi Isabella. ¿Mi Isabella? ¡qué rayos le pasaba a mi estúpida razón!. Es que acaso no la ví hace menos de qué ¿cuatro horas muy enamorada en ese restaurante?


¡Cielos! esto se me escapaba de las manos. Maldecí a mi estupido corazón por amarla como lo hacía. Si. Porque si que amaba a esta mujer. Contra todo pronóstico ella era mi luz apesar de lo divertido que sonase. Ella era mi puerto, no seguro, pero mi puerto al fin.


Quisé desacerme de tantas pavadas y bebí de la botella hasta dejarla por la mitad de un solo sorvo. Una nausea compulsiva vino a mi garganta y tuve que caer arrodillado al retrete donde vomite todo. Me quedé allí tirado con la cara pegada al frío mosaico por no se cuanto tiempo. La borrachera nose me habia ido cuando el celular sonó. Era Alice. 


- ¿Que quieres? - contesté molesto con ella.


- ¿Te sucede algo?


- No, solo tome unos que otros traguitos de mas, contesté burlonamente.


- Hay Edward no debes entregarte a la bebida por la estupida esa de Tanya sabes que no se merece ni siquiera que pienses en ella - contesto


- ¿Tanya? y quien te ha dicho a ti que yo bebi por ella, ¡Por Dios! Alice ya ni me acuerdo de esa zorra; respondi - aunque hay otras que estan muy presentes.


- ¿Que dices Edward?


- Nada, nada. ¿Que quieres?


- Es que tal vez esta noche valla a la discoteca y queria saber si me vas a presentar a la persona que organizo todo alli, es que me gustaria hablar sobre un proyecto que tengo en mente y creo que me puede ayudar; como la otra noche no te ví deseaba que le avisaras por las dudas.


- ¿Vas sola?


- ¿Por que lo dices Edward?


- Bueno crei que irias con tu amiga


- Pues no. No se nada de ella desde ayer y no creo que valla por lo que tengo entendido tiene mucho trabajo atrasado.


- ¡Claro seguro!- conteste sarcasticamente - pues bien llamaré a Jasper y le dire que se reuna contigo en el vip ¿quieres?


- Ok. Ahi lo esperaré. Gracias hermanito. Y deja de tomar si quieres ligar algo esta noche - susurró antes de cortar.


Y me dejó otra vez envulto en un mar de dudas ¿quien le habia dicho a ella que yo queria ligar algo? 


¿O se referiria a su amiga? No ella habia dicho que de seguro no iria porque debia adelantar trabajo con Black en la cama. Los celos me enloquecieron y abrí el agua fria de la ducha. Despues de una intensa y congelada sesion tranquilizante de agua fria, Me vestí de manera informal. Busque unos jeans gastados de Valentino y una remera azul noche y mis zapatillas adidas ranja azul. Cepille mis cabellos con los dedos y salí de allí. Tenía sin duda la pinta de un chico malo, muy malo y lo sería esta noche.


En el camino a la club llame a Jasper y le informe acerca de la peticion de mi querida hermana, a la cual no se negó. El tambien deseaba conocer al pequeño demonio de la familia.


La noche llegó y con ella la fiesta. El club no tardó en llenarse. El alcohol aun rondaba en mi sangre por lo que me decidi sacar a bailar a una bella morena llamada Leah era muy divertida y me hacia reir. Tenía un buen cuerpo pero nada comparado con... sería mejor no nombrarla de seguro estaría revolcandose con ese perro.


Ella se movía sensualmente apoyando su trasero en mi cuerpo pero allí no había nada, mi ereccion habia desaparecido. ¿Era eso posible? ¿Estaría enfermo? Esa mujer era bonita me provocaba hacerle mil cosas en la mente pero mi cuerpo se negaba a reaccionar. La giré suavemente. Evitando su contacto. De nada serviría. Hoy mi querido compañero estaba muerto.


Una figura muy peculiar se me cruzó delante, la musica dejo de sonar al menos para mi, el mundo se detuvo en ese momento y pude apreciarla sin creer aun que era ella. Isabella. Había venido y estaba a dos pasos de mi moviendose deliciosamente, provocativa, seductora; mi cuerpo convulsionó con solo verla y mi ereccion revivio sin ningun roblema.

¡Maldito! reclamaba a su dueña. Ella se movía desvergonzadamente, su pelo volaba en todas las direcciones haciendola ver más arrebatoadoramente sexi. Su cuerpo era increible y sabía usarlo a su antojo. Comenzó a descender descaradamente subiendo su mini vestido a traves de sus muslos tan blancos como la crema y ya no pude aguantar. Mis manos tomaron vida propia posicionando allí, el deseo era embriagador las manos me ardían pero mucho más fueron los celos al saber que cientos de ojos miraban lo que por ley era mio. Solo mio. Baje su vestido con la mayor rápidez que pude. Me pegué a ella justo cuando se dió la vuelta. Sus maravillosos orbes marrones se enfrentaron a mí.

Obligué a mi boca a pronunciar siquiera alguna palabra coherente junto a ella no lograba hilvanar una frase desente.

- Viniste - fue lo único que logre decir, ardia de deseo.

Su boca chocó con la mía apoderandose de mis labios, jugaba con ellos. Sus manos bajaron lentamente hasta mi pecho y pude percibir un leve suspiro. Apoyo su cuerpo junto al mío y mi maravillosa erección sonreía para ella. Estaba listo siempre lo estaría para esta magnifica mujer.

Agarró mi rostro en sus manitas tan blancas y pequeñas acercando su boca a mi oído.


- ¿Nos vamos de aqui? - preguntó.


Esas fueron sus palabras magicas. Pegué su cuerpo al mio y la saque de allí sin prestar atención en la velocidad que empleaba en el hecho. Salimos por la puerta lateral y ella me pidió ir en su coche esta vez y a su casa reclacó. No puse objeción alguna. La necesitaba. Urgente. La deseaba con locura. Un coche se nos pegó detras pero vi que eran los mismos tipos que en la mañana. Sus guardaespaldas.


Llegamos a una casa quinta un tanto apartada de la ciudad. Un lugar maravilloso. Amplio y bello. Sin dudas esta debería ser su casa permanente. Me arrastró hacia la que debería ser su habitación y cerró ala puerta con llave. No me dejaría escapar. Una sonrisa salió de mis labios.


- Te deseo Isabella - dije con la voz ronca de pasión. - ha sido una semana muy larga - no dudé en hacerselo notar. Yo sí le había sido fiel. Aunque ella no me lo había pedidoy tampoco lo era.


- Lo ha sido para ambos, Edward y sabes algo - dijo recostandome en la cama mientras la comía con la mirada - Yo tambien te deseo 


No necesité más me avalance sobre su cuerpo. Deseché su hermoso vestido color azul; maravilloso le quedaba perfecto pero yo la queria desnuda para mi. Quité mi ropa en un santíamen.
Y la miré. Sin creer que semejante mujer fuese mía, solo mía; pero también buscando huellas de otro hombre. Lo que me hizo recordar la escena de esta tarde. Mi sangre hervía y la furía se apoderó de mi nuevamente.

- Esta vez no seré suave, te follaré fuerte y duro ¿es eso lo que quieres? - pregunté besando su cuello palido enloquecidamente.- déjate los tacos por favor - exigí me excitaba verla con ellos. Mi mente estaba dañada. Nunca supe cuando me convertí en un retorcido enfermo. Pero de seguro Isabella tenía que ver con mi patología.


- Sí - contestó apenas audible y eso fue todo. 


Mordí sus rosados pezones erectos para mi, saqué su sostén sin ningun tipo de delicadeza, yo se lo había advertido. Arranqué su braguita y su aroma me enloqueció. Miles de imagenes habían recorrido mi mente durante toda la tarde, miles de posiciones diferentes en las que seguro ese chucho la había poseido. Pero ninguna se asemejaba a lo que yo le haría ahora. Levante la vista sus mejillas estaban rojas y un brillo perverso en sus ojos la acompañaba. El mismo que tanto recordaba la vez que...

¡Dios ella quería tenerme ahí en sus labios nuevamente! la simple idea me dejó fuera de juego.


Ella se posicionó abriendo su boca exageradamente y solo deje entrar mi polla en ella. Su lengua lamía y apretaba mi pene sin piedad, yo entraba y salía de ella sin consideración. Estaba caliente, listo pero en mi intento de safarme ella presionó aun mas sus labios alrededor de mi pene y no pude mas. Mi mundo se paralizo, estallé en ella una y otra vez jadeando como un poseso. Ella lamio sus labios y absorvió mi elixir saboreandolo suavemente para luego tragarlo completamente. En sus ojos había fascinación. Pero aún nada habia acabado. Mi ereccion volvió con solo ver su cuerpo desnudo junto al mio.

La levante por las caderas y la penetré sin preambulos. Me sumergí una y otra vez en ella. Quería marcarla. Dejarle bien en claro a quien pertenecía. Ella grito más de una vez a lo largo de esa noche. Mi cuerpo reaccionaba sin siquiera el mas minimo leve contacto y un deseo enloquecedor me desvordaba la razón.

Las luces del amanecer nos encontraron unidos y transpirados jadeando de placer. Su cuerpo parecía llevarme el ritmo. Encajabamos perfectamente. 

La bese con ternura con amor. Sujeté entre mis brazos desnudos a mi cuerpo y ambos caimos dormidos dichosos el uno con el otro. Esta vex no la dejaría escapar.



CONTINUARA.......


DIOS!!! ESTA VEZ LE TOCA A EDWARD RELATAR COMO VIVIO TODO JAJAJA CADA VEZ SE PONE MEJOR!!

GRACIAS Y CARIÑOS LAS ADORO!!! ♥♥♥

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

oh que ardiente!
necesito una ducha fria,jajajaja
me a encantado,quiero mas!
necesito mas por favor,o morire de un colapso al corazon!