Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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sábado, 30 de julio de 2011

TRAICION AL ♥ cap 5



*Edward*


Entre miles de cavilaciones esa noche logré dormirme bien entrada la madrugada. Tal vez serían los nervios por mi nuevo comiezo en mi trabajo pero no. Definitivamente no era eso. Estaba ansioso por conocer al tipo con el que estaba casado Bella. Su nombre era tan perfecto como ella. Quemaba en mis labios de solo nombrarlo. Recordar su figura no me dejaría concentrarme en el sueño que a estas horas era ausente. Apreté mis sienes con fuerza y luego de unos minutos comense a masajearlas la tranquilidad costó en llegar pero poco a poco me fui sumergiendo en el sueño. Al fin el cansancio pudo y más y terminé rendido en mi cama.


Esa mañana no quise ponerme traje. En un acto de reveldía busque una pantalon comodo de mezclilla y mi camisa azul amaba este color tanto como el... rojo bueno eso lo habia descubierto en estos días.


En ella quedaba perfecto, pero... cualquier cosa la haria parecer una diosa. Aun desnuda sería... aww ¡basta! Por dios estaba fantaseando con la mujer de mi jefe. Apenas si la habia visto a metros de distancia esa noche y su recuerdo me habia marcado a fuego.
Estaba claro que necesitaba buscarme una mujer para calmar mis fántasias pero ... no conocía a nadie aquí en Seattle hacía tres años que estube afuera y ahora nadie que recordara estaba en condiciones de acceder a mis própositos sin una segunda vez.


Salí sonriente en mi nuevo auto. Mi flamante Volvo plateado, una belleza el motor apenas si disparaba un ronroneo cuando apretaba el acelerador eso me gustaba.


Al entrar en mi oficina el jefe de personal estaba esperandome. Inconcientemente mire mi reloj pulsera, aun era temprano ¿qué sería lo que estaba buscando?


- Buenos días Cullen., disculpe mi intromición es que el señor Black esta esperandolo para resibirlo - dijo


- Buenos días, de acuerdo en un minuto estaré ahí. Ahora si me disculpa desearía organizar un poco mis cosas personales - contesté demostrando mi caracter como abogado no por algo era el mejor.


Su rostro se descompuso pero salio sin hacer ningun comentario. Odiaba a los peleles como este tal Paul. 
Los colores que predomonaban mi oficina era caoba, cuero y libros, mas de lo mismo que cualquier otra oficina de cualquier abogado. Pero mientras otros colegas colocaban fotos de sus hijos yo ponía un simple reloj de arena.


Llegué al piso numero 22 y una mujer de unos ¿veintetres? tal vez menos me recibió estaba dandose un retoque de lbial en los labios pero cuando levantó la mirada, sus ojos viajaron por todo mi cuerpo y senti la necesidad de darle un bofetada por descarada. Era bonita si, una belleza inusual su cabello era negro y su piel cobriza, exotica pero nada comparado con... ¡Concentrate!


- Usted.. es el nuevo abogado ¿verdad? - pregunto babeandose


- Si, el señor Black me esta esperando puede anunciarme.


- En un minuto - camino baleanceandose como la fulana que era y cerró la puerta tras si. No vi el motivo de esto podía hacerlo tranquilamente desde el intercomunicador que se encontraba en su escritorio.


Al cabo de unos interminables minutos volvió muy oronda su boca ya no estaba tan pintada como antes pude notarlo. ¡pequeño detalle! dije y camine hacía el encuentro con mi nuevo jefe con una pista que sin querer me demostraba lo desgraciado que era. Emmett no había fallado al describirlo. Y agradecía ser tan observador. No había fallado en mi carrera.
Personalmente era más detestable aún.
Un brillo aun pendia de sus labios gruesos ¡El muy infeliz ni siquiera se limpia para disimular! era un canalla me retorcia al saber que Bella su mujer estaba en garras de este hombre tan detestable.


Mi instito de protección fue superior y mi cara no denoto emocion alguna al estrechar la mano de aquel hombre a la mia.


- Un gusto Cullen, dejame decirte que estoy muy contento de tenerte en mi empresa.


- El gusto es mio señor Black - dije remarcandolo. - espero serle de mucha utilidad 


- Lo serás de eso no te quepa la menor duda, por lo que se ya te instalaste asi que quiero que lleves adelante el caso de las negociaciones con los Irlandeses, es de suma urgencia firmar los contratos antes que termine este mes. 


- De acuerdo si me permite, ire a interiorizarme en mi caso - dije no aguantaba más estar allí, el muy cinico se reía muy fresco, imbesil 


- Claro cualquier cosa que necesites solo hazmelo saber. 


¡Partirte la cara chucho! ¿Cuenta?


Salí de allí con la boca seca de tanta rabia. 


¿Como podía ser una persona tan miserable de engañar a una mujer como esa?


Simplemente un idiota Edward me dije caminando hacia mi oficina.


El caso era pan comido más de lo mismo a lo que estsaba acostumbrado a llevar en Londres.


Me deje caer en mi sillón, acariciando mis ojos. Apenas si comenzaba la mañana y estaba más que aburrido. 
Revisé el contrato de los Irlandeses y tache un par de clausulas que me parecieron inconvenientes para nuestra parte. Una vez organizado esto decidí que sería mejor salir a dar una vuelta, no tenía horarios mi trabajo estaba más que adelantado y estas cuatro paredes me estaban asficciando. 
De igual forma informale al jefe de personal no queria problemas en mi primer día de trabajo. 


Su oficina estaba en el mismo piso que en la del jefe.


Una sonrisa salió de mis labios. Menudo farsante habia resultado ser el tal Black.
Paul se sorprendio ante mi trabajo y no tubo problemas en retenerme allí, cualquier cosa me contactaría en mi celular.


Ya en el pasillo volvió a notar la falta de la secretaria de su jefe en su puesto de trabajo. Mis puños se contrajeron de pura rabia. ¿Cómo era posible que aquel tarado hiciese semenjante bajesa? 
No le encontraba explicación alguna.


A mis 28 años estaba cansado de mantener cortas pero memorables aventuras con una ristra de mujeres, pero nunca al punto de casarme. Sabia perfectamente que cuando lo hiciera sería por amor. Era curioso replantearse estas cosas nunca le habia prestado demaciada atención, mi trabajo me absorvia más de lo necesario y el tiempo que me quedaba era el justo para echarme un polvo que otro con alguna damisela de la bella Londres. La única que quizo más fue Irina y ahí no más la cortó. Esa clase de mujer era todo y cuanto odiaba.


El ascensor llegó y apreté el botón hacia planta baja mi auto estaba en la cochera de la empresa. Miré mi reloj y eran más de las once de la mañana, tal vez me pasaría a visitar a mi madre.


La puerta se cerraba y una vos me despavilo.


Por favor espere - gritó corriendo hacia el ascensor.

Trabe con mi mano la puerta y levanté la vista perezosamente.

Los ojos más hermosos que en mi vida vi estaba delante de mí a solo unos pocos pasos... Dios ante sus ojos lo habían engañado: vista de cerca era aún más hermosa. Un chocolate intenso brillaba dejandome sin habla.


Estaba turbado porque pudiera desear a una mujer tan súbitamente. Sus piernas era más pálidas y largas de lo que recordaba, el azul de su vestido no sólo le quedaba maravilloso sino que resaltaba la blancura de piel, sus pechos eran generosos y asomaban en el delicado escote que la envolvia. La tela se adheria a su cuerpo provocando que sus perfectas curvas quedaran expuestas a mis ojos. Su cabello era fantastico caia como una casacada en su espalda me provocaba enredar mis dedos en él. 


Pero eso no fue todo para mi sorpresa ella me miraba. Por primera vez ella había puesto los ojos en mí. Me sentí extraño ante su observación nervioso como si quisiera aprovar un examen.
Bella avanzó y si situó a mi lado. Su aroma me golpeo como una bola en demolicion haciendo que mis sentidos salieran disparados. Fresas. Exquisito como ella. Dulce. Tan deliciosamente dulce que no dudaría en perderme en esos labios tan llenos que temblaban ante el minimo moviento, debia de ser una chica extremadamente sencible me dije.


- Un gusto señorita - dije de pronto - Mi nombre es Edward Cullen - sonreí de pura emoción.


Me sorprendí que fuese capaz de mantener una conversacion, ella lograba hacer de mi un titere sin remedio.


- Ho.. Hola mi nombre es Bella Swan de Black un gusto señor Cullen - respondió luego de unos segundos, la simple mension de su apellido de casada me recordó el pequeño incidente de allí arriba. El muy suertudo tenia muchas amantes pero eso no era para nada envidiable pero tambien la tenia a ella...


- Disculpe pero es que siendo tan joven y hermosa nunca pensé que estuviese casada - repusé no podia frenar mi instinto de seducción. 

¿Por qué no? Me dije ella tal vez ...


- Disculpas aceptadas Cullen - contestó sonriendo y ahí crei desfallecer.


Ella se perdió tras un exuberante Bentley. La seguí con mis ojos hasta que abandonó el garaje. Me quedé estatico dentro de mi auto.


¡La había visto! ¡No era una ilucion! 


¡Rayos!


Definitivamente estaba en problemas. Graves problemas.


Mi celular sonó y coloqué el manos libres. Era mi madre. ¡Loteria!


- ¿Mamá que sucede? Estoy llendo para alla.


- Hola Edward, hijo que maravilla esta bien te espero necesito pedirte un gran favor - contesto


- Lo que quieras mamá - repusé preguntandome internamente que sería eso que tanto deseaba.


Ya en su casa me recibio con una gran sonrisa.


- Pasa Edward, sientaté ¿quieres tomar algo querido?


- Al grano madre, vine a comer asi que dime que deseas tan urgentemente.


- Ok. Veo que tu no eres de los que dan rodeos. Pues como sabes tu padre y yo llevamos adelante la Fundación Cullen desde hace varios años.


- Si lo sé, me extraña que me lo digas sabes que más de una vez he colaborado con ello ¿necesitas de mi ayuda? - dije sacando del maletín la chequera. Era una causa noble admiraba a mis padres por ponerle tanto amor en los niños.


- ¡No! ¡No! Por favor Edward no es necesario sabes que el dinero no es problema ademas recibimos donaciones constantemente. Es otra cosa hijo...


- Te escucho entonces.


- Necesito que asesores a alguien legalmente en lo referente a las adopciones y demas tramites. Se que estas muy ocupado y que apenas si te queda tiempo para ti hijo pero es por una buena causa.


¡Genial!


- Creo que sabes que el derecho de familia no es mi especialidad madre tal vez si te envio algun amigo mío creo que se de uno muy bueno...


- ¡No!¡No! hijo, si lo quisiera de eso modo no te molestaria sólo preguntaba porque Bella comenzará a trabajar con nosotros a partir de mañana y Alice pensó en ti para dicha tarea pero no te sientas mal Edward, sé que estas muy atareado en la empresa mi vida.


¿Bella? ¿Trabajar en la Fundación?


Eso si que era un macetazo que no esperaba. Vi mi oportunidad y no la deje escapar. El destino nos cruzaba nuevamente en el camino y solo un ciego no podría ver tales señales.


- Acepto. Madre. Ayudaré a esta jovén - dije quitandole importacia.


- ¡Oh! Hijo que gran alegría, ya veras que la adoraras, Bella es una chica tan buena y sencible que cuando se lo propusé hoy lloró de emoción ¡Puedes creerlo!


- Claro,- que lo creí todo en ella era fascinante - pero... ¿ella sabe que yo trabajaré codo a codo a su lado por lo menos hasta que se defienda sola? - pregunté, sabía que una vez que estubierse a su lado no la dejaria ni a sol ni a sombra.


- No. No. Edward ella solo aceptó y luego tu hermana consideró que tu podrías ayudarla. Alice junto con Rose estan trabajando en todo lo referente a la remodelación del nuevo centro dentro de poco nos mudaremos la Fundación estaba quedando pequeña para tantos niños. Bueno mañana lo descubriras tu mismo.


- Mmm pero te aclaro que los únicos horarios que dispongo son por la tarde madre - dije odiandome por no tener todo el dia para ella. Hice nota mental de agradecer a mi hermanita.


- Cualquier tiempo es adecuado, Bella deberá encargarse de elegir quienes son las personas más aptas para adoptar y ahí esta tu labor.


- Tendré que ponerme en campaña entonces hace siglos que no leo nada referente a esto, pero no te preocupes yo sabré como ayudar a Bella, madre.


- Gracias mi amor, no sabes lo feliz que soy al saber que tú tambien formaras parte de esto.


- Quien te debe las gracias soy yo, mamá. - contesté sonriendo por mi buena suerte.




CONTINUARA......


BUENO MIS FANATICAS, LE PUSE MI MEJOR EMPEÑO PERO ANDO MEDIA MEDIA MUCHAS COSAS AGOBIAN MI LOCA CABESITA Y, ME FALTA INSPIRACIÓN 


GRACIAS!!!! SE LAS QUIERE!!!



*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

estuvo increible,siempre me a encantado leer el pusto de vista de mi adorado edward.
espero ansiosa el siguiente