Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

Seguidores

jueves, 4 de agosto de 2011

♥ de HIELO cap 16


*Edward*


Un leve moviento a mi lado logré que mi subconciente estubiese alerta. Sabía bien de quien se trataba. Pero aun asi no me moví. La tenía sujetada entre mis brazos apretándola. Ella era mía y queria que lo supiese pero ¿como se lo diria? ¿me atrevería a decirle mis sentimientos? Aun no me dije y me dedique a escuchar los sonidos de su respiración cada vez ma cerca de mi rostro. Su mano suave como la seda me acaricio el rostro y creí estar en el paraiso. ¡Isabella me estaba acariciendo a mi!. Esto si que estaba fuera de mis planes. Delineo con sumo cuidado cada centímetro de mi cara y un calor repentino me inundó la zona baja de mi cuerpo. Mi respiración se agito y ella pareció percibirlo y se alejó. Obligué a mis párpados a abrirse, me pesaban aún estaban bajo la resaca del whisky. La miré con como viendo un angel. Ella bajo la vista de inmediato y puso su cabeza en mi pecho. Aflojé mi agarré y le besé el cabello.

- Estás bien - pregunte con duda y hasta pánico de que se hubiese arrepentido de todo nuevamente.


-Mucho mejor que bien ¿y tu? - contesto con una sonrisa en los labios.

El alma me volvió al cuerpo.

- Fantástico - contesté con el corazón inflado de amor.

Ella se movió y estiró su cuerpo, vi en su cara un deje de dolor.


- ¿Esta todo el inventario? - comente divertido por la situación


Asentió ruborizandose


- Desafortunadamente no podemos decir lo mismo de tu, esto... braguita - señalé el bultito de tela caido lejos de la cama y ella rió a bocajarro provocando que mi risa saliera isparada tambien.


Levanto su exquisito cuerpo y caminó sin un deje de verguenza hacía el cuarto de baño.

Una descarga electríca me cruzó el cuerpo mandando señales hacía mi bajo vientre y rápidamente la sabanas aumentaron su volumen hasta parecer una carpa.


- Isabella comportaté sino quieres regresar a esta cama y esta vez te juro que voy a atar. - dije con voz ronca profundamente excitado.

Ella removió sus pestañas y contestó:


- Eso me gustaría verlo Edward Cullen - mientras entraba contoneando su trasero en el baño.


No aguante más y me lanze al suelo en su busqueda. Sus ojos se agrandaron al ver el efecto que provocaba en mí y no era para menos. La señora de todas las erecciones me acompañaban esta vez. ¡Dios amaba a esta mujer!

Nos sumergimos en el agua y la hice mía más de una vez. Luego me dedique a bañarla y a acariciar su cuerpo con la espuma que nos rodeaba.

Este sin duda era el paraíso. La mujer más hermosa del mundo me acompañaba y era mía sin reparos, sin ningún tipo de privaciones.

Ví en sus ojos cierto grado de curiosidad por mi promesa y no lo pensé más la até a la cama por las muñecas con una hermosa media de seda color azul. Ese color me enloquecia hacia que su piel se viera más hermosa y blanca de lo que era.

No la pare de acariciarla, de sentir como su humedad aumentaba con cada caricia con cada beso. Recorrí su hermoso cuerpo su rostro completamente delitandome con solo verla. Baje mis manos por su garganta lentamente hasta dejarlas en el valle de sus pechos; me avandoné a ella, la recorrí incansablemente notando la contracción de sus músculos con cada roze que mis manos le provocaban. Ella reprimía sus gemidos quería demostrar una fortaleza que en este momento no tenía. 


-Isabella… quiero conocer tu cuerpo, quiero saber las reacciones que provoco en él, no te reprimas por favor... Déjame saber si lo que te hago te gusta, o no. – le dije 


-¡Por dios Edward me fascina! - contesto con un hilo de voz repleto de deseo


Me incorporé sentándome sobre mis talones y la miré directo a los ojos; quería que viera el fuego que habitaba en mi tambien. Subí mis manos por sus muslos y me arrojé a sus labios devorandola como un animal, ella se revatía con los brazos pero no la deje que los quitara de ahí. Me gustaba ver la forma en que ella se veía tan indefensa tan entragada a mi. Ya no parecía una leona sino un simple gatito asustado.
Besé su cuello absorviendo el aroma que habitaba en el era dulce como todo en ella, sentí su sangre correr a una velocidad impensada, eso denotaba el estado en el cual se encontraba. Lamí sus pecho  con movimientos delicados y juguetones, tiré de sus pezones suavemente con los dientes mientras los succionaba con mi mano seguía estimulando el otro.
Ella se retorcía desesperadamente, comprendí que estaba casi lista pero esto recien empezaba.

-Edward… por favor… – dijo y mi corazón dió un vuelco al escucharla rogar ¡quien hubiese dicho que esta mujer me rogaría a mi para que le haga el amor!

Una idea cruzó mi mente y asin muchas ganas abandoné sus pechos para delzarme por su estrecha cintura en dirección a su vientre deteniendome en su delicado ombligo y perforandolo con mi lengua.


-¿Sabes Isabella? Eres la mujer más sexi y encantadora que conocí en mi puta vida.. – Susurré sobre la piel mojada con saliva.
Sin preámbulos clave los dedos en ell interior de sus muslos, y con determinación los acerque a su centro, empujando sus piernas para separarlas más, quedando totalmente expuesta ante mi. Mis ojos desvordaban de pasión y ella lo notó.


-Hace una semana que quería tenerte así en la cama, con las manos atadas sobre la cabeza, las piernas abiertas y el coño desnudo,temblando de deseo. – le dije sin poderlo creer aun estaba perdido, esta mujer me enloquecia al punto de hacerme decir cosas que antes ni siquiera se me cruzaban por la cabeza ¡God!


-¿Deseas sexo oral? – susurré sugeriendole, Asentío con la cabeza


– Bien… – contesté con la boca seca de deseo anciaba provar nuevamente sus jugos en mi boca.


Me sumergí en su vagina sintiendo como se contraia para mi, inhalé profundamente unos segundos antes de besarla con la boca abierta, pasé la lengua a lo largo, mordí suavemente sus labios vaginales y de nuevo volví a separar con la lengua y adentrame con fieresa en ella.


-Tu sabor es exquisito, suave y dulce como tú. – Susurré sobre su sexo mirandolo con delite. 

Atrapé el boton rosado de su clitoris y me adueñe de él, trazando círculos y presionándolo, succioné con cuidado, di un suave toque con la lengua… y la sentí retorcerse para luego bañar mi boca con su jugo. Lamí absolutamente todo, no deje ni rastro del elixir que ella ofrecia para mi. Vi que movío sus manos.

-Todavía no hemos terminado Srta. Swan… Quiero más. – le dije sin ninguna consideración, volvi a lamer, succionar y besar, añadiendo dos dedos, que entraban y salían sin compasión, mientras que mi boca hacia lo suyo con mi preciado boton.


El clima se lleno de gritos y jadeos de deseo. Continué hasta girarla para luego estimular la parte frontal de su vagina, concentradome en un punto concreto, gémi sobre mi clítoris estaba en mi punto no aguantaba más pero aun asi queria castigarla por la forma en que me habia cambiado por ese tipejo. Debía hacerle notar que ese precioso cuerpo era absolutamente mío. Sus piernas se tensaron, arqueando la espalda y se corrío gritando mi nombre desde lo más profundo de su garganta. Un sentimiento me embargó al escucharla.
Podía notar que estaba cansada, pero no la dejaría aún.

Subi por mi cuerpo hasta besarla, Me atrapó entre sus brazos con las manos atadas y cerró las piernas alrededor de mis caderas. 
Sonreí al tiempo que desataba sus manos.

-Esto va a ser rápido… y duro, voy a hacértelo desde atrás, ponte a gatas. – le dije desesperado

Se arrodillé en la cama, inclinandose hacia delante sosteniéndose con los brazos que temblaban ligeramente. Me situé detrás de ella. Separando sus pernas con las manos. Acaricié esa deliciosa espalda, colocando su cabello a un costado sobre los hombros


-Apoya la cara y el pecho en la cama. – Ordené al ver que se encontraba muy debíl para más. Nuevamente me deje llevar por aquella bella espalda, la bese bajando suavemente por sus nalgas separandolas un poco.


-Tienes una piel preciosa, blanca como la nieve igual a la mía. – Dije deslizando dos dedos a lo largo vagina, moviéndolos en círculos. Ella gemía para mí.

-Mmm… húmeda de nuevo. Eso me gusta. – mascullé metiendo la punta de mi pene en su entraba lentamentehasta introducirla totalmente. – Así es más profundo, si te duele avísame. – acoté


Me retiré lentamente igual a como había entrado. Para luego envestirla de un tirón, hasta la base, tan profundamente. Ella me resivia perfectamente. Era el tamaño justo para mi gran polla.
Entraba y salía sin piedad, dejándome atrapar por la dulce sensación que recorría mi cuerpo. Volvi a retirarme lentamente, para entrar de nuevo con más ganas, hasta lo más profundo de su vagina, así una y otra vez fuerte, duro,ella gritaba de placer con cada una de mis salvajes embestidas, aferrándose a las sábanas con las manos y empujando hacia atrás para salir a mi encuentro.

Tiraba de ella, jadeando sonoramente entre dientes cada vez que me hundía en su cuerpo… Una y otra vez, y otra vez, y otra. Follándola como un salvaje, haciéndome sentir con cada embestida que era mía, queme pertenecía en cuerpo y alma, que su cuerpo me obedecía a mi más que a ella más que nadie...

Intensifiqué el ritmo, volviéndolo frenético. Golpée su nalga suavemente.


-Otra vez pequeña – le ordené. y ella se dejó embargar por la pasión entregandose a mí sin reparos. Logré entrar una vez más en ella, más profundamente incluso, y me quedé quieto liberando mi semilla en su cuerpo, marcando con mi semen a esta mujer , acabando mientras que gritaba su nombre.


Me dejó caer encima de ella, aplastandola con mi cuerpo, respirando con dificultad , todavía dentro de su precioso coño. Pasamos así un buen rato, exhaustos, sin poder movernos, hasta que reaccioné perezosamente, saliendo de ella atrayendola hacia mi para luego abrazarla y besarla tiernamente 

Levanté su cara besandole la boca obligándola a abrirla con un beso suave, húmedo y cálido, repleto de amor y de gratitud hacia ella. Mi corazón latia por ella y así sería por siempre. Seguí con mis besos para luego cubrirla con las sabanas. Por esta noche era demasiado  Ninguno podría aguantar un segundo round.
Me dedique a caiciar su cabello cuando me habló:


-Edward… tengo algo que ofrecerte – dijó con temor.

Nuevamente mi cerebro se detuvo, la respiración me abandonó el cuerpo. Suspiré la ultima nota de oxigeno que quedaba en mis pulmones.


- Te escucho Isabella - contesté frustrado conmigo mismo.


-¿Quieres ser mi amante de momento -? dijo con voz entrecortada 

¿De momento? ¿Que diablos significaba esto? claro si que cuando ella se cansara me botaría sin piedad, e iría con otro.
Ella nunca cambiaría. ¿Por que creí que ella podía llegar a quererme siquiera? ¿Por que pense que despues de estos dias juntos significaria algo para ella?


-Edward… –

No quería mirarla, porque no podría negarme. 

- ¿Acaso me queda otra opción? - pregunté con el corazón en un puño de tanto dolor. No soportaría perderla.


- Es lo único que puedo ofrecerte. Me gustas. Me encantas. Pero no existe nada más. Te quiero a tí exclusivamente para mi, a toda hora las veinticuatro horas los seite dias de la semana - Soy una mujer exigente, con gustos peculiares te habras dado cuenta. No soportó que me controlen, que me vigilen y mucho menos te permiteré si aceptas que te enamores de mí. No eres el único o no lo serás mientras no cumplas bien con tu parte del trato.- terminó


La miré absolutamente sorprendido, buscando algun razgo de humanidad dentro de ella pero no hallé nada.
Abrí mi boca pero de ella no salió palabra alguna y la cerré nuevamente.


- Eres la mujer más fría que he conocido, "Bella" - dijo utilizando ese disminutivo que algunos en mi familia usaban con ella, vi que no le gusto pero aun asi seguí - pero creo que podré con eso. Si acepto tambien tengo una condición.- diablos esta vez si que me ganaría el novel al más idiota de todos.


- La que quieras - contestó sin dudar


- Me estas hablando de tu deseo y placer, pero ¿que obtengo yo a cambió? - pregunte haciéndome el devertido pero no lo logré

- Pidemé lo que quieras y lo tendrás, además de mi cuerpo ¿que deseas? - preguntó con determinacion 

Y aqui iba mi tabla de salvación. la unica carta que podría jugarme con esta frivola mujer. Esta casí convencido de que no aceptaría pero aun asi me jugue la vida en ello.

- Pues, te quiero a ti... total e incondicionalmente, en el mismo grado de entrega que tu obtengas de mí. Tendrás tu libertad pero no soportaré engaños ni mentiras de tu parte; no quiero que andes revolcandote con todos los hombres que se crusen en el camino Isabella, quiero que me dejes cuando te aburras de mí pero que antes me lo comuniques. No quiero ser el imbécil que se entera ultimo. ¿Entiendes?. Y quiero mantener a la luz del día este acuerdo. No me esconderé debajo de tu cama. - terminé ahogado pero con serías intenciones de decirle que dejara todo como ella quisiera que yo me retorsería a sus pies si eso es lo que quería de mí. Mi vida jamás valdría la pena lejos de ella.


Lo pensó y esos fueron los minutos más largos en toda mi vida. Justó cuando estaba por dar por tierra todo ella me miró fijamente.


- De acuerdo, acepto tus condiciones y ahora quiero saber ¿que dices tu?


Una sonrisa torcida cruzó por su rostro. No lo podía creer. ¡Había ganado mi primera batalla hacia su amor.! 


- Ya sabes mi respuesta-contesté al momento en el que se me cruzó otra idea . - hay otra cosa - acoté


Me miro ceñuda confundida.


- ¿Sí?


- A partir de ahora te diré Bella, espero que no te moleste - agregué.


No respondió apenas si asintió con la cabeza.


Y mi corazón bailaba de felicidad. Este sería el comienzo de todo. Estaba seguro que lo lograría. Ella valía la pena al menos para mi si que la valía.


CONTINAURA.....



QUE TAL!!!! JEJEEJE ESTE EDWARD ES UN TRAMPOSO Y PARECE QUE SE LE DESATO LA CADENA DIOS LO QUE LOGRA NUESTRA BELLA!!

CARIÑOS Y GRACIAS A TODAS!!!

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

siempre me encanta leer el punto de ista de ed.
estuvo fabuloso amiga,sigue asi.
gracias por regalarnos este capi antes de tiempo,eres maravillosa.
besos