Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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lunes, 15 de agosto de 2011

♥ de HIELO cap 20



*Edward* 


- Quiero que te mudes a mi casa - soltó de golpé dejandome mudo y con el corazón saltando de felicidad dentro de mi pecho.


No existía felicidad más grande sobre la tierra; me sentía en el cielo flotando en alguna parte del universo perdido en sus palabras. De no haber estado sentado en el auto bailaría por ello.

Bella se removía a mi lado pero mi mente se negaba a reaccionar.

De pronto la duda me embargó, dejandome desolado y triste. ¿Y si era una burla? ¿Si ella solo quería reirse de mí? No lo soportaría. Ella jugaba con mis sentimientos. Estaba más que claro mi amor, pero... ¿acaso no era Isabella Swan? La mujer más frivola de todas. Mi cerebro comenzó a divagar y la felicidad que sentí en un principio colapso. Dejando solo miles de conjeturas con ella. El silencio era desgarrador, ella esperaba mi respuesta pero aun así yo no podía decir nada. Quería saber ¿cuales eran sus intenciones con esto?


- ¿Lo dices en serio? - pregunté y cuando Bella me vió a los ojos pude ver el fuego que los envolvía. Había dudado de sus palabras y eso no le gustaba nada. Pero yo no podía confiar en ella aún.


- Creeme que nunca hablé más en serio en toda mi vida - contestó con un deje de ¿dolor?


- Me parece extraño que me lo pidas - repusé inquieto.


- No debería, te aclaré que quiero tenerte cuando se me plazca y esta es la mejor forma ¿no te parece? - dijo haciendo que mi corazón empezará nuevamente su trajin.

- Si tu lo dices. - repusé más feliz de lo que nunca creí estar.


- ¿Entonces? -


- Creo que tienes razón - sonreí - será la única forma de serciorarme que cumples con tu parte de nuestro trato - dije entusiasmado pero no habia más que verdad en mis palabras.


Ella se estremeció levemente.


¡Asi es como me gusta!


- Veo que tienes un modo extraño de ver las cosas. Te dí mi palabra y eso debería contar. - contestó enojada


- Cuenta, claro que cuenta Bella, pero... como verás hoy ví algo que me hizo dudar de ellas. - le recordé apretando mis puños sobre el volante al revivir las imagines de ella abrazada a ese... chucho.


- Te refieres a Jacob, ¡Por favor!; es un amigo nada más - contestó y estube a punto de retrucarle ¿acaso te besas con todos tus amigos? pero no lo hice.


- ¿Amigos?. Esta bien lo dejaré pasar por ahora. Vamos a mi apartamento. -acoté cambiando de tema esto no me gustaba nada. Ella mentía en nuestro primer día de...¿? a si "amantes de momento"con casa incluida, ahora.


- ¿Para qué? - preguntó de repente


- Deseo mudarme en este instante. - contesté con determinación y ella se pegó a mi cuerpo en un abrazo lleno de significado al menos para mi.


- Heyy ... ¿Por qué fue eso? - pregunté emocionado


- No eres él único al cual le gusta que lo obedezcan- contestó con esa sonrisa de suficiencia que me mataba.



Llegamos a mi apartamento. Bella se quedó en la sala mientras yo empacaba. Agradecí el hecho de tener aún el equipaje casi armado.

¿Que extraño era el destino? Por alguna razón ajena no quise desarmarlo el día que llegué a Seattle y ahora me marchaba nuevamente pero esta vez más enamorado que nunca. Tal vez todo mi dolor fue necesario para encontrarla a ella. Tal vez... ¡No! Ella no es ningún corderito Edward me respondió mi conciencia. Salí de mi cuarto dando una última mirada al lugar. Definitivamente ya no era mi hogar. Ninguno lo sería lejos de ella.


Bella estaba embobada con mi música la miraba detenidamente acariciando las tapas de los cd, como queriendo gravarlos en su memoria. Se sorprendió al verme allí a su lado.


- ¿Ya? - preguntó


- Sí. Es que apenas si había desemapacado tan solo tube que poner unas pocas prendas. - contesté


- Edward sabes que esto no es necesario. Yo podría...


Y la furía se apoderó de mí.


- ¡No Isabella! - grité - Jamás permitiré que me compres nada, ¿entiendes? No soy uno de tus muñecos, no soy mantenido y no deseo tu dinero. Con lo que tengo me basta y me sobra. - contesté muy dolido por sus palabras

¿Por quien rayos me tomaba?

¡seguro estaba a mantener a sus amnates pero a mi no!


-Lo siento no quise que sonará de esa forma.- dijo algo avergonzada


- Esta bien, vamos - dijé tironeando de su mano, no me gustaba discutir con ella.



Llegamos a casa su alegres.


Ella ordenó que llevaron mi ropa y lainstalaran en su cuarto.


Luego dió un par de ordenes más y dispuso una reunión en la sala. La miraba embelesado por la forma en la que se imponía a toda esa gente. Ella apenas tendría ¿22? si como mucho. Era una niña aún; pero la dureza de sus ordenes hacian que todos se movilizaran a su alredor, las empleadas le temian. Me pregunté nuevamente que sería lo que le habia pasado para ser de aquel modo.


Un Comité de empleados se paró en fila. Estube a punto de reirme por aquel comportamiento.


- Edward estos son Tía, Kebi y Charlotte las tres trabajan en el haceo de la casa. Liam es mi jefe de seguridad y Stefan y Charles son mis guardaespaldas. Cualquier cosa que te apetezca puedes pedirsela a ellos. - dijo ella señalando a cada uno reconocí a los dos monos de la otra tarde.


Ella les habló a ellos ahora con voz firme, amable pero dura. - Él es Edward y vivirá en esta casa el tiempo que lo desee. Espero que respondan a él tanto como a mi. Muchas gracias. - terminó y la mire absortó durante unos momentos. ¿el tiempo que yo lo desee?, quise comunicarle que yo estaría en la cucha del perro si fuese necesario mientras estubiese cerca suyo.


- Bella no es necesario todo esto y lo sabes ¿verdad? - musité


- Lo sé pero quiero que te sientas como en tu casa a partir de ahora lo será.- contestó 


- Como quieras, solo te diré que no quiero a esos monos detrás de mí ¿vale? - comenté; no me gustaba la idea.


Una sonrisa salió disparada por sus labios.


- No te preocupes es una medida provisoria, de igual forma me siguen exclusivamete a mí por orden de Liam


- ¿Algún motivo en especial? - pregunté queria saber que era lo que tanto temía Liam.


- Solo una medida preventiva - dijo evaciva y lo deje pasar ya lo sabría yo mas adelante.


- Me parece lógico, ¿que te parece si salimos a cenar esta noche? -dije tomandola por sorpresa.


- Estupendo. - dijo sin siquiera molestarse.


Ella se bañó rápidamente pasando ami lado con total descaradez tan solo con una pequeña toalla alrededor de su cuerpo, sus senos daban pequeños saltitos cuando ella caminaba.


Me apresuré hacia el baño, no queria demorarme más de lo contrario le haria el amor alli mismo sobre la alfombra del cuarto.
Deje que el agua calmara mi erección hasta el punto en que solo fue un lindo recuerdo.


Busqué mi ropa en el vestidor y decidi vestirme ahí. No querpia molestarla de seguro estaba en su ritual interminable de cremas, pinturas, etc todo aquello que mi ex usaba. Me gustó mucho un traje de Armani que había comprado en mi última semana en Italia y me lo puse, con una bonita camisa blanca sin corbata. No me gustaba usarla, por lo que la descarte al intante. Peine mis cabellos con los dedos como era habitual. El peine era mi enemigo numero uno. No me apliqué loción nunca lo hacia, me gustaba el aroma que mi piel tenía y a ella tambien.


Salí del vestidor y me detuve al instante. Tragué en seco.


La diosa de mis sueños estaba allí. Vestida con un vestido que debiese ser pecaminoso, color beige se pegaba a su cuerpo a sus curvas, ¡dios! su trasero era el mejor del mundo. Su piernas largas esbeltas con esos tacos de infarto, subí más y me encontré con su pecho expuesto esperando por una caricia de mis manos, su rostro era el de un angel caido del cielo, la mejor de todas las visiones, sus labios brillaban humedos y carnosos.


Me quedé petrificado mirandola como un poseso. De seguir así tendría que sacar mi pañuelo para quitar la baba que amenazaba con salir de mi boca, por su parte mi inexistente erección dio aviso de estar lista para actuar.
Su piel brillaba y el oro que la recubría la hacía ver como la reina que es. Bella amaba las joyas y en el primer descuido le regalariá alguna que otra.


Ella rompió el silencio


-¿ Deseas que me cambie? Lamentó no haberte preguntado pero... - dijo por lo que me adelanté y clave mis ojos en ella.


- Te ves maravillosa esta noche querida - comenté dandolé un casto beso en la mejilla.


- ¿Nos vamos? - pregunté - O de lo contario no creo que tu vestido resista Bella. - dije y ella capto mis palabras.


Salímos de allí a las risas.


- Espera -dijo arrastrandome a un lugar que no conocia. - te gustaria conducir este bebé - dijo señalando el Aston Martin aparcado en la primera fila mientras acariciaba mi pecho 


Mis ojos salieron desenfocados era un auto maravilloso y ella me lo ofrecía para manejar a mí.


- ¡Wooow!, veo que tu gusto es exquisito Bella y si me lo pides así - dijé más exitado por sus caricias, salimos sonrientes los dos seguidos de cerca por los monos.


La llevé a un restaurant elegante situado en la avenida principal de Seattle. Ella pidióla comida exquisita por cierto para los dos y yo un exquisito vino Château Ausone Magnum 2003, amaba comer y beber bien en eso nos pareciamos. Ella no reparba en gastos para nada y yo tampoco.


Comimos, charlamos reimos, nos tocamos. Estaba en mi salsa ella parecía otra mujer muy diferente a la que me dio la espalda ese dia y se fue. Sabia que no debia entusiasmarme demaciado, siendo quien era, pero ya no me importó. Bella me preguntó miles de cosas no dude en responder a ninguna de ellas, me extraño el echo que no preguntara por Tanya.

Salimos del lugar riendo tomados del brazo cuando una luz cegadora nos atrapó. Un fotografo corría toda velocidad pero no me costaría nada darle alcance. Intenté safarme de su agarre pero ella dijo:


- No déjalo - 


- Esa foto saldrá mañana en la portada de todas las revistas Bella. - contesté confundido


- ¿No es acaso lo que tu deseabas? - preguntó y me sorprendió eso no era lo que yo quería. Jamás quise esa clase de exposicion mucho menos salir en las revistas.


- No es a eso a lo que me refería - contesté enojado ¿ella pensaba que yo quería fama?


- Lo sé, lo sé pero ¿que más da... ? ¿acaso no estamos juntos? - repusó divertida y mi enojo se disipó al instante


- Si


- Entonces dejalos esto es solo el comienzo querido, porque pienso conservarte mucho tiempo más - dijo dejandome helado con su respuesta para luego besarme delicadamente.


- Eso espero - contesté. Deseaba que ella me amase un poquito al menos de lo que yo la amaba a ella. Si bien Bella se cansaría de mi yo nunca dejaria de amarla. Y mis palabras fueron promesas.



CONTINUARA.....


BUENO ESTO ES LO QUE SINTIO EDWARD DE LA PROPOSICION DE VIVIR JUNTOS......


CHICAS QUIERO DECIRLE QUE A PARTIR DE AHORA SE IRAN INTERCALANDO LOS BPOV Y LOS EPOV (*Bella* y *Edward*) COMIENZA LA ETAPA FINAL QUEDAN OCHO CAPITULOS QUIERO QUE SEAN BIEN LARGOS.

GRACIAS Y CARIÑOS!!! 

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

solo ocho capitulos mas?
no quiero que acabe!
me enccanta esta historia,adoro todo lo que escribes.
aunque se que vendran otras historias maravillosas,un beso amiga,
te adoro