Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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sábado, 6 de agosto de 2011

TRAICION AL ♥ cap 7


*Edward*


Sencillamente la mayor estupides que he hecho en mi vida.


Cada vez me convencia mas que mi salud mental habia sido seriamente dañada en Londres. En mis cavales jamas hubiese aceptado hacer tal cosa. No por motivo que ellas acarreaban porque de ahi no habia ninguna duda, ayudar a los niños de la Fundacion a encontrar a futuros padre era sin duda la razon mas noble de todas, pero... yo bien sabia que eso no era lo que me habia inclinado a aceptar la proposicion de mi madre. Mis razones no eran para nada nobles, al contrario estaba jugando con fuego y me quemaria de eso no habia duda.


Que rayos me pasaba con esta mujer.


Habia mas que atraccion de mi parte, lo mio ya era cronico. Rei de mis propios pensamientos, era absurdo, ilogico y subrealista pero... acaso estaba en condiciones de negarme. De desistir a este deseo que me quemaba el pecho, que me dejaba sin aliento. 
El simple hecho de poder verla al menos unas horas a diario me enloquecia, mi cuerpo reaccionaba solo con su recuerdo.


Busque unos viejos libros de Derecho de familia y me sumergi en ellos. No queria parecer un idiota en frente de ella pero lo cierto era que hacia siglos que no leia estos manuales y no era para nada emocionante relerlos nuevamete.


Ya casi a las dos de la mañana termine con mi dosis de derecho familiar. Suficiente me dije. Lo demas lo veria con ella.
Con Bella. Me deje atrapar por el aroma que aun estaba presente en mi nariz. Fresas. Exquisitas e inconfundibles fresas. 


Me tendi en la cama y me vi envuelto en una nebulosa de lujuria que recorria centimetro a centimetro mi cuerpo. Recorde sus piernas, su curvas, sus senos su rostro su boca. ¡Santo Dios! hacia un siglo que no me tocaba por una mujer pero esta valia la pena, me dije. Comenzando mi danza con la mano, aprete mi miembro con fuerza y me deje llevar. Era la sensacion más terriblemente enloquecedora que habia sentido en años. No podia siquiera imaginar lo que seria tenerla bajo mi cuerpo desnuda con las caderas sacudiendose avidamente hacia arriba en busca de mis embestidas. Sin lugar a dudas haria que ese cuepo de marfil se transformara en un volcan, que sus cabellos se pegaran en las mejillas en la garganta, haria que ese cuerpo acabara empapado de sudor. 


¡Awww!!! mi semen salio disparado bañando mi mano. Dejandome tiritando de placer aun insatisfecho.


¡Era patetico!


Estaba actuando como un estupido y tenia que parar pero..., no podia, ya no.


Camine hacia el baño y me di una ducha tibia, uno a uno mis musculos se relajaron y cuando cai en la cama el sueño llego tan rapido que solo pude sonreir pensando en ella.


Esa mañana definitivamente fue una tortura, el contrato con los irlandeses estaba casi listo. Tenia tiempo de sobra para leer mis apuntes sobre derecho de familia que habia preparado para ella.
El sonido de la puerta me distrajo y una mujer guapísima entró. En sus ojos ví cierta curiosidad y una nota de asombro.


- Disculpe mi intromicion señor Cullen, mi nobre es Heidi y son la asistente personal del señor Black - sonrio amablemente.


Poseía una belleza excepcional e inolvidable. Su melena de color caoba era lustrosa y tenía en los ojos una tonalidad verde pero mucho mas obscura que los mios. Era indiscutiblemente peligrosa, habia un aura felina que la envolvia y me pregunte si este no seria el gato fino de Black, sin dudas lo sería. Mejor mantenerla lejos me dije. Ya suficiente con su... 


- No, por favor, un gusto - respondi tratando de ser amable con ella.


- Queria comuncarle que esta noche habrá una cena enla casa del señor Black y es de suma importancia que usted valla, aqui le dejo la direccion - su comentario hizo que mi sangre hirviera, pensar en verla tambien en la noche no estaba dentro de mis planes pero... bienvenido sea me dije.


- ¡Valla!. Esta bien iré entonces - repondí 


- Me retiro entonces nos vemos esta noche Edward - su sonrisa era lasciva y con dobles intenciones no tenia que ser un experto para darme cuenta que se me estaba regalando, odiaba esa clase de actitud en una mujer solo con ella podia dejarlo pasar. ¡Basta! ¡Concentrate!


- Hasta la noche Heidi- respondi sin mirarla.


El reloj dió la hora y salí pitando de la oficina. Ya en mi auto las calles me parecian mas largas que nunca. La Sede de la Fundacion estaba apartada de la zona centrica de Seattle por lo que demoré unos quince minutos en llegar. Una punzada de nervios me atraveso cuando visualice un Bentley imponente aparcado en la entrada. Ella estaba dentro.


Tranquilo.


Tranquilo.


Solo será tu compañera de trabajo nada más.


Por ahora.


El valor se apoderó de mi y salí a toda prisa. Caminé por el largo pasillo. El edificio estaba tal cual lo recordaba. Los ladrillos rojos a la vista, espacios amplios y muy bien decorados. Obra de mi hermana y mi cuñada. Muchas fotos en las paredes. Me quedé un momento observandalas y un calorcito extra se adueño de mi. Me senti bien. Hacer esto era como un balsamo para mi. Despues de casi diez años trabajando para corruptos, ambiciosos e inescrupulosos clientes este iba a ser mi rendicion. Me alegraba ser utíl a la vez que ayudaba para una obra tan noble y mucho mas cuando conlleva consigo un gran detale estar cerca de ella.


La oficina de mi madre era tan cálida como ella, fotos de los niños, dibujos de ellos enmarcados en los cuadros de las paredes. Su sonrisa me ilumino la tarde. Nunca me perdonaria por haberla abandonado todo este tiempo. A pesar de todo yo amaba a mi familia. siempre había sido así, pero los viajes no compensaban el vacio de tantos años sin su compañía.



- ¡Oh! Edward estas aqui. ¡Viniste! - chillaba mientras me abrazaba fuertemente como sino fuese real.


- Claro, madre te lo prometí ¿o no? - era terrible sentir el dolor que habia tras sus palabras de aliento.


- Si, hijo es solo que me causa mucha emocion verte aqui. Llamaré ahora mismo a Bella, si supieras lo linda que es, hay te va a encantar, ¿sabes? se emocionó muchisimos con los chicos y ellos la amaron desde que la vieron - decia mi madre mientras tomaba el tubo y le pedia a ella que viniese a la oficina. El pulso se me aceleró, no era necesario que mi madre me lo dijera se notaba que Bella era todo y más de lo que me imaginaba. 


La bronca por su marido salio otra vez a la luz. Miles de veces me preguntaba el por que de tal engaño. Ella era el sueño de cualquier mortal.


Mi sueño dije. 


- Hay querido te encantará conocerla - dijo mi madre


- Espero que a ella le agradé conocerme a mi madre - mascullé y ambos sonreimos.


La puerta se abrió de repente y me quede estático. Podia sentir su aroma llenado la habitacion.


¡Rayos!. Mi cuerpo palpitaba por ella y mi corazon desbocado corria la carrera mas larga de toda su vida.


- ¡Bella! Pasa querida. Dejame presentarte a tu nuevo compañero. - dijo mi madre y me paré de mi asiento - Él es Edward Cullen, mi hijo. Es el abogado de quien te hablé.


Me giré y el choque de nuestro ojos fue superior a cualquier otro recuerdo. El chocolate intenso de su mirada me derretía arrasando mi vida con ella. ¡Al demonio con las reglas! ¡Yo la queria para mi! Y nadie podría detenerme.


Su mirada estaba perdida en la mia, aproveche ese momento para tomar su mano suavemete y depositar un beso suave pero cargado de deseo en ella. La calidez de su mano me hizo estremecer de repente, mi boca sentía el roce como si fuese fuego. Todo en ella me dejaba en jaque.


- Hola, señorita. Un gusto volver a verla - comente con una sonrisa provocativa


- Lo mismo digo, Edward - respondió ruborizandose.


Mi madre habló y nos dejo en evidencia.


- Veo que ya se conocian - murmuro algo contrariada pero con una sonrisa en los labios


- Si, ayer nos conocimos madre en la empresa - repusé rapidamente recobrando un poco de compostura para mal que me pese ella era casada aun.


- Me alegro. Juntos haran un buen trabajo queridos, ahora si me disculpan debo ir por Carlisle.


Mi madre nos abandono a nuestra suerte.


Mis ojos no dejaban de penetrarla ardi de deseo por ella.


- Será mejor que nos pongamos a trabajar - comenté en cualquier momento me arrojaria a sus labios y sería mi fin.


- Si, lo mejor.


Caminamos hacia su oficina proximamente sería tambien la mia.


Era amplia y su aroma se arremolinaba allí, deje mis cosas poniendo poca atencion en lo que hacia.


- Por lo que sé no tienes experiencia en esto - comente rompiendo el hielo.


- No, pero las ganas de aprender me sobran asi que por favor ¿podrías ayudarme? - preguntó y mi corazón bailaba junto con otra extencion de mi cuerpo que obligue a que se tranquilizara.


- Para eso he venido Bella, estoy a tu entera disposicion - dije sin querer o más bien con todas mis ganas.


Ella se ruborizó y supe que era demaciado ya. Basta con mi jueguito de seduccion. Tendría tiempo más tarde para coquetear con lla. En la noche me recordé.



Traté de explicarle todo lo referente al derecho de familia. Los requisitos para que debe reunir una familia para la adopción. Le expliqué lo más claro que pude cada detalle pero apenas si era conciente de lo que decia, me perdia en su ojos, en su cuerpo, estaba tan hermosamente sexi con esa ropa, el pantalos resaltaba sus pierna largas, su trasero deberia de verse expectacular en él, la blusa era algo tranparente pero el chaleco que la cubria tapaba solo un poco el gran escote que resaltaba. Mi boca se secaba con cada minuto que pasaba. Desvie la vista de ella mi vista se aclaro. Aunque mi compañero luchaba para salirse del pantalon. Traté de enfatizarle que era nuevo en esto como ella, vi en sus ojos cierta tranquilidad


Miré el reloj y supe que era demaciado por hoy. Ella tambien parecía cansada. Pero el brillo de sus ojos me decia que disfrutaba tanto a mas que yo hacer esto


- Espero que hayas entendido algo - comenté cuando saliamos hacia afuera.


- Claro, que si fue de gran ayuda tenerte hoy - dijó y ahí me perdí.


- Encantado, preciosa - contesté por un momento dude de lo que estaba haciendo pero mi mano ya iba camino a su mejilla preciosamente ruborizada, la acaricie con mis dedos suavemnte tratando de detener el tiempo allí mismo.
Ella se dejó acariciar, buscó mi mano con su rostro y mi corazon alocado festejaba por tal reacción.


- Edward... - dijo de pronto mirandome directo a los ojos.


- No me disculperé por esto Bella porque me gustas y mucho, se que tu eres casada y no me importa - le dije sin flaquear ante mi desicion, la suerte esta hechada me dije, ella debia saber que yo lucharia por su amor asi terminase destruido en el intento.


- Yo.. yo debo irme. Nos vemos el lunes y gracias por todo - respondió llena de dudas, escapando de mi hacia su auto.


Me quedé allí parado. Mis pies habian hechado raices en aquel lugar. Su contacto quemaba en mi mano, me causaba un escozor tan extraño pero para nada desagradable. 


Sin saber me había tirado en picada en una pileta esperandome dar contra el duro y frio concreto pero no... mi sorpresa fue descubrir que no estaba vacia, allí habia algo más y esta noche le sacaría ventaja a ello.



CONTINUARA.......



AHYYY!!!!! ME MORIIIIIII JAJAJAJA CADA VEZ ADORO MAS ESTA HISTORIA DÉJENME DECIRLES QUE AME ESCRIBIR ESTE CAP!!! EDWARD SACA LO PEOR Y LO MEJOR DE MI!! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO

GRACIAS!!!

*Rina*

3 comentarios:

Raul Hernan dijo...

Super buen capitulo... me gusto este Edward buscando redención... genial

Te entiendo cuando dices que saca lo mejor y lo peor de tí porque a mi tambien me pasa... Besos amiga nos vemos... miles de gracias por tus comentarios XD

cullen dijo...

me a encantado,esta historia me tiene atrapadisima,ojala pudiese leer un capitulo mas.
besos amiga

Anónimo dijo...

Quiero que aya sexo entre ellos