Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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jueves, 1 de septiembre de 2011

♥ de HIELO cap 25


*Alec*


Continuación del Flash Back


Pero ni bien supe el paradero de Charlie Swan no dude en ir a por él.


Estaba muy cómodo en su casa sentado en su gran sofá mirando la televisión cuando llegué, me cole por la ventana trasera de la casa junto con Demetri un amigo de los malos. Una mujer rubia y bonita estaba a su lado y la mesa estaba servida. Perfecto me dije la ultima cena. Aparecí frente a ellos mientras Demetri los rodeaba por atrás. Apunté directamente pero me gusto mas el método empleado por mi amigo. Él golpeo a la mujer por la cabeza provocando que cayera desmayada en el piso. Charlie Swan intentó pegarme pero nuevamente mi amigo lo golpeo esta vez solo en el estomago.


- ¡Dime donde rayos esta la joya desgraciado! - exigí


- Nunca la tendrás, jamas sera tuya fue por eso que tu padre me vendió todas sus propiedades tu no sirves para nada eres un maldito parásito - mascullo y ya no volvió a hablar. Deje a Demetri en la puerta de campana mientras yo los golpeaba con el atizador de la chimenea, no se cuanto tiempo esuve allí. Se que el suficiente como para poder dejar los cuerpos desfigurados sin vida en el piso.


- ¡Vamonos! ¡Alec! ¡ya basta es suficiente estan muertos, por dios los mataste! - decia Demetri al borde de un ataque de histeria cuando vio el estado en el cual había dejado los cadáveres en el piso.


Salimos de allí sin dejar rastro de nada, al menos huellas porque lo demás lo tiramos todo al suelo. Tome unas cuantas joyas y dinero que había en la caja fuerte y la foto de una niña llamó mi atención. La robe sin pensarlo mientras huíamos de allí.


Llevaba seis años de angustiosa espera, buscando por todas partes había peinado cada una de las joyerías mas prestigiosas del mundo, estudie especialmete para descubrir el paradero de las mismas y nada.
Cada día vivía para destruir a Isabella Swan, ese era su nombre. Sólo la foto de ella me acompañaba en mi triste espera.
Conocí a Makenna una joven hermosa y muy talentosa en una de las sucursales joyerías que pertenecian a los Swan. Después de un par de revolcones y varias dosis de extasis al fin habló. Me contó que la joya podría llegar a estar en Vancouver, ya que Isabella adoraba ese lugar y sus padres estaba ellí enterrados. La mate esa misma noche. No podía dejar cabos sueltos.


Viaje a Vancouver y al fin encontré el lugar. El precioso corazón de zafiro se encontraba allí en uno de los bancos más seguros del mundo. Guardado bajo quien sabe cuantas cajas fuertes y llaves. Organice un plan en mi mente. Debia acercarme a Isabella es era la única forma de poder conseguirla y porque no todo su dinero también. Identífique a un tipo bastate sospechoso que me seguía de cerca; era muy asiduo a las joyerías en Londres. De seguro me estaba siguiendo por la muerte de Makenna no tuve mas remedio que matarlo también  Desde la muerte de los Swan cada vez se me hacia más fácil asesinar a las personas tal vez sería de sangre, no la de mi padre ya que siempre había sido un cobarde nueno para nada pero si la de mi tío, Aro él era un hombre sin alma siempre tuvo lo quiso y lo admire por eso desde niño. Su muerte en la carcel de Volterra había sido muy dolorosa para mi. Parecía cómico recordar que fue la vez en que más lloré al igual que la muerte de mi amada madre. Su recuerdo era algo que me provocava una gran herida en el pecho, solo por ella estaba en esta lucha, solo por ella por Atenedora, ese era su nombre. Mi madre teniá esa joya desde que era pequeña había pertenecido a su familia desde siglos. Aunque era chistoso creerlo formaba parte de la realeza, pero mi padre se había encargado de jugarse el dinero que ella dejo para mi.


La suerte estuvo de mi lado cuando conseguí al fin lo que deseaba. Gracias a los documentos falsos que dejo Demitri en Londres todos creían que yo era un hombre muy importante y el mas indicado para remplazarla. Nunca imagine que Isabella Swan en persona me designaria el trabajo y menos que menos que trabajaría en la misma empresa que ella en Seatlle.


Estos dos meses habían sido los mejores de mi vida. Llevaba absolutamente todo el control de las transacciones y movimientos dentro del rubro de las joyerías. Aún no había dado con el paradero del corazón de zafiro de mi madre pero estaba seguro que pronto lo descubriría.


Fin Flash Back



Por estos días Isabella Swan se encontraba en un idilio con uno de los dueños de Cullen Company. Ese tipo me sacaba de mis casillas, disfrutaba verlo celoso cuando yo estaba cerca de su mujercita y es que no me era para nada incomodo. Ella era simplemente hermosa, su cuerpo era un belleza imposible de admirar y su temperamento me excitaba. Mas de una vez me encontre masturbándome en el baño de mi oficina por ella. 

Si tan solo ... ¡No! ella no, tan solo vine a tomar lo que es mio y listo me repetía varias veces en estos días.


Una orden directa de mi jefa me dejó perplejo.


- Alec, debes llevar un paquete sumamente importante a Vancouver, solo confío en ti para esto - habia dicho ella dejandome helado. No solo por lo que significaba aquel paquete, llevaba más de seis años en su búsqueda y al fin lo había logrado pero... ella confiaba en mi... una sonrisa siniestra salió por mis labios y un plan se tejió en mi mente en aquel momento.

¿Porqué no tener ambas cosas a la vez? 



Me dije y no lo dude. Llamé a la novia de Demitri, bueno también fue mi amante meses atrás pero él nunca lo supo.

- Tanya cariño - dije cuando ella atendió el telefono - necesito verte hermosa y .. un gran favor ¿puedes venir a Seattle? - pregunté.

- ¿Alec?, ¡Oh! si claro Demetri se ira el el jueves y necesito un poco de aire fresco . ¿Que favor es ese? - pregunto entusiasmada.

- Pues, sé por Demetri que rompiste tu compromiso con Cullen, lo siento querida es una lástima que se te haya escapado pero... ¿te gustaría vengarte de él? A cambio te ofrezco mucho dinero y mi compañía por supuesto - agregué haciendo cara de asco no queria otra mujer en mi vida que no fuera... sacudí mis pensamientos mientras esperaba ansioso la respuesta.


- ¿Vengarme? ¡Rayos! Es lo que más deseeo ese idiota me saco de mi departamento y me dejo en la calle ¡claro! que ire, veré en que vuelo puedo salir solo me demoraré unos días porque él esta aquí.


- Ok, llámame cuando llegues estoy ansioso por tenerte en mi cama linda, puedes quedarte en mi departamento si lo deseas - repuse mientras ella me agradecia la oportunidad y yo pensaba en que había peores sacrificios que este antes de cortarle.


Todo arreglado, tan solo me bastaba encontrar la forma en que ellos se separaran. Pero mi respuesta no se dejó esperar. Esa noche los seguí disimuladamente fueron a cenar y tuve mucho cuidado en que sus gorilas no me vieran rondando por ahí.


Ella estaba hermosa lucia esplendida y una oleada de celos me arrebató al verla salir del brazo con el estúpido de Cullen.
Deje que se adelantaran lo suficiente y me quedé en la carreta muy alejado de su casa, no queria levantar sospechas, las horas pasaban realmente no quería pensar que estaba haciendo - Los faros de un Volvo me cegaron para luego pasar a toda velocidad al lado de mi auto. Esto si que era una buena noticia, este era mi momento de seguro habían discutido. Me propuse llamar a Isabella pero nuevamente las luces de un Mercedez negro esta vez llamaron mi atención. Isabella. Conducia muy deprisa, camino hacia...

 ¿el aeropuerto?.


 No cabía de felicidad de seguro habia adelantado su viaje de duelo por la pelea con el sanguijuela de Cullen. Esta vez no la seguí. Fui hasta mi departamento y busque mi maleta, llenándola con todo. No deje nada. No pensaba volver. Nunca más.


Tanya llegó el viernes por la madrugada por lo que no coincidí ya que mi vuelo se adelanto.


Llegar a Vancouver nuevamente me dejó un tanto tenso. Ese lugar era encantador pero mis motivos no lo eran. Sería una estupidez matarla me repetía una y otra vez cuando llegué hasta su mansión. Sorpresa fue saber que Isabella estaba hospitalizada. No se si fue dolor o que fue pero no dude y tomé un taxi camino al hospital. Allí estaba un hombre mayor que según dijo era empleado de la señorita. Pregunte por su estado y me relató los detalles de lo ocurrido. Me sentí muy mal al escuchar que ella estaba embarazada de ese tipo y mucho peor cuando supe que habían salvado al mocoso pero lo principal era que ella estaba bien. Ahora debía convercerla para que se fuese conmigo. No demoraría mucho después de lo que pasara con Tanya.


Llevaba más de cinco día en inconsciencia por lo que el médico me dijo mis nervios estaban a flor de piel. Hoy era el aniversario de la muerte de sus padres. En realidad del asesinato de los mismos.


Dormía placidamente, parecía una muerta. Su piel estaba más pálida de lo normal sus labios estaba resecos sin color alguno y maldeci a Cullen por haberle ocasionado tanto dolor a mi amada. Reí ante mis ocurrencias ella era hermosa pero... me odiaría al saber que fui yo quien mato a sus padres. No. No tenia porque saberlo. Nunca.
Se removío inquieta y me saco de mi ensueño.


- Señorita Swan, Señorita Swan reaccione por favor – dije con mayor interés que otras veces.


Ella intentaba abrir los ojos pero el cansancio era superior.


-Isabella por favor habré los ojos sé que me esta escuchando, soy Alec – dije y eso basto.


- Alec, ¿que pasó? – dije mirando todo a su alrededor, parecía confusa y ansié estrecharla entre mis brazos


-Pues llegué ayer aquí a traer un paquete que tu misma dejaste encargado y me encontré que estabas aquí. Tu empleada me lo dijo. - mentí descaradamente


- No recuerdo nada de lo que paso. ¿Ayer dijiste? ¿que día es hoy? - preguntó y no se porque lo hice pero no dude en contestarle.


- Estamos a trece de Septiembre Isabella – su rostro se empalideseo el holter se enloqueció y sus lagrimas brotaron de su bello rostro.

- Tranquilizate Isabella, no veo cual es el problema de que hoy sea trece de Septiembre acoso es un dia de fiesta o que – dije en tono burlon pero nuevamente me equivoque. Yo era un monstruo de eso no había duda. Pero su rostro desencajado me basto para darme cuenta lo equivocado que estaba. Ella jamas me amaría. Nunca. Mucho menos despues de... no, no ella debe ser mía una vos en mi cabeza me lo ordenaba.

-Será mejor que se retire, la paciente esta un poco alterada – comento una enfermera que entraba en ese momento.
La miré con odio por apartarme de mi ángel

-Esta bien, pero volveré quiero comentarte unos detalles acerca de tu encargo. Espero que te mejores por mi parte estare en un hotel aqui cerca. - y sali de allí.


*Bella*


El doctor llegó por la tarde muy contento con mi evolución puse cara de cordero degollado y me concedió el alta esa misma noche. Para mi sorpresa Alec llegó a verme y no dudó en acompañarme a casa. Apenas sí podía caminar. Me sentía tan débil que él tuvo que alzarme en sus brazos para poder continuar, me avergonse por esto, pero se lo agradecí; ya se me quitaría cuando llegase a casa y llamará a Edward para decirle toda la verdad. Aún no estaba segura de cómo lo tomaría pero confiaba ciegamente en que todo saldría bien.


- ¿Como te encuentras? - preguntó Alec sacandome de mi ensueño.


- Bastante cansada la verdad no creí que me agotara tanto caminar unos pasos, gracias a que me cargaste ya estoy mejor.


- Debes de cuidarte Isabella es lógico que te ocurran estas cosas estando bajo tanta presión - comentó y me quedé mirándolo un momento

- No se a que te refieres Alec- dije


- Pues al hombre con él que tú sales Cullen estoy segura que no debe ser nada grato descubrir que... es un miserable


La simple mención de Edward sacudió mi corazón.


- Creo que estas equivocado, Edward es un hombre integro como pocos que he conocido dije en un tono bastante autoritario


- No te molestes conmigo vale, es que yo mismo comprobé que nunca te fue fiel Isabella.


El pulso se me aceleró y podía sentir las palpitaciones en mi sien a punto de explotar.


- Deberás comprobar cada una des tus palabras Alec de lo contrario creere que intentas calumnearlo.


- Pruebas, las tengo Isabella no piensas que diría algo tan grave sólo para dañarte. Tú eres muy importante para mi y yo...   Creo que estoy enamorado de ti Isabella, se que no es el momento indicado pero no agunto más saber que ese tipo juega contigo - terminó justo cuando llegábamos a la mansión.
No sabía que responder mi mente aún no podía procesar toda la información que mi nuevo enamorado me decía, siquiera pensar en la posibilidad que Edward me haya engañado era como sí miles de puñales se clavaran en mi pecho.


- Siento no poder corresponder a tú amor Alec estoy enamorada de Edward y no creo volver a amar a nadie más - contesté apenas con un hilo de vos


- No te sientas mal Isabella tú eres una mujer fuerte y yo... Me conformó con ser tú amigo tan sólo déjame estar cerca para cuidarte - dijo ofreciendome la mano para entrar en la casa.


- Gracias Alec


Llegamos a la casa y Angela tenía mi cuarto listo como siempre.
Las palabras de Alec me quemaban el pecho no quería creerle pero... La duda habitaba en mi.


Tomé mi celular que estaba en la mesa de noche tal cual lo había dejado casi seis días atrás y disque el número que ya sabía de memoria. La llamada dio su comienzo y los nervios me consumían estaba al borde de un colapso nervioso cuando una voz totalmente desconocida atendió.


No supe que decir y colgué. Mire varias veces el número pensando tal vez que me había equivocado pero no. Respiré profundamente durante unos segundos y volví a llamar rogando a dios para que sólo sea una vil equivocación.


- Hola con Edward por favor - dije con el último deje de valentía que le quedaba. Mi alma estaba destrozada.


- Creo que ... No va a poder atenderte en este momento está durmiendo a mi lado querida ha sido una noche uff encantadora - contestó la mujer al otro lado y arroje el móvil con furia al piso.


Las lágrimas brotaban por mi rostro y un llanto agudo, desgarrador salía por mi garganta, el cuerpo me temblaba nuevamente sujete con fuerza mis costillas abrazandome siquiera trataba de contener el dolor que me abría el pecho.


- Puedo pasar- dijo Alec y al verme así corrió a mi lado - que sucede por dios mírate estas muy mal por favor habla Isabella -


- Es que el está ... con otra... tenías razón, que ciega fui - gritaba mientras el me abrazaba fuertemente


- Shh... calla yo nunca me equivoco querida tranquilízate por favor debes de estar bien.


- Es que es tan duro Alec descubrir que todo lo que tú amas no es más que una simple ilusión y una vil mentira - gritaba


- Ni me lo digas pero descansa yo te cuidaré toda la noche debes dormir


- No. Devo irme de aqui. Por favor llevame a otro lugar. Te lo suplico. Si realmente me amas debes ayudarme a salir de aqui.

- Sera como tu quieras, solo esperame un segundo que haré un par de llamadas.

- Lejos. - dije y él me miro confuso - quiero que sea un lugar lo mas alejado posible por favor mi bebe y yo tenemos que alejarnos.


Nuevamete me cargo entre sus brazos y salimos de la casa en el mas completo silencio. Tomamos un vuelo directo a Italia. Volterra. Le expliqué que yo poseía propiedades allí y él solo asintió con la cabeza.
Dormí durante todo el viaje. Me sentía tan débil y Alec no dejo de acariciar mi rostro. Desperté cuando sus brazos me sujetaron fuertemente y me subieron al taxi.


- Gracias Alec, no sé que habría hecho sin ti - dije abrazando su cuerpo al mio.


- No tienes de que preocuparte hermosa, al fin estamos en casa. - contestó aunque no entendí sus palabras.

1 comentario:

cullen dijo...

oh no,ese vil tramposo esta poniendo las cartas a su favor.
espero que edward llegue a tiempo de salvarla,seguro que el tipo pierde el control y le ataca.
estuvo increible amiga,tu talendo me sorprende cada dia mas.