Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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viernes, 9 de septiembre de 2011

♥ de HIELO cap 27




*Bella*


Las piernas me dolían, los calambres cada vez se hacían más intensos estar en la cama no me estaba ayudando o más bien pensar en todo lo sucedido me desarmaba.


Más de tres horas llevaba acostada y mi mente no había parado un segundo.
Necesitaba distracción ese sería el remedio para mi tristeza la soledad nunca fue buena compañera del dolor y bien que yo lo sabía; debía reponerme por mi hijo el era lo único que valía la pena.


Puse el mayor empeño en arreglarme la ropa. Debía de salir de compras urgente aún llevaba la muda que me puse al salir de Seattle. Hacia más de tres años que no visitaba este lugar había algo una energía diferente en está casa que me causaba escalofrios. La construcción era bellisima y antiquísima fue una de las últimas inversiones que mi padre realizó. Tal vez era eso.


Tomé aire y me levanté tuve que sujetarme del marco de la puerta por algunos minutos no me agradaba depender de los empleados para este tipo de cosas. Peor es que realmente cada minuto que pasaba mi fortaleza se derrumbaba.


Los pasillos eran extensos por lo que me tomé un buen tiempo en recorrerlos. Mi estado era deplorable pero sentía energías suficientes como para llegar al cuarto asignado para Alec. Debía de darle las gracias por todo era lo mínimo que podía hacer el se había comportado como un verdadero amigo en fuero interno hubiese deseado que fuese Jacob quién me acompañara en este momento tan dificil de mi vida pero Alec me había sorprendido.


Mi amistad era a lo único que podía aspirar mi corazón estaba sellado para siempre nunca debí ser tan estúpida en dejarme engatuzar por Edward. ¡Dios como dolía tan sólo nombrarlo!


“Sera como si nunca hubiese existido” pensé con desesperación. Las palabras resonaron en mi mente. Eran solo palabras, sin sonidos, vacias, carentes de contenido, de significado de la simple esencia que el amor de Edward habia dejado en mi.


¡Era como querer tapar el sol con un dedo, una afirmación estúpida! La respuesta estaba en mis emtrañas al menos una parte de él me pertenecería para siempre. La evidencia fisica era la parte más significativa de la ecuacion. Yo había cambiado, mi interior se había laterado hasta el punto de no ser reconosible. Incluso mi exterior parecía distinto, tenía el rostro cetrino a exepcion de las ojeras malvas que la hemorragía habia dejado bajo mis ojos, si algun día me sentí hermosa de seguro no sería este. Parecia literalmente un zombi.


“Como si nunca hubiese existido” Menuda locura. Ni yo misma me creía tal promesa. Apenas si la formulo en mi mente se rompió.


Me pareció más oportuno concentrarme en ese sentimiento de desesperanza en vez de sumergirme en los recuerdos que eran aún más terribles.


Quizá algún día, dentro de unos años, si el dolor disminuía hasta el punto de ser soportable, me sentiría capaz de volver la vista atrás hacia esos pocos meses que siempreconsideraría los mejores de mi vida. Y ese día , estaba segura de que me sentiría agradecida por todo aquel tiempo que me habia dado, más de lo que yo había pedido y más de lo que merecía. Quizá algun día fuera capaz de verlo de este modo.


Hoy no. Hoy me vida estaba en unpozo sin fondo y lo único que mantenía en píe por asi decirlo era mi hijo. Mi bebe. Mi pequeño ... Edward. El agujero de mi pecho parecía abrirse cada vez más, las heridas estaba a carne viva. Me rodeé el cuerpo con los brazos y apreté con fuerza. Aspiré una gran bocanada de aire y obligué a mis pies a caminar.



Golpeé con mis nudillos y nadie contestó.


La habitación de Alec estaba desierta podría jurar que estaba dándose un baño pero igual entre nunca antes había estado en está parte de la casa.
La recorrí con la vista y era amplía luminosa varonil el decorado seguía siendo el mismo de cuando se compró el retrato de un hombre en la pared más alejada llamó mi atención pero todas mis fuerzas fueron utilizadas en mi expedición hasta aquí. Me senté en el gran lecho esperaría a que Alec terminase y le daría las gracias. Despues le pediría que me cargase hasta mi cama.


El móvil de Alec se encontraba en la cama vibro yno supe que hacer, me aventure a mirarlo. Un mensaje de un tal Demetri supuse que sería un amigo de él. La curiosidad pudo más y lo abrí:


- Más te vale que Tanya este bien estoy al tanto de tú grandioso plan para hacer caer al maldito de Cullen y no necesito recordarte que ella no es de tú propiedad espero que nada malo le ocurra.


No podía creer lo que estaba leyendo, lo releí unas diez veces y ni aun asi comprendía que pasaba.


Alec haboia planeado todo en contra de Edward pero... ¿para que? ¿cual era la razón de todo esto?
Seguí revisando los mensajes y había un mensaje multimedia en espera sorpresa fue ver las fotos que había en este Edward con una mujer en la cama dios no podía soportar ver esto. Lo arrojé a un costado tapandome los ojos que estaban a punto de estallar en lagrimas.
Pero me recordé que era una farsa una maldita mentira pero aún no lograba comprender absolutamente nada.

Los nervios me traicionaban deseaba gritarle en la cara y reprocharle lo que me estaba haciendo pero había algo más de eso estaba segura una corazonada me decía que detrás de todo esto se encontraba la verdad.


Tamborillé mis dedos en el edredon que cubría el gran lecho. La maleta de Alec llamó mi atención haciendo uso de el ultimo de mis alientos me levanté y caminé hacia ella.
Un estuche de terciopelo negro llamó mi atención, las iniciales gravadas en la tapa helaron mi sangre. Mi respiración se detuvo mientras mis manos acariciaban la cuebierta dorada que recubria aquel familiar estuche. Las mismas habían sido la insignia que acompañaría cada una de las joyas que mis joyerias venderían. “IMS” Mis padres idearon tales inicales desde el día de mi nacimeinto.


Cerré los ojos y abrí el estuche de golpé mis manos acariciaron suavemente la fria piedra del corazón de zafiro, la dureza del mismo hacía contraste con mi la vida que llevé durante estoe seis lamentosos años. Mis ojos se encontaron con azul intenso de la misma y con el brillo indescriptible de la cadena de oro blanco que lo rodeaba. Una lagrima rodó por mi mejilla y con ella unas cuantas más, las limpie con las manos y poco inhalé aire, el ardor de mis pulmones era cada vez más soportable.



Alec salió del baño secandose el cabello con las manos el torso desnudo y una pequeña toalla alrededor de su cintura.
Mi rostro se cubrío de rubor instantaneamente. Desvíe mi mirada de su cuerpo erahermoso pero nada comparado con el de mi hombre.


- Lamento importunarte es que yo... necesito que me expliques que significa esto – dije aumentando el tiembre de mi vos al tiempo que le arrojaba el movil.


- Son las pruebas que te prometí Isabella...


- ¡Pruebas un cuerno! – grité ya se me acaba la paciencia como tambien las fuerzas para indagarlo. – se perfectamente que tu planeaste todo para alejarme de Edward pero.. ¿porque? Explicamelo!! Y qué rayos haces con mi joya en tu maleta – chillé

Vamos de a poco Isabella – contestó y se acercó solo unos pasos pero en direccion opuesta a la cual yo me encontraba. – ¿Sabes quien es el homre que aparece en esta foto? – preguntó


- Jamás en mi vida lo he visto – conteste confundida.


- Pues es Cayo Vuluri. Mi padre.- dijo y lo mire sorprendida. – Con respecto a tu querido Edward sí, yo planee lo de Tanya para alejarlo de tí, porque te amo querida. Y por lo de tu joya... dejame decirte que es mía no tuya. Simpre lo fue perteneció ami madre y por lo tanto es mía al igual que tú en este momento.

- ¡Qué rayos! ¡Estas loco! Verdad. Dime si esto es una broma porque si lo es,es de muy mal gusto. – dije furiosa. – Este corazón me lo regaló mi padre el día de...


- Si el dia tu cumpleaños, el mismo día en que los maté a ambos querida mía. – confesó y caí de rodillas al piso. Increible. Años buscando al verdadero asesino y estaba al alcanse de mis manos. Mis ojos anegados de lagrimas comenzaron a vciarse y un grito ahogado salió de mi boca.


- ¡¡Maldito Asesino!! ¿Por qué? ¡Dime Por qué! – grité con las ultimas fuerzas que me quedaban


- Muy sencillo tu padre al igual que el mio era un maldito bastardo que me arrebató todo lo que poseía me dejo en la ruina y como si fuera poco se llevó la joya de mi madre con él.


No creía nada de lo que escuchaba. Era imposible.


- Eres un ¡Maldito! ¡Bastardo! Te odio Alec como pudiste ellos eran ... lo único que yo tenía en mi vida...


- Lo eran como bien dijiste querida, ahora lo soy yo – decia acercandose a mi.


-¡Matamé! ¡Matame ahora Vulturi! Por que sino yo misma te despellejaré maldito asesino!!


- Qué mas quisiera pero... no puedo porque me enamoré de tí y te deseo como a nadie preciosura.


- No te atrevas... ni se te ocurrá.


- De eso me encargo yo – agregó minetras me sujetaba con fuerza entre sus brazos de nada sirvió mis pataleos y verrinches me dejó en la cama sin un ápice de dulzura y cerró la puerta con llave. – ahora relajate querida no quisiera hacerle daño a tu bebé asi que se buena y solo dejame amarte – decía.


Cubrió mi boca con una de sus manos mientras con la otra sacaba la toalla que cubría su cintura. Una enorme erección salio a la luz y cerré los ojos con fuerza. El miedo era superior a cualquier sensación que antes alla tenido, me iba a violar y nada ni nadie podría salvarme. De nada servirían mis gritos, nadie acudiría en mi ayuda.
El ruido estrepitoso de los tejidos de mi ropa al rasgarse hicieron estremecerme de pánico. Sus manos rodeaban mis pechos con desesperación.


- Déjate querer Isabella, vera que te gustará yo en verdad te amo mi tienes loco... Aww si asi – abrió mis piernas con sus rodillas bajando mis pantalones apresuradamente. Golpeé una y otra vez su pecho con mis puños pero solo me hacía daño a mi misma.


Apreté los ojos con fuerza y pensé en Edward en lo feliz que pudimos haber sido en el amor que sentía por él y en el maravilloso retoño que anidaba en mi vientre suspiré resignada y me deja caer en la inconciencia.


- Asi me gusta que seas dosil y te dejes querer amada mía, recuerdalo siempre soy tu único dueño – repitió y la obscuridad me cubrió completamente.


1 comentario:

cullen dijo...

ese nacido quiere violar a bella!
espero que edward llegue a tiempo de impedirlo.
por favor por favor,que llegue y pueda evitarlo.
tienes un talento impresionante amiga,te admiro y te felicito.