Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 18 de septiembre de 2011

♥ de HIELO cap 28


*Edward*

Cada minuto que pasaba lejos de ella y de mi hijo se convertía en mi agonía.


El dolor era simplemente indescriptible mi pecho desgarrado sangraba pensando en las múltiples posibilidades de que ese bastardo podría causarle daño.


Liam se retorcía a mi lado al tiempo que apretaba aún más el acelerador del porsche que había alquilado ni bien supimos el paradero de Bella. El motor rugía ante el cruel castigo que estaba sufriendo pero aún así la distancia se incrementaba para mi.


Podía sentir que cada minuto era vital para la vida de Bella y la de mi hijo una fuerza sobrenatural me jalaba hacia aquel fatídico pensamiento y lograba estremecer mi cuerpo aún más, con los puños cerrados intenté concentrarme en cosas positivas. Pero nada podía calmar mis nervios, mi angustia, mi agonía, la tristeza que recorría cada centímetro de mi cuerpo era superior a cualquier otra cosa.


La imagen de Bella sin vida no paraba de torturarme. Estaba más que claro que Alec era un asesino sin ningún tipo de escrúpulo.


¿Que haría sin ella? Lo único que sabía era que sin ella no quería vivir.


Respire profundamente el aire quemaba mis pulmones, el ardor de mi garganta incrementaba, sentía la boca seca pastosa. Las manos me sudaban anticipando un colapso.


Intenté relajarme recordándola. Extrañaba sus pequeñas y tibias manos entre las mías, su risa cristalina. Extrañaba la forma en que se iluminaba su rostro cada vez que intuía algo y sus erróneamente acertadas preguntas. Su cuerpo temblando de anticipación cada vez que la hacia mía.


La extrañaba con todo mi corazón.


Una imponente mansión se interpuso en nuestro visión terminando el largo recorrido al fin. Salté del auto en movimiento sentí la vos de Liam que me gritaba.


- En el piso de arriba!!


Corrí con todas mis fuerzas, atravesé la estancia como un poseso. las escaleras apenas eran perceptibles para mis piernas. La puerta de un cuarto estaba abierta me sumergí en ella y nada. Salí disparado nuevamente hacia el largo pasillo y unos gritos desgarradores me llegaron al alma.

Mi Bella.

Mi cuerpo se estremeció bajo el gruñido que subió por mi estomago y salió arañando mi garganta.

Ella estaba sufriendo. La vista se me tiñó de rojo y apenas si pude saber lo que hacía.

La rabia se fue apoderando de mi cuerpo. Golpee la puerta con todo el peso y la fuerza que habitaba en mi cuerpo logrando que la cerradura saltara ante tan brutal impacto.

Su cuerpo yacía tendido bajo el monstruo que no la soltó ni siquiera cuando me vio allí. Jalé su cuerpo sacándolo de encima de ella, el mal nacido estaba desnudo golpee su rostro con todas mis fuerzas, su cuerpo convulsionaba ante mis patadas, estaba ciego quería matarlo destruirlo por atreverse a tocar siquiera lo que es mio.
Los brazos de Liam me sujetaron por detrás, luchaba ante u agarre no quería soltarlo quería que muriera en mis manos.

- Déjame!! Dejame Matarlo!! - gritaba

- La señorita te necesita ahora Edward - dijo de pronto Liam y mi vista se aparto de aquel ser repugnante que inconsciente en el piso sangraba por mis golpes.

Mis ojos se encontraron con la figura pálida y mortecina de mi amada, su ropa había sido desgarrada pero Liam la cubrió sin que me diera cuenta.


Bella. Mi Bella.


- ¡Dios! Amor!! ¡Por favor respondeme! - decía en su oído mientras lloraba y la abrazaba con mis brazos envolviéndola en mi cuerpo.


- Debemos llevarla al hospital Edward ella no esta bien se encuentra inconsciente y no sabemos si este hijo de puta le dio algo para dormir la. Además debemos saber si hubo... - no termino su frase sabia perfectamente a lo que refería


La cargué en mis brazos mientras Liam entregaba a Vulturi en manos de la policía que había llegado inmediata mente tras el llamado de mi amigo.


Su cuerpo laxo, caía sin un ápice de vida, mi mente se negaba a creer lo peor, ella respiraba entrecortadamnete pero aun lo hacia.

Los médicos la atendieron al instante. Comprobaron que no hubo violación y que mi hijo vivía pude respirar profundamente y me deje caer de rodillas al lado de su cama.

Las horas me parecieron días, hasta que diez horas después de su ingreso reaccionó.


- ¿Edward? - Preguntó mientras volteaba levemente su cabeza. Sus ojos se dilataron al enfocarse en los míos. - ¡Ay, Edward! ¡Cuánto lo siento! - Dijo de pronto muy angustiada.


—Shhh... Tranquila Bella ahora todo está bien, no te exaltes mi vida, estamos juntos y eso es lo único que importa.


- ¿Qué sucedió? -


Traté de relatarle lo que había sucedido, omitiendo los detalles de las desesperadas horas que había pasado antes de
encontrarla.


- ¡Qué tonta fui! Creí en su palabras y luego esa mujer... - su llanto no tenía fin - El mato a mis padres Edward me lo confesó - su dolor era tal que mi alma se desgarraba con la suya.


- Lo sé amor, pero ya todo acabó. El nos había engañado a todos, pero aquello ya estaba en el pasado. Debes estar bien nuestro bebé nos necesita fuerte - dije y en sus ojos un brillo apareció junto con su hermosa sonrisa que me acariciaba el alma.


- Lo sabes, amor vamos a tener un hermoso bebé y será varón estoy segura.


- Mientras tenga tus ojos me conformo mi Bella - dije besando sus labios con amor.


- Te amo Edward Cullen - dijo en mis labios


- Y yo a ti Isabella Swan. sé que no es el momento pero ¿quieres casarte conmigo preciosa?


Me alejé tan solo unos centímetros de su rostro para poder leer sus reacciones. Una sonrisa perfecta se dibujo en sus labios.


- Una y mil veces, amor acepto - respondió y nuestros labios se sellaron con amor.



*Bella*

Un mes hacía ya desde aquellos terribles días. Aun no podía creer lo cerca que había estado de la muerte y gracias a Edward todo fue más que ese un simple recuerdo del pasado.

Hoy mi vientre sólo era un leve bultito en mis caderas. Las nauseas me habían abandonado, en cambio era mi futuro marido quien las sentía permanentemente. Edward estaba sintiendo los síntomas por mi, pero apenas si se quejaba decía que era lo mínimo que podía hacer para aliviar mi dolor. Sabia que el se sentía culpable por todo lo ocurrido pero no era así. El único culpable estaba preso y con menos posibilidades de volver a ver la luz del día en su vida.


Cada día agradecía a dios por la suerte que tuve después de todo, el dolor había sido mitigado por la resinación hoy era un día muy importante para mi.

Estábamos en Vancouver. En mi casa. A partir de ahora sería nuestra casa. Ya no temía a los recuerdos al contrario los necesitaba para continuar entera y en pie.


Hoy me casaría con el amor de mi vida.


Alice Rosalie y hasta la propia Esme al enterarse de nuestra boda habían organizado todo, hasta el más mínimo detalle había sido resuelto.
El reflejo de mi imagen frente al espejo parecía irreal. Un vestido blanco como la nieve rodeaba mi cuerpo, era vaporoso de satén y encajes con pequeños cristales en la parte delantera enmarcaba mi cintura pequeña dejando un poco más libre mis caderas toda una belleza gentileza de mi amiga Alice. Rosalie por su parte arregló mi cabello personalmente en un recogido perfecto. El velo caía sobe mi rostro apenas si lograba taparlo. Nos habían regalo el viaje de bodas junto con Emmett a algún lugar del Caribe por lo que supe.


- Por favor respira Bella no quiero que te desmayes antes de casarte - decía Alice al tiempo que abrochaba los botones de satén en mi espalda. - " Toma aire, Bella " . " Intenta calmar tu corazón. -


- Como si fuese posible amiga, el hombre de mi vida esta allí fuera esperando por mi - dije con zorna y ella rió.


- Creo que estas lista - dijo Rosalie cuando acabó con mi cabello.


- Aún falta algo - dije tomando el estuche negro con mis iniciales en el frente. - "Algo azul" y "Algo viejo también".


Ambas sonrieron al unisono. Colocando el Corazón de zafiro en mi cuello. Ya no lo sentía frío al contrario era como tibio como una caricia de mis padres en este momento tan feliz en mi vida.


- ¡Espera! - gritaron las dos cuando Carlisle tomaba mi mano entre las suyas - Esto es de Esme y dijo que la quiere de regreso - colocaron una liga blanca de encaje en mi pierna y me ruborice irremediablemente.


-¿Estas Lista? - preguntó mi futuro suegro y asentí con la cabeza.


Mis damas de honor bajaron antes que yo, sentí un leve cambio en la música y bajamos lentamente por las escaleras.


Un paso por vez. Me dije como comenzamos a descender al ritmo lento de la marcha. No levanté mis ojos hasta que llegamos a la gran sala, podía oír los murmullos detrás de mí pero apenas si les dí importancia . La sangre fluyó mis mejillas al levantar la vista. Lo busqué instintivamente hasta que yo lo encontré por fin, estaba de pie antes de un arco que se desborda un montón de flores enmarañadas.


Yo estaba apenas era consciente de que Jacob estaba a su lado, y el cura detrás de ellos. Todo que yo realmente vi era la cara de Edward; esto llenó mi visión y abrumó mi mente. Sus ojos refulgian como dos esmeraldas ; su cara perfecta era casi severa con la profundidad de su emoción. Cuando sus ojos encontraron los míos, el sonrió mientras tomaba aire.


La marcha era demasiado lenta anhelaba correr a su lado. El pasillo era muy corto. Y luego, al final... al final yo estaba allí. Edward ofreció su mano. Carlisle tomó mi mano y, en un símbolo tan viejo como el mundo, lo colocó en la de Edward. Como si fuese mi padre me entregó a mi novio. Cuando toque la calidez de la piel de Edward, sentí que estaba en casa.


Nuestros votos eran los tradicionales. Mi mente estaba centrada en el hombre que estaba a mi lado más hermoso e imponente que nunca con su esmoquin negro perfecto.


En aquel momento, cuando el dijo su parte, mi mundo, que había estado al revés desde hace seis años volvió a su estado natural. Me di cuenta de lo tonta que fui al temer esto. Yo examiné como de radiante estaba Edward, tenía una mirada triunfante pero también sabia que yo, a mi manera, ganaba. Porque nada me importaba mas que estar con el.


No me di cuenta de que estaba llorando hasta la hora de decir las palabras,"Si quiero" Dije mas cerca de un inteligible susurro. Mirando sus ojos hasta que vi reflejada mi cara.


Cuando era su turno de hablar las palabras salieron claras y victoriosas.


"Si quiero" Dijo.


El cura nos declaró marido y mujer, entonces la manos de Edward recogieron mi cara, con cuidado, como si se tratara de delicados pétalos. Y acercó nuestras cabezas. Yo trate de comprender y mirar a través de la cortina de lágrimas que caían de mis ojos, el irreal acto en el que una persona es mía. Sus ojos verdes miraron mis ojos empapados en lágrimas al igual que los míos. El me estrecho contra su cuerpo y yo pase mis brazos por su cuello.


El me beso despacio y con adoración, yo olvide todo, el lugar, el tiempo, la razón... solo recordaba que le amaba y que el me quería a mi, yo era suya.


Para siempre lo sería.


Por toda la eternidad.





ESTE ES EL FINAL CHICAS BUENO EL MIÉRCOLES SUBIRÉ UN EPILOGO DE BELLA....

MUCHAS ESCENAS DE SOL DE MEDIANOCHE Y AMANECER SE FILTRARON EN ESTE CAP Y COMO ANTES LES DIJE SIN ELLAS SE PIERDE LA ESENCIA DE LA HISTORIA.

GRACIAS A TODAS POR ESTAR AL PENDIENTE Y POR SUS FABULOSOS COMENTARIOS ME LLENARON DE ALEGRÍA SABEN QUE LAS QUIERO Y RECUERDEN LAS ESPERO EN *TRAICIÓN AL CORAZÓN*.

*Rina*

1 comentario:

cullen dijo...

que pena que ya acabe esta historia,me a encantado.
a tenido intriga,amor,pasion...
eres increible escribiendo,te lo he dicho muchas veces,tienes un don magnifico.
se que cosecharas muchos mas exitos,y te seguire leyendo en traicion al corazon,destellos de amor,y todo lo que tu quieras escribir.
que sabes que encantan tus historias.
felicidades por este magnifico fic amiga,estuvo maravilloso.
muchos besos linda,ya sabes que te quiero.