Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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lunes, 31 de octubre de 2011

Bella se entera que esta embarazada (Subtitulado)

CAPITULO 24

EPOV


Soltando tu mano


Estar con Bella era como estar unido a mi otra mitad. Cada encuentro a su lado me dejaba extasiado y al borde del abismo. Era una delicia su cuerpo me daba todo y mas. Me trasportaba a una nueva galaxia donde las únicas estrellas que alumbraban eran sus dos enormes luceros color chocolate. Esos luceros que me cambiaron la vida.
Su amor me derretía el alma.
Ya no quedaba ni huellas del Edward de antaño que alguna ves unos meses anteriores fui.
Si me preguntaban quien era este  nuevo Edward respondería  sin dudar que era la persona mas cursi, mas loca feliz y mas enamorada que existe sobre la fas de la tierra. Si no es quedarse corto.


Mi vida al fin había encontrado el camino por el cual transitaría los próximos cincuenta años mas o menos. No quería otro mundo que no fuese el que giraba alrededor de Bella. Y para mi satisfacción a ella le pasaba exactamente lo mismo.
Cada día la veia mas radiante y segura. Una chica completa y feliz. Eso me enorgullecía nunca supe cuales eran sus miedos ella se negaba a hablarme de su pasado sabia que allí existía algo turbio pero al ver lo mal que se ponía cuando le preguntaba dejaba el tema y no la volvía a presionar.


Nos habíamos mimetizado de tal forma íbamos juntos a la Universidad salíamos juntos de allí hacíamos las compras y dormíamos juntos no menos de cinco de los siete días en la semana eramos claramente una pareja en todos los aspectos.
Mis hermanos pasaron a formar parte de esta nueva etapa. Saliamos los seis a todas partes Jasper era mi espejo estaba loco por Alice y agradecía poder comprobarlo con mis propios ojos.
Rosalie y Bella formaban un equipo explosivo por no sumarle a mi hermanita las tres eran dinamita en estado puro.


- Sin lugar a  dudas estamos fregados cuñado - comentaba Jasper esa tarde mientras pasaba en su laptop un par de apuntes


- No puedo decir nada frente a eso amigo, estoy muriendo por verla - respondí sacando por décimo tercera ves el celular para comprobar sino había algun msj de texto de Bella


- Edward... se fue hace quince minutos


- Pues a mi me parece que fue hace mil horas - camine hasta la puerta


- Tienes que dejarla trabajar Bella se siente bien con lo que hace y tu deberías terminar con eso antes de que Emmett llame y te patee las bolas.


Mire los informes encima de la mesa y los tome con pocas ganas. No es que no me gustara hacerlo si en definitiva era mi trabajo de todos los días pero... le extrañaba cada segundo que estuviese lejos de mi.
Al final fue una buena idea eso logro distrerme bastante.


- ¿Crees que a Alice le gustara viajar a San Francisco para las vacaciones? - pregunto


- No creo que se oponga mi hermana esta trasntornada por tu causa - sonreí pensando en el encuentro con Bella en el baño de la Universidad


- ¿Tu que harás?


- Umhh la verdad es que con Bella apenas hemos hablado de eso -pensándolo bien creo que ni siquiera lo pensamos - Dime ¿en que puto mes estamos? - pregunte y Jasper me miro como si me hubiese salido un tercer ojo


- ¡Edward! ¿Donde tenes la cabeza?. No me respondas - hablo rápidamente ahogandose con la risa. - estamos a finales de Agosto cuñadito - me pincho el brazo con su bolígrafo


- ¡¡Auch!! eso dolió. ¡Agosto! - lo mire horrorizado el tiempo había pasado tan rápido que apenas si era conciente de ello


- Pues si, ¿no lo sabias?


- Nunca viví una experiencia como esta soy nuevo en el asunto del amor... ya sabes el tiempo no cuenta cuando tu cabeza esta enfocada en tu mujer - respondí mecánicamente mi cabeza estaba dañada de eso no había dudas.


- Creo entender tu punto, pasaron tres largos meses desde que estoy con tu hermana y apenas si logro percatarme


Tres meses. Increible. Ese también era casi el tiempo que llevaba con Bella. Tenia contabilizado hasta el primer mes pero... ¡Tres meses! 




Mi celular al fin sonó y corrí del apartamento a toda velocidad. No aguantaba mas para verla. Necesitaba ver su ojos y comprobar que ella seguía ahí que era real que su amor por mi no habia disminuido ni una milésima al contrario que había crecido. Desde que estaba con Bella mis inseguridades habían crecido al mil por ciento era absurdo de mi parte pero...mis años de cabrón me habían dejado secuelas. 
Pare en una floreria y compre un ramo de lilas sus preferidas. Quería sorprenderla. Estaba seguro que ella tampoco se había dado cuenta del tiempo que teníamos de novio ya.




Bella estaba preciosa con un pantalón de vestir rojo y una blusa blanca con una chaqueta roja y su cabello al viento. Mi cuerpo reacciono frente a esa imagen de diosa que tenia siempre. Situada en la puerta del edificio de las empresas Black miraba su reloj pulsera, estaba ansiosa por verme - mi corazón salto - a su lado Jacob hablándole con mucha animosidad pero al percatarse de mi presencia  se despidió de ella con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo. Odiaba a ese chucho. Me sacaba de quicio.
Recordé la ves en que nos vio a los dos en un boliche bailando como dos poseídos besándonos y resfregandonos como sino existiese mañana. Casi le dio una apoplejía.
Bien por mi chiquillo ella es mía.


Aun no podía lograr que Bella dejara ese puto trabajo. Era mi única espina en el culo. Decía que era su única forma de demostrarse a si misma su potencial y que si lo hacia en Cullen Company no se sentiría cómoda porque tendrían preferencias por ser mi novia. A lo cual no le podía contradecir ella siempre seria superior a cualquier empleado que allí trabajara.


Bella me regalo una preciosa sonrisa cuando aparque el auto y entro en él. Lo primero que sentí fueron sus labios dulces y carnosos impactar contra mi boca. Ningún sabor en el mundo se podía comparar con este manjar. Los lamí saboreando de ellos jugando con su lengua mientras que con mis manos exploraba su espalda.


- Edward...


- Uhm...


- Estamos en medio de la calle... amor...


- No importa...


- Enfrente de mi trabajo bebe... mejor vamos a casa si...


- Lo que tu digas mi reina - sonreí y le entregue el ramo de lilas


- ¿Y esto? ¡¡Son lilas!!... - sus manos enlazaron mi cuello y nuestra unión de lenguas se repetido ahora mas intensamente


- De haberlo sabido te la hubiese dado antes... - dije y ella me regalo un sonrojo explosivo. Hermoso.


- ¿A que se deben? - pregunto mordiéndose el labio inferior mi zona baja se sacudió con fuerza


- Bella cariño.. ¿puedes creer que llevamos tres meses de novios?


Sus ojos buscaron los míos y pude jurar que en su cabesita el engranaje empezó a funcionar


- ¿Tres meses? ¿De verdad?


Asentí sonriendo. Ella tampoco lo había notado.


- Pues no me lo creo... - hizo un pequeño puchero - cada día me es mas difícil separarme de ti...me parece que es ayer cuando te chocaste conmigo en la fiesta...


Sonreí gustosamente, mientras apretaba su mano.


La casa estaba vacía cuando llegamos mi hermana al parecer estaba en casa de Jasper por lo que no nos detuvimos en fijarnos donde dejamos la ropa la tome en el sillón de sala. 
Nada en el mundo se comparaba con le exquisita sensación de estar dentro del cuerpo de Bella y amarla sin limites ni prejuicios. Las sesiones de sexo en ves de disminuir iban en aumento ya ni la Universidad nos paraba, cualquier momento y lugar era el indicado para amarnos.


Bella gemía aclamando por mas sonreí al verle a los ojos estaban casi negros de tanta excitación mis manos no descansaban en un solo lugar sus tetas eran mi perdición y su trasero mi sueño mas obscuro y pervertido.
Mis dedos exploraban su cavidad trasando circulos buscando al menos meter uno para satisfacer mi retorcida mente Bella elevo las caderas y me dio acceso a su cola estaba entregada al placer y yo no le negaría nada a mi pequeña. al penetre suavemente disfrutando de cada sensación de cada roce de nuestros sexos.
La amé sin limites ni barreras solo eramos dos y nuestro amor. 
La lleve al limite mas de un vez y ambos gritamos extasiados cuando las luces del amanecer nos sorprendieron.


- Sera mejor que descanses princesa - dije abrazándola contra mi cuerpo mirando la profundidad de sus ojos brillantes antes de caer en el mas profundo sueño.




Las nubes suaves y rosadas, se movían por el cielo anunciando la llegada del crepúsculo. Eran las seis y media de la tarde y aun permanecíamos en la cama. Bella se removía inquieta y supuse que sus pesadillas se hacían presentes otra ves. Maldije por lo bajo recordando la primera ves que las sufrí con ella. Bella gritaba y se sacudía en la cama llorando desconsoladamente.
Alice me había informado acerca de eso. Gracias al cielo fue antes de presenciar una. 
Hace dos semanas que no las tenia y podía suponer que en este momento estaba sufriendo una.
Con todo el dolor del alma la tuve que despertar antes de que sus lagrimas salieran disparadas de sus ojos.
Me mataba verla así. Cada pesadilla la dejaba triste y angustiada. Bella se aislaba durante los primeros minutos para después abrasarme con fuerza y sollozar en mi pecho. Las palabras sobraban cuando esto ocurría  Nada de lo que le dijera servia solo mis brazos la calmaban y mis besos la sanaban según ella.
Moría por preguntarle por saber que era eso que la perturbaba pero era tan terca y cabezota que no largaba prenda. Lo mas extraño de todo era que mi hermana lo sabia y jamas abrió la boca frente a mi por mas veces en las cual la indague.


Abrase el cuerpito de mi pequeña con fuerza entregándole mi vida en ese abrazo y ella se calmo inmediatamente.


- Bella cariño, esto no puede seguir así amor mio


- Yo... lo se pero... no puedo...


- Solo te pido que confíes en mi por favor no soporto verte mal mi vida


Sus sollozos se detuvieron y después de varios minutos en silencio ella asintió con la cabeza.


- Tienes razón Edward prometo contarte todo pero primero me daré una ducha necesito estar bien despierta para contártelo amor


- Como quieras bebe iré a preparar algo para comer te espero en la sala


Sus ojitos rojos por el llanto me sonrieron agradecidos por respetar su espacio y la bese calidamente en los labios antes de abandonar el cuarto.




Me sentía feliz por el paso que al fin estábamos dando. Bella era la mujer de mi vida de eso no había dudas y saber que ella al fin confiaría en mi me daba la seguridad que tanto anhelaba.


El refrigerar estaba vacío solo habitan en él un cartón de leche condensada vencida y unos cuantos huevos.


- ¿Es que nadie come aquí? - pregunte alto riendo para que ella me escuchara


Las compras que hicimos los días pasado quedaron en casa de Jasper por lo que tome mi billetera junto con  mi playera y salí en busca de alimentos. 


Finalmente conseguí todo lo necesario para cocinar una buena lasaña y un poco de helado de fresa el favorito de mi princesa.
La noche se abría paso en las calles de Seattle. El clima era ideal para andar por lo que muchas personas habían decidido salir esta noche. 


Mire la hora y vi que llevaba mas de quince minutos fuera. 


Ella estaría saliendo de la ducha ya. Enfundada en una pequeña toalla de algodón blanca que apenas le cubría la cima de sus pechos generosos y turgentes. Sus muslos estarían casi al descubierto logrando mostrar lo justo al caminar, mientras que su cabello se balanceaba en su espalda cayendo en una madeja húmeda y enmarañada que amaba desenredar. 
Mi cuerpo estaba preparado para otro asalto pero primero tendríamos la charla referente a las pesadillas.Suspire frustrado por el embotellamiento que se estaba formando unas cuadras mas adelante. El carril de enfrente transitaba con normalidad solo aquellos quienes queríamos volver a casa estábamos bloqueados en la calle.


Después de largos e interminables cinco minutos pudimos avanzar puse el guiño para doblar mirando antes de cruzar pero cuando el volvo asomo la trompa un fuerte impacto me sacudió haciendo que mi auto girara en círculos para luego sufrir un impacto mayor y quedar completamente volteado. 
No supe nunca que paso solo el olor de la sangre caer por mi frente me mantenía conciente. La vista poco a poco se me nublaba mientras que mi pecho se oprimía. Intente por todos los medios mover mi cuerpo pero ningún esfuerzo fue suficiente las piernas me punzaban sacando gritos de mi garganta termine por agotarme. 


El rostro de mi princesa apareció a mi lado llorando pero solo sonreí y moví mis manos intentando quitar sus lagrimas y decirle que todo estaba bien ahora que ya nada podría hacerme daño pero ella no lo comprendió y lloro aun mas y mas gritando con fuerza golpeando mi pecho con sus brasitos vi la tristeza en su mirada el terrible dolor que la embargaba; quise sanarla y abrasar su cuerpo pero nada me estaba permitido solo solté su mano antes de perder la luz de mis ojos.






Chicas aquí comienza la verdadera historia gracias por ser tan pacientes y estar al pendiente lamento la demora pero aquí esta. Nada para decir. Espero vuestros comentarios. Cariños♥♥♥

Amor Prohibido cap 9

EPOV
¡Felicidades! Ella dijo "¡Sí!"



En el corazón tenía la espina de una pasión. Logré arrancármela un día; ya no siento el corazón.
Antonio Machado 


La humedad de mis manos no contrastaba con mi maravilloso autocontrol.
La calma  y tranquilidad que había logrado a través de varios Valium ingeridos en las ultimas seis horas deberían ser suficientes como para mantenerme al menos lejos de esta nube de depresión en la cual iba cayendo lenta y tortuosamente. El riesgo de intoxicación no me preocupaba en lo mas mínimo al menos no de momento. Quizá seria lo mas indicado para frenar este absurdo.


Sonreí como un maníaco a la imagen que me devolvía el espejo. Un precioso traje de Armani negro azabache una pulcra camisa blanca y corbata negra de seda. Mi cabello era otro tanto pase mis manos por el mismo y lo deje peor de lo que estaba. Mire mis zapatos lustrados y puse mi mejor cara.


- Muy bien señoras y señores el show esta por comenzar - murmure para mi mismo




El auto estaba listo y gracias al cielo no seria yo el maldito chófer. Mis reflejos estaban nulos por lo que casi me partí la cabeza cuando baje el tercer escalón. Alice estaba desaparecida pero terriblemente rompe huevos. Era la décima ves que me llamaba en la mañana para recordarme que Bella estaría esperándome para el mediodía.


La boda se haría solo por el civil ya que mi padre era casado por iglesia y no se le estaba permitido una segunda unión a los ojos de Dios.
Mis nervios incrementaron cuando el auto se detuvo frente a la imponente Mansión Swan.
El sonido de la reja de entrada abrirse solo provoco que mi sedado corazón empezara su maratón. Una carrera que perdería antes de empezar a correrla siquiera. Una carrera que nunca ganaría y de la que jamas obtendría ni siquiera un puto y solemne reconocimiento pero que en definitiva debía correrla al menos intentar batallarla demostrarme a mi mismo de que putas estaba hecho.
Apreté el puente de mi nariz con fuerza, el temblor de mis dedos era incesante mi frente sudaba frió las piernas apenas si me respondían por lo que me tome un tiempo extra antes de bajar.


Busque en algún rincón de mi cerebro algo que se asemejara al estado en el cual me encontraba algún termino medico que describiera los síntomas que estaba sintiendo y nada. Mi mente estaba bloqueada parcialmente mis pensamientos giraban en torno al acontecimiento que hoy se consumaría.


La boda.


La magnifica y mas pura de todas las uniones.


Una carcajada brinco en mi garganta y tuve que taparme la boca.
El chófer me miro feo cuando baje sosteniéndome unos segundos de la puerta para recobrar la compostura.


¡Si estoy drogado!


¿Y a ti que coño te importa puto cabrón?


Quise gritarle pero me callé.


Llegue bastante agitado a la sala en donde se suponía debía esperar por la novia.


Mire todo a mi alrededor y la sensación de Déjà vu me abofeteo la cara.


- Joven ¿desea algo mientras espera a la señorita? - pregunto una anciana que me resulto conocida aunque ni me esforse por recodar su nombre.


- Un vaso de agua por favor - la voz me salio pastosa y algo mas elevada de lo normal.


Caí sentado en el sofá frente a la chimenea. El retrato de Bella me observaba fijamente y pude ver una sonrisa dibujarse en él incitándome a ir por ella. Malditas Benzodiazepinas. 
Al menos lograban sacarme del eje.


El agua me refresco considerablemente la anciana se retiro y me dejo allí solo. En el otro piso se oían voces animadas y llenas de felicidad.


Dos mujeres desconocidas bajaron acompañadas por mi hermana quien les agradecía su trabajo escandalosamente.


Al verme allí Alice  corrió hacia mi y me abrazo.


- ¡Hay Edward esta preciosa! ¡Sera la novia mas hermosa de todas! - chillaba tirando de mi mano para que me levantase.


- No lo dudo Alice - respondí secamente terminando al agua que quedaba


- Iré por mi auto ustedes me seguirán hasta el hotel y luego esperaran en el auto hasta que yo les avise


- Creo habértelo escuchado decir unas mil veces ve tranquila hermana


¡Woow!


Me sorprendí de la fluidez de mis palabras y agradecí internamente el que Alice no se haya percatado de mi excitación adicional recientemente adquirida.


Los neumáticos de un auto se oyeron chirriar y luego el silencio. Mi hermana estaba en camino.
Miro el reloj pulsera apenas divisando las agujas y desistí cuando supe que en este estado no lograría ver un elefante bailar a lado siquiera.


A penas si fue consciente de la presencia que estaba situada allí arriba en la gran escalera.
Un ángel en toda su expresión. La misma diosa que había poseído y por la cual estaba en este puto y catastrófico estado de culpa e impotencia. La misma perra que no fue capaz de darle ese misero beso de despedida ayer por la noche cuando la deje en este mismo lugar. La misma mujer que revoluciono mi vida en menos de una semana estaba allí con sus hermosos y profundos ojos mirándolo desde la cima del mundo. Marcando una ves mas la distancia entre ambos. La distancia que yo no pude respetar por mi maldita lujuria de probar lo prohibido de tener una vez al menos el fruto de la tentación en mis manos y gozar de él.
Me miraba absorta perdida en sus propios pensamientos de seguro arrepintiéndose una ves mas de haberme entregado su virginidad su inocencia. Fuertes punzadas de dolor me quitaron el aire que había logrado retener en mis pulmones cuando la vi allí. Constantes palpitaciones seguidas por nauseas me acosaban. Inspire con fuerza y largue todo ese aire contaminado.


Bella comenzó su descenso con pasos fuertes y seguros demostrándome a mi mismo la fortaleza de la que estaba hecha.
Y yo aquí. Como un vil marica sintiéndome como un perro por haber engañado la confianza de mi padre. Sangre de mi sangre. El creador de mi existencia.


¡Desgraciada!


¡Infeliz!


¡Hipócrita!


Me miraba como si nada hubiese pasado, como si el día de ayer solo fue una de las tantas visiones producidas por las Benzodiazepinas. No haba duda de que era o muy buena actriz o una puta sin sentimientos ni corazón ni nada que se le asemeje.


La escalera termino y Bella se me acerco ya no tan segura de si misma. Vi en ella una sombra de alarma pero solo fueron unos segundos. Festeje por eso. Aunque también se las podría sumar a mis malditas visiones.


- Edward... - su vos fue un puñal mas en mi pecho la sentí temblorosa y algo agitada. Sus ojos lanzaban llamas de fuego quemando los mios. Recorrí su cuerpo con la mirada tratando de no perderme detalle de ella. Era lo único que no podían quitarme. Admirarla.


- Luces ... perfecta - musite viéndola sonrojar inmediatamente


- ¿Nos vamos ya? - pregunto inquieta ella tampoco estaba cómoda a mi lado. No podía rebatirle eso. Yo ni siquiera lograba descifrar el estado real en el cual me encontraba sumergido.


- Claro pero... antes quería darte mi regalo de bodas - susurre acercándome a ella hasta quedar a pocos centímetros de su rostro. Vi como sus orbes color chocolate se atemorizaron por la cercanía impuesta pero no le hice caso alguno.


- No es necesario que me des nada - dijo mordiendo su labio pintado de rosa suave logrando que mis labios picaran por besarla.


- No hagas eso - hable liberando su labio con un de mis manos. Su aliento tibio roso mis dedos y mi mente adormecida se despertó inquieta. - te dañaras el maquillaje


Bella me miro confundida hasta que al fin saque el estuche negro de mi saco. Dejando a la vista el collar de oro blanco con pequeños zafiros que había adquirido en la tienda de antigüedades y se lo puse en su blanco fino y sedoso cuello. Deje que mis dedos acariciaran la suavidad de su piel y la sentí estremecer ante el contacto. Libere mis dedos de allí. De seguir así la tomaría aquí mismo y eso no podía volver a repetirse.
Ambos estábamos de acuerdo. 


Ayer.


¿Pero hoy? 


Me pregunto la voz de mi conciencia que a penas hoy descubrí que existía.


Cuando me gire para poder apreciarla Bella parecía atrapada en una burbuja. Sus ojos estaban faltos de cualquier expresión idos lejos de la realidad. 


¡Hey!


¡Yo soy el que tiene suficiente droga para dormir a un elefante y bailar hasta caer muerto de un infarto!


- Sino te gusta... - dije levantando mis manos para quitárselo


- ¡No! - grito y me asusto - ¡Dejalo! Es muy hermoso gracias - contesto sonriente 


Su boca estaba apenas entreabierta y me perdí en ella. Imaginando su sabor dulce su calidez al enredarse con la mía.Pero descarte esos pensamientos cuando la oí jadear. La estaba poniendo nerviosa y ese no era mi plan. 


- Ahora creo que podemos irnos - acote y ella asintió cuando la tome del brazo para guiarla hasta el coche.


Durante el viaje al hotel ninguno hablo. Las palabras sobraban nada de lo que dijese podía aportar algo constructivo. Bella estaba mas calmada. El silencio logro que dejase de retorcer las manos encima del vestido blanco celestial que la cubría. Sus manos permanecían entrelazadas en su regazo y las mías sudaban frió otra ves muriendo por tocar las de ella.


En algún momento el auto se detuvo y todo lo que sucedió fue como un puto espejismo.
El chófer bajo y se situó al costado del auto. Bella se giro y sus ojos se encontraron con los mios solo unos segundos. Su cuerpo se inclino lentamente mientras que su boca rozo la mía solo unos segundos. Un casto beso. Sin sabor. Sin olor. Sin calor. Sin lengua. Sin nada de nada. Lleno de interpretaciones y vacíos de  significados.


Ninguno de los dos fue capaz decir nada. Acomode el mi saco ligeramente y baje del auto abriendo la puerta para ella.


Tome su mano y camine por inercia. 


Rostros ajenos desconocidos se cruzaban en mi camino desprovistos de todo hasta de identidad propia. Rostros que sonreían y lloraban al ver a la novia. 


Y al final el único rostro el cual poseía nombre e identidad. El rostro de mi padre adornado de una enorme sonrisa que le llegaba a los ojos haciéndolos brillar de emoción nunca antes vista.


Solo tres pasos  mas y todo habrá acabado sin apenas comenzar. Trague en seco la saliva acumulada en mi boca.
La rigidez del cuerpo de Bella me saco del letargo en el cual estaba cayendo. No fue necesario voltearme para saber que era lo que pasaba allí. Apreté su brazo aun enredado en el mio trasmitiendo le el ultimo atisbo de fuerza que me quedaba y la solté de inmediato entregándosela en manos del único hombre al cual nunca podría llegara odiar.


No atine a nada solo me quede allí parado viendo con mis propios ojos la unión que se estaba consagrando. Alice lloraba emocionada y sus brazos me abrazaban con fuerza buscando apoyo. Sin saber era ella me estaba sosteniendo a mi.


Los votos fueron dichos pero mis oídos estaban cerrados mi vista nublada por las lagrimas y mi corazón oprimido de dolor. Solo su vos me termino de hundir en el abismo sacando mis lagrimas ocultas a la luz  cuando dijo con firmeza y sin duda alguna frente a todos "Acepto".






Cuantas emociones encontradas sin dudas un capitulo difícil pero necesario. Espero sus comentarios y gracias♥

sábado, 29 de octubre de 2011

Breaking Dawn escena de luna de miel - HQ (Subtitulado)

Traición al ♥ cap 30

*Edward*





La llegada al aeropuerto fue solo un trámite, pero una vez allí me tope con cientos de personas que al parecer había decidido viajar también.
Empece a rememorar lo ocurrido hasta ahora; desde mi llegada a Seattle mi vida dio un giro de 360°y aunque lo hubiese soñado jamás seria tan bueno como en la realidad.

Existían muchos puntos de los cuales tendríamos que aclarar con Bella pero lo importante en este instante eran estos magníficos días que tendríamos. Alejados de todos. Sin saber el idiota de Black me la entrego en bandeja de plata y habría que ser un estúpido para rechazar semejante oferta.

No la veía desde ayer a pesar de que hablamos durante la tarde no era lo mismo.
La extrañaba demasiado. Bella se había convertido en mi aire, ella era mi todo.
Ansiaba poder estrecharla entre mis brazos, besarla decirle cuanto la amaba y hacerla mía una y mil veces.
Pero...


Millones de dudas salieron a la luz..


¿Y si ella no venia?


¿Si se arrepintió a ultima hora?


¿Si decidió quedarse en su casa con su marido?


¿ Y si...?


- ¡Edward! - su voz rompió una a una mía dudas haciendo añicos absolutamente todo lo que hubiese estado pensando. Mi corazón salto tan fuerte en mi pecho cuando la vi allí a pocos metros corriendo hacia mi.


- Mi amor - dije rodeándola con mis brazos y besándole cada centímetro de su bello rostro para culminar en sus labios. Esos labios que me hacían perder la conciencia.
Los bese con anhelo con pasión su boca era tan dulce tan deliciosa...


- Sera mejor que muevan el culo rápido si no quieren que los pillen algunos chismosos - ¡Oh no! exclame que carajo hacia ella aquí


- ¡Hayyyy! No se ven tiernos... - Otra más... ella también?


Solté a Bella con desgana y me gire a ver a las dos intrusas


- Hola hermanito que tal tu día - sonrió Alice mientras me plantaba un beso en la mejilla


- Hola bien hasta ahora...


- Bueno gracias cuñado por la parte que nos toca pero ya nos agradecerás... luego.. - comento Rose muy segura


- ¿Algo que deba saber? - pregunte a Bella arqueando una ceja divertido al ver su expresión


- No que yo sepa... - su vos sonó apenas perceptible su carita estaba completamente ruborizada.


- Bueno chicos los adoro pero se va el avión - comento Alice empujándonos  hacia las puertas de embarque


- Recuerden usar protección - repuso Rosalie divertida


- Rose - espete


- Digo por el sol... - ella se ría a carcajadas y sin mas nos despedimos


- No te he dicho lo hermosa que te ves con ese vestido... - susurre en su oído cuando ingresamos en el avión Bella se veía de infarto llevaba puesto un maravilloso vestido de satén que se le pagaba a su cuerpo como una segunda piel color turquesa el cabello suelto y unos tacos que me enloquecían


- Y tu no estas nada mal... - Bella me recorrió con la mirada y por dios se que es estúpido pero me sentí como un pedazo de carne bajo sus ojos lujuriosos


Llevamos mas de dos horas de viaje y al parecer los únicos despiertos eramos nosotros nuestros labios no tuvieron descanso ella sonreía cuando yo jugaba con su oreja y la sentía estremecer cuando mi lengua rodeaba la misma.


- ¿Tienes frío? - le pregunte con una idea mas que perversa


- No amor


- Pues a mi me parece que si - repuse y ella solo me miro extrañada - Señorita por favor podría traernos una manta mi mujer tiene frío - comente a la azafata que casi me lo hizo con esa mirada de zorra


- Enseguida señor cualquier cosa que necesite pidamela - exclamo y desvié mi vista de ella haciéndole saber que no quería nada con ella ni con nadie que no sea Bella.


- Edward no quiero taparme - dijo una ofuscada Bella mirando con odio a la chica


- ¡Oh! si lo quieres - refute y ella gruño


La manta llego y nos tapamos mientras yo me acurrucaba muy cerquita de Bella


- Si tu tienes frío no hubieses buscado la excusa de era yo... - dijo molesta pero se callo al instante cuando sintió mi mano subir por su muslo


- Shhh se que tienes frío - susurre besándole el cuello muy lentamente ella tembló bajo mis besos ¡dios! estaba seguro que la manta se convertiría en una carpa, mi erección había crecido considerablemente apretando mis pantalones.


Deje que mi mano excursionara en su piel mientras mi boca lamia desesperadamente la suya.


- Edward... - musito cuando sintió mis dedos muy cerca de su braguita


- Te amo..


- Yo... - moví la el encaje metiendo dos dedos dentro de sus pliegues - también te amo...


Empece a trazar círculos en su clítoris  haciéndola gemir ante el placer ella se retorcía estaba totalmente ruborizada. Trate de aplacar sus ruidos besándolo continuamente.
Mis dedos entraban y salían jugando con ella la oía gruñir cuando los alejaba demasiado tiempo.

- Este es el beneficio de viajar en primera clase mi amor - dije metiendo un dedo mas en su interior y ella se contrajo.

Su mirada perversa me causo escalofríos luego sentí su manita viajar hasta mi pene y situarse sobre la ropa, ella la frotaba incansablemente haciéndome ver luces de colores


- Bella... - dije cuando bajo la cremallera de mi pantalón de vestir y saco hábilmente mi polla de dentro de mi bóxer - Amor ... no... - ella movía incansablemente su mano envolviéndome completamente


Seguí con mi tortura y ella con la mía. Ambos estábamos mas que transpirados pero no podíamos destaparnos, nos besamos mas apasionadamente y sentí como su vagina se contraía ya casi... su otra mano soltó mi cabello y pellizco mis testículos ¡carajo! vi las estrellas en ese momento iba a venirme cuando ella exploto en mis dedos y ahí si solté todo mi semen en su mano. Seguimos jadeando unos cuantos minutos mas y luego apenas nos separamos para acomodarnos la ropa y sacar la manta mojada .


- Es sin dudas el mejor viaje de mi vida


- El de la mía también amor mio - susurro dejando un casto beso en mis labios.


Nos dormimos el resto del viaje abrazados.


Al llegar a Río un calor sofocante nos golpeo, era un clima hermoso pero ambos estábamos acostumbrados al clima templado de Seattle por asi decirlo.


Subimos a un taxi y fuimos en busca de nuestro hotel


- ¿Has estado alguna  vez aquí? - pregunto Bella embelezada con la vista


- Pues a decir verdad  aquí no, pero si en São Paulo hace unos cinco años  también es precioso lleno de playas y asombrosas garotas y deliciosos caipiriñas - bromee y recibí un fuerte golpe en la costilla - Auchh!!


- Muy Gracioso  Cullen - dijo mi amorcito algo enfuruñada.


En el hotel como bien su querido marido lo había dispuesto ambos estábamos registrados aunque mi habitación estaba en otro piso diferente.


¡Maldito Bastardo!


- Calma Edward sabes que solo tenemos que aparentar frente a ellos - dijo señalando a los empleados administrativos - detrás de las puertas nadie nunca lo sabrá - sonrió y quise besarla allí mismo pero no podía.


Mi cuarto era espacioso muy agradable poseía un baño enorme con una bañera de hidromasaje incluida - Nada mal - comente sacandome la camisa y los pantalones no soportaba el calor - pero falta Bella - suspire
La ducha estaba exquisita el agua lavo mi cuerpo haciéndome revivir.
Mientras buscaba que ponerme la puerta fue llamada solo sonreí  había una sola persona capaz de venir y esa mi hermosa mujer.


- Adelante - dije detrás de la puerta y entro mi ángel enfundada en una minúscula pollerita y una blusa que mostraba hasta su ombligo. Trague en seco esta mujer me iba a matar.


- ¿Aun no estas listo? -pregunto mirando fijamenmte la toalla alrededor de mi caderas mientras se mordía el labio inferior y sentí a mi amigo renacer como el ave fénix.


- Yo... no me demoro - dije algo confundido al ver su cuerpo.


- Mm creo que podre ayudarte... - musito con sus labios pegados en mi espalda. La sentí respirar agitadamente detras mio mientras me rodeaba las caderas con sus manos y quitaba la minuscula tolla dejandome desnudo frente a sus ojos.


- ¿Te gusta lo que ves? - pregunte girándome y haciéndole una pose sexi contra la pared


Ella  sonrió y asintió con su cabeza.


- Sera mejor que te ayude cariño estas un tanto acalorada - dije al ver el precioso colo rojo de sus mejillas
Acorte la distancia que nos separaba y meti mis manos bajos su pollera alzandola en el aire apoyando su espalda contra la pared.


En un rápido impulso rompi su tanga y sin mas la penetre de una sola estocada.


- Era esto lo que tanto querias - dije mientras arremetía en ella una y otra ves con fuerza


- ¡Oh Edward! Si... si mas... quiero mas... - gritaba en mi oído con vos ronca. Afirme mis puernas y me fundi en ella con deseperacion atacando sus tetas con mis labios por encima del sostén


- Vampos cariño se que puedes hacerlo mejor...! - ¿Que? ¿Me estaba retando? - ¡Oh!... - su pedido fue concedido y la levante enfurecido contra la pared.


Mis caderas chocaban contra las de Bella y el sonido de nuestros sexos al golpearse era excitante.


- Si bebe asi... asi... Edward.. Edward!!


- Si amor mio...


- Por favor... Por favor!! - suplicaba


- Si bebe vente conmigo asi... así... - explote en ella y ella cerro sus paredes en ese momento apretandome completamente recibiendo todo mi calor en su interior. Jadeamos por bastante tiempo. No quería soltarla ella era mi amor y cada ves era mejor que la anterior.


- Podrias.. bajarme creo mi trasero esta un poco frío y algo adolorido... - dijo ella al cabo de un tiempo mirándome sonriente


- Tus deseos son ordenes - bese su cuello y suavemente la deposite en el suelo confirmando que ella pudiese sostenerse por si sola.


- Gracias...


- Cuando quieras - le guiñe un ojo y me encamine hacia mi cuarto a vestirme


- Amor estaba pensando en que deberías llevar tu ropa a mi cuarto no soporto estar lejos tuyo- decia mi angel mientras me seguía


- Es lo que mas deseo


- Pues ire llevando tus cosas te espero en mi cuarto - contesto mientras tomaba mi maleta y la arrastraba por el pasillo


- Bella mi vida yo puedo llevarla


- Mejor lo hago yo asi me asegurare que no te me escapes - dijo riendo feliz


- Como si pudiera, en cinco estoy  ahí.


Senti la puerta cerrarse y me vestí con un pantalón de negro fresco y una camisa celeste cómoda pero formal. Hoy no iríamos a ningún lado solo disfrutaríamos algo de la tarde y luego toda la noche mañana empezaríamos con la faena de las cuentas pero si los cálculos no me fallaban  podría resolverlas en menos de una semana. Black dramatizaba en todo y yo solo estaba agredecido por darme este hermoso regalo.


Sali en busca de mi princesa y la lleve a almorzar efectivamente el coche de Bella estaba en la puerta al salir y ella me lo sedio sin problemas. Maneje por las calles atestadas de gente de Río guiándome por el GPS este lugar era un hervidero de gente.. Era un paisaje fabuloso muy diferente al de Seattle  podría vivir todo mi vida aquí disfrutando del calor aroma a frutas, y el sabor salado que flotaba en el aire a cuasa del océano. La mezcla perfecta junto a la diosa que estaba a mi aldo disfrutando del aire templado que soplaba.


Llegamos a un Restaurant llamado Esperança Doce (Dulce Esperanza).


Ambos estábamos hambrientos pero con este tipo de clima las pastas no combinaban muy bien. Nos reímos al ver el menú era de una variedad impresionante pero nos decidimos por provar la famosa feijoada y para beber un buen vino tinto.

Comimos besándonos haciéndonos arrumacos constantemente despues de la segunda botella de vino Bella se puso muy cariñosa y se atrevió a tocar mi entrepierna por debajo del mantel disimuladamente. Me estremecí al sentirla su mano se frotaba maravillosamente bien despertando el fuego que habitaba en mi.


- Bella ...- susurre mientras ella miraba distraidamente el grupo musical tocar y su mano no me daba respiro


- Si.. me hablaste? - pregunto haciéndose la inocente


- Si no paras ahora juro que me vengare de ti y sabes que puedo hacerlo lento y doloroso...


- Me gustaría comprobarlo Cullen - dijo cuando me llevaba la copa de vino a los labios y sin mas me bajo el cierre y metió su mano caliente bajo mis bóxer y apretó mi erección haciéndome saltar en la silla.


Ella rio de mi reacción pero continuo con su trabajo y agradecí al cielo que estábamos alejados de todos.


Recorde que tenia un par de manos y escondí una bajo la tela del mantel escalando por sus suaves muslos al sentir su piel mi mente se excito al saber que llevaba la misma faldita que en mi cuarto.


Su mirada paso de divertida a descontrolada pude ver como me suplicaba que parara pero no le hice caso.


- Edward... te vas a arrepentir de esto.. - acoto cuando su boca beso la mía


- No lo creo - conteste devorando sus labios carnosos y dulces mientras sumergí mi mano en busca de la tela de su braga para correrla pero sorpresa era la mía cuando note que ella no llevaba bragas.


¡Dios!


Su sexo estaba empapado y listo para mi.


- Tendré que castigarte por salir desnuda a la calle bebe ... - musite excitadisimo buscando que su mano aligerara mas su movimiento. Bella aumento el ritmo de su mano y yo el de mis dedos estaban listo ya casi... y..


- Creo que es tarde... - contesto parándose en el acto despegándose de mi contacto y dejándome huérfano de sus caricias de su mano de sus labios y de su coño empapado.


- Esta sera una larga noche Swan


- Lo creo Cullen ... en verdad lo creo - me sonrío coqueta mientras yo pagaba la cuenta y saliamos juntos del Restaurant.


Este era sin dudas el mejor viaje de mi vida.


viernes, 28 de octubre de 2011

Amor Prohibido cap 8

EPOV
 Alas de mariposa...




Su respiración era tranquila pausada lo que me demostraba que Bella estaba completamente dormida. Me dedique a observarla como un puto depravado. Era tan hermosa y delicada  su rostro era la combinación perfecta entre perfección y la gracia divina de los ángeles,  yacía inmóvil a mi lado completamente exhausta. Una diosa en todo su esplendor. Todo en ella derrochaba sensualidad, sí con sólo verla respirar con los labios entrenamientos me ponía más duro que una estatua.


Era increíble el poder que está niña tenía sobre mi. Bueno lo de niña estaba de más. Todo gracias al magnífico calenturiento de Edward Cullen.


 ¡Rayos!


Ni en mis mejores y mas húmedos sueños pensé que ella podía ser virgen a los 18 años ya no quedaban de esas chicas al menos era lo que yo creía hasta que estuve con ella. Un punto a favor de mi no tan pervertido y degenerado padre ahora frente a mis ojos. Me removí inquieto pensando en la gravedad de mis actos.
Lo único que pasaba por mi mente era que ella no hiciera ninguna locura, bien sabía de buena fuente lo importante que era entregarle su virginidad a un tío. Jasper cometió ese trágico error con María una perra frígida de segundo y está no paro de perseguirlo por medio año. Bufe indignado. Yo no quería saber nada de eso. Mi objetivo estaba hecho y ahora que mi lujuria por ella estaba un tanto aplacada estaba seguro de poder seguir adelante con mi vida. A penas tenia unos miseros 23 años y en mi cabeza lo único que cabía era mi profesión - sexo - amigos y ... mas sexo nada mas. Fin de la ecuación.


Cerré mis ojos tratando de que el sueño me venciera y lograra asi detener la linea de pensamientos auto destructivos hacia mi persona pero nada pasó fuera sólo se oían los rayos caer y la intensa lluvia golpear los cristales de la ventana.


Mi móvil comenzó a vibrar sobre la mesa de noche y rápidamente lo tomé mientras me levantaba de la cama poniendo cuidado en no despertar a Bella.


Me encerré en el baño y vi con desilusión al responsable de está puta llamada.


¡Mierda!


¡Puta Mierda!


- Padre- dije cuando encontré mi vos me sentía la peor escoria de todas, un pendejo estúpido libertino y degenerado. Al menos sabia de quien había heredado los genes...


- ¡Edward hijo al fin! - resoplo un tanto angustiado - ¿Donde estáis? llevo horas intentando ubicarlos.


Piensa maldito imbécil.


- Aun estamos en Port Ángeles... - conteste apretando el puente de mi nariz con fuerza


- Gracias al cielo hijo he visto la tormenta en los medios y solo pensé lo peor... ¿donde están? - otra ves burra pregunta no quise gritarle que ya tenia edad suficiente porque no se lo merecía bastante tenia con que me había cogido a su novia. Dos putas e insaciables veces. Sonreí. Las dos veces estuvieron estupendas y añoraba otra ronda... Estaba enfermo.


- Estamos comprando regalos  Bella quiso comprar un presente, nos iremos cuando la tormenta se amortigüe un poco. - mentí


- De acurdo dile a Bella que se quede tranquila se que odia las tormentas así que no te le despegues de al lado hijo - sip no tengas ninguna duda - y espero que para la noche estén de vuelta mañana sera un largo y magnifico día.. - se lo notaba cansado pero muy entusiasta lo que termino por patearme las bolas. Mañana seria un día de mierda.


- Padre te dejo, estamos bien le diré que te llame - acote antes de finalizar la llamada.


¡Que te chingues!


No se lo diría.


Esto estaba mal.


Muuuuyyyy  mal!!!


Me quede un par de minutos dentro del puto baño y luego salí.
Cualquier signo de culpa se fue al tacho cuando vi a esa diosa  del sexo en cueros sobre la cama sonreírme y haciéndome señas con sus ojos para que la cogiera de nuevo sin contemplación.


No pude resistirme.


Soy demasiado fácil.


Lo se debería haberle dicho de la llamada pero no quise hacerlo primero tendría que cumplir la orden de mi padre a rajatablas al menos un par de horas mas aun era temprano.


Vi sus ojos lujuriosos hacérmelo con la mirada y salte sobre su cuerpo.


- ¿Estas preparada para un tercer round? - dije mordiendo su oreja haciendo gritar


- Creí que ya te habías cansado... - susurro y reí sobre sus pechos sin responder a su provocación. - Uhmm eso se siente tan bien ... - musitaba entre jadeos - pero... quiero hacer algo por ti ... - dijo y sentí como sus manos aferraban mi vara con fuerza suspire vencido


- Haz lo que quieras me tienes a tu merced mujer... - dije acostándome sobre mi espalda. Totalmente entregado.


- Yo no se como... pero quiero hacerte sexo oral Edward... - termino completamente sonrojada y algo avergonzada solo Bella podría decir semejante cosa y ponerse así. Mi corazón dio un salto.


- No tienes que hacerlo...


- Yo quiero Edward ... déjame aprender contigo... - un gruñido para nada amistoso salio de entre mis labios no me gustaba eso de ser el puto profesor ella ni caso que le hizo. Sus labios recorrían mi pectorales lamiendo mis pezones y tirando de los pocos e inexistentes pelos que tenia sobre la linea de mi estomago. Sus manos acompañaban esa danza de besos y luego su aliento golpeo la punta de mi pene y me hizo gemir de solo saber sus labios rojos gruesos y dulces sobre mi polla.


- Bella... no ... tienes que hacerlo.. - dije antes de caer en el abismo pero fue demasiado tarde ella lamió la punta sujetándolo con una mano y luego se lo metió enterito en su boca no se como mierda hizo eso pero vi las estrellitas cuando lo sentí. Era la mamada mas espectacular que me habían dado en mi vida y era justo esta chiquilla la que me la regalaba.
Trate de no embestir en su boca pero la muy perra no paraba de chuparme de mi falo y acariciarme los testículos sabia bien lo que hacia... ohhh!! joder me estaba muriendo...


- Bella... - susurre pidiendo misericordia sabiendo que mi fin estaba próximo era un pendejo de mierda pero... sino paraba se la tendría que tragar toda y solo pensar en ello...


- Hazlo Edward... quiero sentir tu sabor - y  ya esta no se diga mas... eyacule rápidamente en su boca derramando en ella toda la pasión que mi cuerpo sentía. Pude ver como la pequeña se lo trago todo y sino fuese por que lo estaba viendo ni yo mismo creería que mi polla se preparo para otro combate de inmediato.


- Exquisito... - se relamió los labios como una gata frente a un tazón de leche y sonrió con los ojos llenos de perversión


- Creo que cree un demonio - dije una vez puesto el puto condón enterrando mi falo en su hendidura mientras tomaba sus caderas con mis manos provocando que ella se moviera al ritmo que yo le imponía esta ves


- Esto es... increible - decia mientras me montaba con suma lentitud elevandose y bajando, apretando mi verga una y otra ves en cada movimiento. No mentí con lo de monstruo Bella apenas tenia un par de horas de mujer y era el sueño de cualquier puto hombre excepto el mio.
Este seria nuestro debut y despedida. De eso no había dudas.


Sonreia satisfecha de sus logros y mis ojos no perdían contacto con lo que su cuerpo hacia sobre el mio. Sus tetas se movían a un ritmo exquisito llegando hasta mi cara donde las lamia y las liberaba con cada embestida.

Bella luchaba consigo misma para no perder el maldito control mientras yo la observaba con los ojos entreabiertos, disfrutando de la forma en que ella movía su cuerpo, de la visión de sus labios apretados entre sus dientes, de la sensación que me envolvía como un guante ajustado.
La muy puta me conducía  a la locura con su ritmo lento y pausado. Se elevaba, retorciéndose un poco, contrayendo sus músculos atacándome con su funda caliente y sedosa al cerrarse herméticamente como un puño ávido alrededor de mi pene. No pude continuar con este juego del diablo podía sentir como mi cuerpo empezaba a tensarse de impaciencia temí arder de combustión espontanea.


- Levántate de inmediato  - suplique cuando sentí que mi cuerpo explotaría. Bella me miro extrañada pero cuando sonreí malvadamente ella se quito sin reparos  - ahora ponte en cuatro - ordene y obedeció sin temor alguno.


Eso es. Buena chica.


Sus nalgas cremosas eran también demasiado tentadoras y putamente sexuales. Empuje profundamente, penetrándola como necesitaba, enterrándome en ella tan fuerte que la hice perder el control, estallando a su alrededor, atrapándolo con fuerza mientras su orgasmo la desgarraba. Continué penetrándola mientras su cuerpo me estrujaba y ordeñaba, hasta que, con un grito ronco, empujé con fuerza, hundiéndome descontroladamente, inundándola con mi ardiente liberación.
Profundamente enterrado, con mi cuerpo estremeciéndose, incliné la cabeza sobre el pecho de ella ahora a mi lado. Le di un golpecito con la lengua, mordiéndola justo encima de su pezón rosado ahora un tanto bordo.


Alas de mariposa revolotearon en el interior de mi estómago.


¡Cielos!


Esto era la mejor de todas y cada una de mis experiencias agradecía a Dios mi decisión al hacerlo con ella. 
Bese su pulso justo en el hueco de su cuello alargando el momento era una mezcla de placer y dolor al mismo tiempo. Nada se comparaba ni se compararía jamas a esta experiencia de eso no tenia dudas. 
Respire su aroma su esencia floral esa que desde el minuto uno me atrajo como moscas a la miel y me quede allí aun dentro de ella en silencio. Escuchando solo los latidos alocados de mi puto y roto corazón. Sip. Me sentía pésimo.


- Es tiempo de irnos... - al fin hable y ella solo me vio a los ojos durante lo que me pareció un siglo pero tal fueron unas décimas de segundos y asintió.


- Creo que es hora de regresar a casa...


Nos vestimos sin apuros ni verguenzas ya todo estaba hecho y aunque la segunda ves me creí capas de soportar esta mierda ya no lo creía posible. Mire la cama antes de salir de allí y vi la prueba de mis actos reflejada sobre la tela contrastando con la blancura de las sabanas. Sangre. Cerré los ojos y salí de allí.


- Bella... - comente después de dos horas de viaje  en el mas absurdo e incomodo silencio viendo como ella cambiaba la emisora de radio unas doscientas veces.


- Edward no es necesario que digas nada - su mirada estaba perdida en algun lugar del pinche paisaje


- Yo solo quería que supieras que esto ... - dude si decir algo mas o no, pero no calle tenia que dejar todo mas que claro los grises no podían existir - nunca mas se repetirá, fue..


- Fue maravilloso.... pero solo fue sexo Edward ambos lo quisimos y yo mañana me caso por lo tanto... ya fue... y.. con respecto a mi virginidad tuve un novio antes que tu padre por lo tanto no pasa nada.


- Creo que comprendes cual es el punto - dije pasando una de mis manos por mi loco cabello. Sexo. Obvio. 


- Perfectamente, tranquilo no te haré una escena ni nada de eso sabes que a mi también me perjudica esto que paso - su vos sonaba rota como si se hubiese arrepentido.


Una patada tras otra bien Cullen lo mereces por cabrón.


- Comprendo bien de que me hablas... - dije y me dedique a conducir a toda velocidad no podía aguantar un segundo mas allí dentro con esta perra insensible.




- Llegamos... - susurro Bella un tanto ¿decepcionada? No. Aliviada.




Vi que ella hizo señales de bajarse y tome su mano sin miedo alguno a que me diese una bofetada


- Espera...- vi sus ojos mirarme un tanto contrariados y confundidos por mi acción - déjame decirte al menos que lo disfrute, me gusto ser el primero en tu vida...


- A mi tambien Edward, gracias por todo - bajo la mirada - mañana esperaré por ti a las once ¿recuerdas padrino? y llevate el auto luego lo buscare - comento sacando el vestido de atrás y cogiendo su bolso en el hombro, asentí  y ella bajo del auto sin mirar ni una sola ves hacia atrás balanceando su delicioso y redondo trasero.


Cerré los ojos encabronado.




Gracias


¡Ja!


Pequeño favor le hice y ni un besito...


Maldita perra.


Apreté el acelerador en punto muerto y el asfalto se quejo, las ruedas que chirriaron enfurecidas.


Respire mil novecientas setenta y tres veces y al fin me calme.


Al menos fui su primer cogida, su primer mamada su primer...


¿Y a mi que mierda...?




Chicas este cap en especial tiene un vocabulario un tanto subido de tono déjenme decirle que de ahora en adelante ira en aumento recuerden que es Calificación M.
¿Que les pareció?