Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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lunes, 31 de octubre de 2011

Amor Prohibido cap 9

EPOV
¡Felicidades! Ella dijo "¡Sí!"



En el corazón tenía la espina de una pasión. Logré arrancármela un día; ya no siento el corazón.
Antonio Machado 


La humedad de mis manos no contrastaba con mi maravilloso autocontrol.
La calma  y tranquilidad que había logrado a través de varios Valium ingeridos en las ultimas seis horas deberían ser suficientes como para mantenerme al menos lejos de esta nube de depresión en la cual iba cayendo lenta y tortuosamente. El riesgo de intoxicación no me preocupaba en lo mas mínimo al menos no de momento. Quizá seria lo mas indicado para frenar este absurdo.


Sonreí como un maníaco a la imagen que me devolvía el espejo. Un precioso traje de Armani negro azabache una pulcra camisa blanca y corbata negra de seda. Mi cabello era otro tanto pase mis manos por el mismo y lo deje peor de lo que estaba. Mire mis zapatos lustrados y puse mi mejor cara.


- Muy bien señoras y señores el show esta por comenzar - murmure para mi mismo




El auto estaba listo y gracias al cielo no seria yo el maldito chófer. Mis reflejos estaban nulos por lo que casi me partí la cabeza cuando baje el tercer escalón. Alice estaba desaparecida pero terriblemente rompe huevos. Era la décima ves que me llamaba en la mañana para recordarme que Bella estaría esperándome para el mediodía.


La boda se haría solo por el civil ya que mi padre era casado por iglesia y no se le estaba permitido una segunda unión a los ojos de Dios.
Mis nervios incrementaron cuando el auto se detuvo frente a la imponente Mansión Swan.
El sonido de la reja de entrada abrirse solo provoco que mi sedado corazón empezara su maratón. Una carrera que perdería antes de empezar a correrla siquiera. Una carrera que nunca ganaría y de la que jamas obtendría ni siquiera un puto y solemne reconocimiento pero que en definitiva debía correrla al menos intentar batallarla demostrarme a mi mismo de que putas estaba hecho.
Apreté el puente de mi nariz con fuerza, el temblor de mis dedos era incesante mi frente sudaba frió las piernas apenas si me respondían por lo que me tome un tiempo extra antes de bajar.


Busque en algún rincón de mi cerebro algo que se asemejara al estado en el cual me encontraba algún termino medico que describiera los síntomas que estaba sintiendo y nada. Mi mente estaba bloqueada parcialmente mis pensamientos giraban en torno al acontecimiento que hoy se consumaría.


La boda.


La magnifica y mas pura de todas las uniones.


Una carcajada brinco en mi garganta y tuve que taparme la boca.
El chófer me miro feo cuando baje sosteniéndome unos segundos de la puerta para recobrar la compostura.


¡Si estoy drogado!


¿Y a ti que coño te importa puto cabrón?


Quise gritarle pero me callé.


Llegue bastante agitado a la sala en donde se suponía debía esperar por la novia.


Mire todo a mi alrededor y la sensación de Déjà vu me abofeteo la cara.


- Joven ¿desea algo mientras espera a la señorita? - pregunto una anciana que me resulto conocida aunque ni me esforse por recodar su nombre.


- Un vaso de agua por favor - la voz me salio pastosa y algo mas elevada de lo normal.


Caí sentado en el sofá frente a la chimenea. El retrato de Bella me observaba fijamente y pude ver una sonrisa dibujarse en él incitándome a ir por ella. Malditas Benzodiazepinas. 
Al menos lograban sacarme del eje.


El agua me refresco considerablemente la anciana se retiro y me dejo allí solo. En el otro piso se oían voces animadas y llenas de felicidad.


Dos mujeres desconocidas bajaron acompañadas por mi hermana quien les agradecía su trabajo escandalosamente.


Al verme allí Alice  corrió hacia mi y me abrazo.


- ¡Hay Edward esta preciosa! ¡Sera la novia mas hermosa de todas! - chillaba tirando de mi mano para que me levantase.


- No lo dudo Alice - respondí secamente terminando al agua que quedaba


- Iré por mi auto ustedes me seguirán hasta el hotel y luego esperaran en el auto hasta que yo les avise


- Creo habértelo escuchado decir unas mil veces ve tranquila hermana


¡Woow!


Me sorprendí de la fluidez de mis palabras y agradecí internamente el que Alice no se haya percatado de mi excitación adicional recientemente adquirida.


Los neumáticos de un auto se oyeron chirriar y luego el silencio. Mi hermana estaba en camino.
Miro el reloj pulsera apenas divisando las agujas y desistí cuando supe que en este estado no lograría ver un elefante bailar a lado siquiera.


A penas si fue consciente de la presencia que estaba situada allí arriba en la gran escalera.
Un ángel en toda su expresión. La misma diosa que había poseído y por la cual estaba en este puto y catastrófico estado de culpa e impotencia. La misma perra que no fue capaz de darle ese misero beso de despedida ayer por la noche cuando la deje en este mismo lugar. La misma mujer que revoluciono mi vida en menos de una semana estaba allí con sus hermosos y profundos ojos mirándolo desde la cima del mundo. Marcando una ves mas la distancia entre ambos. La distancia que yo no pude respetar por mi maldita lujuria de probar lo prohibido de tener una vez al menos el fruto de la tentación en mis manos y gozar de él.
Me miraba absorta perdida en sus propios pensamientos de seguro arrepintiéndose una ves mas de haberme entregado su virginidad su inocencia. Fuertes punzadas de dolor me quitaron el aire que había logrado retener en mis pulmones cuando la vi allí. Constantes palpitaciones seguidas por nauseas me acosaban. Inspire con fuerza y largue todo ese aire contaminado.


Bella comenzó su descenso con pasos fuertes y seguros demostrándome a mi mismo la fortaleza de la que estaba hecha.
Y yo aquí. Como un vil marica sintiéndome como un perro por haber engañado la confianza de mi padre. Sangre de mi sangre. El creador de mi existencia.


¡Desgraciada!


¡Infeliz!


¡Hipócrita!


Me miraba como si nada hubiese pasado, como si el día de ayer solo fue una de las tantas visiones producidas por las Benzodiazepinas. No haba duda de que era o muy buena actriz o una puta sin sentimientos ni corazón ni nada que se le asemeje.


La escalera termino y Bella se me acerco ya no tan segura de si misma. Vi en ella una sombra de alarma pero solo fueron unos segundos. Festeje por eso. Aunque también se las podría sumar a mis malditas visiones.


- Edward... - su vos fue un puñal mas en mi pecho la sentí temblorosa y algo agitada. Sus ojos lanzaban llamas de fuego quemando los mios. Recorrí su cuerpo con la mirada tratando de no perderme detalle de ella. Era lo único que no podían quitarme. Admirarla.


- Luces ... perfecta - musite viéndola sonrojar inmediatamente


- ¿Nos vamos ya? - pregunto inquieta ella tampoco estaba cómoda a mi lado. No podía rebatirle eso. Yo ni siquiera lograba descifrar el estado real en el cual me encontraba sumergido.


- Claro pero... antes quería darte mi regalo de bodas - susurre acercándome a ella hasta quedar a pocos centímetros de su rostro. Vi como sus orbes color chocolate se atemorizaron por la cercanía impuesta pero no le hice caso alguno.


- No es necesario que me des nada - dijo mordiendo su labio pintado de rosa suave logrando que mis labios picaran por besarla.


- No hagas eso - hable liberando su labio con un de mis manos. Su aliento tibio roso mis dedos y mi mente adormecida se despertó inquieta. - te dañaras el maquillaje


Bella me miro confundida hasta que al fin saque el estuche negro de mi saco. Dejando a la vista el collar de oro blanco con pequeños zafiros que había adquirido en la tienda de antigüedades y se lo puse en su blanco fino y sedoso cuello. Deje que mis dedos acariciaran la suavidad de su piel y la sentí estremecer ante el contacto. Libere mis dedos de allí. De seguir así la tomaría aquí mismo y eso no podía volver a repetirse.
Ambos estábamos de acuerdo. 


Ayer.


¿Pero hoy? 


Me pregunto la voz de mi conciencia que a penas hoy descubrí que existía.


Cuando me gire para poder apreciarla Bella parecía atrapada en una burbuja. Sus ojos estaban faltos de cualquier expresión idos lejos de la realidad. 


¡Hey!


¡Yo soy el que tiene suficiente droga para dormir a un elefante y bailar hasta caer muerto de un infarto!


- Sino te gusta... - dije levantando mis manos para quitárselo


- ¡No! - grito y me asusto - ¡Dejalo! Es muy hermoso gracias - contesto sonriente 


Su boca estaba apenas entreabierta y me perdí en ella. Imaginando su sabor dulce su calidez al enredarse con la mía.Pero descarte esos pensamientos cuando la oí jadear. La estaba poniendo nerviosa y ese no era mi plan. 


- Ahora creo que podemos irnos - acote y ella asintió cuando la tome del brazo para guiarla hasta el coche.


Durante el viaje al hotel ninguno hablo. Las palabras sobraban nada de lo que dijese podía aportar algo constructivo. Bella estaba mas calmada. El silencio logro que dejase de retorcer las manos encima del vestido blanco celestial que la cubría. Sus manos permanecían entrelazadas en su regazo y las mías sudaban frió otra ves muriendo por tocar las de ella.


En algún momento el auto se detuvo y todo lo que sucedió fue como un puto espejismo.
El chófer bajo y se situó al costado del auto. Bella se giro y sus ojos se encontraron con los mios solo unos segundos. Su cuerpo se inclino lentamente mientras que su boca rozo la mía solo unos segundos. Un casto beso. Sin sabor. Sin olor. Sin calor. Sin lengua. Sin nada de nada. Lleno de interpretaciones y vacíos de  significados.


Ninguno de los dos fue capaz decir nada. Acomode el mi saco ligeramente y baje del auto abriendo la puerta para ella.


Tome su mano y camine por inercia. 


Rostros ajenos desconocidos se cruzaban en mi camino desprovistos de todo hasta de identidad propia. Rostros que sonreían y lloraban al ver a la novia. 


Y al final el único rostro el cual poseía nombre e identidad. El rostro de mi padre adornado de una enorme sonrisa que le llegaba a los ojos haciéndolos brillar de emoción nunca antes vista.


Solo tres pasos  mas y todo habrá acabado sin apenas comenzar. Trague en seco la saliva acumulada en mi boca.
La rigidez del cuerpo de Bella me saco del letargo en el cual estaba cayendo. No fue necesario voltearme para saber que era lo que pasaba allí. Apreté su brazo aun enredado en el mio trasmitiendo le el ultimo atisbo de fuerza que me quedaba y la solté de inmediato entregándosela en manos del único hombre al cual nunca podría llegara odiar.


No atine a nada solo me quede allí parado viendo con mis propios ojos la unión que se estaba consagrando. Alice lloraba emocionada y sus brazos me abrazaban con fuerza buscando apoyo. Sin saber era ella me estaba sosteniendo a mi.


Los votos fueron dichos pero mis oídos estaban cerrados mi vista nublada por las lagrimas y mi corazón oprimido de dolor. Solo su vos me termino de hundir en el abismo sacando mis lagrimas ocultas a la luz  cuando dijo con firmeza y sin duda alguna frente a todos "Acepto".






Cuantas emociones encontradas sin dudas un capitulo difícil pero necesario. Espero sus comentarios y gracias♥

1 comentario:

Laura dijo...

Vaya se caso Bella tantas emociones se dieron entre ellos 2 hasta el ultimo momento y como sufre Edward al verla casarse con su padre aunq como el dijo no puede odiar con el q ella se casa ,ahora veremos q pasa con ellos,me gusto el capitulo y cada vez esta mas emocionante!