Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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martes, 25 de octubre de 2011

VILIGILADA ONESHOTS



Chicas este Oneshots lo hice para participar en un concurso en el blog de mi amiga Cullen hace un tiempo lo encontré en mi archivos así que quise compartirlo con ustedes.♥Rina♥


 VIGILADA 



 Las 22.15.

 Casi la hora.

 La pantalla irradiaba un halo fantasmal que teñia de azul la obscura habitación. Edward Cullen miró el reloj y tamborileó con los dedos en la mesa. Ella nunca cambiaba de horario. Tenía que llegar a casa en cualquier momento.

Él tenía cosas importantes que hacer. Aún debía repasar cientos de horas de video y audio aunque los procesadores de señales digitales eran muy rápidos, se tardaba mucho en hacerlo. Debería estar controlando los otros puntos de vigilancia. Cualquier cosa menos esta pérdida de tiempo.

Sin embargo, seguia mirando el monitor, tratando de ignorar la cálida excitación de su cuerpo. Los cientos de horas de video que tenía archivados, protagonizados por ella, no le interesaban la necesitaba viva, en carne y hueso y en tiempo real.

Como un drogadicto necesita su dosis.

Lanzó una maldición ante tal pensamiento sino fuese porque ella era su jefa habria muchas posibilidades. tenía que concentrarme no podía descuidarme su seguridad era lo más importante en este mundo para mi. Despues de dos intentos de secuestros no podía distraerme a pensar en la mujer espectacular que había detrás de todo eso.

La cámara del garage cobró vida. Trate de ignorar la forma en que se le acelero el ritmo cardiaco y miré el reloj las 22.37. Ella habia salido esa mañana a su empresa. La habia observado tambien en las cámaras instaladas en Swan Corporation su recorrido era siempre el mismo lo sabia por el localizador ubicado en su coche pero, no era lo mismo. Me gustaba tenerla solo para mi.

El coche entro y se apagaron los faros. Ella se quedo dentro tanto tiempo que la cámara dejo de funcionar y la pantalla se obscureció de nuevo. Edward maldijo entre dientes y recordó que debía reprogramar el tiempo de desconexión, aumentandolo de tres a diez minutos. Pulso unas teclas. Volvio a aparecer la imagen de ella. Unos segundos despues salió del auto estaba pensativa. Su labio era preso de sus dientes y mi cuerpo convulsino al imaginar mi polla en su boca.

Las dos cámaras del interior se conectaron automáticamente cuando abrio la puerta y se dirigió con su andar de princesa hacia la cocina. Tomandose un vaso de agua, se quito las gafas de montura de titanio y se froto los ojos, apoyandose en el fregadero, cansada. Echo hacia atras la cabeza para poder beber, mostrando su blanco, largo y suave cuello.

 Era increíble que una mujer de su categoría no tuviese mas que un ama de llaves mas vieja que mi abuela y sordisima encima la pobre vieja dormía a pata suelta desde mi posición podía escuchar los sonidos de sus ronquidos a través de la cámaras de los pasillos de la inmensa mansión.


La cámara escondida en reloj de la cocina enmarcaba su pálido rostro su barbilla obstinada, sus ojeras.

Ella cerro los ojos, la sombra bajos los mismos indicaba que se le habia corrido el maquillaje, estaba agotada.

Sus ojos se abrieron dejandome cer el chocolate liquido en los mismos. Estudie la imagen ampliada, era tan deliciosamente sexi y perfecta.


Probablemente padecia de un problema psicologico, una fijación: estaba proyectando en ella mis fantasias infantiles,porque parecia una princesa de los cuentos de hadas. Estaba obsesionado con Isabella Swan, o mejor dicho Bella. El estupendo cuerpo de esa mujer había alterado mi realidad, hasta hacerla irreconocible.

Bella camino hacia el gran espejo situado al frente de su armario. Sabia a ciencia cierta que él estaba ahi, detras de alguna cámara observando. Para eso lo habia contratado y aunque pensara que ella era tonta no se le habia pasado desapercivido su manera de mirarla cuando traspasaba la garita en donde le tenia su equipo instalado. En otra ocacion tal vez huviese armado un escandalo pero Edward Cullen la traia loca, desde el primer dia supo que ese hombre seria suyo pero era tan timido que se decidio a darle una manita.

Edward aumento la imagen hasta que lleno toda la pantalla. Ignoro el leve sentimineto de culpa. Esta era su parte favorita y no iva a perdersela por nada del mundo.

Saberla a escasos metros de su centro de control lo desequilibraba a la vez que se sentia tranquilo de tenerla cerca.


Bella se quito la chaqueta y colgo la falda en la percha. Suspiro divertida podia imaginarselo tocandose su mienbro acariciendose el mismo solo con ver mi cuerpo tras una estúpida pantalla.

Gracias a la perfecta resolucion de las cámaras de última generación, Edward podia diferenciar el matiz del color de su maravillosa piel, con suves tonos cremas, rosa y rojo. Al colgar el traje, la blusa se le levantó mostrando las bragas de encaje negro que se ceñian sensualmente a su redondeado trasero. Mi mano tomo vida propia y fue a para en medio de mis piernas, bajando apresuradamente la cremallera del pantalón, un gruñido salio despedido por mi garganta al liberar mi falo y darle rienda suelta a mi mano con movimientos desesperados. Conocia esta rutina como si fuesen créditos de una película y saboreaba cada detalle.

Bella se quito las medias, las tiro a un rincón y comenzó su torpe e inocente segun ella striptease nocturo, cuyo primer paso era desabrocharse la bluza. Estaba cansada de hacer esto cada noche incitandolo a que se dignase a venir por ella pero en el fondo de su ser sabia que valia la pena hacerlo. Escondio una risita y la saco con lentitud imaginando la cantidad de improperios que estaría lanzandole él por no apurarse.

A Edward se le escapo un silbido cuando finalmente ella se quito la blusa. Sus grandes cenos recién operados hacia un mes estaban reprimidos bajo un sujetador de encaje negro igual al las bragas. No sabía en que momento se había enamorado de ella; bueno había quedado prendado de ella desde que la vio pero nunca pensó sentir tal cosa por una mujer que apenas si le dirigía la palabra. Apretó aun su mienbro aumentando la velocidad. Queria sentir su cuerpo tiritar al aullar como un lobo frente a la imagen de esa perra del sexo.

Se la imagino tumbada, desnuda bajo su cuerpo palpitante, con las caderas sacudiéndose avidamente hacia arriba en busca de sus acometidas. O cuando se hallara a horcajadas de él, las tetas grandes llenando sus manos mientras entraba en ella. Transpirando en cada resquicio de su piel no quedaria centímetro de esa mujer que no acabase empapada de sudor.

Tuvo que frenar un poco su mano el liquido preseminal brillaba en la punta de su verga y aun faltaba lo mejor.

Bella solto su cabello hasta que el pelo ondeo sobre su cintura. Suspiro nuevamente y sin dudarlo estiro los brazos hacia atrás para desabrocharse el sujetador.

Edward se estremeció mientras miraba sus senos grandes, deliciosos, coronados con unos pezones de color rosa pálido.


Bella sintió su mirada en ellos y al instante estaban tensos, duros, excitados en contactos con sus dedos, contra la palma de sus manos, contra su cara. Se imaginaba como se los besaría, chuparía con esa boca que mas de una vez le saco una orgasmo con solo una sonrisa.

El corazón de Edward latió con fuerza cuando Bella comenzó a quitarse las bragas, curvando sus hombros y el cuello, arqueando la espalda. Gozando de la libertad de estar desnuda y solo. Bueno casi sola.

Esta mujer era toda una diosa del olimpo, una verdadera asesina de pollas. Los rizos castaños de su pubis no podían ocultar los labios vaginales debajo de ellos. Desee apretar mi cara contra esos rizos, aspirar su tibio aroma de mujer y después saborearla, separando los suaves pliegues de su sexo, lamiéndolo hasta que ella se desmayara de placer. El video y el audio no eran suficientes. Faltaban texturas, olores, sabores. Estaba hambriento de ellos.

El semen salio empapando mi camisa y senti una liberación tan grande pero insuficiente a la vez queria mas. Necesitaba mas de ella.


Bella camino desnuda hacia su cama hacia tan solo tres noches que actuaba de esa manera tan descarada. Necesitaba que él diera el último paso para venirse a ella. Abrió sus piernas y deslizo sus anhelantes dedos en la humedad que tenia entre ellas. La inundo un mar de imagenes sensuales, pero lo que mas la incito era la visión de la cámara oculta sobre el armario. Se dedico mirarla fijamente a la vez que se imaginaba la boca de Edward dentro de su cuerpo, la fricción de miembro en su vagina, sus manos en sus tetas babeandola completamente para luego cabalgarla sobre ellas y derramar su semilla en su boca.

Eso la llevó al orgasmo, se arqueo en la cama con un grito agudo experimentando una cascada de interminables sensaciones. Sonrió ante su imagen reflejada en el espejo y se paso la lengua por los labios para rematar. Incitándolo. Provocandolo.

Edward se apartó del monitor y se obligo a si mismo a respirar hondo . Acorto los pocos metros que le quedaban para encontrarse con la mujer mas exquicita que alguna vez alla visto.

Tan solo dos segundos después la puerta de su habitación se abrió y alli estaba el ser mas perfecto sobre la tierra mirandola con deseo, con lujuria, con anhelo contenido.


Encerrandola con sus brazos levanto su cuerpo de la cama y la arrastro hacia la alfombra que estaba en el piso. La miro a los ojos y ella se apreto contra él, retorciéndose de placer al sentir el peso de cuerpo sobre ella. Tento su pecho con la punta de sus dedos, el aliento agitado. Su calor lo abrasaba y la humedad de su sexo despedía un aroma inigualable.


Bella lo rodeo con sus brazos y lo beso en los labios. Lo devoro. Edward emitió un sonido ronco desde lo mas profundo de su garganta y sus brazos se apretaron en torno a ella como un animal.

Era un beso real, caliente, diferente a todo lo que ambos habia imaginado y soñado. Su cuerpo olia a lilas y eso la humedecio aun mas. Edward bajo sus boca por su cuello mordiendo levemente en el hueco de la clavícula dejando humedad a su paso.

Quería meterse dentro de su piel, tocarla toda, probarla toda. Su pene no paraba de presionarse en su vientre, duro como una piedra irradiendo calor.

Dejo que su boca diera rienda suelta a tanto deseo contenido envolvió la mitad de uno de sus pechos mientras que con la otra lo masajeaba eran mas grandes aun de lo que la imagen demostraba, los saboreo, exprimio todo su jugo a la ves que Bella se retorcía y le arañaba la espalda como una gata en celo.

- Siento tu calor - musito con vos ronca, le separo delicadamente las piernas si fuese por el la masturbaría hasta el cansancio pero ya por hoy era suficiente de juegos quería hundir su vara en su cuerpo perderse en su humedad y llenarla de toda su leche.


- Creo que me estoy quemando - susurré para hacerlo tomar la valentia que parecia haberse apagado.

Eso fue suficiente Edward le levanto las piernas enredando con ellas sus caderas y le aparto mas los muslos suaves y blancos redondeados hasta que diviso su pliegues.

Bella le agarro los hombros en busca de equilibrio clavandoles los dedos en los músculos.

Estaba empapada mas que apunto. Su olor a mujer flotaba en el aire haciendolo enloquecer.

Bella clavo sus ojos en las dos esmeraldas que la miraban como nunca antes se atrevió y sintió cuando su enorme falo la traspaso sin consideración. Sintiendo como cada centímetro de su piel se estremecía de placer.
 



Edward se sumergía en su interior hasta su totalidad era enorme podía sentir como mis paredes trataban de acostumbrase a su tamaño potentoso sus arremetidas eran insantes estaba fuera si. Embistiendo rápido y furiso. Al fin era suya despues de miles de pajas al fin podía descargar su deseo en su cuerpo. Su amor irrefrenable.


El orgasmo le sobrevino amabos en ese momento como un choque de trenes y la explosión los hizo retorcerse con fuerza brutal.

Edward se tumbó a mi lado y me aferró en sus brazos imaginando tal vez que era solo un sueño una más de sus fantasías. Como si nunca más podría kllegar a repetir este momento de exquicita lujría y amor desenfrenado. Mis manos viajaron por su espalda Bella permanecía en silencio el miedo se apoderó de mi ella era un flor tan delicada sus petalos al igual que su piel eran tan suaves como el saten. Era como tener un trozo de cristal en mis manos. Se me escapo un suspiro mi piel reaccionaba a la suya como si fuesemos uno solo. Deje que mis labios viajaron por su cuello varonil tan firme y duro como el resto de su cuerpo.


Bella me besaba con suavidad mi corazón se aceleraba perdiendo el hilo de mis pensamientos tan solo con el contacto de sus labios me dejaba fuera de control.

Acerqué mis labios a su oido hablandole con vos aterciopelada.


- Nunca había deseado tanto a una mujer como a ti - dijo Edward y yo creí morir si él supiera que yo lo había deseado desde el minuto uno de conocerlo, su rostro quedo gravado en mi mente cuando su curriculum quedó sobre mis manos ese día.

Sin saber porque senti la sensación de que jamás tendría la oportunidad de tenerla en mis brazos de besarla con ternura, mi necesidad por ella era más fuerte ahora que había cumplido mi cometido mi mayor deseo. Estar en sus brazos.


Sentía como Edward resoiraba entrecortadamente a mi lado; su agarre se hizo más fuerte. tenía tantas caricias reprimidas que lo acaricie todo absolutamente todo como si de eso dependiera mi vida. El corazón no mentía esto esta fuera de toda lógica lo amaba intensamente como jamás creí amar a un hombre.


Los latidos de su alocado corazón ante el tacto de mis caricias lograron que mis ojos siguieran a la dueña de mis desvelos. Dos preciosas orbes color chocalete me observaban fijamente, su coor era aun mas nitido de lo que la resolucion de la Nikon me mostraba cada día. Besé con deleite sus hermosos labios color cereza atrapando el dulce sabor de boca en la mia, al cabo de unos minutos eternos tuvimos que separarnos por la falta de aire.


- Nunca pensé sentir lo que siento por ti, no lo puedo explicar... pero te metiste en mi corazón y me haz robado hasta la razón - dijo Bella dejándome helado ante tal declaración de amor. Mis brazos la encerraron en un abrazo cargado de sentimientos a la vez que la besaba con pasión con amor dejando que el latido de nuestros corazones siguieran el mismo ritmo.

Revovinó el vídeo y volvió a ponerlo en marcha. Mas de noventa horas de grabación en las cuales mas del 80% figuramos Edward y yo haciendo el amor o teniendo sexo desenfrenado sin ningún tipo de tapujos ni cuestionamientos.

- Otra vez mirando el vídeo querida - repuso su voz en mi espalda a la vez que apoyaba su cabeza en mi hombro mientras me abrasaba.


- Recordando.... lo que es ser vigilada tan de cerca... sabes una cosa Edward cuando te contrate supe que eras todo lo que deseaba en mi vida y así fue rara vez me equivoco cariño

- En eso tienes toda la razón preciosa cuando recibí tu oferta de trabajo no lo pensé dos veces quise ser tu guardián, tu amante silencioso adoraba verte detrás de las cámaras ... - reía descaradamente ese era nuestro juego parecer desconocidos y enamorarnos cada ves que nos encontrábamos.

- Y a mi me encantaba saber que tu estabas detrás de ellas - dije con vos melosa que sabia que Edward adoraba.

 - Eres una chiquilla perversa es por eso que te amo tanto - repuso besando mi cuello

- Creo que es hora de pasar a la siguiente fantasía bebe estas listo para convertirte en mi doctor...

 - ¿Doctor? Umm tal ves mejor si tu fueses mi enfermera... - dije poniendo mis manos bajo su falda- ademas esta vez te toca a ti mi vida


- Lo que pidas ya es tiempo de cambiar un poco la rutina - repuse mirando a mi marido mientras guardaba los vídeos en el cajón del escritorio de su despacho al fin de cuentas al ser la mujer de Edward Cullen el empresario mas grande de toda Seattle nunca podría ser mas de lo mismo...

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