Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 6 de noviembre de 2011

Amor Prohibido cap 10

EPOV


Distancia

Lo más importante que debes hacer en tu vida, es no interferir con la vida de otra persona. 
Zappa, Frank.

  El sonido titilan te del hielo al golpear contra el cristal me tenia entretenido. Mirar como de a poco se derretía dentro del liquido ambarino parecía ser en este momento la quinta maravilla del mundo.
Bebí su contenido y el alcohol del whisky me quemo la garganta era un dolor soportable en comparación con la tortura que debía aguantar a mi alrededor.


- Edward deja eso vamos a bailar - nuevamente Alice me arrastraba hasta la pista de baile haciéndome girar sobre mi pies. Estaba completamente dopado de tanto Valium que había ingerido. A penas podía divisar el rostro de mi hermana.- Creo que aun no bailas con la novia ¿no? - pregunto pero cuando abrí mi boca pastosa y borracha fue demasiado tarde ella había arrastrado hasta el lugar donde estaban los flamantes novios.


- Felicidades - repetí al llegar y ser testigo de un beso para nada correcto entre un hombre mayor y una adolescente. ¡¡Agg!!


- Edward hijo. ¡Gracias! Soy tan feliz Isabella es la mujer de mis sueños - decía mi padre algo entonado con las mejillas algo rosadas y ahí mis oídos se callaron perdiendo el contacto con el mundo exterior mi vista solo se estaciono en esos ojos marrones que me miraban chispeantes y algo avergonzados.


- Padre Edward quiere bailar con Bella déjala un segundo si, ademas hay muchas personas que desean felicitarte - agrego Alice llevándoselo lejos de nuestras miradas.


En este momento maldeci cada uno de los cinco pastillas tranquilizantes que había ingerido desde la noche anterior. Podía sentir el peso de mis párpados y mi respiración un poco disfuncional.
Bella sonrió cuando le extendí la mano y la guié hacia la pista.


- Estas hermosa - susurre muy cerca de su cara y vi que ella frunció la nariz por el olor a whisky


- Gracias Edward, creo que has bebido demasiado - acoto activando la mirada láser para noquearme.


- Son solo un par de copas, ¡Un padre no se casa todos los días! ¿verdad? - bromee sin entusiasmo.


Ella no dijo nada solo continuo arrastrando mi cuerpo haciéndome girar incansablemente.


- Quiero que seas feliz - dije antes de que el vals acabara.


- Lo seré despreocúpate, ahora quien debe serlo eres tu. - contesto mirándome seriamente.


No porque sea la mujer de mi padre y la chica con la cual había follado bien rico el día anterior se merecía mi apatía. Bella escudriño mi mirada buscando la verdad allí y al fin me regalo su hermosa sonrisa.




La fiesta acabó para mi cuando concluí mi baile con Bella y después retirarme.


- ¿Ya te vas? - pregunto la duende acercándose a mi lado


- Si es que... no me siento bien sabes... el trago me pego mal - mentí descaradamente cada segundo que pasaba era una tortura para mi. Jamas creí explorar este sentimiento de rabia e impotencia así que opte por irme. Sumándole mi dosis de Benzodiazepinas este seria un día para olvidar.


- Esta bien, yo me quedare aquí con ellos ve a casa y descansa Edward, veras que una buena almohada es el mejor remedios de tus males, vete en taxi en ese estado no podrás ni embocar la llave - comento antes de desaparecer.


¿Que mierda?


¿Cuando Alice había sido tan comprensiva?


Bueno la verdad es que mi mente no estaba para psicoanálisis profundos así que hice caso y me metí en el primer taxi que paro.


Deje mi cabeza caer encima de la almohada tal y como mi hermana me dijo y fui sensacional. Mis ojos se cerraron y al fin el sueño me venció sin reproches.


La calidez de sus manos me despertaron pero no abrí los ojos sabia que era un sueño. Ella no podría estar aquí a mi lado. Ella se había casado con mi padre. Con mi padre. Me repetí cuando sentí su aliento golpear en mi cara. Vamos Edward. Definitivamente se me había pasado la mano con las drogas. Las alucinaciones eran un síntoma constante en estos cuadros de intoxicación como el mio. Me dedique a disfrutar de sus caricias. Sus besos recorrían mi cuerpo mientras que su cabello me erizaba la piel por donde me tocaba. Era un sueño. Un sueño del cual no quería despertar. Saberla allí conmigo me ayuda a olvidarme de la forma en la que mi padre se lo estaría haciendo. Mi cuerpo se tenso cuando entre susurros sentí su vos.


- Edward...


Abrí mis parpados adoloridos y miles de agujas se clavaron en mi retina pero nada fue lo suficientemente malo como para no apreciar a la diosa que tenia allí casi encima de mi cuerpo a horcajadas.


Me incline hasta su rostro poniendo mis manos a cada lado de su preciosa cara.


¡Ella era real!


¡Estaba ahí!


¡A mi lado!


- Bella...


Solo alcance a decirlo y sus labios carnosos impactaron en mi boca la cual no opuso resistencia. Su lengua ataco el interior de la misma mientras se enredaba con la mía. Sabia a vodka pero no me importo. Mire su ojos antes de liberar su cuerpo de aquel minúsculo camisolin blanco de encajes.
Su piel cremosa salio al descubierto y sus pechos desnudos quedaron frente a mi boca. Los chupe con ansias. Era un delicia propia de tal diosa. El dulce que me había sido negado y ahora era mio.
Libere mis caderas de mis bóxer con rapidez mientras ella se quitaba sus bragas.
Ninguno decía nada. Las palabras no tenían cabida. La estreche a mi cuerpo con fuerza recorriendo cada centímetro de su piel esa piel que tanto me había hecho suspirar.


Sentí la dureza de sus pezones y me aventure a morderlos ella gemía delicadamente mientras se retorcía encima mio. Sus caderas buscaban la fricción de nuestro cuerpo buscaban el contacto tibio de nuestros sexos húmedos y deseosos de ser usurpados.


La deje sobre la cama mientras me buscaba un condón en mis pertenencias y me lo puse con ligereza.
Un estallido de luces me cego cuando la penetre sin templanza. Supe que este era mi lugar. Aquí. Así con ella  y me dolió recocer que sin querer me enamoré de la mujer de mi padre. La mujer que llevaba no mas de seis horas casada con mi padre y ahora estaba en mi cama conmigo.


Intente superar la presión que nacía en mi pecho y guíe mis caderas a un ritmo frenético. Sus ojos brillaban entusiastas pidiendo por mas y la complací.
Levante una de sus piernas y la lleve hasta mi hombro. El contacto era increíble y muy profundo. Seguí embestiendo cada ves mas rápido, sentía su respiración agitada y sus labios rojos carmín de tanto mordeselos. Disfrute de este momento desechando la culpa y el dolor. Yo la necesitaba. Bella estaba tatuada a fuego en mi piel y eso nunca cambiaría.


Sus jadeos me incitaron a perderme mas y mas en esa niebla de pasión y desenfreno en la que ambos estábamos sumergidos y allí si la explosión hizo acto de presencia y se libero tan potente y poderosa que mi cuerpo cayo muerto sobre el de ella.
El tiempo aplaco nuestras respiraciones y como pude me quite de encima suyo. Bella me miraba sonrojada por la intensa actividad y yo me perdí en sus ojos. Miles de cosas me hubiese gustado decirle pero ninguna de ellas seria valida. No ahora. Nada tendría sentido.


- Gracias - dijo al fin dejando un beso en mis labios antes de salir de mi cuarto a escondidas como había ingresado.


Me quede sentado en la cama. Divisando las sabanas retorcidas preguntándome si todo esto había sido real. Pero al mirar mi cuerpo encontré que pequeños rasguños en mis hombros habían dejado rojiza al piel allí. Mi dolor no disminuyo al contrario creció mas y mas, pero aquel sentimiento de pertenencia de propiedad estaba mas y mas arraigado en mi pecho se negaba a colaborar.


No quería saber lo que ello significaría para mi. Bella había tomado una decisión y si lo que buscaba era un amante de ocasión no podría serlo mas aun sabiendo que el daño se lo hacíamos a mi propio padre.


¡Dios!


¡Que he hecho!


Murmure para mi mismo mientras cogía el teléfono.


Tire de mi cabello y me di una ducha larga y extenuante, envolví mis caderas en una toalla de algodón y me dispuse a hacer las maletas. Nada tenia que hacer aquí. La boda se había celebrado y con ello la ruina de mi vida.
Guarde las pocos cosas que había llevado y cuando termine cerré el cierre lleno de rabia e impotencia.
Mi mente necesitaba aislamiento. Ya a mi regreso buscaría un sitio donde vivir.


Al bajar Charlotte estaba preparando el desayuno y casi cayo muerta de la impresión al verme alli tan temprano.


- Buenos dias, siento asustarte pero es que mi avion sale a las ocho y no quise despertar a nadie


- ¿Tu avion? No sabia que te ibas Edward - su mirada me escudriño sabedora de que algo estaba mal conmigo.


- Si es que mis exámenes estan próximos y no quiero seguir retrasandolos mas ademas mientras mas rápido me vaya mas pronto volveré - fingí una sonrisa 


- Claro querido eso es verdad, siento que no puedas quedarte pero debes desayunar algo antes de salir


- No te molestes Charllotte tomare un café en el aeropuerto aun estoy bajo los efectos del alcohol


- Lo se niño bebiste demasiado anoche yo misma te vi, bueno entonces ven aqui asi te doy un abrazo - dijo y me estrecho calidamente.


- Sera mejor que me vaya, saluda a mi padre si y Alice tambien los llamare en cuanto llegue


- Lo haré niño, los novios saldrán al mediodía para su viaje de luna de miel


- Si lo se, bueno me voy antes que se me vaya el avión - me despedí antes de huir como una rata fastidiada y depresiva.






Este cap ya lo tenia listo no quise retrasarlo mas pero recuerden el aviso que les subí anteriormente. Gracias

3 comentarios:

Laura dijo...

Bueno esa fue una buena despedida para ellos 2,pobre Edward todo lo q esta sufriendo el la ama pero es mejor q se vaya asi se veran las cosas mas claras con Bella y sobre todo q ya se caso y nada más q con su papá,veremos q pasa y tranqui rina aqui te esperamos bye!

ღ ✰ Aqua Marie Cullen ✰ ღ dijo...

OOOOHHH BELLA BELLA BELSS, EN TU NOCHE DE BODAS? CON EL HIJO DE TU ESPOSO?? OOOO OOOO ESO ESTA MAL PERO ME ENCANTA JAJAJAJA

Anónimo dijo...

MUY BUEN CAP. ME ENCANTA ESTA HISTORIA, POR FA NO LA DEJES INCONCLUSA.
sALUDITOS Y GRACIAS POR HACERNOS FELICES CON TUS HISTORIAS