Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Oneshot:Un sentimiento llamado dolor

Se que hoy les gustaria leer destellos de amor,pero nuestra amada Rina no esta pasando por un buen momento,asi que les dejo un oneshot,se que no es lo mismo,pero algo para que puedan leer.
Os pido un favor chicas,mandele a Rina mucho cariño y apoyo,ella se lo merece.
Rina hermana,sabes que te quiero y estoy a tu lado,te la certeza de que todo pasara,muchos besos.



Un sentimiento llamado dolor

Hola de nuevo.Ayer me puse a escribir sin una idea fija en mente y me salio esto,a ver que les parece.


Empezaba a impacientarme tanta espera,hoy llegaba Edward después de dos meses de ausencia.
Había viajado a Londres a otro de esos congresos de medicina,y lo esperaba sentada en las escaleras que daban a la puerta de la gran casa que teníamos.
Mi marido era uno de los médicos mas reconocidos en su tema,la neurología. Y estaba realmente orgullosa de el por todas las vidas que conseguía salvar.
Llevábamos casados seis años,y ya hace tres que empezó a viajar por temas de trabajo.
Primero fue una conveccion por tres días,luego una operación que le llevo una semana,hasta que empezó a faltar semanas,meses...
Y yo empece a cansarme de sus viajes,de sus largas ausencias,de las noches que pasaba sola llorando y añorandolo.
Habíamos discutido decena de veces sobre esto,pero el nunca entendía mi punto de vista. Siempre era mas importante su trabajo,sus pacientes...
Teníamos una hermosa hija de tres años,Carol.
Ella era la que me acompañaba en mis largos y solitarios días.
Nunca logre entender como es que conseguía estar alejado de ella,si era la luz de nuestras vidas.
Esperamos ansiosos su llegada,preparamos con ilusión su cuarto,su ropa,sus juguetes...
Yo llevaba solo dos horas lejos de ella y ya la extrañaba.
La había dejado en casa de su abuelita Esme,la mama de Edward.
Mi suegra adoraba a la niña,y era feliz compartiendo tiempo con ella.
La había llevado allí con la intención de que pudiéramos hablar sin que la niña nos escuchara. Pues siempre que discutíamos sobre este tema,la cosa acababa descontrolándose.
Pero de hoy no pasaba,a partir de hoy Edward tendría que decidir cual era su prioridad en su vida.
Al fin,el sonido de la llave en la puerta se escucho.
Entro en la casa dejando sus maletas en el suelo,alzo la cabeza,y me encontró ahí sentada.
Su mirada se encontró con la miá,y aunque mi intención era otra,no pude evitar levantarme y echarme sobre sus brazos.
El me devolvió el abrazo por tan solo un instante.
-Veo que me extrañaste demasiado.-
No pude evitar que mi voz sonara tan accida,después de dos meses,no era capaz ni de besarme.
-Bella por favor,acabo de llegar. Deja tus ironías para luego.-
-Esta vez no Edward,tenemos que hablar.-
-¿Y la niña?-
-Carol esta bien,esta con tu madre.-
-Bien,me voy a la ducha.-
-O no Edward,estoy harta de que me evites.-Dije a voz en grito.
-Hoy vas a escucharme,tanto si quieres como si no.
Y si es necesario que me oigas desde la ducha,lo harás.-
Edward se giro con el enojo pintado es su cara,y también alzo la voz.
-Esta bien Bella,hablemos. ¿Otra vez vas a volver a lo mismo de siempre?
¿Vas a decirme que estas cansada de mis ausencias? ¿Que no me importas?
¡Todo eso ya lo as dicho!
¡Lo he escuchado decenas de veces Bella!-
Por un momento me quede petrificada,sus palabras denotaban que también estaba cansado.
Cansado de discutir,cansado de mi...
-Si Edward,voy a decirte lo mismo.-Dije algo mas calmada.
-Tienes que entender que no solo eres tu,que tienes gente a tu alrededor que te quiere. Y solo por eso,tienes que respetarlas.
¿Tienes idea de las veces que tu hija a preguntado por ti?
¿De cuanto le gustaría tener un papa que le leyese cuentos?-
-Si Bella.-Dijo cada vez mas exaltado.
-Todo eso esta muy bien,pero si tienes todo esto es gracias a mi trabajo.-
Dijo señalando todo que había a nuestro alrededor.
-Tienes la casa que cualquiera soñaría tener. Un jardín,cinco habitaciones,piscina...-
-Cambiaría todas estas cosas,por tener a mi marido en casa.
Esto no es necesario Edward,tu quisiste dárnoslo,pero podemos vivir en una casa mas pequeña y ser felices de igual forma.-
Edward se llevo la mano al puente de la nariz al tiempo que dejaba escapar un suspiro.
-Bella ya lo hemos hablado,mis pacientes me necesitan.-
-No Edward,tu as hablado. Yo solo te he escuchado y eh accedido en todo.
Pero ya no mas Edward,ya no mas.-
-Que quieres decir exactamente.-
-Lo que quiero decir es que tendrás que decidir que es mas importante en tu vida,si tu carrera,o tu familia.-
-¿Me estas dejando?-
-No quiero hacerlo,Dios es testigo de cuanto te amo. Pero no puedo seguir así,ya no me quedan fuerzas.-
De pronto Edward golpeo fuertemente la pared,en sus ojos podía ver ira.
-Sabes que haz lo que quieras.-Me dijo con voz fría.
-Si quieres irte yo no puedo impedirlo,hay tienes la puerta.-
En ese momento me quede helada,mi cara se puso pálida y apenas era capaz de moverme de donde estaba.
Realmente había pensado que reaccionaria,que nos amaba lo suficiente como para quedarse con nosotras.
Sentí como el mundo se desmoronaba sobre mi,deseaba que me tragase la oscuridad.
Pero tenia que salir de dudas,tenia que saber si me amaba.
-Edward,¿Hablas en serio? ¿Realmente no te importa que nos marchemos?-
-Eres tu la que me ha llevado a esto Bella,me pides que deje mi carrera para complacerte y no puedo. Sabes que no puedo hacerlo.-
-¿Me amas?-
-¿Que? ¿Que clase de pregunta es esa?-
-Es la pregunta de una mujer que duda del amor de su marido,y ahora contestame,Edward.¿Me amas?-
Me quede ahí,quieta. A la espera de que el me contestara.
Me di cuenta de que mis manos temblaban,pero no por que tuviera frió.
Lo que pasaba era que tenia pánico a la idea de que hubiera dejado de amarme.
Al fin después de lo que me parecieron varias horas,contesto.
-Para lo que me pides Bella,no lo suficiente.-Susurro-
Caí al suelo de rodillas sin poderlo evitar,mis lagrimas caían desde mis ojos sin cesar y no podía hacer nada por detenerlas.
No lograba entender que es lo que había pasado,hubo un tiempo en el que me amo de verdad-
En el que hubiese echo cualquier cosa que le pidiese,en el que con solo mirarle a los ojos podía ver todo su amor reflejado en ellos.
En ese tiempo me adoraba y yo hacia lo mismo con el.
Cuando le dije que estaba embarazada se puso feliz,adoraba a nuestra niña.
Eramos vitales en su vida.
¿Que fue lo que paso?
-¿Que fue lo que hice mal?- Susurre
-¿Que hice mal Edward?-Le dije ahora mas alto.
El miraba mis lagrimas con horror en sus ojos.
Su cara empalideció como si realmente le importase que en ese momento,no quisiera seguir viviendo.
Hizo ademan de acercarse hasta donde yo estaba,se arrodillo frente a mi y abrió la boca para decirme algo.
¡No! De ninguna manera iba a seguir escuchándole.
No quería oír que ya no me amaba,detestaba la cruda realidad y no era lo suficientemente fuerte como para oírlo de sus labios de nuevo.
Me levante súbitamente,di media vuelta,y salí corriendo hacia el garaje.
Entre en mi coche y arranque saliendo disparada de la casa.
No sabia a donde me dirigía,solo quería alejarme de allí.
Dejar de sentir este dolor que se abría paso en mi pecho provocando una herida que no tenia cura. Como un agujero en el centro mismo de mi pecho que dolía incesablemente.
Las lagrimas no me dejaban ver con claridad,alcance a ver a Edward correr detrás de mi. De modo que pise el acelerador para perderlo de vista.
Cuando volví a mirar de nuevo hacia la carretera,tenia al camión encima mio,ya era demasiado tarde.

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