Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Su Venganza Cap 3



- Quítate esos pantalones, Bella - dijo el caballero sonriente-. Tenemos un invitado esta noche. Ve y viste un modelo de mujer. No me explico qué sacas atavienadote de ese modo.

- Comodidad, señor Swan.

-Pues ahora sacrificate en honor de nuestro invitado.

- ¿Quién es, si se puede saber?

- Se llama Edward Cullen, es ingeniero jefe de mi fábrica, ademas de ser hijo de Carlisle.

- ¿Como es que no lo conozco padre?

- Es que vivió mucho tiempo en Europa aunque hace unos meses esta en Chicago; es un hombre muy tenaz, fuerte y luchador.

- Bueno entonces no diferenciara mucho entre un pantalón y una falda; pero yo me la pondré igual. Hasta luego, querido.

Cerro la puerta y Charlie miró a su esposa.

-¿ A quién imitó ahora, Renée? - río el caballero divertido.

- A Audrey Hepburn.

- ¡Que interesante! esta hija mía, si me descuido un poco, saldrá una cineasta. Es cosa de andar con cuidado, Renée.

Media hora después, y aún sin que bajara la "cineasta", un criado anunció a Edward Cullen. Vestía sencilla mente un traje obscuro, camisa muy blanca y corbata gris. Sus zapatos brillantes y... traía un escayola en el pie izquierdo pero aun así era increíblemente guapo y joven. Esto tomó por sorpresa a la dama, pues imaginaba un hombre como quién dice mas común.

Era gallardo, alto. Vestía con soltura y su persona estaba matizada por un sello de distinción exento de complejidad. Era castaño, aunque sus cabellos eran de un color dorado hermoso los llevaba despeinados. los ojos verdes esmeraldas, de mirada penetrante y firme. La boca mediana y dientes muy blancos. Los pómulos altos y la nariz tan simétrica como el resto de su rostro. Era hermoso de donde se lo mirara, tenía un atractivo raro que podía provenir de sus ojos, del pliegue enérgico de su boca o bien de su frente despejada.

Charlie hizo las presentaciones y Renée extendió su mano. Edward la alcanzó y la beso galante mente, con soltura. Luego Charlie le señalo una Silla y Edward se sentó. Un criado sirvió licores y ambos se enfrascaron en una agradable charla. Edward era simpático y hablaba con sencillez correctamente.

Súbitamente se abrió la la puerta del gabinete, un montón de gasas apareció en el umbral. Edward la vio de esta manera:

Pequeña sin exagerar le llegaría al hombro tal vez menos, flexible, lindísima o mas bien preciosa. Los ojos color chocolate brillaban en su rostro de un modo inusitado. Enmarcaba la faz del óvalo perfecto el cabello castaño tan obscuro como sus ojos caía como una cascada por su espalda haciendo un hermoso contraste con el color de su piel tan pálida y traslucida como la mía. Se notaba que era casi una niña, pero Edward conocedor de la mujer, se dijo que prometía un futuro sorprendente de mujer.

- Buenas noches - saludo la joven, imitando a alguna de sus tantas artistas preferidas.

Luego avanzó con las manos extendidas como hubiera hecho cualquier actriz que aprende a vampiresa.

El padre hizo las presentaciones y Edward tomó una de las manos y la besó amablemente, un cosquilleo se de tubo en sus labios durante un momento lo cual lo extraño.

- Pasemos al comedor- pidió la dama


Bella, con toda la desenvoltura del mundo, se colgó del brazo de Edward.



- ¡Ah! ¡tiene usted una escayola!- río divertida, con descaro. Menos mal que sus padres no la oyeron - ¿ Metió la pata donde no debía?

- No, un accidente.

- ¡Qué lastima! si queda cojo no podrá bailar mambo, ¿ verdad?

Edward pensó que Charlie llevaba bien el negocio de automóviles, pero educaba deficiente mente a su unigénita.

En voz alta no lo dijo, sonrió tan solo en modo inexpresivo.

- Nunca me interesó el mambo- dijo irónico

- ¡Oh entonces no sabe lo que es bueno! ¡El mambo es estupendo!

- No pienso discutirlo, señorita Swan.


Ella comprendió que estaba cometiendo una estupidez, si bien no se disculpó por eso. Pero es que aquel hombre la ponía muy nerviosa y no sabia bien porque. Se sentaron a la mesa y la comida transcurrió animadamente. Bella hablaba por siete. Edward no hablaba ni por si mismo. Reneé escuchaba y Charlie seguía el ritmo acelerado de la conversión casi infantil de la joven que jugaba a ser una actriz experimentada.

Luego pasaron al salón; pero esta vez Bella se colgó del brazo de su padre, mientras su madre lo hacia a su vez del de Edward.


- ¿Sabés lo que te digo papá? no e gusta tu ingeniero; mira que tener una escayola y si queda cojo... dios que horrible sería tener que verlo andar con bastón me da impresión.


-¡Cállate, querida!- susurró el caballero- No se lo habrás dicho a él ¿verdad?

- ¡Claro que se lo dije!

- ¡Isabella!

- Bueno, perdóname. Siempre detesté a los hombres con bastón y verlo así me produjo tal pensamiento, se que es poco probable que tenga que llevarlo pues camina bastante bien pero por las dudas...

- Eres inhumana, ¿ sabes por qué lleva la escayola? hace unos semanas se incendió la fábrica de su padre. arriesgando su vida atravesó el fuego para salvar a dos obreros. Salvó a ambos y quedó atrapado por una viga gracias a dios llegaron los bomberos y lo sacaron.

- Una víctima del deber, ¿eh?

- ¡Bah! no puede hablarse contigo en serio. No comprendes las grandes cosas.

- Ni quiero comprender las

Luego se sentó en el borde de la silla frente a edward y cruzó la pierna sobre la otra con desenvoltura.

Evidentemente, cualquier artista de Hollywood

- Le felicito, señor Cullen.

- ¿Por qué, señorita Swan?

- Por su heroicidad. Debe de ser interesante atravesar las llamas para salvar a dos compañeros insignificantes, ¿verdad?


El señor Swan  crispó sus labios, Reneé abrió los ojos desmesuradamente, Edward se mantuvo indiferente, si un parpadeo, inmutable.

- ¿ A qué se refiere?- preguntó con sequedad.


- A su heroicidad, ya se lo he dicho. Apuesto a que después del accidente maldijo usted a sus compañeros que caminan normalmente, mientras usted debe llevar una escayola quien sabe por cuanto tiempo y con todas las probabilidades de quedar cojo.

- Es hora que te retires, Isabella- rugió el caballero, conteniendo a duras penas su indignación-. Vete a la cama y duerme. Estás un poco nerviosa esta noche.

La joven comprendió que había cometido otra tontería de las suya. Se puso en pie y tras desear en general las buenas noches se marchó moviendo sabiamente las caderas como una actriz americana o sueca.

- Discúlpela, señor Cullen

- ¡Oh no tiene importancia, señora Swan!, aunque me gustaría que ambos me llamaran por mi nombre de pila, se que no nos conocemos pero son amigos de mis padres y me siento extraño cuando me llaman señor fuera del ámbito laboral- rió para calmar un poco sus emociones aquella chiquilla lo había sacado de sus casillas, estuvo a punto de pararse y darle una buenas nalgadas por atrevida.

- Claro, que si Edward, solo que ella es tan joven y esta tan consentida...

- No se preocupe, señor Swan. Su hija es sencillamente encantadora- físicamente pensó.

A la mañana siguiente Bella supo que iba a realizar un largo viaje con sus padre. Olvidándose de Jacob, de Tyler y de Mike. Sólo pensó en la emoción de navegar en un yate maravilloso por todos los mares del mundo.
Y dos meses después, sin que hubiera vuelto a ver a Edward Cullen, el viaje comenzó.


Es odiosa No!!! que les pareció y el pobresito de Edward con su piernita herida.... que creen que pasará?
En el próximo sabrán más jajajaja estoy tratando de recuperme y empezar a subir de nuevo mas cap de mis otros fics les pido paciencia.

1 comentario:

ღ ✰ Aqua Marie Cullen ✰ ღ dijo...

CREO QUE BELLA ERA MUY MERECEDORA DEL PAR DE NALGADAS QUE EDWARD ESTUVO DISPUESTO A DARLE AJJAJAJAJAJAJA