Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Su Venganza cap 5





- ¡Ah sí! ¡ A misa! Dios me perdone - exclamó de un salto en la cama

Resultaba deliciosa dentro del atuendo de noche. Y aquellas formas, que eran de casi una niña tres años antes, resultaban ahora altamente sugestivas sobre su estructura de mujer completa. Tenía exactamente veinte años, los había cumplido el mes anterior en Nueva York y su padre dio una gran fiesta en el hotel por tal acontecimiento, Bella sonrió al recordarlo.

- ¿Y esas rosas, Angella? - preguntó fijándose en su joven doncella.

- Las ha traído un muchacho, señorita. No dijo de parte de quién. También han traído este sobre cerrado.

- ¡Vaya, vaya! - susurro con entonación indefinible -.Parece que mis amigos no se olvidaron de mí. Veamos primero la carta.

La abrió.
Echó la cabeza atrás con ademán voluptuoso y sonrió dulcemente.

- Iré, Alice. Siempre has sido una buena amiga y compañera para mí. No me des las rosas blancas, Angella - añadió divertida -. No me agradan en absoluto. Detesto las rosas que no tienen aroma. Dame la tarjeta si es que la trae.

- Aquí está, señorita Bella.

<< Deseo que sea mi cariño el primero que te salude esta mañana. Todo mi amor por ti,
Jacob. >>

- ¡Hum! - rió burlona mente entregándola de nuevo a Angella -. Quémela, querida. Es un párrafo absurdo. ¿O quizá que el presuntuoso Jacob Black se arrepintió de sus calabazas? 
¡Qué interesante! Prepáreme el baño, Angella. 

Dispone también el traje de montar. Daré una vuelta por el bosque y al regresar me detendré en la fábrica. Y anota todo lo que voy a decirte - añadió tirándose del lecho cubriendo el cuerpo con una bata de satén azul Francia preciosa -. A la una y media llamarás por teléfono a Alice. Dirás con mucho respeto que tu señorita tendrá mucho gusto en asistir a su fiesta de cumpleaños - echándose a reír y siguió a Angella al baño, y mientras la doncella lo disponía todo, ella, con un cigarrillo entre los labios, iba enumerando todo que la doncella haría esa jornada -. Contestarás a todas las llamadas telefónicas que sean para mí. Dirás que no estoy, siempre que no estoy aunque me encuentre a dos pasos de ti. ¿De acuerdo, Angella?.

- De acuerdo, señorita Bella.

- Bien. Vendré a comer cuando papá. A las tres dispondrás de un modelo de tarde. De los más bonitos, ¿eh, Ang? Deseo causar buena impresión entre mis amigos. A las cinco me vestiré. ¿Está el baño, querida?

- Sí, señorita Bella

- Perfectamente. Ahora, mientras me baño, prepara mi traje de montar y dí a James que disponga mi caballo.

Angella salió con deseo de decir a su señorita que la encontraba muy cambiada, pero librándose de hacer cualquier comentario, salió de la habitación.

No, obstante, como era dueña de sus pensamientos, pensó y pensó sobre ella. Encontraba a Bella muy cambiada diferente, en el físico, que había mejorado notoriamente y en su parte espiritual. Ya no era la niña infantil de tres años atrás.

-¿Bajará luego la señorita, Angella? -, preguntó la dama desde el vestíbulo.

- En seguida, señora.

- Sirve su desayuno, por favor.

Minutos después una elegante amazona, esbeltisima, maravillosa, enfundada en calzas blancas, camisa del mismo color, chaleco azul marino, tocada con una gorra de visera, y el látigo en la mano, hacía su aparición en el saloncillo.

- Buenos día, mamá. ¿Has dormido bien?

- Estupendamente. Siéntate. Ya tienes tu desayuno.

La joven besó a su madre y después se sentó ante la mesa. La dama lo hizo a su lado sonrió contemplando a su querida hija muchacha. Ya no era una niña infantil que jugaba a declarar su amor a los hombres. Era una mujer completa y la gran obra se había realizado sola, durante aquellos tres años que emplearon en correr de un lado a otro del planeta con el solo objeto de formar a Isabella.

Los esfuerzos no habían sido estériles, pues si bien ella continuaba siendo una joven caprichosa e impulsiva, en el fondo tenía todo el poder fascinador de una mujer entera y digna. Por otra parte, había dejado de vivir de ilusiones y ahora vivía de realidades bien positivas. 

Sabía muy bien que su padre era millonario; que en el inmenso ropero de su alcoba principesca tenía cientos de modelos costosísimos; no ignoraba que poseía un auto para ella sola hermosisimo ultimo modelo, un caballo negro y lustroso que su padre le regaló el día de su cumpleaños y una personalidad inabordable...

- Estoy contenta, mamá - sonrió Bella, al tiempo de untar con mantequilla una rebana de pan - Ahora daré una vuelta por nuestras propiedades y luego vendré por la fábrica. Hace muchos años que no visito a papá en su finca.

- Bella si te encuentras con el director procura ser cortés, querida. La última vez que lo viste te portaste como una criatura.

Los ojos marrones sonrieron dulcemente.

- Es que entonces era realmente una criatura, mamá. Creo que ahora soy una mujer no precisamente incorrecta.

- Pues te lo vuelvo a recordar por las dudas querida, sabes que tu padre lo aprecia y no quisiera que se disguste por esto.

- Ya te aseguro, que a Edward Cullen, no hay nada que pueda opacarlo, aun así, si después de aquel accidente quedó cojo - largo una carcajada y abrazo a su madre.

- Bueno eso no lo sé porque yo tampoco lo he visto y tu padre es muy reservado, pero si fuese así no iras a decircelo, ¿verdad? -.

Bella siguió, riéndose alegremente. Dos deliciosos hoyuelos se marcaban en sus blancas mejillas. Los ojos chispearon humorísticos.

- ¡Qué cosas tienes, mamá! Por otra parte no creo que me lo tropíese. Es un hombre que... me impone un poco.

- ¿Imponerte?

- Creo que si. Sus ojos verdes parecen desnudar cuando miran, ¿sabes? Lo recuerdo muy bien. Quizá debido a ello le dije aquella noche tantas tonterías. Lo considero un hombre superior.- aparte de atractivo ¿como estaría? era él la única persona que había recordado más de una vez en estos tres años, de seguro estaría casado y... ¿qué estaba pensando?

Se puso de pie y recogió la fusta. La agitó divertida.

- Estoy contenta mamá. tenía deseos de estar en casa, de verme en el hogar tranquilo y dichoso... ¡Ah! ¿sabés? - se volvió desde la puerta -, Angella me despertó esta mañana con un ramo de rosas blancas.

La dama frunció el ceño.

- ¿Quién las envió, querida?

- Jacob Black

- ¡Bella!

Esta se dio la vuelta en redondo y clavó sus serios ojos en los de su madre un poco alterada.

- ¿Y bien mamá? ¿Acaso puedo yo evitar que mis amigos me obsequien?

- Por supuesto que no, si bien procurarás evitar ciertas familiaridades. Ni tu padre ni yo permitiremos jamás que te cases con Jacob.

- ¡Que cosas dices, mamá! me parece que si yo me empeñara en ello no sería suficiente la autoridad de papá ni la tuya para impedirlo. Siempre hice lo que me pareció mejor. Y cuando busque esposo será exactamente lo mismo.

- ¡Isabella Swan!

La joven emitió una risita sardónica.

- Mamá - observó la joven agitando la fusta -, cuando declaré mi amor a Jake era una niña. Quizá si entonces... Jacob no me hubiera dado calabazas, a estas horas ya me habría casado o estaría próxima a casarme... recordaras muy bien que en aquel entonces te conté el incidente con naturalidad. No sentía rencor alguno, ni me consideraba humillada... - se mordió sus labios, algo característico en ella cuando algo la contrariaba. Y añadió con voz extrañamente alterada...

- Durante tres años no pensé en ello. Lo consideraba una cosa estúpida, un pasaje sin importancia. No obstante, al recibir las rosas esta mañana sentí como si todo mi ser volcaba dentro del pecho. Y experimente tal humillación que lo que hace tres años me causó risa, hoy causó mi odio. ¿Comprendes?

- No permitiré que juegues con fuego, Isabella.

- No temas, mamá. no pienso jugar, pero es preciso que Jacob Black reciba una lección y la recibirá. Lo juro, ¿me entiendes? Lo juro.

Y esta vez salió definitivamente de la estancia, dejando a su madre pensativa.

1 comentario:

ღ ✰ Aqua Marie Cullen ✰ ღ dijo...

ESPERO QUE BELLA NO CAIGA EN LAS REDES DE BLACK..-- Y QUE LE ENSEÑE A NO QUERER JUGAR CON LA GENTE Y DEJE ESE INTERES EN EL DINERO----