Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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martes, 29 de noviembre de 2011

Su Venganza cap 7


La recibieron con hurras estrepitosos. La besaron, le apretaron la mano, la magullaron. Bella, con la sonrisa en los labios, admitió de buen grado las expansiones de felicidad que le dispensaban sus antiguos amigos.
Abrasó fuertemente a Alice prometiéndole contarle todo lo vivido en los próximos días, le entregó su obsequió una hermosa pulsera de Tiffany Co de plata esterlina; su amiga chilló de la emoción y la abrazo nuevamente.

Bella vio que Jessica Stanley la miraba con ira y recordó que también era su cumpleaños ¿pero que hacía allí?; miró a Alice confundida y esta le sopló al oído que ella había insistido en festejarlo juntas y no tuvo otra opción.

- Me parece muy bien de tu parte sólo que a mí no me mando invitación alguna, y...no traigo ningún regalo para ella, Alice - hablo bajito para que nadie escuchara.

- No te preocupes, amiga solo ignórala como yo.

Pues no pude hacerlo, porque Jessica venía directo a mí

- Isabella que gusto que estés en mi fiesta de cumpleaños y claro también en la Alice - decía orgullosa.

- Feliz cumpleaños Jessica, siento mucho no traer nada para ti, pero es que me tomó por sorpresa - dije sinceramente.

- No pasa nada querida..., mmm pero que belleza ese anillo que llevas es lo más hermoso que haya visto - decía desesperada mientras tomaba mi mano para observarlo mas detenidamente.

Conocedora de sus intenciones me lo quite y se lo enseñe.

- Pues si es muy bello, toma es todo tuyo ahora si tengo un regalo para ti - sonreí no del todo convencida había sido unos de los tantos regalos que mi madre me dio para mi cumpleaños, pero era por una buena obra, tendría que conseguir alguno similar por catalogo urgente.

- ¡Oh, no!, es demasiado querida, ¿de verdad es para mi? - asentí-  hay Bella que feliz soy, gracias - dijo y salió sonriente ha mostrar su nueva adquisición. 


Sólo Jacob, un Jacob tres años mayor, serio, circunspecto, con aires de persona sesuda, se mantuvo quieto y silencioso en un ángulo del salón. Cuando hubo finalizado el alud de salutaciones avanzó hacia la joven y con ademán un tanto teatral cogió las dos manos femeninas y las llevó a la boca.

- Querida y siempre recordada, Bella.

- Hola, Jacob. ¿Cómo estás querido?

Los dejaron solos.

Mike y Tyler, aislados en un rincón del salón, rumiaban su amargura. Se miraban uno al otro y al fin terminó por decir Mike:

- Se la llevará él, Tyler. Es más... cínico que nosotros. Dejémosla. ¿Por qué no te dedicas a Jane Vulturi, yo me dedicaré a Jessica?.

- De acuerdo, Mike. quiero enamorarme.


Entretanto, Jacob rompía su primer cartucho, pero esta vez a Bella no la emocionaba en absoluto lo que escuchaba entre vuelta y vuelta del vals cerca de su oído. A pesar de eso, ponía cara de complacencia y hasta con sutiles sonrisas le daba a entender que admitía de buen grado sus galanteos.

Durante toda la tarde Jacob no la dejó sola. Bailo con ella se sentó a su lado a la hora de los aperitivos y por la noche la acompaño a casa. 

La joven vestía un modelo de tarde maravilloso ajustado y breve, poniendo de manifiesto sus bellas formas de mujer.

Y Jacob que ya no la creía una chiquilla, sino una mujer perfecta, comprendió que Bella le gustaba, no sólo por el dinero que poseía su padre, sino por la belleza personal de la joven.

La agarro del brazo cuando salieron. Hubo gritos, despedidas y promesas. Quedaron en reunirse al día siguiente en el club a la hora del vermut y Bella se separó del grupo prometiendo acudir a la cita, que no dejaba de ser exactamente igual que tres años antes. Luego miró a Jacob y juntos se lanzaron a la calle.

- Bella - susurro Jake, apretando el brazo femenino -, ¿no me has recordado estos tres años de ausencia?

- Claro que sí, Jacob.

- ¿De veras? Yo no pude olvidarte, Bella. Te he tenido en el corazón continuamente.

- ¿Estás seguro?

- Por supuesto, Bella - añadió más bajo aún - yo te quiero. Lo he comprendido cuando marchaste.

- Sin embargo, aquella vez me diste calabazas.

- ¡Oh, Bella, que cosas dices! ¿Crees que en aquel entonces nos tomábamos en serio?

- Tú quizá no; yo sí.

- Podemos empezar de nuevo, Bella.

- Desde luego, Jacob; eso estamos haciendo.

- Deseo ser tu novio y luego tu esposo.

- Mucho corres, Jacob

- La vida es breve

- Por esa misma razón... Es breve y debemos meditarla, pulir la y después vivirla del mejor modo posible, pero bien seguros de nosotros mismos, del cariño que hayamos elegido.

- ¿El mío no te merece seguridad?

Los ojos de Bella chispearon; pero era de noche y nadie pudo ver el brillo extraño de aquella mirada femenina. Llegaron junto al palacio de los Swan. Bella apretó el abrigo sobre su cuerpo estremecido y con ademán natural y encantador retiró con los dedos los cabellos que le venían a la cara. Luego se detuvo con una mano sujetando la verja. La otra la hundió en el bolsillo del abrigo.

- Vayamos con calma, Jacob. Nos hemos visto hoy por primera vez en tres años. Tenemos tiempo de pensar y querernos, ¿no es cierto?

Por la calle poco iluminada avanzaba un hombre vestido de obscuro. Era esbelto y hermoso. Ellos,Jacob y Bella, ni siquiera se fijaron en la sombra que avanzaba hacía el palacio.

- Bella, yo no sé si podré esperar - dijo Jake  inclinándose hacía la joven

- Tendrás que hacerlo, Jacob

- ¿Me das calabazas en venganza?

La risa de Bella llegó clara y vibrante a los oídos de Edward. Los ojos verdes como esmeraldas atravesaron la obscuridad de la noche y se clavaron agudos, fríos, en las dos sombras muy juntas. Y vio como Jacob tomaba las manos femeninas y las llevaba a los labios, con fervor, con apasionamiento. Frunció el ceño, apretó sus puños y avanzó.

- Buenas noches.

Las sombras se separaron. Edward pidió permiso para entrar y Bella se sintió molesta y avergonzada sin saber por qué.

- Hasta mañana. Jacob. Iré al club a la hora de siempre.

- ¿Tomaremos juntos el vermut, Bella?

- Tal vez. Buenas noches.

Después miró a Edward, que plantado junto a ellos esperaba que le permitieran entrar, y le sonrió. Colgándose de su brazo con naturalidad dijo:

- Vamos, señor Cullen. Espero que no le moleste que me cuelgue de su brazo - lo hacia adrede sabías que Jake los observaría.

- En absoluto.

La verja se cerró tras ellos y Jacob, silbando sin dar importancia al hombre con el cual entraba Bella en el palacio, tonta ella si creía que el la celaría con un tipo mayor, se alejó calle abajo soñando con los millones de Charlie Swan y con la belleza de su hija...

Edward y Bella atravesaban el parque.

- ¿Su novio?

- ¿Mi novio? No lo tengo, señor Cullen.

- Lo creí.

- Pues se equivocó.

- Es gracioso que lo diga porque pude ver que en él cierto interés hacia usted, señorita.

- No veo, la gracia a todo esto, me podría explicar a que se refiere.

- El hecho de que usted necesite mi brazo, me ha parecido un acto impulsivo y puramente vengativo de su parte , señorita.

Ella lo soltó, rápidamente. Él se había dado cuenta de sus intenciones de usarlo en ese momento, maldición eso no se lo esperaba, ni mucho menos que a él le molestara su contacto.

- Un hombre tranquilamente puede ofrecer su apoyo a una mujer, pero si usted pretende usarme para dar celos a sus conquistas, señorita, esta usted equivocada.

- Tiene razón, fue un grave error de mi parte, discúlpeme.

- La disculpo, señorita Swan, sólo quería aclararle que no soy hombre al cual pueden usar y luego desechar- dijo con sequedad, odiándola por su comportamiento.

Y entró en la casa.

Aquella noche Edward comió con ellos. Al parecer su padre lo había invitado, sólo que esté ni siquiera le dirigió la palabra, eso la indignó, pero peor fueron sus últimas palabras mencionadas en el parque las cuales se clavaron como cuchillos en su corazón.

1 comentario:

ღ ✰ Aqua Marie Cullen ✰ ღ dijo...

OOOHHH POBRE EDWARD... BELLS ESTA SIENDO MUY TONTA AL QUERER UTILIZARLO... JUUMMM EDWARD TIENE MUCHA RAZÓN EL NO ES UN OBJETO USABLE Y DESECHABLE