Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

Seguidores

martes, 6 de diciembre de 2011

Su Venganza Cap 9




Durante aquella semana, Bella pensó mucho en las palabras de su padre. No le agradaba en absoluto que Edward Cullen la amara, ni creía tampoco en la posibilidad de aquel amor... No obstante, allí, en el fondo, muy en el fondo, se sentía absurda mente emocionada. Siempre es agradable saber que se es amada, aunque no corresponda y tratándose de un hombre como Edward Cullen que parecía inmunizado contra el amor y la sensibilidad.

Río tontamente al recordarlo tres años atrás, si tan solo hubiese sido un poquito más inteligente, pero no tubo que embarrarla tanto ese día en que lo conoció... él era un hombre muy hermoso, sabia que en esa época hubiese tenido éxito si intentaba flirtear con él, para aquel entonces no tenía remordimientos de ningún tipo y él, bueno con un poco de presión habría caído; la frustraba pensar en lo que pudo ser y no fue; ahora era imposible, Edward se había endurecido por su culpa que le parecía ilógico creer en lo su padre decía.

Pero ella, sin darse cuenta o tal vez inconscientemente a raíz de todo, fue demasiado lejos en el engaño. Durante aquella semana se dejó acompañar por Jacob asiduamente.

Bailaron juntos en las fiestas que ofrecieron sus amigos, se dejaron ver juntos en el teatro, jugaron en el club y salieron de excursiones con los compañeros, pero para los efectos, solos. Es más Bella creyó en verdad la declaración de amor de Jacob. No sabía que le ocurría con él, en su mente estaba todavía aquella venganza que nunca había podido ni siquiera empezar, y transcurrida esa semana, Bella se encontró sin saber cómo con el anillo de Jacob en el dedo de su mano izquierda.

Recibió felicitaciones de casi todos sus amigos, Alice estaba muy enojada con ella, apenas le dirigía la palabra y cuando lo hacía no dudaba en oponerse a según ella "la ridiculez del año". Bella no contradijo a su amiga en ningún momento ya que ella sabía lo que estaba haciendo.

Jacob, a su vez, se encargó de aprisionarla sin que ella lo advirtiera, y cuando Bella llegó a su casa aquella noche iba francamente contrariada.

Era preciso deshacerse de Jake, demostrar a todos que no le interesaba, y que estaban equivocados con respecto a su relación con Jake. Y, como nunca, recordó su infantil declaración de amor. Y, odió a Jacob, su presunción, su anillo que aún lucia en su dedo y...

- Bella - llamó su padre al sentir sus pasos en el vestíbulo.

Bella se estremeció. Su padre sabía... Estaba segura de ello porque, sin saber cómo ni por qué, todo el mundo estaba al tanto de su amorío con Jake.


¿Acaso había sido el mismo Jacob el encargado de correr la bola? 



¡Posiblemente!

Trató de serenarse y entró al salón. Su padre se hallaba de pie junto a la chimenea encendida. Su madre, sentada en el diván con la vista clavada en los leños y ... Edward, apoyado negligentemente en el marco del gran ventanal, absolutamente indiferente. Bella, no esperaba verlo en su casa, pues aún lo imaginaba en Nueva York, se estremeció aun a su pesar y desvió los ojos de aquellas esmeraldas que la contemplaban fijamente.

- Buenas noches - saludó con cierta irritación que apenas pudo disimular, pues imaginaba que su padre iba a llamarle la atención en presencia de Edward y esto la descomponía.

- Pasa - pidió el caballero, dando la vuelta un tanto bruscamente -. pasa y siéntate. Tengo algo que comunicarte.

Se sentó. Estaba bellísima en aquel instante quizá crucial en su vida de muchacha coqueta. Vestía todavía el abrigo de piel sobre un modelo de tarde azul obscuro y calzaba unos zapatos de tacón negros un tanto altos. 


Edward no pudo evitar desviar la mirada de aquella figura femenina, era una tortura para su cuerpo que se derretía ante aquellos ojos color chocolate. Hasta ese momento no se había dado cuenta de cuanto la había extrañado, esos días en Nueva York no paro de pensar en ella.

Sabía que era una chiquilla malcriada a pesar de todo esto era una mujer, hermosa, delicada, esplendida, preciosa, bufó por su debilidad en frente de la imagen, las semanas antes de su partida, se dio cuenta de que algo le ocurría con aquella joven cita, no es que él fuese un viejo al lado suyo, pero... sus sentimientos eran encontrados y confusos, ahora sabía realmente que estaba perdido totalmente. No quizó reconocerlo aún porque sabía que de nada servían, al regresar solo en las noches a su habitación en la fábrica.

Bella se quitó los guantes sin prisas y esperó las palabras de su padre. Este fue lento hacia ella, tomó sus dos manos y las alzó con violencia.

- Me lo han dicho y no lo he creído, Isabella - gritó exaltado -. ¿Es cierto, entonces? ¿Pertenece este anillo a Jacob Black?

El cuerpo de Edward se tensó al escuchar el nombre de aquel muchacho, lo odiaba desde el primer día en que los vio juntos, el tomaba sus manos, la abrazaba, la hacia reír; era mucho más era lo que él jamás había deseado, y sólo por la estupidez de decirle que el no era trapo de nadie, bueno era cierto pero recién ahora comprendía que haría cualquier cosa por ella, lo que fuera para separarla de él.

- Sí, papá.

- ¿Y qué significa, Bella?

De haber estado solos, la joven hubiera dicho la verdad: que no sabía por qué lo tenía en su dedo, que detestaba a Jacob y que al día siguiente se despediría de él para siempre; pero Edward la miraba con rabia y cierta ironía, y no lo dijo. No lo hizo porque Edward se burlaría de ella y de su escasa personalidad de mujer que así, tontamente se dejaba atrapar por un aprovechado. Miro desafiante a su padre y dijo:

- Significa, papá que soy su novia.

Contra lo que podía suponer Bella, el caballero no se irritó. No la maltrató con sus palabras. Limitándose a emitir una sonrisa sarcástica y soltar su mano con brusquedad.

- Hemos decidido pasar el fin de semana en la finca, Bella - dijo tan sólo - Edward nos acompañará... Nos marcharemos los cuatro mañana al amanecer. No me agradaría en absoluto que Jacob Black supiera donde te encuentras.

Bella recibió la mayor satisfacción de su vida, pero no lo demostró. Hizo ver que aquello la contrariaba y se puso de pie con cierta dignidad un poco fuera de lugar.

- Permitéme, papá, que me retire... Comeré en mi alcoba. Si no tengo otro remedio, iré mañana con vosotros.

- Me parece bien. No saludas a Edward.

Bella miró al ingeniero de pies a cabeza y dijo:

- Ya lo he visto. El señor Cullen no necesita para nada mis saludos. No obstante, si lo desea... - añadió ya desde el umbral - se los ofrezco... ¿Como está usted, señor Cullen?

- Perfectamente, señorita Swan - dijo con una sonrisa torcida un tanto malévola.

 Bella le obsequió una mirada rencorosa y salió precipitadamente.

A la mañana siguiente se marcharon a la finca que los Swan tenían a las afueras de la ciudad.

Corrió a su habitación y se cerró por dentro.
Luego muy quieta en medio de la estancia, recorrió con los ojos los amados rincones y al fin se tendió sobre el gran lecho con la vista clavada en techo y pensó.

Primero en Jacob, en lo que diría al día siguiente cuando fuera a buscarla. Pensó en los amigos que la creían prometida con él. Y pensó en si misma. Nunca se analizó como en aquel instante de soledad y aislamiento.

Por el momento estaba fuera del alcance de Jake. A pesar de ello, conocía bien a los Black y sabía que no estaba dispuesto a perderla.
Una vez de nuevo en la ciudad, Jacob continuaría asediándola y quizá un día u otro, aun en contra la oposición de sus padres, se casara con él y eso no podía soportarlo.

Se sentó en el lecho y abrió mucho los ojos color chocolate.

Se hundió en el lecho y ocultó la cara entre sus manos. Pensó. Pensó mucho, intensamente, ya unos cuantos minutos después aparecía en la terraza donde Edward se hallaba contemplando con sus hermosos ojos el paisaje, se preguntó por qué no era Edward el salvador de su libertad.

1 comentario:

ღ ✰ Aqua Marie Cullen ✰ ღ dijo...

ooohh que capitulo tan emosionante... que podra hacer Edward por Bella?? jajaja sigo eyendo ajajaj