Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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martes, 31 de enero de 2012

Amarte es inevitable

Capitulo 4

Bella echo un vistazo al reloj.
Aun faltaban varias horas para para que volviera a verla,y decidió pasarlas en el coliseo.
Aunque eso solo la cansaría,y había dormido poco desde que recibió la carta de Jacob.
De pronto,la idea de regresar al hotel se le hizo mas atractiva que cualquier
visita al coliseo. Tendría la oportunidad de descansar,pensar en lo que iba a ponerse y reanimarse con un buen baño.
El metro quedaba muy cerca,y ya había descubierto lo rápido y barato que resultaba recorrer Roma en el.
Hizo dos transbordos hasta llegar a la salida cercana a su hotel,hacia ella se dirigía cuando paso junto a un puesto de bisutería.
Llevaba puestos los pendientes de oro que Jacob le regalo como despedida.
No obstante,se detuvo a observar el surtido de pendientes que se exponía.
Descubrió que eran muy baratos,escogió un par grande y escandaloso y se marcho al hotel. Quizás se los pusiera,y quizás no.
Ya lo decidiría cuando llegara el momento.
Cuando llego al hotel,la recepción estaba vaciá,Bella pulso el timbre y el hombre apareció en el vestíbulo.
Recogió su llave y empezó a subir la escalera de caracol,el hotel se extendía hasta el octavo piso,pero la habitación de ella quedaba en la segunda planta.
Entro y cerro por dentro. Dejo el bolso,y se acerco a la ventana para cerrar las cortinas.
Consulto su reloj,eran las tres y media. Todavía disponía de mucho tiempo.
Se quito las botas y el jersey y se dejo caer sobre la cama,tenia que descansar y pensar en todo lo que había hablado con Edward. Y lo mas importante,en todo lo que el le había dicho.
Los parpados comenzaron a pesarle,hasta que finalmente cerro los ojos.


Unas voces y un portazo la sacaron de su sueño.
Había dormido tan profundamente que se sentía mareada,se incorporo con lentitud para dirigirse a la ventana y dejar entrar un poco de aire fresco.
Bella se había apoyado en la ventana para despejarse y de pronto todos sus sentidos entraron en alerta.¡Maldición!¿Que hora seria?
Echo un vistazo al reloj y se tranquilizo,aunque solo un poco.
Solo faltaban dos horas para que Edward pasara a recogerla.
Se puso la bata y las zapatillas y entro en el cuarto de baño.
Se sumergió en el agua caliente,se lavo el pelo y volvió a su habitación sintiéndose viva de nuevo.
Apenas capaz de contener la impaciencia,empleo el tiempo en secar y peinar su cabello,y en arreglarse.
Parecía haber una barrera entre ella y los sentimientos de culpa acerca de Jacob. Estaban allí,pero no podían alcanzarla.
Era como si su conciencia hubiera aceptado que Edward no pertenecía al mundo real,y ella misma no fuera responsable de sus actos.
Cuando iban a dar las ocho,se miro de nuevo en el espejo.
El vestido negro que se había puesto se ceñía sensualmente a su cuerpo,el escote redondo dejaba al descubierto su esbelto cuello,y había peinado su cabello color chocolate con dos pequeñas trenzas recogidas alrededor de la cabeza.
Finalmente,se coloco los extravagantes pendientes que había comprado.
Había mucha gente por las escaleras e imagino que todos se dirigían a cenar,se apresuro tras ellos y solo en la ultima planta aminoro el paso.
No quería irrumpir en el vestíbulo y quedar como una tonta.
De pronto,todo estuvo bien,Edward se levanto de un sillón y se acerco a saludarla.
Bella se relajo,y una sonrisa espontanea resplandeció en su rostro.
El llevaba una camisa blanca y unos pantalones caquis que lo hacían ver muy atractivo.
-Estas preciosa.-Dijo el a modo de saludo.
Aquello era precisamente lo que Bella necesitaba oír,su sonrisa se amplio y dijo.
-Gracias,pero me parece que exageras.-
-Piensas unas cosas de lo mas divertido.-Replico el tomando la del brazo.
-Tendré que ver que puedo hacer al respecto.-
Hacia una tarde buena aunque un poco fresca,Bella se preguntaba si debía echarse el abrigo por los brazos cuando diviso el volvo de Edward aparcado en la entrada del hotel.
Se sentía especial del brazo de Edward,con un suspiro de entrega se rindió otra vez al mundo de fantasía que creaba para ella.
-¿A que se debe ese suspiro?-Pregunto Edward mientras arrancaba el coche.
-Me siento como si fuera otra persona.-Confeso ella.
-Es divertido,para variar.
-¿Cuanto tiempo es para variar? No,no me lo digas.
La diversión no se puede medir por horas,eso la puede estropear.-
Aquello era justo lo que Bella pensaba,le sorprendió que hubiera tan buen entendimiento entre los dos.
-¿Estas seguro de que eres periodista y no un poeta?-
Edward sonrió.
-Si,estoy seguro.-
-¿En que piensas?-Pregunto Edward aprovechando la parada de un semáforo para dirigirle una mirada pensativa.
-Me preguntaba si habría mucha gente en la fiesta.-
-Con Alice nunca se sabe.-
La perspectiva de enfrentarse a un montón de desconocidos despertaba en Bella el fantasma de su vieja inseguridad.
En un acto reflejo se mordió el labio.
-Edward,¿Que pasara si no entiendo ni una sola palabra de lo que me dicen? Me siento como una estúpida.-
-Pero una estúpida encantadora.-
-No tiene gracia,parezco un flan.-
Edward se llevo su mano temblorosa hacia los labios y le beso los dedos uno por uno. Era una experiencia nueva y provocativa,pero ella tenia demasiado nervios como para disfrutarla.
Edward le soltó la mano y le alzo el rostro frunciendo el ceño al ver la ansiedad reflejada en sus ojos.
-¡He!Te he traído aquí para que te diviertas,no para que te de un ataque de nervios. Si as trabajado en un restaurante estarás acostumbrada a tratar con muchos desconocidos.-
-Eso es diferente. No se me da muy bien hacer de objeto decorativo que esta pensando en algo que decir cuando todo el mundo esta hablando de cosas inteligentes.-
-Te preocupas por nada.-Repuso el.-
-No te hubiera invitado si pensara que no ibas a congeniar con ellos.-
-Somos como la noche y el día,¿No?-
-Somos Edward y Bella.-Le corrigió el.-Espero que sea algo mas interesante.-
Bella rió y el la miro con aprobación.
-Eso esta mejor,empezaba a pensar que tanto pasear había acabado contigo.-
-Solo bromeaba,no fui al coliseo,volví al hotel y me quede dormida.
He tenido que darme prisa para estar lista a la hora.-
-Yo siempre vivo con prisas,no puedo esperar sentado a que las cosas ocurran.-
Definitivamente noche y día” pensó Bella mientras cruzaban el rió que corría en calma.
Edward interrumpió sus pensamientos deteniendo el coche.
-Aquí estamos.-
Bella echo un vistazo por la ventanilla,habían estacionado en un paseo de arboles junto al rió.
La casa en que la que se habían detenido se elevaba cinco pisos hasta un curioso tejado en forma de aguja. Las ventanas estaban cerradas.
-Parece enorme.-Comento ella.
-Es una reliquia del viejo Roma que a sobrevivido mas o menos intacta.-
Edward la condujo a través de una estrecha arcada de piedra a una puerta que abrió,y daba paso a una sala elegante donde estaba el ascensor.
-Me siento como un canario.-Dijo Bella cuando el cerro la puerta y pulso el botón.
-Puedes cantar si quieres.-Bromeo Edward.
-La acústica aquí es muy buena.-
Bella no estaba de humor para cantar,ni si quiera para sonreír,el ascensor se detuvo y Edward abrió la puerta cediéndole el paso primero a ella.
-Edward yo...-
-No empieces de nuevo Bella,tu eres la chica que yo quería traer a la fiesta.
Eso debería significar algo para ti.-
Edward la beso suavemente en las mejillas.
-¿Estas mejor ahora?-
Bella sentía un cumulo de emociones contradictorias,así que solo pudo asentir.
Parte de su cerebro anoto que los motivos de Edward para salir con ella habían variado,y sin embargo,seguía ejerciendo sobre ella un tremendo poder que le infundía confianza.
Le resultaba imposible ser precavida con el aunque sabia,que era lo mejor.
-Edward...-
-¿Si?-
Cuando sus miradas se cruzaron todas las dudas que Bella albergaba se desvanecieron.
-Nada,dejalo. Ya me encuentro bien.-
-¡Esta es mi chica!-Exclamo el con aquella facilidad que ella envidiaba tanto.
Edward abrió una puerta corredera,y luego otra que daba a una sala atestada de gente.
Bella que esperaba salir al rellano de una escalera retrocedió instintivamente. Sintió que el brazo de Edward se deslizaba por su espalda
y la cogía de la cintura. Noto que su calor y su fuerza,la reconfortaban.
Le sonrió agradecida y el la apretó mas contra su costado haciendo que el impulso de salir corriendo desapareciera por completo.

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