Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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lunes, 6 de febrero de 2012

Hielo Vs. Fuego



Sinopsis


Dos hombres, dos vidas, dos personalidades totalmente diferentes.
Uno calculador, estricto, impasible,  rencoroso, demasiado frío e insensible con gustos extraños y extravagantes.
El otro demasiado inmaduro entusiasta, divertido, desinteresado, afectuoso y efusiva mente cariñoso sin ningún patrón ni proyecto de vida.
Ambos  se verán envueltos en una encrucijada por una misma mujer capaz de trastornar sus vidas haciendo de ellas añicos.
¿Podrá ella una ves que entre en sus vidas rechazar el hielo para sucumbir en el fuego?




CAPITULO 1
EPOV


Era la décima tercer vez que me giraba en la cama la almohada ya no cumplía la función real por la cual la habían creado, desde hacia aproximadamente 5 hs 43 minutos y 37 segundos que estaba apretándose en mi cabeza haciendo presión en ella tratando de huir de los malditos golpes que se sentían a través de las desgraciadas paredes de mi cuarto.


¿En qué momento en mi sano juicio permití semejante barbaridad?


¡¡Aww!! odiaba haber acedido a la locura de Alice y ahora aquí estaba yo con los ojos apretados, la cabeza dolorida de tanto martilleo y sin poder pegar un ojo en toda la maldita noche.


¡Genial!


Edward Cullen el abogado mas tenaz e in negociable de todo New York vencido por su hermana de no mas de un metro y cincuenta centímetros.


Me di una rápida ducha; lo único que quería era salir de allí en busca de algo de paz.


No le pedía nada mas a la vida solo ¡Paz!


Me vestí con apremio sacando un  traje Armani negro estaba esperando por mi, una camisa blanca y la corbata negra de seda negra. Los zapatos negros perfectamente lustrados. Peine mi cabello dejándolo perfectamente alineado hacia atrás y salí en busca de un poco de proteínas.


La casa parecía un campo de batalla o mas bien el pasillo por el cual debía deslizarme para salir de allí.
Estaba completamente inundado de albañiles, carpinteros decoradores, diseñadores y no se cuanta gente mas. Fui directamente al estudio y le pedí a Carmen el ama de llaves que me llevara el desayuno allí no podría aguantar ver entrar y salir a todo el séquito de hombres que me habían fastidiado toda la jodida noche.
Dos golpes fuertes en la puerta me hicieron notar que mi paz definitivamente no llegaría aun.


¡Es que mi tortura no acabaría!


- Deja de lamentarte, no es tan malo - esa estúpida vos socarrona disfrutaba de mi malestar.


- Eso es por que a ti no te toca soportar los ruidos contantes durante la noche - exclame bufando mientras engullía una tostada repleta de queso crema y tomaba una sorbo de café.


- Pero hermanito eso es por que tu no dejaste que instalaran su cuarto en mi piso - decía mientras se robaba una de mis tostadas


- Jacob... - apreté el puente de mi nariz pocas cosas en la mañana me fastidiaban y esta era una de esas amaba la tranquilidad por las mañanas la paz era absolutamente necesaria al menos para mi al comenzar mi día y saber que él vendría con sus bromas estúpidas y sus insinuaciones burdas me sacaba de quicio - sabes perfectamente que allí esta el cuarto de Alice, la sala de música ademas de tu maldito cuarto...
¿Donde carajo pensabas que la podríamos poner? - pregunte furioso mirando mi reloj pulsera era temprano pero ya quería salir de aquí.


- Podría haberle cedido un lugar en el mio...


Me levante de mi asiento tragando el ultimo sorbo de mi café.


- Me voy no estoy para estupideces 


- Edward no te hagas el mojigato quieres, nuestra prima ya no es la niña que conocimos al menos Alice confirmo mis dudas... ya es toda una mujer de 21 años... encima se podría decir que es una prima lejana...


Azote la puerta solo para que se diese cuenta que ese no era un tema del cual quería hablar. Suficiente tenia yo con este dolor de cabeza infernal.


- Señor el auto esta listo - comento Peter mi chófer cuando salí por la puerta principal.




Al llegar Claire mi secretaria de siempre estaba esperándome con mi expresso y un par de donas las cuales agradecí la falta de sueño me debilitaba.


- Señor Cullen aquí estan los contratos de los irlandeses


- Déjalos en mi escritorio - conteste mientras me sacaba el saco y lo dejaba perfectamente doblado sobre el sofá que estaba en mi oficina.


- Desea alguna cosa mas - repuso acercándome mi expresso humeante frente a mi narices


- Informe le al señor Witlock que deseo verlo antes de irme por favor y a mi hermano cuando llegue que también venga...


- De acuerdo señor, por cierto la señorita Cullen llamo temprano y dijo que vendría alrededor de las once


Rodé los ojos.


¿Es que ni en mi trabajo me dejaría en paz?


- Ok puedes retirarte - pedí y la puerta se cerro al fin.


Lleve mis manos a mis ojos e intente reposar la cabeza en el sillón. Masajee mis ojos adoloridos e inflamados por la falta de sueño.


¡Tres noches!


Tres malditas y largas noches en las que apenas si pegaba un ojo y todo era por culpa de la famosa llegada de mi prima a casa.


¡Maldita sea!


Si tan solo la hubiese instalado en algún departamento esto no tendría porque pasarme.
Pero... no la familia es la familia... decia mi padre desde Brasil en donde se encontraba con mamá en su segunda luna de miel. Y encima mis hermanos que estaban mas excitados que nunca con su llegada. Ni que fuese la princesa de Inglaterra. Bastardos. Ellos no tenían que estar como un zombi durante el día y por las noches escuchar como taladraban las paredes clavaban dios sabe que y cuchicheaban sobre que color seria mejor ponerle al cielo-razo.


¿Quien demonios era esta chica tan quisquillosa que pedía cuanta mierda había y yo claro le daba el gusto? Me pregunte. Error a ella no sino a mi hermana y a mi madre que había pedido con exclusividad que tratáramos bien a su pariente, porque encima ni prima verdadera era de nosotros sino de mi madre.


Como si fuese obra del mismísimo demonio la pequeña sanguijuela se colo en mi oficina muy sonriente.
No pude evitar susurrar un par de improperios pero... ¿acaso no venia a las once?. Mire mi reloj pulsera y vi que eran casi las once.


¿Cuanto tiempo me había pasado lamentándome por mis noches en vela?


- ¡Edward! - chillo Alice y solo fingí una sonrisa - uff adoro tu efusividad al menos lo tengo a Jake para que me de esos abrazos que tanto me gustan


- Al grano Alice que necesitas - dije sacando mi chequera del cajón podía sentir su mirada traspasarme pero yo estaba dolido por sus palabras.


- Pues nada solo venia a informarte que la habitación esta casi lista solo faltan elegir los colores de la ropa de cama y ya - decía sacando de su bolso una parva de revistas de diseños


- ¿Que mierda Alice? - pregunte realmente ofuscado no solo por su intromisión en mi oficina sino también por el golpe bajo de reemplazar mis abrazos por los de Jacob. 
Él era nuestro medio hermano por parte de padre con una mujer a la cual conoció en un burdel meses antes de saber que mamá estaba embaraza de mi y luego de nacido se lo entrego renunciando a todos los derechos de maternidad. Pero ella era mi hermana de sangre del matrimonio de mi padre con mi madre. Y saber que ella prefería Jacob me dolía demasiado. No podía juzgarla nunca mas lo haría yo había cambiado demasiado en estos años en Londres  me convertí en este tipo frío insencible incapaz de conmoverse con una sola lagrima y eso gracias a mi única y amada novia Charlotte. 


- ¿Y que dices cual le gustara a mas a Isabella? - pregunto mi hermana extendiéndome dos revistas de diseños una era de todo color lila muy cursi y la otra tenia un aspecto mas varonil aunque no dejaba de ser apto para una mujer en tonos azules y turquesas y blancos.


- Esta - respondí estendiendole la de los tonos azules


- Lo sabia eres el único que conoces los gustos de Isabella - respondió dejandome estático


- ¡Por favor!


- Edward se que ahora no te interesa todo esto pero cuando tenias 9 años andabas como perrito faldero detrás de ella y Jacob también lo hacia solo que tu siempre supiste lo que le gustaba




- ¿Como puedes decir semejantes estupides Alice? - refute contrariado por la insinuación de mi hermana


- Yo también estaba ahí Edward no recuerdas aquel viaje a Italia tenia solo 4 años, sí lo reconozco...


- No la verdad es que no recuerdo nada de eso ahora si me permites tengo que trabajar - señale la pila de carpetas esperando por mi sobre mi escritorio


- Claro hermanito pasare a saludar a Jasper, nos vemos - decía cerrando la puerta detrás.


¡Maldita duende!


¿Que yo conocía los gustos de mi prima Isabella?


A penas si la recordaba solo era una visión borrosa en mi memoria. Habían pasado mas de 18 años de todo ello era un chiquillo por aquel entonces y ella tendría que... ¿5 años?. Como para recuerdos estaba yo. Me reí de las ideas locas de mi hermana.


El tiempo todo lo borra bien sabia yo de esas cosas. Ahora lo mas importante en mi vida era el éxito, en todos sus ámbitos obviamente de la mano del placer. Mis gustos para con las mujeres eran estrictos. No me gustaba rodearme de zorras. No eran mi tipo. Ademas mis preferencias sexuales dictaban mucho de ser convencionales.
Era muy exigente en todos los aspectos.


Me gustaba el sexo rudo, específicamente hacer uso del BDSM (Bondage, Disciplina, Sumisión y sadoMasoquismo). Nadie jamas podría imaginarse tal cosa de mi eso era cierto, muchas veces Jacob insinuaba algo sobre mi frialdad con las mujeres y dejaba entrever que de seguro seria un depravado en la cama y no estaba lejos en ese aspecto, este tipo de practicas las descubrí con Charlotte y aunque cada ves que conseguía alguna buena sumisa me gustaba practicarla con ella seguia doliéndome su engaño. 


¡Maldita perra puta!


Golpee mis puños contra la madera dura de mi escritorio y solo así reaccione.


¿Como carajos llegue a pensar en toda esta mierda?


Recordé la charla de mi hermana, pero... nada de todo eso tenia que ver con mis locuras en la cama.


Ansiaba que el maldito día terminara y así poder largarme a mi casa y poder dormir como dios mandaba.
Si mis cálculos no me fallaban mi prima Isabella llegaría mañana trate de recordar algo de ella pero solo el color de sus ojos cafés aparecía en mi mente es como si lo demás hubiese sido borrado de mi memoria.


- Solo espero que no seas una chiquilla malcriada querida Isabella... - no me gustaría tener que azotarte pensé riendo de mi mismo y concentrándome en la firma del nuevo contrato con los irlandeses.

1 comentario:

Laura dijo...

Hola rina se te exraña,me encanto el primer capitulo de esta historia se ve muy buena y este Edward muy frio de personalidad y bastante rudo,veremos como reacciona al conocer a Isabella asi se mordera la lengua jaja,gracias hasta el proximo capi!