Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

Seguidores

miércoles, 22 de febrero de 2012

Traición al ♥ cap 32


*Jacob*

- Podría ir mas de prisa por favor - era la segunda vez que le decía lo mismo a este inútil taxista que no hacia otra cosas mas que respetar las normas de tránsito - mi vuelo no lo esperará a usted - recriminé nuevamente

El tipo me miro con mala cara y siguió su camino como si nada hubiera pasado allí.

Hice uso de la poca paciencia que me quedaba y mire por enésima vez mi reloj pulsera, estaba casi en hora, mi vuelo a New York saldría en menos de diez minutos y si este imbécil no se apuraba...

¡No!

¡Cálmate!

Llegaras. Llegaras. Me repetía una y otra vez a mi mismo convenciéndome de que esto era solo un infortunio mas en mi vida un lapsus que pasaría en poco tiempo.

Froté mis sienes insistentemente rememorando como mi vida habia cambiado en un abrir y cerrar de ojos pensando que si tan solo hubiese hecho lo correcto el día en que ella me lo pidió esto no estaría ocurriendo.

- Respondeme por favor, ¿la dejaras si o no? - ella me miro fijamente a los ojos absorbiendo la poca cordura que ya le quedaba después de tomar varias copas de champaña

- No creo que sea momento para decir nada y menos en este estado calamitoso en el que te encuentras Heidi - susurre arrastrándola hacia la cama.

- Jacob Black es la ultima vez que te lo digo si no dejas a la frígida de tu mujer no volverás a saber de mi y si lo haces será por los cuernos que te pondré.

- Hey hey nena párale ya pues, mira esta noche has tomado mucho vale, sabes que mi vida no es tan sencilla como tu la pintas ni nada de eso al contrario estoy pasando por una situación difícil tu tendrías que comprenderme

- ¿Que te comprenda? estas loco no puedo hacerlo ya, llevo por mas de tres años en el plan de amante, de mujerzuela de una sola noche y tu me pidas que te comprenda, que te entienda que te espere

- Heidi cariño lo lamento de verdad pero no puedo dejar a mi mujer así como así lo sabes, no es fácil no cuando estoy casado

- Jake sabes que si quisieras la dejarías ahora mismo solo es que no estas dispuesto a dejar tu vida color rosa de al lado de esa niña mimada

- Di lo que quieras es muy tarde y tengo que regresar a casa

- Si... ella te espera ¿no es verdad?. Ve tranquilo yo no creo que lo haga mañana cuando regreses...

- No digas eso estas algo cansada y borracha amor debes reposar y veras como todo esta mas que bien solo espera un poquito, vale te prometo que voy a solucionar todo para cuando menos lo pienses

- Cuando eso suceda será demasiado tarde para nosotros si es que aún existe el nosotros...

Podía percibir como aquellas palabras en este instante cobraban vida propia era como si un mal presagio se estuviese llevando a cabo a mi alrededor y hasta este instante no me había dado cuenta de ello.

Descargué yo mismo mi maleta y subí rápidamente a mi vuelo que estaba a punto de despegar, miré el reloj en verdad era tarde. Uff. En un par de horas estaría en New York con ella. Tendría que convencerla que regresara. Solucionar todo lo más pronto posible y al volver ponerle punto final a mi matrimonio con Isabella.

Isabella.

Suspiré al recordar a mi mujer.

No.

Error.

Mi esposa. Ella hacía mucho tiempo dejó de ser mi mujer. Pero.. ¿en realidad alguna vez lo fue? me pregunté a mi mismo y exasperado por mis propias divagaciones. Claro que lo fue. Ella era mía. Siempre lo fue. Un sudor frío me recorrió por la espalda. Isabella siempre fue la niña de mis ojos. La única con la cual en mi cabeza me veía formando una familia.

Esa familia que siempre desee tener y que por la ambición desenfrenada de mi padre nunca logramos tener.

Billy Black.

Siempre inmerso en su trabajo, un hombre duro, frío calculador y lleno de resentimiento ante cualquiera de sus rivales en los negocios. Tan solo de recordarlo se me ponía la piel de gallina. De no ser por la fortuna de mi madre jamás podría ser la persona que era hoy en día. No podía olvidarme que el casamiento con Isabella fue de mucha utilidad en ese entonces para escalar varios puestos en el área empresarial pero en lo demás, todo era mérito mío.

En este último año había amasado una fortuna digna de nombrar. Nunca comparado con la de mi mujer. Pero eso no me pertenecía, era algo que tenía más que claro, por más que Heidi insistía en que metiera mano allí nunca había accedido a esa locura. Podía ser el canalla más perverso de todos al engañarla de la forma en que lo hacía pero convertirme en un vulgar ladrón . Jamás.

Recosté la cabeza en el asiento y cerré mis ojos pesados por el cansancio del día.

El rostro de Isabella volvió a mi.

¿Cómo dejarla?

¿Qué decirle?

Uff.

¡Joder!

¿Por qué todo era tan complicado con las mujeres?

¿Por qué Heidi no podía quedarse como mi amante y ya?

Traté de dormitar me durante el viaje pero no logré mi cometido. Era inútil. Me veía envuelto en una encrucijada. Dos mujeres. Por un lado la pasión, la entrega, la lujuria y hasta podría decirse el amor de mi vida. Por el otro la posición social, la ternura, la fragilidad, la femineidad y mi mayor sueño.

Desembarqué rápidamente y ya en plena noche Neoyorquina tomé el primer taxi que encontré dándole la dirección correcta. Intenté calmar los nervios que me llenaban el estómago y fue imposible hacerlo. De esto dependía mi futuro. Mi felicidad.

Deje que la calma habitara mi cuerpo y sonreí al lograrlo. Pague con un billete de cincuenta dolares y no acepté el cambio, el hombre hasta me abrió la puerta y la cajuela ante mi generosidad.

Respire intensamente por ultima vez e ingrese en el edificio del hotel en el cual debería encontrarse ella. Esto no sería nada fácil. Lo sabia. Heidi era muy difícil de convencer. Me costaría un ojo de la cara pero... valía la pena. Un par de diamantes y alguna que otra cuenta bancaria en donde depositaria algunos miles y asunto arreglado. Por algo era lo que era.

Tan solo tenía que jugar bien mis cartas. Estaba seguro de su amor por mi. Usaría ello a mi favor. Y al fin ella se daría cuenta que seguir siendo mi amante era lo único que podía ofrecerle y lo cual siempre le convendría.

Isabella era mi esposa. Y seguiría siéndolo por siempre. La mujer con la cual me había casado y era respetado frente a todos, porque por mal que me pese el apellido Swan pesaba demasiado a la hora de firmar contratos. Mis hijos serían fruto de esa unión. Lo demás seguiría siendo como siempre lo fue. No había opciones ni ahora ni nunca.

*************************************************************************************************************

Después de tanto tiempo me decidí a publicar no sin advertirles que me costo mucho hacerlo. Siento enormemente la demora he de decirles que el próximo aún no tiene fecha de emisión así que disfruten de la locura de nuestro Jacob porque la historia recién comienza, eso sii es una adelanto jijiji. Muak se las quiere a todas!!!

3 comentarios:

Laura dijo...

Hay este Jacob q no tiene remedio quiere q Heidy siga siendo su amante y a Isabella su esposa,es q no se cansa de ser asi hasta q dan ganas de ahorcarlo,pobre Isabella tener un marido asi ojala ella desida divorsiarse rapido,q bueno q publicaste una nuevo capitulo rina se te extraña mucho,besos y abrazos!

cullen dijo...

amo esta historiaaaaa
cuanto la extrañe,gracias hermanita por un capitilo mas.
y tranquila,yo mejor que nadie entiendo que estes un poco atascada en tus historias,aqui te esperamos con los brazos abiertos.
me encanto el capitulo aunque eche en falta a edeatd y bella jeje.
este jacob no cambia ojala se divorcion pronto.
besos guapa

You will be my angel... dijo...

Me gusta mucho como redactas, te sigo :)