Los personajes de esta historia no me pertenecen. son propiedad de la magnifica Stephenie Meyer autora de la Saga Crepúsculo.
La trama y el desarrollo de los personajes son de mi propiedad.

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viernes, 24 de agosto de 2012

SU VENGANZA CAP 16







Despertó sola, aquella mañana.

El recuerdo de la noche anterior parecía extremadamente lejano en aquel momento, hubiese deseado con todas las ganas que Edward estubiese ahí con ella al despertar. Pero no. Él no era así, no le había dado ninguna muestra de amor.

Se sentía como una tonta, le había entregado su cuerpo, su alma y todo su corazón, y él jamás le dijo una palabra de amor, solo había sido sexo, liso y llanamente.

Se odio por ser tan ingenua y creer que entregándose a su marido él la amaria tanto como ella a él, estaba dolida en el fondo de su ser, se sintió usada y sucia. Rápidamente se dirigió al cuarto de baño y sin esperar a que Angella prepara su baño, se sumergió en la ducha y lloró como una niña. Cuando no tuvo mas lagrimas salió de allí y se vistió.

Estraba convencida que Edward, algo había sentido además del plaser que la intensa noche les habia proporcionado a ambos y, bajó desidida a conquistar su corazón.

Pero cuando lo encontró en el comedor se puso roja hasta la raíz del cabello, y Edward comprendiéndola, fue hacia ella y le besó la frente.

Estaba disgustado consigo mismo, la amaba con toda el alma pero sus dudas eran mayores, no había querido intimidarla cuando despertó, por tal motivo se había levantado temprano.

Sabía que su entrega habia sido total, la disfruto más de lo que se imagino, ella era simplemente magnifica. Pero él aún tenía dudas, Bella era su esposa ahora no había dudas de eso, solo temia que lo pasado la noche anterior sea una artimaña para usarlo en alguno de sus maravillosos planes de niña rica, para darle celos al idiota de Black, ella nunca le habia dicho que lo amaba y eso lo perturbaba; sacudió aquellos malos pensamientos e intentó ser más amable con ella.

- Te esperaba para desayunar, ¿quieres venir conmigo a la fábrica? Al regreso tomaremos juntos el aperitivo en el club. Allí se reunen todos tus amigos.

- No quiero hacer alarde de mi felicidad - repusó dura - prefiero saborearla sola -dijo un tanto divertida aunque aun sentia un fuerte dolor en el pecho.

- ¿Existe?

Lo mire breve. Sentía rencor. ¿Es que acaso no merecía mi cariño? ¿Por qué? Era tan duro Edward con ella. ¿Qué le había dado? ¡Bah!

- No lo sé, Edward. No te comprendo.

Sus padres llegaron , y ambos se separaron. Charlie Swan ya no los comprendía. Estaba preocupado. Edward, que al principio lo buscó como confidente, ahora eludía el tema con suavidad, pero lo eludía ¿Por qué?

Desayunaron, hablaron de vez en cuando comentando los incidentes de la noche anterior. Edward se mostró hermético, más que nunca; Bella nerviosa, pálida y callada por supuesto.

El primero en ponerse de pie fue Edward. Bella le imitó.

- ¿Vienes?

- No - repuso con sequedad.

Pero Edward se mantuvo quieto en espera quizá que ella traspasara el umbral. La siguió hasta el saloncito y allí la enredó con sus brazos sin explicasion alguna. La besó largamente y jugó divertido con las lagrimas que se escapaban por el bello rostro.

- Eres tonta, tonta, cariño. ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás enfadada conmigo? ¿Te has arrepentido?

- Te he dicho que no.

- ¿Por qué lloras entonces?

- Porque... Déjame, Edward, te lo suplico.

Escapó de sus brazos y se encerró en su alcoba. Necesitaba pensar, mucho, intensamente. Era absurdo, fuera de lugar, lo que estaba sucediendo... ¿Tendría ella la culpa? ¿La tendría Edward?

No fue a tomar el vermut, desde luego. Ni salió de casa. Más que nunca estaba intraquila y nerviosa. Amaba a Edward, lo amaba cada vez más y se lo había demostrado ¿Qué esperaba Edward de ella?

Entró su madre en la alcoba y la contempló suspensa.

- Bella, Edward se fue disgustado. ¿Qué le has hecho?

Corrió hacia ella y se apretó en sus brazos. Se lo contó todo. Como siempre, su impetuosidad tenía que desahogarse en alguien. ¿Y quién mejor que su propia madre?, Renée se echó a reir divertida, muy contenta.

- No tiene ninguna importancia, querida mía - susurró acariciando la cabeza de brillantes cabellos marrones - En todos los matrimonios existen problemas sentimentales. Tú siempre has sido ingenua un poco impetuosa. Esto que os ha sucedido, ya debiera haber sucedido hace tiempo. El matrimonio no es un juego, bella, y tú has tratado de jugar con él. De todos modos, espero que ahora seas comprensiva y tolerante con tu esposo. Los hombres, Bella, no son como las mujeres, ¿sabés? Son más insencibles y... no siempre se les comprende bien.

- Pero, mamá - gimió las joven desfallecidda-, Edward no me ama ¿sabés? Estoy segura de ello.

- Te ama, querida. Pero recuerda en las condiciones que te casate, ¿No acaba de decirme que no os casasteis por amor? Hubo un acuerdo. Lógico es que Edward te crea aún sujeta al recuerdo de Jacob. Tú procura vivir la vida tal como se presenta, Bella. Es un consejo de mujer a mujer experimentada. Espera y sé sumisa y dócil para Edward.

La muchacha se revolvió intanquila.

- ¿Es que todo lo tengo que poner yo? ¿Por qué Edward no pone nada de su parte? - exclamó revelde.

La dama sonrió dulcemnete.

- Bella, repito que los hombres son más fuerte. Son los dueños, ¿no es cierto? La felicidad del matrimonio depende de la mujer, ¿sabés? Toda, absolutamente toda, depende de la comprensión, y tolerancia de la esposa. El hombre se limita a vivir, a gozar y a olvidar si es que la mujer no merece su consideración. Las mujeres nos sacrificamos, los hombres no. La mujer perdona todo, incluso las infidelidades de los hombres, pero los hombres no perdonan las infidelidades de las mujeres. Hay que reconcer que no tenemos grandes ventajas, pero ni tú ni yo podemos cambiar una cosa que es tan vieja como el mundo. Si Edward no te confesó su cariño, ¿Por qué vas a exigir que te lo confiese a la fuerza?

- Oh, mamá no estoy de acuerdo contigo. No soportaré a Edward mientras ...

- Bella - observó la dama -, tu obligación de mujer es no exigir, es tolerar, ¿comprendes? Si deseas ganar el amor de Edward debes ser sumisa, dulce, tolerante y buena.

- ¿Y todo depende de mi? ¿qué me da él a cambio?

- Nunca debemos hacer nada esperando la compensación. No existe mayor satisfacción espiritual que dar sin esperar nada a cambio. Aparte de que eres cristiana y tu obligación es ser humilde. No todo son satisfacciones en el matrimonio, Bella. Existen muchas espinas y es la mujer quien ha de arrancarlas sin dudar, procurando dejar la menor huella posible.

- No entiendo la vida como tú, mamá.

- Eres una niña, Bella. Pero esa misma vida que no comprendes te demostrará muchas cosas que ahora no admites. Las mujeres cuando nos casamos nos sometemos, nos subyugamos a una fuerza superior a la nuestra. Toda mujer cristiana tiene deberes y los debe cumplir sin rebelarse.

- ¿Sólo porque el hombre lo desee?

- Sólo porque es nuestro deber.

- ¿Y siempre es así?

- Hasta la muerte ,querida.

- ¡Dios mío! - se lamentó ingenuamente - Te aseguró que si sé esto no me caso nunca.

- Pero ahora estas casada y eres una niña. Creo, Bella, que no te educamos bien para el papel que ahora estás representado. Eres demaciado ingenua, querida mía.

La besó en la frente, la tranquilizó con una mirada y se alejó.

Bella quedó sumida en un mar de confusiones.


CONTINUARA.......

JAJAJAJA QUE TAL RENÉE, QUE CONSEJITOS HE? DEBO ACLARERLES QUE SU FAMILIA ES MUY CREYENTE, DE AHI TODO EL LÍO.

ESPERO QUE OS DISFRUTAIS!!! GRACIAS Y CARIÑOS

*Rina*

1 comentario:

Anónimo dijo...

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